Un frio sin fuego
Su música inundaba toda su cabeza, su mente, su alma. Escuchaba de todo tipo, no solo tristes, en inglés, de todo.
Lo hacía para callar sus pensamientos, sus voces interiores. No significa que tiene problemas mentales, significa que es humano, una persona con problemas sin resolver, una voz que nunca fue escuchada, un grito de auxilio mudo y un manotazo de ahogado no visto.
Se siente sola, pero con muchos amigos.
Vacía, estando llena.
Deprimida, mientras que sonríe.
Su silencio, era su mayor problema. Al estarlo oía claramente a sus voces. Ella lo llamaba “máximo volumen”, porque sentía como resonaban y aturdían. Todas ellas eran las culpables de su sobre pensamiento y sus noches en llanto con la constante pregunta “¿Y si me doy por vencida?” pero cuando miraba su celular veía aquella foto de su mascota, y decidía esperar otra noche.
Pasaron días, meses y años, hasta que su motivo de espera falleció, todos temían por la salud de ella. Pero su solución era estar aferrada a la música y libros tratando de parecer fuerte en el cuerpo de una chica débil.
Se enamoró, la traicionaron. Contó sus inseguridades, las usaron en su contra. Contó sus problemas, los minimizaron. Confió en gente, la apuñalaron por la espalda. Entonces, después de eso siguen preguntando porque se volvió fría.