¿Me seguirás amando como yo a ti?
Hola, Lou.
Una risita se escuchó.
Bien, antes de que empieces a hacer suposiciones, decidí que quería grabarte algo bonito. Sólo me nació hacerlo ¿sabes?
Aproveché este pequeño momento donde te fuiste a comprar la despensa para comenzar con las grabaciones.
Hablando de eso, espero que me traigas mis gomitas. Sabes que en esta casa no pueden faltar a menos que quieras dormir en el sillón. Ay, dios, no sé ni qué estoy haciendo.
Pasaron unos cuantos segundos con el sonido de su respiración protagonizando el audio.
Recuerdo cómo nos conocimos. Fue en una salida con mi hermana. Tú estabas sin ninguna imperfección y con toda la belleza en tus hermosas facciones.
Me acuerdo de que pensé: demonios, este chico es demasiado lindo y yo todo desarreglado por la lluvia —rió tiernamente —. Luego me enteré de lo que tú habías pensado —suspiró con amor —: también pensabas que era lindo y me veía tierno con mi expresión de fastidio por algo que dijo Gemma.
Dios, también recuerdo cómo te habías decepcionado porque pensabas que no éramos amigos por la cercanía hasta que te dije que era mi hermana…
Harry lo recordaba perfectamente. Ese día a su hermana se le había ocurrido ir al cine con la excusa de que no salía demasiado. Sin embargo, en el camino, los había agarrado una lluvia, la cual los mojó al momento de bajar del carro.
El rizado venía refunfuñando porque ahora estaba mojado, y no es que no le gustará la lluvia, él la ama, sólo que no estaba del mejor humor como para disfrutarla.
—Vamos, Harold, no es para tanto. ¡Amas la lluvia! No entiendo tu drama —le reprochó mientras se encaminaban al cine.
—Gemma, hermana queridamente odiada —contestó —. Prácticamente me arrastraste hasta aquí para acompañarte a ver la película que sacó... ¿era tu banda favorita o la serie que tanto te encanta? —no la dejó responder —. Cómo sea, y encima de eso, nos agarra una lluvia a medio camino cuando apenas acabo de salir de la gripa. ¿Sabes lo mucho que me fastid...?
—Buenas noches ¿podrías darme dos boletos para la película que se estrena hoy?
—¿Tienen alguna tarjeta de CineFan? —preguntó el precioso ojiazul que los atendía.
Harry dejó de prestar atención a la conversación desde ahí. Jamás había visto al ojiazul, pero debía admitir que era alguien muy atractivo.
Sus ojitos parecían calmar los mares más bruscos y expresar aún más que los tan aclamados oradores. La lentitud con la que parpadeaba les daba mayor majestuosidad a aquellos orbes.
Su piel dorada brillaba como nadie, haciéndolo relucir entre todos.
Su lindo cabello le daba un aspecto tierno, que a su vez lo hacía ver cómo alguien de otro mundo donde la belleza reinaba.
—¡Este bombón y yo tenemos una cita! —su hermana lo sacó de su trance pasando un brazo por sus hombros y revolviendo su cabello con la otra.
—Gemma ¿qué carajo?
—Que elijas asientos, cariño —se burló.
—¿Son pareja? —preguntó... Louis, así se llamaba según el pin que traía en su uniforme —. Podría recomendarles algunos asient...
—¡No, por dios! ¡No! —Gemma se rió de su hermano —. Este engendro del demonio es mi hermana —Harry exclamó indignado —. Eww, no, ni siquiera lo plantees.
—De acuerdo —soltó una suave risita, dándole una sonrisa tranquila —. Podrían escoger los de…
De ahí recuerdo haberte invitado a tomar algo y tú sin dudar aceptaste.
Nuestra relación se fue dando poco a poco. Primero nos convertimos en conocidos para pasar a ser amigos y cómplices. Luego empezamos a coquetear entre los dos hasta que nos hicimos pareja.
Y me lo preguntaste recreando la escena de cuando nos conocimos. Jamás me imaginé que mi hermana te ayudaría. ¡Incluso fue en un día donde también había llovido! ¿Cómo carajo lo hiciste, Lou?
Ni siquiera habíamos hecho el año cuando nos mudamos juntos...
Maldición. Fuimos unos intensos y urgidos. Aun así, te sigo amando.
Louis entró a la casa, gritando desde abajo que había llegado.
Oops. Has llegado, te dejaré por el momento. Luego seguiremos.
Te amo.