Prometido - 01
Irina escuchaba a sus amigas hablar:
—El viernes voy a tomar hasta quebrar, hace mucho que no lo hago.
“Hacía mucho” eran dos semanas atrás, y había sido la propia Irina, también borracha, quien la había cuidado y hasta llevado a su casa. Lena y Ale la habían dejado sola, y se habían ido juntas, riéndose, a la casa de una de ellas. No podía culparlas demasiado, ellas también estaban tomadas.
—Iri, te vas a encargar de que no hagamos cagada, ¿no?
—Obvio —dijo ella.
—Y tomá más esta vez, la última joda no llegaste ni a ponerte en pedo.
Irina asintió.
—Prometido —agregó, y le extendió la mano con el puño cerrado a excepción de su meñique, que Bella correspondió, sellando la promesa.
Irina tenía la sonrisa más falsa que podría haber hecho jamás. No le gustaba tomar, no le gustaba salir de joda, y lo que menos le gustaba era tener que cuidar a las chicas cuando una de ellas quebraba, mientras que su propia cabeza daba vueltas. Lo odiaba. Y más odiaba que, cuando una de las tres estaba muy mal, las otras dos se fueran tan panchas a sus casas, dejándola sola con la que quedase, que vomitaba como si su estómago no tuviese fondo. Pero si no lo hacía, se quedaría sola; ellas ya se habían encargado de dejárselo claro.