Seven Years

Summary

Luego de siete largos años, Ron reaparece en la vida de Draco, exigiendo tener contacto con su hijo como si nada hubiera pasado. ¿Estará Draco dispuesto a que entre en su vida, nuevamente?

Genre
Children/Drama
Author
Sam
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Seven Years

—¿Cuantos años tiene? —preguntó el pelirrojo sosteniendo la muñeca de su exnovio.

—¡Suéltame ahora mismo! —respondió Draco esquivando su mirada. Ronald volvió a preguntarle, ahora exaltado:

—¡Responde, Malfoy! ¡¿Cuantos años tiene?!

—¡Que me sueltes!

Scorpius, quién había estado escuchando toda la conversación, salió de su escondite tras la pared.

—¡Tengo siete! ¡¿Por qué todos gritan?!

Draco volteó a mirarlo, iba a hablar, pero fue interrumpido por un jadeo proveniente de su expareja.

—Siete años... —soltó su muñeca, cerró los ojos e inhaló, intentando calmarse—. ¿Por qué?

Draco suspiró antes de pararse frente a Scorpius, cubriéndolo con su cuerpo.

—Aparte de que fuiste con Lavender y no tuve más opción… Te veías demasiado feliz con ella... Por supuesto, los constantes insultos de tu hermanita también terminaron por cansarme. No iba a permitir que Ginny me siguiera despreciando por ser doncel.

—Y huir al mundo muggle a refugiarte en los brazos de tus padres, fue la mejor opción, claro que si —contestó, mirando a su hijo.

—Scorp, ¿Por qué no vas a empacar tus cosas, cariño? —el niño le hizo una seña para que se agachara, Draco acató la orden.

—Papá ¿Quién es ese señor? —al momento de responderle, Ronald lo hizo por él.

—Soy tu padre.

—Usted no es nada mío. Mis únicos papás son él —señaló a Draco—, y el otro está trabajando —terminó, mientras se aferraba a las piernas del rubio, el cual solo asintió.

—Ahí lo tienes, Ronald. El niño no te reconoce como su padre.

—¡Como iba a hacerlo si- —sus gritos cesaron con la bofetada del rubio.

—No me vuelvas a gritar, menos con mi hijo presente. Cariño, la abuela y el abuelo deben estar esperándonos, vámonos. —Antes de poder cerrar la puerta, el pelirrojo lo volvió a tomar de la muñeca.

—No. Tienes que darme una explicación.

—No tengo porque darte explicaciones de algo. No eres nada mío como para andar exigiendo tal cosa. Lárgate, Weasley. No tienes nada que hacer acá.

—No. Dije que hablemos.

—¿Acaso no es lo que estamos haciendo?

Entonces, luego de un rato de insistencia por parte de Weasley, a regañadientes, aceptó.

—No con Scorpius presente, déjame llevarlo a casa... tengo que ir a visitar a mis padres, luego dejaré al niño con Blaise y Pansy. No sé cuánto vaya a tardar.

—¿Como sé que vas a volver?

Draco enarcó una ceja.

—Tú y yo no somos iguales. Al menos agradece que te voy a dar una maldita explicación.

Dos horas después, el Slytherin abrió la puerta y lo invitó a pasar sin muchas ganas.

—¿Qué explicación necesito darte para que me dejes en paz?

—¿Por qué no me buscaste?

—Oh, por favor. No me hagas reír. ¿No recuerdas que me terminaste cuando te di la noticia de que estaba embarazado? —Ronald meneó la cabeza—. No te hagas. Estabas con Lavender, mejor dicho, estaba toda tu familia reunida. Recuerdo la cara de tus padres al enterarse que era doncel.

—No lo recuerdo y jamás haría eso.

—Ahora casualmente no te acuerdas.

—Draco-

—Bien. Estábamos en la madriguera y nuestra relación estaba yéndose por el caño. No llegabas a dormir, lo máximo que pasabas en casa eran dos horas. Por razones del destino me enteré que estabas quedándote en casa de tu madre, lo cual se me hizo un poco raro después de todo lo que pasó... Luego de enterarme de la espléndida noticia de tu matrimonio con Lavender, fui hasta la madriguera, iba a darte la noticia de que estaba esperando un hijo tuyo y Ginny me abrió la puerta, me soltó una buena retahíla de insultos y me dijo le mandabas a decir que no me querías volver a ver por ahí.

—Draco...

El rubio lo calló.

—Así que luego de humillarme y despreciarme por ser doncel decidí marcharme. Te envié varias cartas, pero jamás respondiste, entre esas te decía que ibas a ser padre. Semanas después, decidí mandarte una última carta, avisándote que me marcharía a Francia y que no volverías a saber de mi (por lo tanto tampoco de tu hijo). Si querías hablar conmigo y aclarar las cosas, te iba a estar esperando en King Cross antes del atardecer. ¿Quieres saber cuál fue tu «respuesta»?

—Si... —contestó, aun sabiendo lo que había escrito.

—Decías que no había nada que aclarar, que aborrecías mi ser, odiabas que fuera un doncel y por sobre todo, que estuviera esperando un hijo tuyo. —Esbozó una pequeña sonrisa mientras se recostaba en el sillón—. Luego de recibir aquella respuesta, decidí que no tenías porqué saber algo de hijo. —Con un hechizo, invocó un sobre, deslizándolo por encima de la mesa—, ahí tienes la evidencia, a ver si se te refresca la memoria.

Ronald, vacilante, tomó el sobre.

—Es nuestro hijo.

Malfoy negó mientras se reía entre dientes.

—Mío. Yo lo crie. Tú jamás estuviste ahí y como presenciaste Scorpius no sabe ni quién demonios eres. —Giró el anillo en su dedo anular antes de seguir—. Viajé a Francia y Pansy me recibió con los brazos abiertos. Todos estaban enterados de la situación y estuvieron de acuerdo con mí decisión. Cuando Scorpius cumplió cuatro años empezó a preguntar por su otro padre, así que pensé que ya era hora de que lo conociera y listo. Tema aclarado ahora lárgate y no vuelvas a aparecerte nunca.

—¿Que?

—Que te largues. Ya tuviste tu explicación.

—¿Conociera? ¿A quién?

Draco rodó los ojos.

—A mi marido. Su padre.

La expresión de Ronald fue de sorpresa, algo de decepción y ¿quizás rabia?

—¿Estás casado, con quién? —preguntó, sabiendo la respuesta. Draco enseñó su mano izquierda.

—Desde que Scorp tenía cuatro. Y déjame decirte que mi hijo no necesita otro padre, con nosotros es suficiente.

—¿Con quién te casaste, Draco? —Insistió. Tenía una vaga idea de quién era, sin embargo, no quería creerlo.

—¿Qué te importa?

Ron negó, acortando la distancia entre ellos. Draco se alejó.

—Déjame explicar.

El Slytherin tuvo el deseo de maldecirlo, en cambio, simplemente suspiró.

—¿Qué vas a explicar? ¿Cómo te fuiste con Lavender? O… ¿que tu madre los casó y no pudiste hacer nada? Pensé que había dejado en claro que no me interesaba. Ahora, ¿qué sigues haciendo acá? ¿No querías una explicación? Ya la tienes y te lo repito por última vez, lárgate de acá.

El Gryffindor, ignorando sus quejas olímpicamente dio explicaciones.

—Si. Mi madre nos casó y no pude hacer nada-

Draco susurró algo entre dientes antes de agarrarse el puente de la nariz.

—¿No pudiste hacer nada? ¿Te habían puesto un maldito hechizo? ¿Estabas bajo un imperius? Dioses, Weasley. A otro con ese cuento, ahórratelo. No te quiero oír. Vete de mi casa.

—No… podemos tener todo, solo dame-

—Corrección, pudimos haber tenido todo, pero te fuiste con Lavender. Así que… Lárgate o llamaré a la policía.

—Al menos déjame tener contacto con Scorpius.

Draco lo miró como si le hubiera salido un tercer ojo.

—Sinceramente cada vez que abres la boca me sorprendo más. No tienes ese derecho. Lo perdiste hace mucho tiempo. Además, él- —justo antes de terminar, el timbre resonó por toda la casa. Acto seguido se escuchó una voz cantarina muy conocida para el Slytherin.

—Draqui~ Blaise salió con Brandon y Scorp al parque~ —escucharon como cerraba la puerta mientras exclamaba con evidente emoción en su voz—: ¿Qué te parece si vamos por unos tragos? —Pansy apareció en el umbral de la sala de estar con una sonrisa de oreja a oreja, la cual se esfumó en el momento que Ronald Weasley apareció en su campo de visión. Sin pensarlo mucho sacó la varita de su bolso y le apuntó. El Gryffindor inmediatamente se alejó del rubio.

—Pansy, baja la varita.

La chica no movió un solo dedo, en cambio habló sin despegar la mirada de Ronald.

—¿Qué mierda hace este acá? ¡¿No te bastó todo el daño que le hiciste en el pasado que tienes que volver?! —su mirada recayó en su mejor amigo—. ¿Te hizo algo? Dime, porque juro que lo mataré. —Se acercó a Ron y lo volvió a amenazar con la varita apuntando a su pecho—. Si le tocaste un solo pelo vas a desear que Voldemort te hubiera asesinado en la batalla —siseó filosamente. Ronald se extrañó por tal acto, pero sospechaba que no era una amenaza vacía.

Por otro lado, a Draco no se le hizo extraño ese comportamiento. Luego de que sus padres fallecieran la pelinegra se había vuelto sobre protectora con él y Scorpius, era entendible, ellos, junto a Blaise y Brandon eran lo único que le quedaba de familia.

Luego de unos segundos de tensión, Draco interrumpió.

—Pans, él no me ha hecho nada, de hecho, ya se iba. Ahora, baja la maldita varita, no quiero que te lleven al ministerio por usar imperdonables, menos fuera del mundo mágico. —De mala gana aceptó, no sin antes soltarle improperios y no perder de vista a aquella rata traicionera.

—¿Y qué estás esperando? Lárgate, te lo ha repetido bastantes veces.

—Estamos teniendo una conversación que no te incumbe —respondió Ron bajo la atenta mirada de su exnovio y Pansy.

Draco al ver la que situación estaba poniéndose aún más tensa y conociendo a su amiga —que se notaba que estaba a punto de perder los estribos— intervino.

—Dice que quiere tener contacto con Scorpius, cosa que no va a pasar, por tanto, ya se iba.

—Y espero que nunca regrese —terminó Pansy.

—Ahora, ¿quieres que te deletree que voy a llamar a la policía?

La puerta se volvió a abrir y por el umbral del salón, apareció Harry.

—¿Qué está pasando? —su mirada se dirigió a las tres personas en la sala. Su marido, la mejor amiga de este y su ex mejor amigo. El hecho de que Pansy estuviera con la varita en mano, hizo que levantara una ceja—. ¿Dragón, cariño? ¿Qué hace él acá?

—¿Harry? —preguntó Ron en shock, sin embargo, él ni siquiera desvió la mirada, como si no estuviera allí. Por otro lado, Ron se sintió herido y extrañamente traicionado. Su amistad había terminado hace años gracias a la ruptura con su hermana, sin embargo, no esperó que se casara con Draco. Su exmejor amigo y su exnovio…

Draco esbozó una pequeña sonrisa, misma que su marido correspondió. Harry, en un tono no muy amigable que contrastaba con su expresión, Har se dirigió a Weasley.

—Mira, tienes tres segundos para salir de mi casa, de lo contrario, te enseñaré porque me llaman el Elegido.

La mirada de Ronald viajó a su ex mejor amigo y el agarre en la mano de Draco. Musitó algo entre dientes y abandonó el lugar ante la penetrante mirada de los tres.

Había ido hasta allá para nada. Meses buscándolo solo para enterarse que estaba casado y Scorpius no tenía ni idea de quién era él. Al apretar el puño, el sobre crujió, cosa que llamó su atención. Desgarró el papel y la carta quedó a la vista. No había duda. Lo había escrito él. Merlín. Se odiaba por ello. No había tenido los pantalones para actuar en su momento y ahora era demasiado tarde.