Cliché

Summary

Theo Nott decide aceptar la apuesta de sus amigos Draco y Blaise; llevarse a la cama al doncel Neville.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1


—... Me lo follo así. —Theo chasqueó los dedos engreído bajo la atenta mirada de sus amigos.


—No merece la pena sacrificarse por un par de entradas al concierto. —le aconsejó Draco.


Pero Blaise tenía esa cara de «No puedes con esto mierdecilla» y Theo nunca se echaba atrás en una apuesta.


—No es por las entradas, ninguna mujer o doncel se me resiste.


—Eso... Ya lo veremos —cuestionó el italiano sonriendo de lado y mirándose las uñas—. Hay que tener valor para follarse al gordo de la clase. Y más si es un virgen patoso con cara de haber sufrido una embolia.


—Ya no está gordo —apuntó Draco bebiendo zumo de manzana—. Este año ha adelgazado bastante.


Draco y Blaise compartieron una mirada silenciosa y confidente.


—Mejor para mí, tendrá aún la autoestima por los suelos, lleva demasiado siendo el feo y eso no se quita de la mente en unos meses.


Draco parpadeó asombrado con el pensamiento de su amigo y sorbió de la pajita haciendo ruido.


—Qué mente más perversa. —sonrió mordiendo la pajita.


—Bueno ¿Aceptas la apuesta? —insistió Zabini frotándose las manos.


—¿Y si pierdo?


El italiano sonrió maquinador.


—Si pierdes cruzarás desnudo el campo de entrenamiento.


—Me pueden expulsar imbécil. —replicó preocupado, oyó la risa de Draco y se enfadó ante la falta de solidaridad.


—No —negó serio Blaise—. Una semana de expulsión y falta menor, nada más te lo aseguro.


Theo suspiró y los tres giraron para ver de lejos a otros tres chicos. Los únicos tres donceles del instituto que además se habían agrupado a modo de compañerismo y protección; Neville Longbottom, Harry Potter y Ronald Weasley.


—Está bien, acepto la apuesta. —sus ojos se detuvieron en un chico de cabello oscuro, mejillas abultadas y rojas y boca eternamente semi abierta.


Miró de reojo a Draco y a Blaise, ambos absortos en la misma vista. Solo que uno la situó en un enano con gafas y otro en un pelirrojo iracundo. Eran unos idiotas, Theo no se iba a dejar engatusar por el exótico y peculiar rasgo de los donceles.


*


—Hola ¿Te puedo hacer una pregunta?


La mano y su cuerpo encerrando a Neville en su casillero no surtió efecto, más bien lo asustó.


—¿Que- qué? —balbuceó abochornado y las libretas se le cayeron de las manos.


Theo aprovechó para recogerlas del suelo e impuso más cercanía.


—Me han dicho que eres extraordinario en biología y botánica ¿Me podrías ayudar? —le habló sugerente arrimándose más.


Neville subió la cabeza y boqueó.


—Pu-pues...


— ¡Pues nada! ¡Lárgate Nott!


Theo apretó la cara maldiciendo internamente, esa era la voz de Ron; El doncel más bravucón y salvaje del país. Al pelirrojo no se lo follaría ni con la polla de otro.


Esa fue una de tantas veces que intentó acercarse a Neville hasta que descubrió que sus amigos eran como sus guardaespaldas.


(...)


—Llevo dos semanas y esos dos idiotas estreñidos le protegen demasiado, es enfermizo.


—No es enfermizo —le contestó Draco arreglándose el pelo, ser un adonis en la escuela tenía su precio—, son inteligentes y huelen tus intenciones sucias a kilómetros.


— ¿Y qué? ¿Es que acaso su amigo no puede follar? Le están robando las oportunidades. Son unos frígidos, y como a ellos nadie los quiere pues arrastran a Neville.


Draco se giró a la cama donde estaba Theo tumbado con una pelota entre las manos.


—Te puedo echar un cable si quieres, yo distraigo al cuatro ojos —giró de nuevo al espejo de cuerpo entero de su armario y disimuló eligiendo una prenda—. No quiero ir al concierto solo con Blaise, y además estoy harto de su cara de fanfarrón.


Theo lo observó dejando de lanzar la pelota y sonrió leve, su amigo se moría por el cuatro ojos con pelo de nido de ratas. Sabía que tenía curiosidad, nunca había probado a un doncel.


—Gracias amigo.




*


—Neville... —llamó Theo.


—Oye Potter...


Draco cumplió con creces, el doncel de ojos verdes le insultó, amenazó y más, pero el caso es que su amigo lo distrajo.


—¿S-sí?


—¿Me ayudas con biología porfa? —utilizó su mejor sonrisa, sus ojos de ruego y su pose más irresistible.


—Claro. —enrojeció tanto que Nott pensó en morder una de sus mejillas, seguro que serían de tacto suave y calientes.


—Me salvas la vida —suspiró teatral—. ¿Quedamos esta tarde en el parque? —le susurró rozando con los labios su oreja, ésta pronto se encendió también—. Yo traigo la merienda.


—Iiiiiiii... Ok.


—Te espero a la salida en las verjas. —rozó de paso el lóbulo y acarició su brazo.


—Sí-si si vale.


Los labios de Neville brillaron por la lengua rosada que los repasó, a Theo le pareció muy erótico y se empalmó. Respiró y parpadeó para quitar la nube espesa del efecto y puso atención en Draco.


—... Eres un puñetero maniquí, no entiendo como no te confunden y te llevan a una tienda.


—Vaya, gracias esperpento. —Draco sonrió engreído y levantando mentón.


—Draco, deja de molestar —jugaría al caballero, miró a Harry y alargó su cara—. Perdona a mi amigo, a veces no sabe comportarse.


Harry bufó cruzándose de brazos, desde luego que era un enano cuatro ojos con pinta de adefesio. Avistó de reojo a su amigo y percibió asombrado el brillo en sus ojos.


—Uishhhhh perdooooon Potahhhh.


—Vámonos. —se lo llevó de allí antes de que estropeara sus avances.



(...)



—Hola, dulzura.


Neville se aproximó y Theo le saludó cargando su mochila, el doncel balbuceó dos párrafos enteros sobre lo innecesario de su gesto para finalmente darle las gracias. No había visto ni a Ron ni a Harry... Sospechoso.


Anduvieron callados y decidió llenar el silencio de anécdotas personales.


—¿Eres hijo único?


—S-sí.


—Dile a tus padres que te den hermanos. —"Si crean donceles tan tímidos y ruborizados como él, darían un gran servicio a la comunidad" pensó revisándolo con disimulo.


Recordó su aspecto del año pasado y tampoco es que hubiera una importante diferencia, seguía pareciendo blandito y suave, además de tener la misma boca de fresa y esas mejillas que dan ganas de morder.


—Soy huérfano, mis padres murieron en un accidente de coche, vivo con mi abuela desde que tenía un año.


Theo no supo responder, se quedó pasmado.


—Lo siento.


Llegaron a una zona óptima para relajarse y se sentaron.


—No lo sientas —sonrió triste—. Yo no los recuerdo y quiero mucho a mi abuela.


Después de esa conversación todo se volvió más serio. Neville no tartamudeaba al enseñar, pero se ponía al rojo vivo con cada acercamiento.


Para cuando terminó la lección y el sol se escondía, Theo se había jurado robarle un beso y acelerar el plan. Lo acompañó hasta su casa y tomándolo de la mano tiró de él inclinándose para besarle.


—Uhg.


Sus labios eran regordetes y blanditos, sus mejillas suaves y el tacto de su cabello resbaladizo. Theo intensificó el beso y lo abrazó por la cintura. Se sentía muy bien, unas manos nerviosas subieron hasta descansar en su pecho y disfrutó de los ruiditos de vergüenza por la intromisión de su lengua. Aquello era maravilloso, lo degustó con ahínco apretando el abrazo y sus manos bajaron hasta casi el culo. No era idiota, no iría más allá. Finalizó el beso con deseos de continuar y al ver la cara de Neville a punto de desmayarse terminó de empalmarse, cuando se lo follara sería una delicia.


—Uh... Oh...


—Hasta mañana, dulzura. —le besó de nuevo y se alejó guiñandole un ojo.




—Antes de que termine el mes me lo follo. —Theo sonrió orgulloso mirando a Blaise.


—Quiero pruebas. —exigió el italiano.


—¿No te fías de mí? —replicó herido, Draco se rio alto.


Blaise levantó una ceja y comió de su almuerzo.


—No te gusta perder y eres un tramposo... No, no me fío.


—Pruebas amigo pruebas, necesitamos fotos, sábana manchada o... —enumeró el rubio.


—Uhggg


—¡Colega! Eso ha sonado muy pervertido.


Draco se encogió de hombros indiferente ante las caras de espanto de sus amigos, él tenía ciertos... Fetiches. "Yo me robaría la sábana manchada, claro que para eso el cuatro ojos ha de ser virgen... Que lo dudo."


—Buscaré la manera de demostrarlo.


Vieron a lo lejos una cabellera color fuego aproximarse con Neville y Harry corriendo detrás. Que Longbottom estuviera blanco como el papel y Potter con gesto reservado no auguraba nada bueno.


—Uy uy uy —silbó Zanini relamiéndose.


—¡Zabini! —rugió el doncel agitando su cabello furioso— ¡Como vuelvas a hacerme una encerrona en el gimnasio y me toques de nuevo te corto los huevos!


Todo el patio atestado de alumnos prestó atención.


—Pero amore ¿Si me los cortas cómo podré inseminarte para tener hijos? —declaró Blaise sin una pizca de vergüenza y reprimiendo una risa.


Ron se puso de mil tonalidades de rojo y se acercó como si midiera tres metros de altura.


—Hijos... ¿Todo lo que se te ocurre es follar e hijos? ¿Para eso sirvo? —Zabini dejó de sonreír y frunció el ceño—. Mira alimaña retostinada —amenazó grave y bajo, Ron parecía muy alterado—, si me tocas sin mi permiso, si te me arrimas por detrás —«Ron... Déjalo, tranquilo —dijo Harry con una mano en su brazo»— si me besas o me sobas cualquier parte o... —su dedo tembló y sus ojos se desenfocaron— cualquier cosa... Te-te juro ¡Que te corto las pelotas! ¿Me oyes?


Blaise tragó amargo enmudecido, Draco observó a Harry y su cara deprimente y Theo vio el terror en los ojos de Neville.


—Vale... Perdona. —respondió el italiano levantando las manos.


—¡Más te vale, capuchino!


Dio media vuelta y se marchó pisoteando el asfalto con los otros dos donceles siguiéndole el paso.


—¿Qué ha pasado exactamente?


—No lo tengo muy claro.


—Distráelo si quieres, pero mejor no lo toques.


Ambos se giraron a Theo que miró muy serio al trío.


*


—No es mi secreto, Theo, lo siento pero no.


Era la cuarta vez que quedaban e hicieron de todo menos estudiar. Besar y hablar era prioridad.


—No he olvidado la actitud de tu amigo, Blaise parece preocupado. —le acarició la pierna y besó la piel de su cuello.


—Mientras se mantenga lejos y no le toque todo irá bien. —Gimió cerrando los ojos y dejándose llevar por las atenciones.


—Humm.


No podía apartar su boca del Doncel, mucho menos sus manos. Neville era muy blandito y flojo respondiendo a su toque. Frotó su entrepierna y amasó su culo mordiendo su mejilla, las ganas de él se desbordaron pero notó la mano temblorosa del chico y paró.


Besó sus mullidos labios y suspiró.


*


—¿Y bien? —preguntó Zabini tras traer tres cervezas y sentarse.


—Nada.


—No seáis simples, queda claro que alguien abusó de Weasley. —espetó Draco bebiendo.


—¿Tú crees? —Blaise Zabini era de piel oscura, muy grave tenía que ser o sentirse para aproximarse al verde enfermizo.


—¿Qué le hiciste exactamente? —Nott bebió aplacando su repentina sed.


—Pues... Le abordé en el gimnasio cuando estaba por salir, estaba solo y...


—¿Y?


—¿... Y?


Dijeron ambos. Zabini se rascó el pelo y bebió la mitad de su cerveza en dos tragos.


—Le abordé por detrás, intenté coquetearle, le besé y le toqué el culo.


—... No estaba muy colaborativo ¿No? —dedujo Draco ensombreciendo su mirada.


—Joder, Blaise... —Theo se quedó petrificado.


—¡No! No es lo que pensáis por Dios. —lo decía pero sus gestos eran de culpabilidad— No soy así, yo no.... Nunca ¿¡Vale!? Lo juro.


—Pero tío, le tocaste sin su permiso y a solas... Te propasaste. —continuó inclemente el rubio.


Blaise se mordió los nudillos nervioso y agobiado desviando la mirada.


—No iba a hacerle nada. —se justificó asustado.


—Pero le tocaste y le besaste sabiendo que no quería... Eso... —insistió Draco.


—¡Era coqueteo! No iba a-a nada.


—Es abuso... —Theo trató de explicarle la diferencia pero Zabini se levantó alterado.


—¡Joder! Ahora vuelvo, voy al baño.


Draco y Theo se miraron.


—Él no es de esos. —le defendió.


—Lo sé, pero tocar así a alguien sin su permiso tampoco está bien. —replicó el rubio.


Ambos suspiraron mirando sus respectivas cervezas.


*


—Oye enano. —llamó Draco alcanzando el paso de Harry.


El doncel le ignoró.


—Mi amigo lo siente muchísimo, se siente fatal.


—¿Y qué haces tú disculpándote por él?


Cada vez que ese doncel de ojos verdes le miraba furioso, Draco se exaltaba.


—Pues porque yo te he visto antes.


—Pues deja de ser un quita vergüenzas y que Zabini se disculpe.


Draco no pudo responderle, Harry entró en su clase sin mirarle otra vez.


(...)


—Hola dulzura ¿Quedamos hoy?


—Sí.


Neville puso morritos esperando un beso y Theo se lo concedió. No tenía valor para preguntarle algo tan simple pero obvio para él; ¿Estamos saliendo Theo?


(...)


—Ron.


La furia pelirroja pasó cómo una exhalación.


—Oye Weasley.


—¡Que te follen, tiramisú! —se volteó enseñándole el dedo medio.


—Solo quería disculparme, amargado. —No, no tenía que haber dicho eso.


Ron se detuvo y endureció su rostro.


—¿De verdad lo sientes? En ése caso no vuelvas a dirigirme la puta palabra.


Se marchó, y Blaise se sintió extraño, con el estómago revuelto.


(...)


Theo y Neville se vieron por primera vez en casa del doncel, su abuela era un halcón acaparador y desconfiado.


"Así no me lo voy a follar nunca"


Se conformó con besarle y tocarlo por encima de la ropa y con la puerta de su habitación abierta.


"A la próxima vamos a mi casa"


*


Los días pasaron y Nott se encontró nervioso. Cada vez buscaba una excusa para pasar más tiempo con Neville. Era un chico muy dulce y amable, solidario, inteligente y parlanchín cuando se sentía en confianza. Era un apasionado de los anfibios y escuchar su tonta risa lo volvía idiota.


Theodore Nott se empezó a asustar y por ello aceleró sus intentos para follárselo y cortar por lo sano.


—Te deseo tantísimo.


Por fin estaban en su casa y a su merced en la cama. Neville era un rubor constante de ruiditos y suspiros. Correspondió a sus besos atrevidos e incluso le tocó el culo, aquello prometía. Theo estaba tan excitado que devoró con besos su cuerpo por encima de la ropa y al levantar la camiseta le miró.


—Uh.. —Neville se mostraba excitado, pero de ahí a llegar al final era otro cantar.


—Hasta dónde tú quieras. —le aseguró "Eres un gilipollas Nott" se reprendió cabreado.


—Theo… uh... ¿Nosotros somos novios?


Se quedó blanco. Y porque estuvo a punto de decir que ¡Sí! sin pensarlo fue que se asustó aún más. Tenía que follárselo, ganar la apuesta y olvidarlo. Y empezaría siendo un cabrón.


—Por supuesto, yo creía que ya lo éramos. —contestó haciéndose el sorprendido.


Neville enrojeció y soltó una risita nerviosa, parecía muy feliz.


—P-pues lo somos, lo somos.


Theo subió y le besó, el doncel no opuso resistencia ante sus avances en lo que restó de tarde.


Neville era una dulzura, sus párpados se estremecían profiriendo gemidos ahogados. Su piel era suave, blanca y tierna. Definitivamente era virgen cuando lo preparó, lo era cuando su lengua se internó en aquella pequeña obertura y cuando sus caderas se sacudieron con su boca degustando su miembro. Neville era entregado y vergonzoso, de caricias tímidas y besos sonrientes, de ojos obnubilados y respiración agitada. Gimió agudo cuando lo penetró y acalló su voz con más besos y caricias en su sexo.


Theo se embebió de lo más maravilloso y excitante de su vida. Neville lo recibía con la boca abierta y respirando entrecortado, soportó sus embestidas ansiosas aferrado a su espalda y apretando los muslos, se mordía el labio y Theo no sabía si reír o llorar de felicidad.


Le besó sediento de él, lo acarició y devoró por entero entrando en su obertura y degustando el apretado y húmedo agarre en su polla. Entre las piernas de Neville se encontraba el cielo y no dudó en golpear con apremio para poder entrar. Atendió su sexo de nuevo sintiendo el orgasmo muy cerca y tembló de anticipación.


—Theo...


—Nevi...


Gimió en esa boca de fresa acolchonada y se corrió tensando la espalda. El ritmo de su mano falló pero notó el semen del doncel y supo que le había acompañado. Neville era muy calladito, tenía la boca abierta y los ojos cerrados, sus muslos le apretaron las caderas y su miembro fue exprimido en contracciones por las paredes internas.


Fue glorioso.


*


—Aquí está.


Ambos jóvenes observaron una fotografía en el móvil dónde se veía claramente a Theo y Neville desnudos. El doncel estaba estratégicamente tapado con la sábana y dormía en su pecho. Pasó otra foto con la mancha rosada en la sábana.


Zabini silbó, aunque su humor no llegó a sus ojos.


—He ganado, mis entradas.


Draco cabeceó admirado y sonrió.


—El viernes las tienes.


—Bien, adiós.


Theo se marchó, llevaba todo el día esquivando a Neville.


—Está raro. —comentó el italiano. Draco sin embargo le miró con fastidio.


—Y tú también.


"Putos imbéciles, me juego mi armario entero a que el denso de Theo rompe con Neville aún estando enamoradito y que Blaise se hunde en la culpa sin buscar una solución. Por lo visto soy el único sincero conmigo mismo"


—¡Eh enano! —gritó llamando a Harry.


—¡Eh maniquí! —Potter una vez más le ignoró.


*


«Tenemos que hablar dulzura»


«Claro Theo»


Nott llegó a casa alterado y cerró de un portazo con fuerza. Subió hasta su habitación y se puso los auriculares para escuchar música.


"—P-pero... ¿Hice algo mal?


—No, fue bonito mientras duró.


—Pe-pero no lo entiendo, yo-yo... tú, ¿no me quieres? ¿Fue por el sexo, no te gustó? ¿Mi-mi cuerpo?


—Nunca dije que te quisiera y el sexo… beh, nada del otro mundo.


—Pero dijiste que éramos novios.


—Puedo retractarme ¿No?


—P-pero... puedo mejorar y ser un buen novio...


—Déjalo así, será lo mejor."


Subió el volumen de la música y así pasó la tarde.