Capítulo I
Myla
“Because they sleep with a gun”
“And keep an eye on you, son”
“So they can watch all the things you do”
Las fuertes notas de la canción suenan en mis oídos mientras me escabullo por las escasas sombras para llegar hasta mi apartamento.
Nota mental: No volver a salir de casa.
El sol me está matando, pero no lo culpo. Nadie en sus 5 cabales sale con un abrigo de cuero cuando afuera hace más de 38 grados.
Una vez llego a las puertas del edificio, agradezco que no haya nadie en recepción, esto me permite echarme a correr hasta mi piso sin levantar sospechas.
“Claro cariño, llevando ese abrigo no levantas sospechas de nada” Me dice mi conciencia.
Ya en la puerta me dispongo a buscar las llaves, sin embargo, al tomar el pomo se desliza sin la necesidad de estas.
Eso solo quiere decir una cosa. Olivia está en casa.
Me deshago del maldito abrigo de una vez colocándolo en el perchero y agradezco mentalmente que el aire acondicionado esté prendido.
—Liv ya estoy en casa.
Me quito también los zapatos sabiendo que, si entro a casa con ellos Olivia es capaz de tirarme en la cabeza el florero más pesado que encuentre.
—Fui por dulces, traje chocolates y d...
La palabra queda a la mitad cuando levanto la mirada hacia el frente.
3 personas.
Paradas en la mitad del apartamento
3 PERSONAS
EN LA MITAD DEL JODIDO APART-
Detengo mi shock mental y pienso en dónde está escondida el arma más cercana a donde me encuentro.
Son tres hombres. No están armados. Los tres notaron que he llegado sin embargo ninguno ha hablado o han dado un paso en falso.
Piensa Myla, Piensa...
El chico del centro avanza un paso hacia mi y mi cerebro trata de maquinar más rápido
¡La maceta! Ahí hay un arma.
Antes de que él pueda seguir avanzando me muevo rápidamente hacia la planta y saco el arma que está enterrada en la tierra de la planta.
—No te acerques. —advierto con anticipación.
Él no parece sorprendido sobre mi acción, retrocede los pocos pasos que había avanzado y trata de hablar, pero un gritillo lo detiene.
—¡MYLA!
Instintivamente dirijo el arma hacia donde el grito proviene, pero luego mis ojos captan la rubia melena de Olivia.
—Liv ¿Estas b- —trato de preguntar, pero ella me interrumpe
—Baja el arma Myla —dice ella al ver que sigo apuntando a uno de los tres chicos que están en medio de la sala. Lo hago lentamente confiando en lo que pide.
—No puedes apuntar a las visitas —me riñe cuando llega hasta donde mí.
Mi cara se enciende cuando analizo la situación. Visitas. No son más que amigos de Liv, probablemente de la universidad.
“Y tú les has apuntado con una pistola.” Escucho que dice mi mente.
— ¿Por qué no me dijiste que invitarías a tus amigos a casa? —pregunto apresurándome a ponerme nuevamente el abrigo.
— Porque no vinimos por ella —responde el chico al que hace unos minutos apuntaba.