OKUPA | garnalicha

Summary

OKUPA | Te vi un rato y se me fue lo triste. Es un fic para entretener, no una tesis. ♥︎ No se busca insinuar la sexualidad ni faltar el respeto de nadie, todo ficción.

Genre
Romance/Humor
Author
foi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

ÚNICO

Lisandro estaba manejando de regreso a su casa. Había tenido un largo día de entrenamiento y a pesar de que todos ponían lo mejor había alguien allí que con su enorme ego rompía la atmosfera familiar que habían construido todos. Trato de no pensar en eso, solo quería llegar a su casa, bañarse y tirarse a ver una película. No se sentía muy bien, extrañaba mucho a sus amigos y también a su pareja.


Alejandro no estuvo yendo últimamente a su casa como solía hacerlo, sabía que era porque estaba muy enfocado en su recuperación pero presentía que había algo más ahí e incluso tenía la sospecha de que se debía a la proximidad del mundial sub 20 que, aparentemente, se disputaría en Argentina. No había logrado sacarle mucha información por medio de mensajes.


De camino a su casa pasó por la tienda de mascotas y compró comida para Polo y un juguete, porque Polito jamás tendría los suficientes. Su mejor amiga Muriel siempre le decía que aquel perro era sumamente malcriado y que estaba segura de que si Lisandro tuviera un hijo este lo sería aún más.


Cuando bajó del auto el aroma a comida casera lo invadió, luego la música que sonaba bastante fuerte. Se extrañó, no esperaba visitas, Cristian estaba muy ocupado con Son como para caer de improvisto, Nahuel estaba lejos y Muriel se estaba quedando en casa de Nicolás y Carolina.


Al abrir la puerta su hijo perruno ni siquiera se acercó. ¿Acaso su mamá había caído de sorpresa? Negó automáticamente al reconocer la sesión de Bizarrap con Quevedo. Una enorme sonrisa adorno su rostro a medida que se acercaba a la cocina. Alejandro tenía a Polo en brazos mientras revolvía algo en una cacerola y bailaba.


── Que ya no quiero nada si no es contigo. ──la voz de Alejandro se escuchó sobre la música.


── Buenas, ¿la pasan bien ustedes dos?


Alejandro se dio vuelta con una sonrisa. Tenía el buzo gris cubierto de harina y marcas de manos hecha con masa, no había que ser un genio para darse cuenta de que se limpió por la ropa. La imagen llenó el pecho de Lisandro con un calor lindo. El más joven se acercó con Polo aún en brazos y le dio un beso en la mejilla.


── ¿Cómo estás? Llegaste más temprano de lo que esperaba. Si hubiera sabido comenzaba a preparar el almuerzo un rato antes. ──eso último sonó algo así como un reto. Lisandro estaba por explotar producto de la ternura.


── Te pido disculpas por venir a mi ──remarcó la palabra── casa más temprano. ──se rio al ver como el otro ponía los ojos en blanco y bajaba a Polo.


── Quería sorprenderte.


── La verdad estoy bastante sorprendido de que hayas entrado como pancho por tu casa.


──Lis, tú mismo me has dado la llave. ──su voz se suavizó──Dijiste que podía venir siempre que quisiera. Cómo sé que no nos hemos visto en días quería prepararte el almuerzo así pasábamos un rato juntos.


Lisandro puso ambas manos en el rostro de Alejandro y le dio un beso corto y acarició ambas mejillas con sus pulgares mientras lo veía con una sonrisa. ── Sos una dulzura. Claramente podes venir cuando quieras, incluso te podes quedar si no te queres ir. Nosotros ──señaló a Polo con la cabeza──, seríamos los más felices del mundo.


── Entonces, ¿me puedo quedar hoy y dormimos los tres juntos? ──la emoción en su voz era algo que siempre lo delataba, incluso sus compañeros de equipo habían notado que la forma en la que hablaba cambiaba cuando se trataba de Lisandro.


──Obvio que te podes quedar. ──le dio un beso en la frente. ──Igual me sorprende no haberte encontrado en la cama durmiendo una siesta.


──Sólo pasó una vez y fue porque estaba cansado, además tú no estabas y Polo me dejó lugar en la cama.


──Hay una canción que queda con eso.


── ¿Cuál?


──Después te la pongo.


──Lisandro…──El rostro de Alejandro estaba tan rojo como el color característico del club para el cual jugaban.


──A la canción, cielo. ──y no pudo evitar soltar una carcajada. Su pareja se alejó y fue de nuevo junto a la cocina. Por suerte la comida no se había quemado y le seguía sirviendo como excusa para esconder su rostro.


Polo mientras ellos hablaban se subió al sillón donde Lisandro había apoyado las cosas y se robó su juguete nuevo. El mayor se acercó nuevamente a Alejandro y lo abrazó por la cintura apoyándole su mentón en el hombro. ──Te extrañé estos días, supongo que las sesiones de kinesiología están bastante fuertes.


──Sí, pero no sólo es eso. ──suspiró mientras apagaba las hornallas y, con Lisandro aún pegado a él, ponía la pasta dentro de la sartén que contenía la salsa y la tapaba para que conservara el calor. ──Me quedan dos semanas para volver a entrenar con el equipo.


── ¡Eso es una muy buena noticia, Garna! ──lo hizo girar. ── ¿Viste que el reiki también ayudó?


──Confirmaron que la sede del mundial sub 20 es en Argentina. ──la sonrisa de Lisandro se hizo grande hasta que vio como Alejandro borraba la propia. ──Me van a citar, ya hablé con ellos pero el United no me va a ceder.


Ahí entendió todo. Los ojos llorosos de Alejandro confirmaron la teoría que formuló en segundos. No solo vino porque lo extrañaba, vino porque estaba asustado, lo conocía y conocía un poco su mente y las jugadas oscuras que le hacía.


──Ale, amor, eso es algo que podía pasar. Por las instancias de copa y demás.


──Yo quería ir, tenía mucha ilusión de ir a los amistosos y por esta lesión de mierda no pude. Y ahora tenía en mis manos la oportunidad de ir a representar a Argentina no me dejan. ──exhalo con frustración── Me van a odiar todos.


──Eu, no digas eso. Nadie te va a odiar. No es tu culpa.


──Voy a seguir intentando convencerlos de que me dejen ir. ──dijo firme mientras lo miraba a los ojos. ──Voy a volverlos locos.


──Ale, hacelo pero no te excedas que después pueden haber respuestas no tan copadas en otros ámbitos. Y si no sale bien, no te hagas la cabeza, lo intentaste y si no se puede no es tu culpa.


Alejandro se dejó caer en los brazos de Lisandro buscando calor, y no sólo físico. El dueño del dorsal número seis le dejó un beso en la cabeza. ──Estuve muy triste durante estos días, como angustiado. Estuve viendo algunos comentarios sobre que no tendría que ir a jugar con Argentina porque me falta sangre, porque soy poco y no estoy a la altura.


── Y, por casualidad, ¿ignoraste el resto de comentarios que están dispuestos a pelear con quien sea que diga algo en tu contra? Por qué yo sí los vi, y son miles. ──se separó para verlo bien. ──Siempre, siempre, van a decir algo, todo el tiempo van a buscar cosas para criticar. Es el precio por lo que hacemos pero nosotros no tenemos porqué quedarnos con eso. La mejor respuesta es hacerles cerrar el orto.


──Como hiciste tú, que todo el mundo decía que por tu altura no serías bueno pero cerraste la boca de todos al convertirte en uno de los mejores. ──quiso desviar la mirada, sabía que lo estaba viendo como un admirador, y es que al fin de cuentas lo era, lo admiraba muchísimo. Seguramente estaba completamente rojo como siempre que lo halagaba porque por algún motivo aún lo avergonzaba realizar ciertos comentarios en público.


──No sé si de los mejores, pero sí sé que me esforcé muchísimo y creo estar rindiendo tan bien como yo lo esperaba. ──hizo una pausa── Tengo una pregunta, ¿cómo es legal que seas tan tierno? Estas todo colorado, no puede ser.


──Ya, ya ──se lo sacó de encima con un leve empujón──, déjame. Pon la mesa así almorzamos.


Y así lo hizo, puso dos platos, tenedores, pan, queso y un vino directo de Mendoza. Comieron juntos, uno al lado del otro, con Polo durmiendo en el sillón. Hablaron de muchas cosas, entre ellas de sus compañeros ignorando a uno por completo. Lisandro le contó que Wout y Antony estaban constantemente pegados a él preguntándole por la salud de la joven promesa. Esto no pareció llegar al completo a los oídos de Alejandro ya que no pudo disimular las muecas producto de los celos que le generaba el hecho de que el holandés y el brasilero estén tan encima de su pareja. Lisandro le recalcó el motivo y luego se rieron de los celos.


El resto de la tarde la pasaron viendo películas, haciendo meditaciones y reiki, ya que Lisandro insistía en seguir con la terapia alternativa a pesar de que la recuperación estaba casi finiquitada. Luego, ya llegada la noche, se turnaron para bañarse así poder irse a dormir más relajados.


Lisandro fue el primero, se puso una de las remeras que Nahuel le había regalado del Atlético y un short que Cristian le había regalado de su paso por Atalanta. Se tiró en la cama con Polo a esperar a su novio. Unos minutos después Alejandro salió, con una camiseta que se robó hace algunos meses de la casa de Lisandro y abajo un short obtenido de la misma mantera.


──Sos un punga de mierda, deja de robarme ropa.


──No. ──respondió rápido y cortante. ──Ah, sabes qué creo que sé cuál es la canción que dijiste hoy.


──Okupa, de Wos──lo interrumpió──, me hace acordar a vos en dos partes.


──Sí, era esa la que iba a decir. ──se acercó y trepó por las piernas de su novio hasta quedar sentado sobre él. ── Te vi un rato y se me fue lo triste. ──medio cantó y se acostó sobre Lisandro abrazándolo.


──Ale. ──le habló suave, el nombrado levantó la cabeza y lo miro, su rostro no estaba tan rojo esta vez, era más rosa y eso le dio aún más ternura a Lisandro que le sonrió y dejó que las palabras se deslizaran de su boca. ──Te amo.


Alejandro sonrió y su rostro comenzó a teñirse, ahora sí, de rojo. Se acomodó de manera tal de quedar con el rostro a la misma altura del otro. ──Yo también te amo. ──y lo besó.


Ambos supieron que se habían extrañado en todas las formas cuando sus labios comenzaron a rozarse y se aguantaron todo el día porque les gustaba hacer todo de manera especial, con magia, como decía Lisandro.