Capítulo 1
Aquella cabellera larga y rubia se veía totalmente alocada junto a una gorra, pero Avril no se detenía ni un instante, sus pies corrían a todo lo que daban con skate bajo el brazo y las luces de la policía detrás.
Y vaya que era difícil correr con tantas cosas, el skate mismo y el peso de una pequeña mochila a su espalda. Aunque aquella había sido precavida y venia con ventaja.
La razón por la que la rubia corría rápidamente con una patrulla policíaca detrás eran los destrozos que había echo en el centro comercial y las quejas de los presentes ahí. Y ahora toda la pandilla del skatepark estaba siendo perseguida por la policía como ella. En la huida se habían separado, perdiendo a sus amigos y ahora se encontraba sola, como siempre, diría ella. Con los pies y la respiración a mil, era la única que podria salvarse el pellejo en este momento.
No era nada nuevo que la policía apareciera en el skatepark, de hecho ya era como algo habitual por alli. Que fueran a medir su poder con adolescentes por aveces un porro inexistente. Tampoco eran raras las huidas. Pero a Avril, la situación la estresaba un poco por los cuantos gramos de marihuana que traía encima, si la atrapaban habría problemas, grandes problemas.
Corriendo con los pies y la respiración a todo lo que daba mientras que con la otra mano se iba acomodando la gorra para que no se le cayera, la rubia visualizo lo que podría ser su salvación: Un estrecho callejón. Que en un acto reflejo sin bajar el paso lo tomo.Genial, no se había equivocado.En esta calle no cabía la patrulla y por dentro empezaba a nacer una sensación de relajamiento pero aun así sus pies no se detenían, aunque tuvieron que hacerlo.
Sus ojos azules se elevaron automáticamente hasta el final del alto cerco de alambre con el que se había encontrado.
En cuestión de los siguientes segundos por el rabillo del ojo vio la luz azul policíaca y volteó, rápidamente dos oficiales se bajaron al ver su situación para ir corriendo en su dirección.La adrenalina comenzó a correr en su cuerpo. Volvió la mirada al cerco.No había tiempo de maldecir, no había tiempo de pensar no había tiempo de nada.
Asi que comenzó a escalarlo a toda velocidad mientras los oficiales le gritaban “¡Quieta!” y se le aproximaban pero otra cosa que ella diría es ” es ahora o nunca” y era aplicable al momento es ahora podría salvarse, aunque se lastimara un poco, no perdía con intentarlo o podría dejarse arrestar y armar un escándalo.
Arrojo el skate
Con su pierna ya del otro lado para luego pasar la otra y salto tratando de caer con equilibrio tocando fuertemente con sus pies el suelo, lo que le daba pequeño dolor en los tobillos y lo consiguió, algo tambaleante pero lo consiguió. Volteo para ver como estaba la situación detrás y se encontró con los dos oficiales del otro lado, mirándola como en una mezcla de perplejos y fieras. Parados justo donde había estado ella hace un momento, lo que hizo que una sonrisa automática le apareciera en el rostro. Muy tarde tontos, pensó la chica.
Volteo y agarro el skate a toda velocidad al ritmo que comenzaba a correr para salir de allí y levanto su brazo regalando un “fuck you” a sus espaldas.Ella, hubiera deseado ver la expresión de los policías ante eso, pero no podía, no había tiempo, no quería perder el ritmo y dar la situación por victoriosa.
Tomo las siguientes calles para ir a su casa, ahora con un ritmo un poco mas leve en su huida por que lo ultimo que quería es que la interceptara algún policía, preguntando si le pasaba algo o por que corria. Aunque lo siguiente que ve es el piso y siente un dolor en su cabeza.Algo se interpuso en su camino. Se había chocado con alguien, que bien.
Lleva su mano hacia su cabeza por el dolor y mira. Una chica castaña que el sol hacia ver algunos mechones como si fueran rubios, ojos verdes, unos ojos llorosos, estaba arreglada, era muy bonita. Se encontraba levantando sus cosas del suelo, algunos libros y eso.
—Discúlpame..—Ofrece a decir la rubia, en medio de un sollozo por el dolor del golpe y eso hace que la castaña levante la mirada.
—¿Venias con prisa eh? La próxima vez fíjate por donde vas—Suelta esta con muy mala gana, mientras recoge sus ultimas cosas del suelo.
A Avril no le simpatiza ni medio el comentario y su cara lo dice, venia de una persecución que casi la atrapan y ahora esto.Se para pero antes de contestarle de muy mala gana también, la vuelve a mirar.
—Yo te conozco.
—¿Ah si? ¿De donde, del choque?—La castaña finaliza la oración parándose ya con todas sus cosas en mano, tiene muy mala cara, esta seria y nada simpática.
La rubia suelta un bufido al mismo tiempo que revolea los ojos.Le esta acabando la paciencia con sus comentarios, le parece mas atractivo chocarse un árbol.
—Del instituto te he visto varias veces, tu vas al Wester Jefferson si no me equivoco— La castaña la mira unos segundos con sus ojos hinchados del llanto.
—Así es.
—¿Estas bien? Digo porque, se te nota que has estado llorando.
—Ah si, no es nada—Dice limpiándose las mejillas de alguna lagrima que quedo por ahí y respira fuertemente—Bueno tengo que irme, ha sido un placer que me choques.
—Ah sido un placer oír tus comentarios sarcásticos—La rubia le suelta una sonrisa sarcástica y ella se la devuelve apretando fuertemente los libros que lleva entre brazos para luego las dos seguir su camino.
Llega a casa ya cansada por la persecución. El fuerte golpe se le esta hinchando y desea que no se ponga morado porque van a pensar que tuvo una pelea y no, simplemente fue despistada.
Lo primero que oye es a sus padres discutir en la habitación de arriba, otra vez. Suelta un bufido por el griterío y cierra la puerta un poco fuerte para que oigan que alguien llego y paren, pero no lo hacen, como siempre, así que decide ignorarlos y subir a su habitación.
Las discusiones habitan en su casa mas de lo normal hace una semana.Cuando su madre descubrió a la amante de su padre y desde entonces las peleas son habituales y constantes.Realmente Avril desea que se separen. Ya no eran felices y ahora mucho menos y tal vez si se divorcian esto acabe de una vez o por lo menos cesen la intesidad de las cosas.
Pone un poco de Aerosmith para apagar los gritos y se tira en su cama con su celular a revisar sus mensajes.
—Mensaje de nadie importante, mensaje de nadie importante, mensaje de nadie importante—Dice al mismo tiempo que los va eliminando.
Avril no cree en el amor, todo le hace indicar que es una cagada. Aveces no lo entiende, ni a las personas que “lo padecen”. Se ponen estupidas ante el sentimiento, dice y piensa que es de débiles, no cree en los cuentos de hadas, ni en la típica vida de adolescentes ni chocarse con un chico en el instituto y quedar encantada. Lo único que se choco hoy fue una castaña sarcástica y lo que menos sintió fue felicidad. Ella no cree en nadie, ni en nada. Piensa que las personas están ahí y cuando te des vuelta te van a joder.
Se levanta de su cama y tira su celular, abre la ventana para que entre la brisa y luz del día. Saca de su mochila llena de aerosoles, un simple cuaderno donde dibuja para matar el tiempo y es justo lo que piensa hacer ahora mismo.
—¡AVRIL!—oye un grito de su madre desde abajo que hace que detenga el trazo del lápiz y levante la vista—¡NOS VAMOS HAY COMIDA EN LA HELADERA!—Y lo siguiente que oye es la puerta de entrada cerrarse.
La rubia se la ha pasado en su mundo que no se ha dado cuenta que se ha pasado lo que restaba de la tarde y ya ha oscurecido. Su stereo esta reproduciendo cualquier canción porque tampoco se ha percatado de la música y se levanta a bajar el volumen.No le gusta apagarlo, le gusta que su habitación-lo que considera su mejor lugar y se siente segura- tenga vida y no este gris ni apagada, como hace su familia con el resto de la casa o su vida.
La madre de la rubia no espera ni que responda, podría estar muriéndose, teniendo un ataque de epilepsia o haciendo una fiesta con 15 prostitutas que ella ni sabría o ni le importe. Por estas razones es que Avril tampoco tiene mucha empatia a su familia y le da igual a donde vaya su madre o su padre.
Pero ya que hablo de comida, esta se encuentra hambrienta y decide bajar encontrándose con un griterío de voces masculinas: su hermano mayor y su grupo de amigos.
Oh si, había olvidado mencionarlo, su hermano mayor: Christian, un ser despreciativo que es totalmente machista. Un estúpido egocéntrico, rompe corazones por deporte y diversion. Que lo único en lo que piensa es en sexo, el y su estúpida play station. A la que ahora mismo se encuentra jugando con sus amigos en la sala con un desastre de botellas de cerveza, marihuana en la mesa pequeña y comida por doquier.
Al principio no la notan y desea que sea así, porque detesta a todos esos gorilas asquerosos, incluyendo a su hermano y lo único le provocan es querer golpearlos. Pero hoy no tiene mucha suerte de su lado.
—Miren quien esta aquí—Grita uno al verla que cree que se llama Chase. Les da tanta atención que ni siquiera se sabe muy bien sus nombres—Rubia—le dice este ahora mirándola otra vez y echándole un beso.
Esta es una de las razones por ejemplo, por las cuales los detesta.Los amigos de su hermano son todo el tiempo así con ella: babosamente acosadores y a el de igual que la acosen ellos o una persona con causa de violador con enfermedades venéreas. Siempre se ha defendido sola, asi que su manera de hacerlo era como “un pasatiempo de hacer quedar en ridículo” o depende su estado de animo, como la vez que tuvo un mal día y uno quedo con el tabique de su nariz rota.
—¿Y donde quieres que este? es mi casa.
—Y arriba esta tu cama y yo estoy aquí— se autoseñala como si fuera el centro del universo, mientras lo pronuncia pervertidamente y al mismo tiempo divertido.
—Y ahí en medio, en tu entrepierna, esta algo parecido un pene, pero mas pequeño—Su comentario hace que sus amigos, incluido su hermano suelten una carcajada y el se ponga a la defensiva rápidamente.
—Ohh, esa fue buena Chase. Tienes que admitirlo—Suelta otro de ellos a su lado.
—Y tu como sabes bien eh
—Yo no se nada, me han contado—Dice la rubia cerrando la puerta de la heladera con la comida en la mano para recalentarla.
—¿Y que? ¿Andas preguntando, linda?—Avril mira al reciente confirmado que al final si se llama Chase, y puede apreciar que la mitad del grupo estan expectantes antes la respuesta, menos su hermano y otro que han iniciado un partido al que están jugando.
—Para nada, se anda comentando en el instituto, pregunta, yo que tu cuidado — La rubia le guiña un ojo y por dentro se auto felicita, ha sido rápida. La cara de Chase se pone palida dejando en evidente que ha hecho mas daño a su hombría que cualquier golpe a puño cerrado. Y eso lo peor que podrías hacerles a estos seres falocentricos masculinistas. Sobre todo y mucho mas comentando sobre su pene. Chase, se queda mudo finalmente y la ve irse a la rubia hacia su habitación con el plato de comida en mano.
—Ah sido buena hermano, tienes que admitirlo — Llegando a los ultimos escalones para pisar la segunda planta Avril escucha el comentario hacia Chase y mientras va de camino a su habitacion, sonríe orgullosa de nuevo. De antemano se pone algo atenta para seguir escuchando la conversación, quiere escucharlo de su boca, quiere escuchar que le ha dolido como la mierda, que se sienta por un momento como se le arruina el dia como le hacen ellos.
—Cállate—Suelta de muy mala gana el morocho.
—Chase, si realmente quieres conquis..—La oración del castaño queda incompleta hasta desaparecer gracias a su hermano que ha anotado un gol y ha pegado un salto a los gritos tirando por ahí el mando de la consola llamado la atención de aquellos dos. La rubia revolea los ojos. Siempre Christian arruina todo y le ha quedado la intriga ahora. ¿Conquis..?¿Que? ¿Conquistarla? Que antiguo.
Pero no puede hacer nada mas. Así que, decide cerrar la puerta y quedarse en su mundo.
Sube el volumen de la música, para apagar el ruido de aquella reunión de idiotas y se dispone a comer, pero el pensamiento y la duda sobre aquello la ataca mientras suena nirvana en su stereo.
No quiere dar vuelta su cabeza como un lavarropas, en ese grupo son todos iguales, los típicos hombres, que rompen corazones y se divierten con ello. ¿Que estaria en la lista de chicas que les encontro que tienen? Jamas. Solo piensan en buenos culos, buenos cuerpos de esta chica, aquella y la otra o cuando se emborracharan. Así que a la rubia le aparece un pensamiento con un alto porcentaje de probabilidad. Que esta dentro de la coleccion de Chase y quiere revolcarse con ella ¿Que mas querría si no?
Pero como ha aprendido en estos últimos años: a sacar lo bueno de lo malo, la idea malevola se cruza en su cabeza. Rechazar a Chase cree que seria una buena oportunidad para romper su record de su pasatiempo de “hacer quedar en ridículo” y vaya que lo disfrutaría. La entera humillacion. Solo debia crear el momento perfecto, en el lugar indicado y con el mayor publico posible.
Le da un poco de gracia el plan retorcido, pero decide ahora borrar todo eso de su mente, terminar de comer, continuar en su mundo, fumar algo de hierba que tiene y final del día.
Al principio le resulta, viene pasando un buen rato, con sus dibujos y buena música pero se ve interrumpida por otro griterío y un ruido a cristal roto.
Tira el cuaderno sobre su cama y decide asomarse por la escalera a decirle Christian que si no se callan o dejar de hacer desastres pondrá esa consola bajo el agua-y si que avril podría hacerlo- pero al bajar la vista a la sala se encuentra con ese grupo entre ahora botellas de vodka, o peor se encuentra con ese grupo ebrios.
—Dejen de hacer desostrosos, estúpido, es martes. Mama y papa llegaran en cualquier momento. No sos consciente de nada. No quiero mas problemas—La voz de la rubia resuena desde allí arriba y las miradas de aquellos automáticamente se desvían a su dirección.
—Cállate, mama y papa se fueron a una cena—fingiendo ser un matrimonio feliz, piensa Avril.
—¡Christian te harás cargo si te pasas!—Le grita aquella a su hermano amenazante—¡Oh por dios! ¿están fumando marihuana aquí dentro? Ya sabes como se ponen...
—¿Puedes ir a meterte en tus asuntos o ir a masturbarte? Gracias.
—No soy tu, que mata el tiempo viendo tetas de famosas—Suelta un bufido para irse. Están destruyendo la sala y a su hermano le importa un carajo, como todo.
Al diablo Christian, piensa pero antes se mete en el baño ya que le ha agarrado ganas de orinar pero al encender la luz suelta un grito. Hay una persona. Mas bien un Chase un tanto ebrio sin camiseta es lo primero que ven sus ojos ante la luminosidad. Realmente se ha llevado una sorpresa.
—¿Que carajos haces vos aca?— Dice casi gritando. El morocho la mira y solo se limita a soltar una sonrisa egocéntrica.—¿ Esa es tu respuesta?
En estos momentos Avril prefiere haberse encontrando con un espíritu demoníaco antes que con el. Su expresión y cruzada de brazos lo dice todo, no le causa ni medio de simpatía y Chase lo nota así que decide decir algo o proporcionarle una respuesta antes de que lo asesine.
—El estúpido de Kyle me ha volcado vodka en toda la camiseta y vine a lavarme ¿vos?
—¿Con la luz apagada? No creí que fueras tan imbécil.
—Bueno tal vez tenga unas copas de más—Dice este soltando una risa.
—Aja si, bueno.—suelta totalmente seria la rubia y se dispone a abrir la puerta para salir de allí pero este se lo impide apoyando su pesada mano y quedandosele mas cerca aun.
—Vamos..no me vas a decir que no te gusta lo que ves..—El tono egocéntrico con el que hablaba la mayor parte del tiempo la sacaba de quicio y ahora mismo estaba pasando eso.
—No. Vístete, no me interesa. Y déjate de estupideces.
-Oh, Avril, no me dirás que eres lesbiana...
—¿Lesbiana..?¿LESBIANA?—La rubia no es de tener paciencia, pero con este tipo de chicos es como si se la pincharan automaticamente—¿¡LESBIANA POR NO BABEAR POR VOS!? ¿¡QUE TE PIEN..—
Pero su frase se ve interrumpida
El choque de labios de Chase contra los suyos, inesperado y tan rápido, la ha tomado por sorpresa nuevamente. Y un pequeño escalofrió le recorre la columna vertebral. Aunque lo mas extraño para ella de la situación es que lo sigue, cediendo y no sabiendo porque lo besa, lo saborea, un beso tierno con sabor a vodka.
—¿Que mierda te pasa?— Solo diez segundos pasaron para que la rubia recupere totalmente la razón de su persona y lo empuje—Eres un idiota— termina la oración y abre la puerta para largarse de allí de una vez y el cual esta vez Chase no le impide irse.
Cierra la puerta de su habitación un tanto fuerte y le pone llave para sentirse protegida en su mundo, en ella. Y automáticamente se dispone terminar de armar su cigarrillo de marihuana que tenia pensado fumar antes de que los gorilas la interrumpieran. No quería procesar ni sentir absolutamente nada, asi que se comporta como si no hubiera pasado lo anterior hace cinco minutos atras.
Sube un poco mas la música, lame el papelillo y abre la ventana.Como la mayoría de veces, ser sienta en el borde para apreciar la noche y su brisa. Comienza a prender el porro, con dificultad porque su encendedor es defectuoso y aveces le trae problemas. Puede sentir el olor a hierba que ha salido de la primera calada y le gusta, tanto así que cierra los ojos para luego soltarlo.
Sin pensar en su hermano haciendo desotrosos y que hay 6 adolescentes drogados abajo, o que sus padres se estuvieran por divorciar o que se sentía sola y no tenia con quien compartir gustos, siguió fumando su hierba, que le daba una sonrisa genuina un rato.
Pero rápidamente apareció lo que no quería en su cabeza: Ese beso, la persona de la cual lo había recibido.No quería procesar ni recordar bien la situación.Estaba algo como shockeada, todo paso en cuestión de segundos que se sintieron a la velocidad de la luz. Quería hacer de cuenta que nada había pasado pero se le hacia difícil, demasiado.Porque algo había pasado mas alla de ese beso, tenia una sensación rara, algo linda, pero rara que de todas formas le disgustaba. “Imaginate sentir amor o algo por uno de esos, que estupidez” piensa.
Ella no sabia lo que era querer, el amor o similitudes. Y le parecía imposible sentir porque no “cree en el amor” o esa era la salida mas facil que encontraba para no sentirlo, por que lamentablemente era un ser humano.
Negada, negandolo una y otra vez en su mente, estaba patas arriba. Pero aquel sentimiento desconocido lo guardo muy en el fondo de su ser y queria convencerse, pensar que solo era el shock de la situación y nada mas. Solo había besado a un amigo de su hermano, un beso, nada extraño de la vida, nada más.
El sonido de su celular la sorprendió, y todos sus pensamientos quedaron en el aire.Alguien estaba llamando lo cual le extraño.Nadie la llamaba, excepto su madre aveces, pero estaba segura de que no seria ella y menos a estas horas.
Puso el porro en su boca y se bajo del marco de la ventana para agarrar el celular de su cama y visualizo en la pantalla el nombre “Rose”.
Una compañera del instituto algo nerd y solitaria de algunas clases que compartía, pero nada mas. Nunca se habían llevado mas alla de esas paredes. O mas que algún mensaje sobre algún trabajo escolar. Le extraño aun mas y si la llamaba por la escuela, la chica juraba que a estas alturas la mataría.
Dio una calada a su porro sacándoselo de la boca por que el humo ya se le metía en los ojos y la estaba irritando deciendo atender.
—¿Rose?
—¿Avril?
—¿Quien es?—Pregunto la chica mas extrañada todavía al no reconocer voz del otro lado que definitivamente no venia de Rose.
—¿¡Avril!?—Se oía un ruido muy fuerte del otro lado y se dificultaba oír para la rubia ¿Que carajo era todo ese alboroto?— Avril, Rose ha tenido una sobredosis y eres una de las pocas adolescentes que tiene en su lista de contactos—la rubia se paralizo un poco y sus ojos se abrieron como platos ante el enunciado—¡Por favor, esta muriendo!—La voz desconocida se exalto al no tener respuesta de la rubia, que tardaba en contestar ya que hoy las cosas la tomaban por sopesa definitivamente. Un sollozo se comenzó a oír del otro lado y esta se altero aun mas.
—Y.. y ¿Una ambulancia?
—¡No se donde estamos! Vinimos con Rose y unos chicos, estabamos muy drogados, tomamos algunas pastillas en el auto ¡pero yo no los conozco! Es una fiesta muy grande—Los gritos de la voz desconocida exaltaban a Avril, que no sabia que hacer.
—¿Ni siquiera sabes la ubicación?—Pregunto mientras apagaba el porro en el cenicero sobre su escritorio. La rubia intentaba mantenerse calmada, aunque hoy las cosas la mantuvieran alterada.
—¡No lo recuerdo muy bien! Hoy escuche a uno de los chicos decir en el oeste de la ciudad ¡Pero no lo se !—Los sollozos volvieron a escucharse atravez del celular junto a la música electrónica.
—Escucha. Creo que ya se donde es, te envio la direccion por mensaje y ve llamando una ambulancia. Voy para allá para terminar de encargarme de ella—Dijo sin más la rubia y sus dedos tocaron la pantalla táctil dándole fin a la llamada. Si no se equivocaba y por lo que había escuchado de aquí a allá en el instituto, aquella fiesta era de Felix. Un mimado que le gustan las drogas y que vive en una de las tantas mansiones en el oeste de la ciudad.La habían invitado, pero rechazo aquella invitación prefiriendo quedarse en sus dibujos, con su música y su mundo.
Abrió un mensaje de hace unos días que le había enviado una conocida del instituto difundiendo donde seria la fiesta para sacar la ubicación de la casa. Se lo reenvio al celular de Rose, recalcando a la persona que lo tuviera que llamara ya mismo a la ambulancia. Se puso rápidamente las zapatillas y la campera. Ya la había exaltado un poco la situación -como todas las situaciones que pasarón en el día- y no podía acostarse a dormir haciendo como si nada hubiera pasado, su compañera de clases estaba muriendo de una sobredosis. Así que, como decía ella: Es ahora o nunca.
Y salio de allí como una estrella fugaz, dejando las ventanas de su habitación abierta y la música sonando.
—¿Que haces?—Pregunto su hermano ebrio extrañado viéndola caminar por el living a paso rápido.
—Voy a buscar a una chica con sobredosis. ¿Vos que haces?