CAPITULO 1: OTRA VEZ SOLO
Me colgué la mochila en el hombro y me dispuse a andar. El calor era insoportable.
Hoy mi padre me había prometido que después del instituto iríamos a comer, pero como era de esperarse, él no se había presentado, así que lo único que me quedaba era caminar hasta mi casa con un humor de perros.
Cerré la puerta con odio y me dirigí hacía la cocina.
—¡PAPÁ! —grité. La respuesta fue silencio.
«Bien. Él seguía en el gimnasio.»
Siempre era igual, me terminaba abandonando por sus "chicos" como decía él. Siempre he pensado que le hubiera gustado tener un hijo "normal", no es que yo no lo sea pero desde pequeño que mis gustos fueron diferentes al resto de los niños y papá nunca me juzgó, siempre me dió en el gusto, comprando muñecas en vez de autos o algún artículo de belleza que salió recientemente ahora ya estando más grande, aunque también me compraba ropa oversize y gorras de béisbol viejas, creo que gracias a mi madre, mi papá de cierto modo pudo aceptar que yo no sería como esos chicos que él entrena.
Dejé la mochila en el sofá y me estiré en el. Mi móvil vibró, sacándome de mi pequeño descanso.
—Hola —dije de mala gana. Sabía que era él.
—Rocky, lo siento, se me había olvidado por completo. Juwon me lo ha recordado, si quieres puedo ir y…. —Lo interrumpí.
—Olvídalo papá, ya estoy en casa —Él suspiró, sabía que estaba molesto.
—¿Qué te parece si cocino algo para la cena? ¿Hoy vas a venir a comer o te vas a quedar en el gimnasio? —Espere a que me contestará, ya que él parecía estar evaluando la situación.
—Taehyung, estoy un poco ocupado con el trabajo, creo que cenaré aquí —Suspiró. —Lo que pasa es que tenemos un nuevo chico que es un monstruo, tendrías que verlo como pelea —dijo emocionado. Lo volví a interrumpir.
—Está bien, papá. Da igual, lo único es que no llegues tarde. Te dejaré comida en la nevera por si llegas con hambre —dije intentando que mi voz sonara comprensible.
—Podríamos dejar para mañana la cena. ¿Qué te parece? —Sonreí.
Con tanto trabajo, solo lo veía cuando desayunábamos.
—¡Claro¡ Me encantaría… —Mientras gritaba a otra persona "ten cuidado con esas pesas". —Rocky, te veo luego, estos chicos son unos inútiles sin mi —dijo con burla.
Luego de despedirnos colgué y cerré los ojos. Otra vez solo, ya que últimamente mi padre pasaba más tiempo en ese gimnasio sucio que en nuestra casa, no es que siempre ha sido así.
Antes con mi madre aquí era diferente, ahora en lo único que él piensa es en el boxeo.