Serendipia by Guadalupe Duarte at Inkitt
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Serendipia

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Summary

Alessia dubois se muda a Ámsterdam con la idea de estar allí un año para luego volver a su país y comenzar a estudiar la larga y difícil carrera de derecho. Su estadía esta perfecta, hasta que el se cruza en su camino, haciéndola aun mejor. Izan greco es el líder de la mafia Holandesa. dueño del café en el que nuestra hermosa Alessia había comenzado a trabajar. El rápidamente queda loco por ella y, cuando él quiere algo, hace todo lo posible para tenerlo.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Feliz era la palabra que me representaba ahora. Luego de mudarme a Ámsterdam y haber sido contratada por uno de los mejores Coffes de la ciudad, era todo un logro para mi.

Empezaría a trabajar De martes a Viernes. De una de la tarde a ocho de la noche.

Salgo del establecimiento con una sonrisa en mi rostro y voy hacia la parada de autobús. Me tomo el primero qué pasa—el cual me deja a una cuadra de mi departamento— y bajo en la parada próxima. Camino la cuadra que me queda hasta llegar al departamento en el que estaba viviendo.

Subo el ascensor hasta mi piso y camino sobre los largos pasillos hasta llegar a mi puerta. Abro el cerrojo y entro en el.

Rápidamente el olor a vainilla inunda mis fosas nasales. La tarta que había hecho a la mañana debía estar exquisita. Dejo mi bolso sobre la mesita de la sala y voy a la cocina.

Mientras me voy acercando, escucho ruidos de lengüeteós detrás de la encimera. Me acerco a paso rápido, temiendo que haya una rata o algo.

Hubiese preferido a la Rata.

Miro horrorizada la escena ante mis ojos. Mi tarta —la cual me había tomado tanto hacer— estaba tirada en el piso. A la mitad. Migas exparcidas por todo el lugar y la asesina a mis pies.

— Por dios Roma. Te dejo unos segundos y ya estás haciendo desastre —La levanto de suelo y empieza a lamberme la cara.

Huele a tarta de vainilla. La miro mal.

— La próxima te encierro en el baño todo el día.—Ella me ladra y vuelve a lamberme.

No puedo enojarme con ella.

Le hago mimos unos segundos más y luego la dejo en el piso. Levanto el plato con la mitad de la tarta y junto las migas del piso. Una vez todo limpio. Voy a mi habitación y me saco la ropa, me meto en la ducha y me empiezo a bañar.

El agua cae por mi cuerpo a través de mi pelo. En juego bien y luego pongo un poco de Shampoo, empiezo a restregar hasta que me quedo sin el. Luego realizo lo demás.

Recuerdo cuando me despedí de mis padres en aquel aeropuerto. Los muchos te amo que me dijeron y lo mucho que me iban a extrañar. Recuerdo que un día antes fue mi cumpleaños número veintitrés. Mi viaje a Ámsterdam unas cuantas horas, la mitad del viaje quise vomitar pero lo demás estuvo bien.

Llegue aquí y directamente vine al departamento que había pagado un mes antes de venir hacia aquí. El primer día me dediqué a ordenar bien mi espacio. El segundo en buscar trabajo. Lo cual fue el peor. Mostré mi curriculum en tres puestos de trabajo y ninguno me acepto solo por ser Argentina. No por le país. Sino porque dijeron que no se llevaban bien con latinos.

El primer puesto fue de cajera. El dueño cuando dije mi nacionalidad se largo a llorar. Me dijo que me fuera y eso hice.

En el segundo, al decir de nuevo mi nacionalidad, empezó a putearme en italiano. Lo mire muy confundida y salí corriendo de allí. En el tercero casi me aprueban pero la dueña no me dejó entrar solo por el hecho de que su marido me miro mucho en la entrevista.

Luego de ese día volví a mi departamento desilusionada. Pensando que por mi nacionalidad no encontraría trabajo. A pesar de que manejo con excelencia el italiano, no había podido encontrar trabajo.

Hasta hoy. Entre a Coffe'Grecs pensando que allí tampoco me contratarían pero, al contrario. Lo hicieron.

Leyeron mi curriculum y aparte de que también era buena camarera, les gustaba mi acento. Me contrataron al instante.

Ahora estaba más que feliz. Tengo todo un año libre. Por eso quise venir aquí a Ámsterdam. Desde chiquita fue mi sueño. Y aquí estaba. Bañandome en uno de los tantos departamentos de la ciudad.

Termino de bañarme y me envuelvo en una toalla. Salgo a mi cama y tomo la ropa que me iba a poner. Me pongo cómoda y salgo de mi habitación. Voy a la cocina y agarro la correa de Roma.

—¡Roma!—La llamó. Rápidamente ella está saltando en los pies—¿Quien quiere salir a pasear? ¿Tu?—Ella da vueltas en su lugar.—Quédate quieta así te pongo la correa—Ella obedece y se queda quieta.—Muy bien, ahora vamos.

Salimos del departamento, cerrando con llave detrás. Y salimos del edificio. Caminamos por las calles de Ámsterdam hasta llegar al parque principal de la ciudad. Solté la correa de Roma y ella espero a que sacara la pelotita de mi mochila para que se la lanzara.

Roma era una labradora color negra azabache. Sus ojos eran de un color amarillo con remarqué marrón. Cuando la vi en la perrera me enamore rápido de ella.

Saco la pelotita de mi mochila y se la lanzó despacio. Ella instantáneamente sale corriendo para poder atraparla. Vuelvo corriendo a mi y la deja de nuevo en el suelo. La agarro de nuevo y se la vuelvo a tirar, esta vez un poco más fuerte.

Roma sale corriendo rápido hacia la pelota—la cual estaba muy, muy lejos—y yo salgo detrás de ella. Por un minuto la pierdo de vista y mi corazón se empieza a acelerar. Miro hacia todos lados y la encuentro haciéndole fiesta a un perro grande. Uno muy grande. Roma es una cachorra de tres meses.

Me acerco corriendo a ella cuando veo que el perro tiene intenciones de morderla.

—¡Roma!—Grito aterrada.

—¡Hades!—Grita otra voz, una muy grave.

Rápidamente el perro se aleja de mi cachorra y ella viene corriendo hacia mi. La abrazo fuerte.

—Por dios Roma, no vuelvas a irte así.—Le soy caricias y ella se aferra a mi.

—Este parque no es para perritos Tan chiquitos. Saca a tu perro de aquí y llévalo a otro.—Una voz grabe me hace levantar la vista y encontrarme con un hombre.

Un hombre hermoso.

Su pelo era negro y tenía un par de rulos cayendo por su frente. Sus ojos eran de color azul eléctrico. Sus labios eran gruesos y rosas. Su nariz era perfilada y puntiaguda. Barba—Apenitas—se asomaba sobre su pera y cachetes.

—No tiene nada que ver el parque ni el tamaño de mi hija. Tu perro es el que tiene que ir a otro parque. Tranquilamente puede destrozarlo si quiere—Le respondo desafiante—Es una amenaza para el resto de animales que haya aquí.

El me mira unos segundos y ladea una sonrisa.

—¿No sabes quien soy, cierto?—Pregunta. Yo niego.—Lo que pensaba. Ahora, te lo dire una última vez—Se acerca a mi,

yo me acurruco a Roma. La cual empieza a gruñirle.—Saca a tu perro de MI parque, o tendrás serios problemas.

— No lo haré. Es un lugar público y no tienes el derecho de hacer eso.—Le doy la espalda y empiezo a caminar con Roma a upa mío.

Intento dar otro pasa pero el perro del hermoso hombre me lo impide. Posicionándose frente a mi.

—Ve con tu dueño—Le hago señas para que se vaya pero este ni se inmuta.

—No hace caso a personas que no sea yo—La vos del hombre me hace rodar los ojos.

Doy la vuelta y lo encaro.

—¿Que quieres? Me tengo que ir. Mi hija no soporta estar en el mismo ambiente que inútiles como tu. Lo siento, esta acostumbrada a estar con personas con neuronas—Le sonrió y veo que pone cara de enojo.

—Ten cuidado con lo que dices. No sabes quien soy —La advertencia en su voz me hace temblar. Pero lo disimulo.

—Tienes el ego alto. Corre a tu perro y me iré.

—Hades. —El perro lo mira—Ve a la camioneta— el animal hace como un asentimiento con la cabeza y sale corriendo hacia una dirección que desconozco.

—Gracias. Adiós.—me doy la vuelta y trato de alejarme pero su mano me lo impide.—¿Que quieres ahora?

—Tu nombre.

Ja, si. Si quieres mi número de documento también te lo doy.

Alzo las cejas.

—Maria Elena fuceneco.—Digo con sarcasmo.

—Hablo en serio—Advierte con voz dura.

—Monica Argento—vuelvo a hablar.

—Me estás colmando la paciencia—veo que me mira y la advertencia en su mirada me hace bajar la mía.

—Alessia. Alessia Dubois—Susurro.

—Alessia..—murmuró—Lindo nombre...Nos volveremos a ver, Alessia.

Y en ese momento lo supe. Mi vida cambiaria a partir de ahora.

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Good Writing

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