Ojos en ti -- prólogo
Fue una mañana, una cálida mañana de verano cuando te ví por primera vez, eras tan hermoso, tu sonrisa de oreja a oreja era tan radiante.
Ibas caminando con un niño pequeño, quiza de unos cinco años a lo mucho, lo llevabas de la mano e iban jugando tan felizmente.
Me acerqué a hablarte...
Te dije hola, y así fue como lograste ser la persona más importante en mi vida.