Capítulo 1
- Poseidón, Ares, Atenea, Apolo, Artemisa y Démeter, quedan desterrados de la tierra humana, volverán al cielo por sus pecados y pagaran ahí por el resto de la eternidad los males que han cometido, han roto la alianza de los Dioses del Olimpo, debería darles vergüenza.
Zeus se escuchaba firme, pero estaba segura de que por dentro sentía algo de tristeza, al fin y al cabo fueron sus compañeros de toda una vida en el Olimpo.
Me acerque lentamente hacia Zeus y en un tono bajo para que nadie pudiera escucharnos le dije:
- ¿Estás seguro?
Asintió levemente y note como uno de sus ojos comenzaba a cristalizarse aunque rápidamente se calmo y este volvió a la normalidad.
Cuando la luz descendió del cielo para llevarse a los desterrados Poseidón dijo alto y claro para todos:
- Volveremos, pueden estar seguros, veremos el nacimiento del nuevo héroe y lo erradicaremos, el conejo de ojos rojos que se profesa no vivirá mucho tiempo Zeus.
Zeus apretó fuertemente la mandíbula y los puños, encerrando dentro de su cuerpo las ganas de abiertamente estamparle en el rostro unos cuantos golpes a Poseidón.
Todos lo sabíamos, sabíamos que el hijo que yo estaba esperando sería el próximo heroe, Zeus lo sabía, el desgraciado de Poseidón lo sabía y por las palabras que dijo y conociéndolo no descansaría hasta cumplirlo.
7 meses después
Ya tenía 8 meses de embarazo y a decir verdad estaba un poco nerviosa, las palabras de Poseidón todavía retumbaban en mi cabeza y alejarlas era tarea complicada.
¡Toc! ¡Toc!
- Adelante Zeus.
Este entro, estaba un poco preocupado, lo notaba en su rostro, ¿Le inquieta lo mismo que a mí?
- Cariño....- comenzó a decir - ¿Cómo estás?
Negué con la cabeza para que continuara, estaba segura de que no venía solo para preguntar eso.
- ¿Estás preocupada? ¿Nerviosa?, ok, yo también lo estoy, no sabemos si las palabras de Poseidón son verdad - mientras decía esto se acercó más a mí, se sentó en la cama y me cogió las manos abrazándolas con las suyas - pero te juro que haré cualquier cosa por proteger a nuestro hijo, el nuevo héroe va a vivir y sus ojos rojos deslumbraran en la tenue oscuridad hasta que algún dios lo acepte, se hará fuerte y si es cierto que Poseidón, Ares, Atenea, Apolo, Artemisa y Démeter estarán aquí, entonces el los derrotará, lo se, tranquila, confía en mí y en nuestro hijo - me sonrió cálidamente y se retiró de la habitación.
No paso mucho tiempo después y me quedé dormida.
Me levanté por fuertes dolores en mi vientre, cada vez se hacían más fuerte así que empecé a gritar con la esperanza de que alguien en el castillo me escuchara, efectivamente fue así.
Rápidamente los enfermeros vinieron y después del parto me quedé profundamente dormida, o desmayada no se.
Cuando me levanté me dijeron que solo habían pasado 10 minutos.
Todos estaban preocupados no se porque pero pediría una explicación.
- ¿Que sucede? - dije con el rostro más confundido que nadie.
- Reina, su...hijo, no es...hijo, es....hija.
- ¿¡HIJA!? - estoy segura de que mi grito se escuchó en todo el castillo.
¿¡Era una niña!? ¿¡Pero como!?
- ¿¡Y Zeus!? ¿¡Dónde está Zeus!?
La habitación de la puerta se abrió bruscamente y detrás de ella se encontraba mi marido, Zeus estaba ahí.
Extendí mis brazos y el vino corriendo a abrazarme, ambos lloramos abiertamente frente a todos, la felicidad llenaba nuestros cuerpos, nuestro sueño se había cumplido, tendríamos una hija, no un hijo, al fin cambiariamos el orden de descendientes en la familia real griega.
Los enfermeros se retiraron y nos dejaron solos a Zeus y a mi para que pudiéramos hablar y todo eso.
- ¿Cómo le pondremos? - me preguntó ya un poco más serio.
- A decir verdad..., me gusta que sea niña, pero...aún estoy preocupada, no puedo ahogar en risas lo nerviosa y preocupada que estoy, ¿Y si ella no nació fuerte como para protegerse? Nosotros tenemos un fin Zeus, y sabes que es pronto.
- Hera, tienes que tranquilizarte mi amor, todo estará bien, es nuestra hija, será fuerte...no, la más fuerte, estoy seguro. Ahora...no contestaste mis pregunta, ¿Que nombre le ponemos?
- Que tal...¿Ririka?
- ¿Ririka?...me gusta - sonrió ampliamente y volvió abrazarme, posición en la que nos quedamos durante un buen tiempo, ambos disfrutábamos del simple abrazo del otro, no nos quedaba mucho tiempo y al morir nos separariamos, eso estaba claro, lo sabiamos...desde hace mucho tiempo.
Tiempo despues:
- Mami, mami - esa calida voz resonaba en toda la casa, mi pequeña me buscaba por toda la casa, ella amaba hacer eso.
Antes de que pudiera darme cuenta una lagrima brotaba de mi ojo derecho y este comenzaba a arder, mi fin se acercaba, la muerte me asechaba lenta y dolorosamente y...lo peor es que no podia hacer nada para detener el penumbrante andar de ese espíritu por mi hogar.
Estaba segura de que Zeus se sentia igual que yo.
Desde el nacimiento de nuestra hija le hemos dado mucho amor pero eso no quita el duro entrenamiento que le hemos dado, cuando ya no estemos ella debera defenderse, no sabemos si la profesia de Poseidón se cumplirá.
- Mami, mami.
Ririka seguia buscandome y yo notana su voz mas cerca de mi ubicacion asi que limpie mi rostro por las lagrimas que se habian deslizado por este y saque una reluciente sonrisa dedicada solo para ella.