1. Una historia
Pt.1. LOS VIAJEROS
Los flashes me encandilan, y me obligo a bajar la mirada sabiendo que si no, las fotografías de hoy serán terribles. Llaman mi nombre por todos lados, me piden que voltee a verlos, que responda preguntas, o incluso que tan sólo les regale una sonrisa.
¿Pero por qué le sonreiría a los mismos medios que no hacen más que atacarme?
Últimamente he escuchado de ciertas personas, que tan sólo es el precio de la fama, y que debo lidiar con éste; y no me quejo por ello, siempre supe que habría opiniones de cualquier tipo con respecto a mi vida o mi apariencia una vez que fuera una figura pública, pero eso no es lo que me molesta. Sé lidiar con las críticas, lo que me parece estúpido es que por lo mismo que idolatran a unos artistas, es la razón por la cual yo estoy siendo atacada.
Sabía que mi nuevo álbum traería controversias, pero no me arrepiento de nada.
Entro al edificio ignorando a aquellos que me llaman, y voy directo al recibidor, dónde una mujer ya me está esperando con una gran sonrisa.
—¡Señorita Kaia, gracias por venir!— Exclama con voz dulce.— Su cita con la señorita Leigh está a punto de empezar, la llevaré con gusto hasta su oficina.
—Lo apreciaría— le ofrezco una sonrisa apretada.
La mujer que nunca se presentó con su nombre me hace una seña para que la siga, y así hago. Comienzo a caminar por los pasillos de la editorial, y una que otra persona me mira por los pasillos, aunque ninguno me detiene, ni dice nada, ni siquiera en el elevador. Hasta que por fin llegamos a uno de los últimos pisos, y frente a una oficina, cuya puerta está abierta.
De todas formas, mi acompañante toca la puerta, pero yo me quedo detrás hasta que le informa a Leigh que he llegado.
—Ya estoy lista, déjala pasar— escucho su voz.
La mujer me hace una seña, y yo me adentro a la habitación.
Es bastante espaciosa, tiene un gran ventanal que da a la ciudad, al fondo está su escritorio y una biblioteca con cada edición de la revista en perfecto orden, y casi en la entrada hay una pequeña sala. Se ve cómoda, y todo alrededor está en un color y orden que me atrevería a decir que es para hacerte sentir como en casa.
—Buen día— saludo con tanto entusiasmo como puedo.
Cuando venía de camino me sentía emocionada, creía que me sería fácil poner en palabras todo lo que las personas quieren saber, pero ahora que estoy aquí, se me revuelve el estómago.
Ahora mismo soy la mala de la historia para todos, y no digo que no haya cometido errores, sólo que no entiendo por qué me odian tanto por algo tan simple como ser humana.
—¡Hola, Kaia!— Se acerca a mí con entusiasmo, y escucho como se cierra la puerta apenas entro a la oficina.— ¡Pasa!— Nos saludamos y posa su mano en mi espalda para señalarme el sillón— ¡Ponte cómoda! ¿Quieres café o té?
Me serviría más un trago de ron.
—Té, por favor — respondo tomando asiento.
—¿Manzanilla o Canela?
Asiento— Canela está bien.
No puedo dejar de mirar a todos lados, es intimidante, y eso que está vacío. Tan sólo somos ella y yo, ¿por qué estoy tan nerviosa si he estado cantando en estadios dónde no cabría ni un alma más?
—Bien, aquí tienes— dice dejando mi taza y la suya en la mesa de centro mientras que toma asiento en el sillón individual a mi costado—. ¡Me alegra que hayas podido venir! Creí que tendríamos que realizar una llamada o algo parecido. Que suerte la mía, prefiero trabajar en persona.
Suelto una risa nerviosa— Estaba de paso por Nueva York, visitas familiares.
—Tú eras de por aquí, he escuchado.
Asiento usando de escudo el darle un trago a mi bebida. Aunque Leigh parece darse cuenta de ello. Antes habíamos tenido varias llamadas por teléfono, incluso en algunas de ellas interactuando con mi equipo y sobre como esta entrevista podría ayudarme a salir de todo este embrollo, además de que en el tiempo que lleva público el álbum, jamás he respondido ni una sola pregunta con respecto a este. Han sido ochos meses, pero a veces la impotencia de estar siendo atacada mientras sólo te quedas en silencio te consume y te tiene despierta toda la noche pensando en todo lo que podrías decir para defenderte.
—Veo que estas un poco tensa, ¿necesitas algo?— Pregunta Leigh pero yo niego.— Estoy agradecida de que me hayas escogido a mí para esta entrevista, sé que has estado fuera del ojo público desde un mes luego de que el álbum salió, pero ten por seguro que aunque puede ser intimidante volver a aparecer luego de que esta entrevista sea publicada, no pretendo dejarte mal, sólo quiero tu versión de la historia.
—Mi versión de la historia es lo que me hizo el enemigo público número uno— confieso.
—¡Pero si tus fans recibieron con mucho amor ese álbum!— Extiende su mano y la coloca sobre la mía para darme un apretón.— Es por eso que has estado trabajando en la gira, la cual empezará dentro de poco. Yo misma me considero tu fan, y es por eso que te he buscado a ti, quiero volver a sacarte al ojo público con la frente en alto, no como alguien que desea volver a esconderse mientras está en el escenario; y tu equipo está de acuerdo conmigo, por eso te insistieron tanto en que tomaras mi llamada.
He recibido miles de propuestas para hacer entrevistas donde podría defenderme a mi misma de lo que dicen sobre mí, pero nunca las acepté, hasta que mi equipo me convencieron en que debía hacerlo alguna vez, y Leigh— una editora feminista que busca las mejores historias de mujeres en la industria— era la candidata ideal para compartir la historia que tanto ansía mi público. Y también la que no me haría quedar mal editando la información a su antojo.
La historia que tanto me ha enfermado mantener sólo para mí. Siempre he sido de las que callan ante un problema, las que lo evitan en lugar de enfrentarlo y termina enfermándose de remordimiento y ahogándose entre palabras no dichas. Ese fue el motivo de que escribiera ese álbum, ahora tengo que enorgullecerme de haberlo creado, porque si no lo hiciera es como si me arrepintiera de ser yo.
Suspiro y enderezo mi espalda al instante—Hay que empezar entonces.
—¿Estas segura?— Asiento con una sonrisa, y no una falsa como antes.— Bien, empezaremos, te haré preguntas, se libre de decirme lo que quieras, nuestro acuerdo legal es que la entrevista será revisada por tu equipo antes de ser publicada. Recuerda que estaré grabando, pero también tomando notas, los audios son una herramienta para no tener que hacerte repetir las cosas, y yo poder completar mi escrito luego.
—Entiendo. Creo que estoy lista.
Leigh me sonríe mostrándome sus perfectos dientes, y se acomoda el cabello detrás de las orejas antes de tomar la grabadora y el cuaderno que están en la mesa.
—Bien, Kaia. Ya estoy grabando— deja la pequeña cajita en el centro de la mesa y toma su bolígrafo comenzando a escribir algo en su cuaderno—. Primero quiero empezar con unas preguntas de rutina, son simples, sobre tus inicios, y para dejarnos conocerte un poco más.
—De acuerdo— asiento.
—Cuéntame sobre tu familia, y los lugares donde has vivido. Siempre has sido muy privada con respecto a tu vida, pero hay rumores de que a tu corta edad ya has vivido en muchos lugares diferentes.
La vida me ha traído cambiando de hogar tanto como cambio de ropa. Sola, acompañada, semi acompañada y en soledad...
—Bueno, ahora mismo y desde hace cuatro años estoy viviendo en Mississauga. Llegué a los diecinueve, en la casa que alguna vez fue de mis abuelos paternos, sin embargo, mis padres siempre vivieron aquí en Nueva York, es donde mi hermano y yo nacimos.
—¿Tu hermano es mayor? Hasta ahora has hecho lo imposible por mantenerlo fuera del ojo público.
Asiento— Es una gran carga, no quisiera que la comparta conmigo. Tampoco es un secreto quién es, es posible que personas ya lo conozcan por verme con él en la calle, pero estamos de acuerdo en que prefiere estar fuera de todo esto como hasta ahora. Además es bastante mayor, tiene su vida hecha, tienen hijos pequeños, no necesitan molestias que puede traer ser parte de éste estilo de vida.
—Entiendo— dice al mismo tiempo que escribe algo en su cuaderno— ¿Puedes decirme cómo fue tu vida aquí y hasta cuándo?
Tengo curiosidad, pero tampoco pienso estirarme para ver lo que ha escrito. Deberé esperar a leerlo cuando esté terminado.
—Desde niña supe que amaba cantar, más que nada interpretar un espectáculo, quería ser actriz, y Broadway era la mejor oportunidad para ello. Fue difícil entrar, pero una vez que llegué a los ocho años me fue más sencillo mantenerme, pronto hasta llegaban llamadas de personas que les gustaba mi trabajo para poder tenerme en sus proyectos. Creo que fui afortunada una vez que puede adentrarme, además mamá siempre estuvo conmigo e hizo tiempo entre su trabajo y el mío para ayudarme a conseguir lo que quería.
—¿Qué me dices de tu padre?
—Mi padre murió un año antes de que yo comenzara mi carrera. Pero siempre fue muy entusiasta, solía decirme que mi voz me llevaría lejos, y supongo que tenía razón— no puedo evitar sonreír—. Mi madre se encargó de nosotros, aunque mi hermano ya era bastante adulto para entonces, tenía su propia vida; el mayor trabajo que podía darle ser madre era yo, después de todo era una niña. Pero creo que lo hizo bastante bien, siempre estaré agradecida por ayudarme con mi sueño cuando aún tenía que trabajar para costearlo y también lo que aún necesitaba mi hermano de ella.
—¿Y cómo se acabo Broadway? ¿Por qué terminó?
—Mi hermano se graduó de la universidad en Quebec, cuando eso pasó comenzó a vivir con su novia de hacía años, pasaron unos más y a mamá le ofrecieron un mejor trabajo en Montreal. Ahí fue cuando nosotras nos mudamos.
—¿Te dolió dejar Broadway?
—El trabajo un poco, mi vida era lo que resentía más. Es decir, tenía dieciséis años, era una adolescente y claro que iba a dolerme dejar mi vida atrás, era todo lo que conocía. Estando allá me fue bien. Hice lo que pude— me encojo de hombros—. La escuela no era mala, tan sólo extrañaba de vez en cuando mi antigua vida y amigos. De hecho la inspiración de este álbum viene comenzando de esos años, después de que mi madre también muriera. Lo cual fue hace ocho años para ser exacta, tal vez por eso me llaman todos de la forma en que hacen. Creen que no he superado cosas que pasaron en mi vida, pero el álbum no se trata de seguir estancada en ello, se trata de un viaje, es una historia que nunca hice publica, mucho menos con tantos detalles, y si ser sincera me hace quedar como la villana, supongo que debe ser a la poca comprensión y atención de los escuchas.
Leigh ríe, y yo no puedo evitar sentirme satisfecha por haber sacado eso de mi pecho de una vez por todas.
—Bien, comencemos hablando de tu primera canción en el álbum. ¿Qué puedes decirnos sobre la inspiración para Lost memories*?
Mi canción menos odiada, supongo que luego de esa fue cuando las cosas se comenzaron a tornar oscuras. Y es qué juzgarse como culpable ante todo el mundo no siempre es tan fácil como pensarlo.
—Eso empezó cuando aún vivía en Nueva York...
*Lost memories: memorias perdidas
18/enero/2023