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Déjame Amarte

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Summary

Mika Velasquez, la tercera hija del general James Aaron Velasquez, perseguida por sus sueños de ser escritora se ve, llenado de obstáculos que buscarán lastimarla a lo largo de su travesía para lograr su sueño. Alessia, su mejor amiga se verá involucrada en los secretos que persiguen a Mika y en el drama que se puede avistar entre su mejor amiga y Alek, su tío.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

La ausencia de amor fraternal

Mika


Cuando tenía 15 años, le hice una pregunta a mi hermana mayor Mielys y esta fue su respuesta:

— La respuesta es tan simple que una chica tonta, lectora como tu puede saber. No te queremos porque eres tan flaca, que la belleza que solías tener solo es un triste recuerdo del cual la gente olvidara por lo flacucha que eres.

Tras su respuesta, Kamila mi otra hermana mayor, la segunda melliza tumbo un balde de agua helada sobre mi cabeza. El dolor de la respuesta de Mielys dolió mas que el frio de esa agua que me tiro Kamila. Había empezado a sospechar que mis hermanas ya no me querían, pero nunca pensé que era por ser flaca. Recuerdo que después de esa conversación, salí corriendo a mi cuarto. Pase horas delante del espejo, mirándome, repitiéndome en bucle esa conversación. El tormento había sido tanto que tome una decisión.

— No quiero verme así de flaca! Me veo fea, soy un asco.

Con la determinación, la fiereza de una adolescente que estaba sufriendo por el rechazo que le tenían sus hermanas mayores de tres años hacia ella, cometí una estupidez. Me dejé llevar de sus insultos y me decidí a comer. No solo comí, pasé el limite que mi cuerpo necesitaba. Sentía tanto dolor de estómago, que mi cuerpo no aguanto esa injerencia de alimentos variados y me perdí en la dulce inconsciencia.

— ¿Doctor? ¿Nuestra sobrina estará bien?

— Le acabamos de hacer un lavado de estómago. En los años de experiencia, siendo pediatra, nunca había visto a una chica querer dañar su vida con comida. Lo que sea que haya traído este tipo de pensamientos, tiene que haber dejado huella en la joven Mika.

— ¿Qué podríamos hacer doctor? ¿Cuál es su recomendación?

¿Es la voz de mi papa? Sera posible que vino? Suena a la voz de mi tía..

— ¿Recuérdeme quien es usted?

— Soy el hermano del padre de la niña a la que esta atendiendo. Samuel Velasquez, general del aérea de rastreo de criminales, tío de Mika Velasquez, su paciente. Ese soy yo.

— Mil disculpas mi general. Y-yo… no pensé que estaría aquí.

— ¿Y en donde mas estaría? Mi sobrina está internada, una menor de edad y esta mencionando que no debería estar aquí.

Sabia que era mucho pedir, pero, por un breve momento, pensé reconocer la voz de mi padre. Sigo acostada, con los ojos cerrados para seguir escuchando.

— Tsk! Dejame a mi Samuel.

— Alexander? ¿Cuándo llegaste?

— Llegué tan pronto me enteré que la pequeña Mika está internada. Son familia.

Esa voz… suena tan varonil y cercana.

— Creo que deberían hablar de este tema afuera caballeros. La paciente ya no está tan dormida como creen. Peque, ya puedes abrir los ojos.

¿C-como... supo? Avergonzada, mis mejillas se calentaron por la pena. Abriendo los ojos, levemente y tras varios parpadeos, puedo ver que tan cerca esta el chico o debería decir ese hombre…

— ¿Q-quién eres?

— Me llamo Alexander Stanfürst. Soy amigo de tu familia desde hace unos años. Te traje un regalo para que te recuperes más rápido pequeña.

Sus manos sostienen unos cascos de escucha inalámbricos para poder escuchar música mientras estoy aquí y un peluche de gato.

— Me imagino que te vas a quedar aquí por unas noches y pensé que algo de compañía con unos buenos audífonos te serian agradable.

— Gracias, pero, no tengo mi celular conmigo…

La mano de mi tío Samuel se extiende, en ella, esta mi celular.

— Lo trajimos sobrina.

Mis ojos se empapan, mostrando las lagrimas que no quise dejar caer. Automáticamente, siento la cama inclinarse bajo el peso del hombre, de Alexander que me esta abrazando.

— Shh… tranquila, aquí estoy. Estaré para ayudarte pequeña. Ahora, soy tu otro tío, si quieres.

Asiento, empañando su camiseta, de mis lagrimas llenas de dolor. Desde ese día, mi vida cambio. Alexander, ahora, seria mi segundo tío.

Conforme pasaron los días, me fui recuperando. Bajo la atenta mirada de Alexander, iba a mis terapias. Solo llegué a tener una recaída debido al tormento de un chico que nunca pensé volver a ver en días presentes.


Volví al presente, ayudada de Alessia, quien preocupada agito su mano derecha enfrente de mi cara. Una sonrisa despreocupada se asoma en la mía.

— ¿En qué estabas pensando?

— Pensar, no. Recordar, sí.

Alessia hace un gesto exasperado que me recuerda al que hace su querido padre Alexander Stanfürst. La única diferencia entre ambos, simplemente es que, en Alessia, da ternura y en él, te dan ganas de llevarle la contraria constantemente.


— Ya suéltalo. Dime, que has recordado con tanta fascinación.

— Recordé la ves que supe, que mis hermanas mellizas, no me deseaban el bien. Aunque el recuerdo es opacado con las buenas intenciones de tu progenitor. Fue la primera vez que, lo reconocí como un tío de cariño. También, brevemente, me acordé de nuestra primera interacción.

— Todavía, no me creo que, mi papá haya estado ahí. Siempre que le preguntaba adónde iba, me decía ¨lo sabrás, muy pronto. ¨ Recuerdo que, lo fastidie tanto teniendo solo 14 años, hasta, que accedió a llevarme. Recuerdo que, te invité a mi fiesta de cumpleaños dentro de dos meses.

— Han pasado ya 5 años?

— Vas a cumplir 19 años.

— Y tú, 20 años.

Asentí, con una sonrisa ausente. Alessia era un año menor que yo. Por eso, nuestra amistad fue tan automática. Cumplíamos años de un año, pero, solo eran 6 meses, la verdadera diferencia. Nací en enero, ella en julio. Una chica de lo que se podría considerar invierno en otros países y una chica del verano. Decían que era una amistad inverosímil. Alessia, la hija de un joven importante magnate y ex militar, simplemente no podía ser. Yo, al ser la tercera hija de un general, no estaba al ojo público, inclusive tras mi pasado traumático. Samuel, mi tío y Alexander, se encargaron de que los periódicos nunca supieran de mis problemas.

— Alessia, gracias por esa invitación. Sin saberlo, creo que fuiste la clave para que saliera de ese pozo...

— ¿A qué viene el agradecimiento?

— Solo quería darte las gracias de nuevo por lo que hiciste, haz hecho y harás por mí.


Le doy un abrazo sin mediar más palabras y sonrió. Alessia es el rayo de luz que necesito, aunque de su familia, solo ella y su papa me caen bien. Lo que ella no sabe es que su tío, el tercero de tres hermanos, el menor, sería en vano, mi talón de Aquiles y la persona que mas odio.


— Mika? ¿Si, tenemos planes hoy?

De nuevo, me he perdido en mis pensamientos.

— Claro que sí! ¿Tenemos que preparar las cosas para ir de vacaciones a la casa de verano de tu familia no?

— No estaba segura que me seguías la charla después del abrazo, las gracias que me diste. Inclusive, creo que dijiste algo sobre mi tío Alek. Aunque, todavía no me has querido decir la razón que lo consigas tan odioso.

Una sola mirada mía de lado, le hizo soltar un suspiro.

— La primera vez, si me sorprendí que haya sido borde. La segunda ocasión, recuerdas que le dije a mi querido tío de comportarse contigo, pero, sigo sin ver por qué ambos se miran con tanto odio, que, la tensión se puede cortar con un cuchillo.

— En dado caso, si debo cruzar palabras con el susodicho, ignoraré sus palabras mordaces y le mandaré a caminar. ¿Te parece?


— ¿Por qué me suena a que ha habido mas interacciones entre los dos que ha causado esta aversión entre los dos? Siento que hay mas cosas que todavía no me has dicho.


Solo, alcé los hombros. No quería avivar el recuerdo de una cena en cuestión con él, su hermano mayor, mi familia y una recaída. Ale, sabía que era un poco reservada y recelosa con algunas conversaciones. Desde esa internada, mi personalidad ha tenido varios cambios. Alek, solo ha sido, un mero recuerdo a mí misma de no confiar en cualquiera. Ya se dará cuenta por qué rehuyó de su tío querido con tanto afán.

Chapters
1. La ausencia de amor fraternal
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