Después del baile

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Summary

En las polvorientas calles de Valley, una joven llamada Roma sueña con un futuro que parece inalcanzable para alguien de su humilde origen. Su pasión por la danza es tan intensa como los deseos de escapar de su vida ordinaria y explorar nuevos horizontes. Con valentía y determinación, Roma se propone conseguir un puesto como sirvienta en la opulenta mansión de los Collins, la familia más rica de la ciudad. A medida que Roma se adentra en el mundo de los Collins, queda fascinada por la elegancia y la sofisticación de su estilo de vida. Pero lo que no esperaba encontrar es el amor, un hombre apuesto, encantador y reservado hace que Roma no deje de pensar en él. A medida que se debate entre sus sueños de convertirse en una renombrada bailarina y sus crecientes sentimientos, se enfrenta a una difícil elección. ¿Podrá Roma anteponer sus propias aspiraciones a su nuevo capricho amoroso? ¿O deberá renunciar a su corazón y seguir luchando por sus sueños?

Genre
Romance
Author
runera
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

— Te llamaré en cuanto llegue, besos — me despido de James y guardo mi teléfono antes de que el bus frene.


Nada más bajar las escaleras quedo impresionada con la enorme limusina que ha venido a buscarme. Wow, me siento como en una de esas películas Disney donde la princesa tiene todo lo que quiere, sí, se nota que odio Disney.


Bueno, tampoco lo odio, simplemente pienso que todas las princesas merecen una película en la que no tengan que ser salvadas por un hombre obligatoriamente. Me encojo de hombros al pensarlo.


Saludo amablemente al chófer de la limusina que me abre la puerta trasera sin recibir respuesta, genial.


En el trayecto, pienso en la locura que estoy haciendo, tras la muerte de mis padres me encontraba sola y desesperada. Aunque tuviese un montón de amigos alrededor notaba, y sigo notando, que nadie ha conseguido comprender mi dolor.


Intenté rehacer mi vida un par de veces y logré entrar en una carrera, psicología, pero resultó inútil, ya que no era capaz de pagar ni la mitad de la matrícula.


De eso hace tan solo un año. Durante este curso, al no estudiar y gracias a pequeños trabajos esporádicos he conseguido ahorrar el dinero suficiente para pagar la entrada a la universidad.


La locura en sí, no es ir a la universidad, no, no.

La locura es apostar todo a pensar que conseguiré el nuevo trabajo para el que me han llamado.


Sí, he puesto en riesgo todo mi dinero para ni siquiera saber si voy a ser admitida, así es Roma Pedragon, así soy yo. Incapaz de aprender de los errores.


Así que si consigo pasar la prueba de admisión trabajaré de ayudante para la prestigiosa familia de los Collins. Sí, estoy completamente loca.


Y bueno, hacia allí me dirijo ahora mismo en esta lujosa limusina. Aunque se que para ellos no seré más que su criada para mí es muy importante conseguir este trabajo para estabilizarme. Es una gran oportunidad para poder comenzar de nuevo, así que estoy dispuesta a todo para conseguir este puesto.


Miro por la ventana y en mi campo de visión comienza a aparecer una magnífica mansión rodeada de un enorme jardín lleno de fuentes y esculturas. Me quedo fascinada al ver todos los detalles exteriores, la valla metálica se abre ante mí.


Vale, sabía que eran ricos, pero ¿tan ricos?


El conductor entra en la parcela y aparca junto a otra limusina. Al bajarme del vehículo, literalmente, no me da tiempo a inspeccionar el exterior ya que me encuentro de frente a un hombre serio que me da la bienvenida.


-Buenas tardes, señorita Roma. Soy Alexander Collins el mayor de mis hermanos y el encargado de enseñarte todo lo relacionado con tu trabajo durante el día de hoy, si eres capaz de realizar correctamente tu trabajo durante la semana de admisión podrás dirigirte a mí como tu jefe. - asiento procesando toda la información - no te preocupes por tus cosas, serán trasladadas a tu cuarto y para cuando hayamos acabado ya podrás instalarte con normalidad, empecemos.


He traído todo lo necesario para una semana, lo típico, un par de conjuntos y algún que otro recuerdo de James. Siento que necesito tenerlo presente al ser la única persona que sigue a día de hoy en mi vida mirándome con los mismos ojos que con los mismos que me miraba antes del fallecimiento de mis padres. Todos los demás me miran con una pena terrible, como si solo con mirarme así me fuesen a solucionar la vida.


Me centro en mi objetivo del día y me hace gracia el hecho de que, Alexander creo que se llamaba, todavía no me ha dejado dirigirle la palabra y ya quiere empezar a instruirme, parece que tiene prisa pero no lo juzgo.


Este avanza con gran elegancia por delante de mí mientras lo observo detalladamente. Se ve muy atractivo con su pelo castaño peinado hacia atrás, lleva puesto un traje negro que hace resaltar sus ojos verdes, me fijo en sus manos, un reluciente anillo de compromiso adorna su dedo anular.


Se para tras pasar la puerta y empieza hablar, aunque le hago caso omiso debido a que estoy fascinada con el interior de la mansión, la gran entrada está decorada a la perfección, unas increíble escaleras se dividen hacia los lados, enormes lámparas adornan los altos techos de la mansión, barandillas de piedra beige rodean la planta superior... Es todo magnífico. Creo que puedo lograr entender como se llegan a sentir las princesas en su burbuja de felicidad.


-¿Señorita Roma? - vuelvo de golpe a la realidad cuando escucho mi nombre, finjo que lo he estado escuchando. Debería tomármelo más en serio si quiero mi puesto. - Como iba diciendo, en la planta baja encontrará la gran sala de estar, el comedor..


Continuó hablando durante un rato mientras me explicaba cuáles eran mis responsabilidades, las áreas fundamentales de la casa y las habitaciones de los sirvientes. Tras todas estas indicaciones me acompaña a mi habitación para que pueda deshacer mi maleta. Es bastante acogedora y bastante mejor que la de mi casa, pero eso tampoco es difícil.


-Dentro del armario encontrarás tu uniforme, póntelo y cuando termines de acomodarte ven a mi despacho. Debes de conocer a todos los miembros a los que debes servir antes de ponerte a trabajar. - se ríe irónicamente y desaparece por el pasillo.


Avanza a través del pasillo a la vez que escucho su risa desde lejos, tengo sospechas de que se ha burlado de mi. No sé si este trabajo está hecho para mí.


Mientras coloco mis cosas pienso en si sus hermanos tendrán su mismo aire de superioridad, más vale que no y si es así espero que el resto del servicio sea amable ya que me gustaría tener una conversación en la que intervengan dos personas, no como la de esta tarde. Todo ha sido escuchar y memorizar.


Salgo en busca de Alexander ya con el uniforme puesto, un conjunto gris de dos piezas formado por una blusa y una falda de tubo. No me queda mal.


Subo las escaleras y cuando me dirijo a su despacho hay dos puertas y no una como había mencionado. Su despacho se diferencia por una plaquita dorada en la que está grabada su nombre y apellidos mientras que en la otra puerta no hay nada.


Llamo delicadamente a la puerta del despacho y entro.


- Buenas noches, señorita. ¿Ha encontrado el despacho bien? ¿Ya ha terminado de aclimatarse en su habitación - sonríe cálidamente, parece que ya no está tan recto como por la tarde.


- Sí, lo he encontrado sin problema y ya he ordenado toda mi habitación. - respondo amablemente.


- ¿Tienes alguna pregunta antes de bajar a la sala? - pienso un poco mi pregunta.


- La verdad es que me preguntaba si tengo que realizar algún servicio en la habitación de al lado, ya que por la tarde no me mencionó nada. - parece que le sorprende mi pregunta, pero no le da importancia.


- No, no es necesario. Siempre está cerrada porque es un cuarto que no usamos en esta mansión. ¿Algo más que le preocupe? - niego con la cabeza mientras él se levanta de su asiento.


Bajamos las lujosas escaleras que llegan a la entrada y según voy avanzando veo a dos rubios trajeados hablando entre ellos. Uno de ellos dirige la mirada hacia mí mientras el otro mira de manera pícara a Alexander.


- No me dijiste que tendría mi edad. - se ríe uno de los dos rubios mientras le da una palmada en espalda a quien me acompaña.


Perfecto, un pequeño ligón.


- Compórtate Nathaniel, no tiene tu edad. Os presento a nuestra nueva incorporación. Su nombre es Roma Pedragon y estará en periodo de prueba una semana. - los hermanos asienten - Ellos son Nathaniel y Caleb - apunta con el dedo mientras los nombra y yo contesto con una sonrisa cálida.


Nathaniel es el pequeño ligón, un rubio de sonrisa burlesca que parece tener ganas de divertirse. Por otro lado, Caleb, el hermano que no se ha pronunciado en la conversación.


- Podríamos sentarnos en la sala de estar hasta la hora de cenar, así podemos conocer un poco a nuestra empleada. - Nathaniel le guiña un ojo a Caleb mientras este sonríe, los dos miran al moreno en buscar de aprobación.


No, no, no.


- Está bien, id vosotros, yo voy a seguir organizado el evento. - mientras él se aleja los dos hermanos comienzan a murmurar, intento escuchar la conversación disimuladamente mientras avanzamos hacia la sala de estar.


- No sé si se ha dado cuenta que el gran evento es la semana que viene y si ella no supera la semana de admisión estaremos sin sirvienta para ese día. - escucho la voz de Caleb por primera vez.


¿Gran evento?


- Sinceramente no se lo que busca, pero ninguna de las últimas ha pasado más de cinco días aquí.


¿Cómo? ¿Cinco días? Comienzo a ponerme nerviosa al ver la manera en la que desechan a las candidatas al puesto.