Propuesta Laboral ➤ Kookv by Laysy🩷🪻 at Inkitt
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Propuesta laboral ➤ kookv

Summary

Kim TaeHyung se hace pasar por su amigo en una cita a ciegas para ahuyentar al pretendiente. Pero el plan cambia cuando este resulta ser su CEO, quien le hace una propuesta. ➤ PRECAUCIONES: ˖⸙̭❛ Contenido +18 escenas explícitas. ˖⸙̭❛ M-preg (embarazo masculino). ˖⸙̭❛ Redacción de mi autoría. ˖⸙̭❛ Historia Original: ˖⸙̭❛ Historia sin fines de lucro ni comerciales. ˖⸙̭❛ Capítulos largos. ˖⸙̭❛ Comedia, Romance, Drama, M-preg. • ➻ COMIENZO: 09/07/23 • ➻CONCLUSIÓN:

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
5.0 6 reviews
Age Rating
16+

O1

Seul, Corea del Sur

Presente día.


La voz de la auxiliar en el aeropuerto de Seul se hizo presente en la sala, haciendo que cientos de personas se pararan de sus asientos para emprender su respectivo viaje.


Algunos iban con prisa, rodando sus maletas mientras sus torpes pies trataban de ir lo más rápido posible a su vuelo; mientras que otros iban con toda la calma del mundo, tomando fotos y posteandolas en sus redes sociales.


Era todo un caos en el aeropuerto considerando la hora, pues por lo regular las mañanas eran las más atrajeadas y recurrentes, pero ésta ocasión, Jungkook decidió llegar a su amado Seul en una hora distinta, las 2:00 P.M.


Caminando de forma apresurada y con la mente llena de planes y proyectos por realizar, no tuvo el suficiente tiempo para reaccionar cuando chocó con una chica, haciendo que el café que llevaba en sus manos saliera volando y esparcido por el suelo blanco del aeropuerto. La joven miraba la escena en shock, tratando de comprender la situación.


—¡Oye, ¿Qué te pasa? A caso no ves- —En cuando su vista topó a la del sujeto, quería que la tierra la tragase...


«es muy guapo...» pensó Ella mientras elevaba su rostro, pues la persona que tenía en frente era alta, de una estatura aproximada de 1.80, cosa que no era del todo común observar. Su cabello azabache perfectamente peinado y acomodado relucía por la capa de acondicionador, o quizá solo era su imaginación por lo hermoso que era el sujeto. Su piel era blanca, perfectamente lisa y su rostro podría jurar que era el de un modelo. Su cuerpo se veía trabajado de buena manera, mientras que en su labio inferior relucía un piercing.


—L-lo siento... No me fijé... —murmuró la chica, apartando la vista del sujeto completamente encantador. Sus mejillas se tornaron rojizas y con coqueteo quitó su mechón rebelde de su rostro, llevándolo hacia atrás de su oreja.


Jungkook, ajeno a la situación, llevó su rostro hacia enfrente, topandose con algo que definitivamente lo sacó de quicio. Genial, Sólo cinco minutos en Seul y ya le saldrían canas.


—Qué patético —soltó Jungkook como murmuro, pero siendo escuchado a la perfección, pasando por lo largo de la chica que miraba el comportamiento del joven completamente indignada por su respuesta.


La chica, sin esperarse esa respuesta para nada gentil, abrió su boca y ojos, pensando el por qué alguien tan irreal puede tener ese comportamiento tan inadecuado.


—¿¡Disculpa!?, ¿Qué es lo que pasa conti—


—Una disculpa —una voz ajena a la conversación se hizo presente, haciendo que la joven llevara su mirada a dicho sujeto. Y mierda, ¿A caso estaba en el país de los hombres más jodidamente guapos? El sujeto era de la misma medida que el anterior, sin embargo este tenía sus ojos tal como un gato, que por más malo que suene, sus lentes impedían observarlos de una mejor manera—. Él no quizo ser grosero, no se refería a tí.


Si, definitivamente estaba en el país de los chicos guapos. ¿Regresar a Japón? ¡Ni loca!, Rentaría un departamento cerca de la ciudad y esperaría el amor de su vida en Corea Del Sur.


Y sin esperar más, el joven de lentes y ojos gatunos también desapareció de su campo de visión, haciendo que sus ojos parpadearan por la prisa que llevaban ambos.


—Ey, no debiste hablarse así, ella realmente pensó que ese insulto era para ella —mencionó acercándose a Jungkook después de una muy buena caminata.


Jungkook se había detenido abruptamente, logrando que este lo alcanzara de una forma más fácil. Lamentablemente para el pelinegro así eran las cosas, él era como el típico perro atrás de su dueño, aunque bueno, no se quejaba si el dinero estaba de por medio.


Llevaba años trabajando para Jungkook, y en todo ese tiempo se volvieron inseparables, era como si fuesen los mejores amigos de toda la vida; y aunque en cierto modo era cierto, esa larga historia era punto y a parte.


Llevando su vista hacia lo que el azabache veía con tanta atención, se topó con un enorme cartel comercial. Un cartel comercial que pertenecía a la empresa.


Volvió su vista hacia Jungkook, quién empujaba su lengua por dentro de su mejilla mientras observaba con detenimiento ese gigantesco anuncio publicitario.


—¿Qué mierda es esto, Yoongi? —cortó el silencio por fin el azabache—. ¿Tan poco les pago para que hagan algo de tan poco gusto?


Yoongi simplemente suspiró, encogiendo sus hombros. Ya era costumbre que el azabache se quejara de las cosas mal elaboradas por más pequeño que sea el detalle, y aunque en cierto modo tenía toda la razón, era frustrante el tener que escuchar y recibir las quejas que él no hace o está a cargo.


»Esa persona ni en su casa la conocen —explicó entre dientes, negando con su cabeza. Mierda, eso era lo que estaba viendo—. ¿Cómo pueden hacer algo publicitario con alguien desconocido? Queremos que el público hable, no que calle. Esto es inaceptable...


Suspirando y quitando su vista de aquel enorme cartel emprendió de nuevo su caminata, tratando de restarle la mayor importancia al asunto. Aunque vamos, era imposible, más si estamos hablando de su empresa. Yoongi se mantenía al margen del asunto, completamente acostumbrado al comportamiento del contrario.


Aunque era difícil hacer enojar a Jeon, cuando se metían con pequeños detalles en donde perjudica su margen o área, logran desatar la furia de Jungkook, que no era muy linda de presenciar.


Sería un largo día, mes e incluso años, pues Jungkook estaba de regreso en Seul, y eso sólo podría significar dos cosas: caos y cambios.


[...]


GO food, empresa.

Seul, Corea del Sur.


El lugar estaba inundado de un aura trabajadora y armoniosa. Los nuevos anuncios se veían postrados en la pared, los mismos anuncios por los que Jeon casi rompe los estribos en pleno aeropuerto.


Sin embargo, en aquella cocina eso era lo que menos resaltaba, pues la música armoniosa trazaba esa línea delgada del lugar, dónde la música clásica se esparcía por cada pequeño rincón.


Las hábiles manos decoraban y esparcían especies en cada uno de los platillos, mientras que su sentido del gusto y olfato detectaban cualquier falla en alguno de ellos. Su cabeza iba de un lado a otro, escuchando la melodía que hacia su inspiración salir por los poros de su cuerpo. Si, amaba cocinar mientras escuchaba música clásica.


Llevó su mano hacia uno de los deliciosos platillos, para después agarrar un poco y llevarlo hacia su boca. Joder, definitivamente nació para cocinar.


Sus oídos estaban tan centrados en la melodía, que después de unos segundos la notó distinta, pues su celular empezó a sonar, haciendo que dejara el platillo de nuevo en la mesa.


—¿Si? —contestó.


—¡Kim Taehyung, ¿dónde jodidos estás!? —escuchó del otro lado del teléfono, haciendo alejar un poco el celular de su oído debido al tono de voz.


—E-en la empresa —dijo, frunciendo su ceño al recibir ese comentario de Mimo—. ¿Pasó algo?


—¡Ja!, ¿Que si pasó algo? No, para nada, sólo que creo que a alguien se le olvidó la ceremonia de toma de posesión —mencionó en forma sarcástica.


Taehyung mientras más hablaba Mimo, más cerraba sus ojos fuertemente, insultandose a sí mismo por olvidar la ceremonia.


En unos minutos por fin todos los empleados de GO food sabrán quién es Jeon Jungkook, pues aunque su nombre es muy sonado por su abuelo, quien es el presidente de la empresa, jamás ha dado su rostro en reuniones o ceremonias.


Su rostro y postura son un misterio.


Para todos es algo de intriga; muchos especulan que es alguien de carácter fuerte, otros piensan que es una persona irrespetuosa por no dejar ver su rostro en un trabajo que muy pronto tiene que hacerse responsable.


Un ridículo irresponsable, eso pensaban algunos. Y bueno, otros simplemente tenían demasiada curiosidad por saber el aspecto y forma de ser de aquel nuevo CEO.


Y uno de ellos era Kim Taehyung.


—¡Llego en unos segundos! —anunciando aquello colgó, sacando su mandil de cocina y dejándolo en la mesa mientras corría por los pasillos de la empresa.


Las personas que lo veían correr lo miraban extraño, otros hacían muecas en su rostro, y otros simplemente lo ignoraban por estar entretenidos y emocionados.


Al divisar a sus compañeros de trabajo, Taehyung dejó de correr, respirando agitadamente mientras sonreía hacia ellos.


—Demonios, Kim, al fin llegas —Mencionó Joonghae, negando con su cabeza.


—L-lo siento, chicos —respondió, respirando agitadamente y dando profundas respiraciones tratando de reincorporarse.


Mimo al verlo y olfatear el aire hizo una mueca, que fué seguida por los demás. Todos colocaron su mano en su nariz, todos menos Taehyung, quién los miraba con una sonrisa, pero al mismo tiempo con el ceño fruncido por las acciones de ellos.


—Wow, Taehyung, ¿Cuánto tienes que no tocas el agua? —se quejó Joonghae en forma de burla.


Taehyung frunció más su ceño, llevando su rostro hacia su vestimenta para olfatear en ella—. ¿Tan mal huelo? Estaba cocinando cuando Mimo marcó, no me dió tiempo de checar eso...


Mimo y Joonghae rodaron sus ojos, negando con su cabeza mientras que Sangjeong simplemente rió por las palabras del castaño.


—Eras el más emocionado por ésto, quién diría que llegarías tarde —se burló Sangjeong, viendo una sonrisa cuadrada en el rostro del mencionado.


—Vamos, ustedes también lo están. Es imposible no sentirse emocionado —explicó con pena, agachando su cabeza.


—Bien, bien, si, lo estamos. Vamos, entremos ya, no tardan en iniciar —indicó Mimo, viendo asentir a todos.


Entrando a la sala de ceremonias vieron a algunas personas ya sentadas, esperando a que la ceremonia inicie. Otros venían atrás de ellos, murmurando teorías del qué pasará en aquella reunión.


Cuando encontraron un sitio adecuado todos tomaron asiento, mientras que Taehyung se quería sentar al lado de Mimo, ella le hizo la seña que se sentara al lado del asiento vacío, haciendo una mueca por el olor. Taehyung rodó los ojos mientras reía de lo exagerada que era Mimo.


—¿Cómo crees que sea? —preguntó en voz baja Sangjeong.


—Ugh, no lo sé. Sólo espero que sea alguien leal a la empresa —contestó sin importancia Joonghae.


—Yo pienso que será alguien maduro, aunque no creo que llegue a la altura del señor Kang —murmuró Mimo, ganándose la atención de los demás —, Aún me cuesta creer que no lo eligieron como CEO.


Todos simplemente asintieron a las palabras de Mimo, pues aunque suene cruel y duro de reflejar tenía toda la razón. Todos en la empresa GO food estaban con la creencia que el Señor Kang sería el nuevo CEO de la empresa, ya que ha puesto en alto con sus proyectos la reputación de la misma; grande fue la sorpresa cuando el Presidente Lee Deokhwa salió en una ceremonia a dar la noticia que su nieto, Jeon Jungkook, sería el nuevo CEO de GO food.


Todos se encontraban en una especie de negación, tanto era la creencia que El señor Kang sería el CEO, que muchas personas llegaban a conlcuisones estúpidas, como por ejemplo, que Jeon Jungkook había comprado o manipulado a su abuelo para ganar el puesto.


—Su atención, por favor...


Todos los presentes dejaron sus murmullos y conversaciones, prestando atención a la persona que se encontraba arriba del escenario junto con un micrófono. Abajo del escenario en la primera fila estaba el Presidente Lee Deokhwa junto con secretarios y administración importante de la empresa.


»Quiero darles la bienvenida a esta ceremonia, que con tanto esfuerzo y dedicación decidimos realizar para presentar al nuevo CEO de GO food —Haciendo una pausa volvió a hablar, escuchando el silencio de aquella sala—, por favor, demos un fuerte aplauso y una cálida bienvenida al CEO Jeon Jungkook.


Los aplausos se hicieron presentes en la sala, viendo cómo la puerta se abría y en ella entraba un joven con traje negro, pulcro y costoso. Zapatos en perfecto estado, limpios y brillantes; su cabello perfectamente peinado y... Sobre todo, algo que hizo al presidente Lee Deokhwa borrar su orgullosa sonrisa: Unos lentes en sus ojos.


—Espera... —Taehyung al ver al joven que ingresó por la puerta frunció su ceño, dejando de aplaudir—, ese no es Jeon Jungkook.


Todos los invitados de la sala hicieron exactamente lo mismo al presenciar al sujeto, quién al subir los escalones del escenario y acomodar unas hojas que tenía en sus manos agarró el micrófono, dispuesto a hablar.


—Buenas tardes, honorables miembros de la compañía GO food, honorables miembros administrativos, y presidente Lee Deokhwa —saludó, manteniendo su postura.


El presidente soltó un suspiro, apoyando sus dedos en el puente de su nariz mientras negaba con su cabeza.


»El día de hoy, el CEO Jeon Jungkook lamentablemente no pudo hacerse presente en esta ceremonia, por lo que yo, su secretario, he venido en su lugar a dar unas respectivas palabras escritas por él mismo —Las personas del sitio no mostraron reacción alguna, así que Yoongi prosiguió a leer.


»"gracias a todos los que organizaron la ceremonia de hoy, aunque claramente les dije que no quería una" —Murmullos empezaron a escucharse, con un "no puede ser" dicho en voz muy baja por el presidente, sobando su sien de la cabeza.


» "Espero que en el futuro nos reunamos para asuntos de negocios, no para eventos tan poco prácticos y ceremoniales" "me presentaré apropiadamente pronto, gracias." —Y sin más, Yoongi se alejó del micrófono, dando una reverencia hacia el público para salir de ese sitio.


Los murmullos se hicieron más fuertes, dejando a todo el público, trabajadores, administradores y al presidente totalmente consternados por la falta de educación de Jeon Jungkook. Aunque bueno, al que menos le sorprendía dicho comportamiento era al presidente, ya que lo conocía como la palma de su mano; sin embargo, nunca pensó que Jungkook sería capaz de tal estupidez.


Levantándose de su asiento completamente indignado y de mal humor dió por finalizada la ceremonia, dejando a todos con un mal sabor de boca por no haber visto al nuevo CEO.


Taehyung y sus compañeros, quienes aún de encontraban sentados esperando a que la sala dejara de estar tan llena, quedó asombrado por el comportamiento de Jungkook.


—No cabe duda que el CEO es alguien interesante... —murmuró para sí mismo.


[...]


La noche se hizo visible, las estrellas en el sitio y la Luna sobresalían en aquel lugar. Reflejos de destellos naturales de luz se veían en las pelotas que rodaban por aquel campo con algunos agujeros en él, mientras personas pateaban el objeto redondo, tratando de dar justo en el agujero.


Pero lamentablemente, ninguno de los presentes cumplió el objetivo. Escuchando chasquidos de derrota y gritos de desesperación seguían tratando de colocar aunque sea una pelota en aquellos agujeros


—¡Mierda, esa estuvo muy cerca! —gritó el señor Kang.


—Si, tan cerca cómo tu "reinado", Kang —se burló uno, ganándose una mirada de desaprobación por parte del mencionado.


—Son unos hijos de puta, no saben lo que hacen —explicó—, estoy seguro que el nuevo CEO echará la compañía por un caño.


—Sigo sin comprender, si te soy sincero —habló uno de ellos, ganándose la atención de los otros—. Es decir, tú serías el CEO de no ser por Jeon, ¿No es así?


—Claro que es así —dijo con un tono fuerte—, estuve a nada de llevarme esa victoria.


El campo de golf se encontraba totalmente vacío, pues por las altas horas de la noche que eran era obvio que así sería, sin embargo, alguien ajeno a su grupo de amigos lanzó una pelota de golf, dando justo en el agujero.


Todo el grupo miró aquel puntaje, asombrados totalmente. Rápidamente fruncieron el ceño, mirando hacia donde fue lanzada la pelota, topandose con una persona que definitivamente no quería ver en esos momentos el señor Kang.


—Hablando del Rey de Roma... —murmuró uno de ellos, ganándose un codazo por parte del que tenía a su lado.


Jeon Jungkook caminaba hacia ellos con una media sonrisa, sosteniendo con una mano el palo de golf y con la otra golpeando la punta de éste. Su traje totalmente pulcro se hacía notar, y ni se habla de lo increíblemente peinado que estaba esa noche.


—Señor Jeon... —saludó tarareando el señor Kang a medida que Jungkook se acercaba a ellos—... Qué placer verlo.


Una vez Jungkook estaba a unos metros de ellos le sonrió a todos sin hacerse notar sus labios en ello, de una forma sutil, pero respetuosa. Los hombres lo observaban de arriba hacia abajo, desde sus pulcros zapatos, para después ver su mano derecha con tatuajes, que por cierto, era algo inaceptable para muchas personas.


»¿Qué lo trae por estos sitios? ¿No se supone que está en una ceremonia importante? —preguntó, en un tono de burla.


Jungkook simplemente sonrió y soltó una risa nasal, mirando fijamente al señor Kang. Por su tono de voz y atrevimiento pudo notar que había tomado algunas copas, pues jamás se había atrevido a hablarle de esa forma enfrente de personas.


—He venido a verlo, Señor Kang... —explicó—, desde que me enteré de algunas cosas mientras estaba en Estados Unidos me fue imposible dejar de pensar en este encuentro.


El señor Kang soltó una risa, negando con su cabeza mientras sus amigos hacían lo mismo.


—Por favor, no me digas señor Kang, me haces ver más viejo de lo que soy. Soy sólo unos años mayor que tú, Jungkook.


—Supongo que no merece tal cosa —escupió Jungkook, viendo cómo el contrario fruncía su ceño.


—¿Ahora qué mierda dices, hm? —dijo entre dientes.


Jeon al ver su rostro y expresión fue imposible no soltar una risa nasal, suspirando mientras veía la confusión del contrario—. Sólo tuteo a las personas que tienen mi confianza, señor Kang.


El señor Kang al escuchar aquello soltó una risa sarcástica, sin creer lo que estaba escuchando—. Genial, además de robarme mi puesto de CEO decides no confiar en mí.


—Ratero no roba a ratero, ¿No es así? —Jungkook dió unos pasos más, acercándose peligrosamente al señor Kang, quién al escuchar esas palabras apretó sus manos en forma de puño.


—No sé de qué hablas, ¿Ahora juegas a hacer acertijos? Qué gracioso, Jeon, te quedaría bien ser payaso de circo —Los amigos del señor Kang rieron por tal chiste, contagiando con una pequeña sonrisa maliciosa a Jeon.


—No dudaría que sería el mejor y peor al mismo tiempo, señor Kang —mencionó, pasando su lengua por dentro de su mejilla—, Pero a lo que me refiero es que no eres ratero cuando al que le robas también lo es, ¿No lo cree?


Cada vez el rostro del señor Kang se desfiguraba más y más, haciendo reír por dentro a Jungkook. Amaba esto, amaba quitar la sucia y repugnante máscara de las personas y humillarlas por sus repugnantes actos.


»Un CEO de una empresa busca estabilidad en la misma, eso usted lo sabe muy bien. Si no lo corrí fue porque tengo presente que ha Sido de gran ayuda para la empresa, sin embargo no soy un imbécil. Lo tengo en la mira, no se olvide de eso —replicó Jungkook con voz severa.


—¿Y a qué se debe su fanatismo por vigilarme?


—Me encanta su sentido del humor, Kang —admitió—, pero lo que no me gusta son los actos ilegales y robos que has hecho en la empresa.


La cara de Kang era todo un poema, haciendo sentir orgulloso a Jungkook mientras sus amigos tenían el mismo rostro que Kang. Veía su cuerpo temblar de ira contenida, su mandíbula apretada en demasía y sus puños casi volviéndose de un tono blanquesino.


»Lo veré muy pronto, y espero que sea firmando su retiro de la empresa —y con eso, dió media vuelta para volver por dónde había llegado. No paró sus lentos pero seguros pasos aunque aquel hombre no dejaba de llamarlo, diciéndole que se parara y no fuera cobarde.


Volvió del extranjero con fuerza, y esto sólo era un poco de la que tenía para hacer la empresa GO food la mejor de toda Asia, y un empleado por más importante que sea detendría eso.


[...]


GO food, empresa.

Seul, Corea del Sur.


Al fin había terminado su horario, dándoles la salida a sus respectivos hogares. Los compañeros de Taehyung suspiraron, guardando sus respectivas cosas de sus escritorios mientras un alegre Taehyung hacía lo mismo.


—Ey, ¿Por qué tan sonriente? Cumplir años no siempre es divertido, los años juegan en tu contra —Bromeó Mimo, escuchando a todos soltar una risa.


—No lo sé, simplemente estoy feliz —contestó Taehyung, encogiendo sus hombros.


—Bueno, pues para festejar tu felicidad y un año más de tu vida te invitaremos todos a cenar, ¿Qué dices?, ¿Si vas o sí vas? —Animó Joonghae, viendo a Taehyung reír para después hacerse el pensativo para la respuesta.


Junto cuando iba a contestar, un mensaje llegó a su teléfono, haciendo que Taehyung tomara el celular para checarlo. Viendo el nombre sus ojos se iluminaron, brotando una delicada sonrisa mientras sus mejillas se tornaban rojizas. Mordió su labio inferior, quitando su vista de su celular para llevarla hacia sus compañeros.


—Mimo... —murmuró, aprovechando que Joonghae y Sangjeong platicaban animadamente entre ellos—. N-no voy a poder ir a cenar... V-verás, tengo algo importante qué hacer...


—¿Es un chico, cierto? —Cuchicheó, haciendo que Taehyung sintiera sus mejillas más calientes—. Vamos, lo entiendo, también tuve tu edad, Taehyung. Anda, ve, lo entenderán, yo los invitaré a comer y créeme que olvidarán el asunto. Podremos ir después todos.


Taehyung le dedicó una gran sonrisa, mientras asentía frenéticamente. Tomó sus cosas y rápidamente salió de la sala, dejando a Sangjeong y Joonghae con el ceño fruncido.


—¡Oye!, No se supone que iríamos a... cenar —mencionó lo último a lo bajo, pues Taehyung ya había salido del sitio.


—Déjalo, Joonghae —contestó Mimo, levantándose de su asiento—. Digamos que Taehyung... ¿Cómo dicen los jóvenes de hoy en día? ¡Oh!, si, digamos que Taehyung hoy "la pone".


Joonghae abrió su boca en forma de "o", mientras que Sangjeong frunció su boca y ceño, pensando en las palabras de Mimo.


—Se la ponen —corrigió Sangjeong—, Taehyung es doncel.


Joonghae asintió frenéticamente, pasando su vista a Sangjeong y después a Mimo, quién al recordar el detalle rodó sus ojos al ver que se había equivocado.


—Bueno, el orden de los factores no alteran el producto —se defendió.


[...]


Mientras Taehyung ingresaba al metro su teléfono en su bolso vibró ese conocido sonido personalizado. Con rapidez abrió su bolso para sacarlo y contestar, poniendolo en su oído.


—Chimchim —respondió Taehyung con una leve sonrisa.


—¡TaeTae! —escuchó del otro lado del teléfono—, ¿Cómo está el cumpleañero más guapo y sexy de todo Corea del Sur?


Taehyung soltó una risa, negando con su cabeza.


—Muy feliz, emocionado y feliz —murmuró, mordiendo su labio inferior.


—¿Ah, si? ¿A qué se debe si se puede saber?


—Bogum me mandó un mensaje. Quiere que vaya al restaurante... —balbuceó.


Jimin al escuchar aquello, soltó un suspiro junto con una risa nasal. ¿Es verdad lo que estaba escuchando? ¿El infeliz de Bogum volvió a contactar a Taehyung?


—No me digas que ese estúpido te mandó mensaje después de tenerte haciendo anuncios de menús hasta horas de madrugada —soltó Jimin con coraje, obteniendo una pequeña risa nerviosa de Taehyung.


—Oh, vamos, me divertí mucho... —murmuró, tratando de defenderse.


—Bien, bien, lo que digas —Taehyung podía jurar que Jimin en estos momentos estaba rodando sus ojos—. Aunque me parece extraño que Bogum recordara tu cumpleaños. Es decir, no es bueno con las fechas...


Taehyung frunció sus labios, asintiendo ante lo dicho por Jimin. Bogum podría tener buena mente para otras cosas, pero para fechas importantes o cumpleaños era un total fracaso.


Un pequeño silencio se estableció en la llamada, hasta que Jimin soltó un pequeño grito que hizo a Taehyung pegar un salto.


»Oye... ¿Recuerdas el collar que vimos el día de ayer en el restaurante? ¿Y si ese es tu regalo de cumpleaños? —Interrogó Jimin, haciendo a Taehyung fruncir el ceño mientras recordaba aquel suceso...


Taehyung se encontraba en el restaurante de Bogum, comiendo un delicioso platillo mientras Jimin -como todo buen curioso- veía la nueva cocina, tocando y enseñando algunas cosas a Taehyung desde la mesa.


El restaurante estaba lleno de personas, por lo cual, Bogum andaba de arriba hacia abajo, atendiendo a cada uno de los clientes que llegaban y se sentaban para pedir su platillo.


Mientras Taehyung casi terminaba su platillo, Jimin asomó su rostro por la cocina, extendiendo algo brillante en una lujosa y delicada caja negra y roja.


—Oye, mira esto... —Jimin se acercó hacia Taehyung, abriendo la caja y viendo el collar con más detenimiento—. ¿Por qué Bogum tendría un collar de una mujer?


Taehyung encogió los hombros, quitándose un poco de comida de sus labios, viendo también detenidamente dicha joya. Se veía muy costosa, no a cualquiera le regalarían una joya de ese nivel.


—No lo se... Tal vez algún cliente lo dejó olvidado aquí... —Balbuceó, viendo un asentimiento por parte de Jimin.


—¿Y si es de Mina? —Preguntó Jimin, viendo negar a Taehyung.


—No... Su romance se fué al caño cuando cumplieron el mes —Jimin frunció sus labios, pensando en alguien más.


—¿De Jennie? —Taehyung volvió a negar.


—Jennie tenía novio, así que Bogum se alejó de ella.


—¿Sana?


—Terminaron a la semana.


—¿Nayeon?


—Bogum simplemente le dejó de hablar, dijo que la chispa se apagó —explicó, viendo a Jimin suspirar mientras colocaba sus manos en sus mejillas y fruncía sus labios.


Fueron unos segundos de silencio, dónde solamente se escuchaban murmullos de las personas hablando entre sí. Los platos y cucharas chocando entre sí, así como las copas para festejar.


Hasta que Jimin soltó un pequeño grito que sólo fue escuchado por Taehyung, haciendo que el castaño llevara la vista a su mejor amigo.


—Taehyung... ¿Y si es tu regalo de cumpleaños? —Chilló, levantando sus cejas y dejandolas caer.


Taehyung le dió una leve sonrisa, negando con su cabeza.


—N-no lo creo, Chim...


Jimin suspiró, haciendo un pequeño puchero mientras observaba la joya.


—Tienes razón... —murmuró—, es algo muy costoso... —Taehyung asintió, estando de acuerdo con el pelinegro.


Taehyung con algo de tristeza en su rostro volteó a ver a Bogum, quién se encontraba sirviendo algunos platillos en las mesas. Suspirandoy mordiendo su labio inferior negó.


Para cuándo Taehyung dejó de pensar en ese recuerdo de la noche anterior, escuchó un chillido por parte de Jimin del otro lado del teléfono, haciendo que dejara su imaginación.


—No lo creo, Chim... ¿O si? —susurró.


—¡Sólo piénsalo, Taehyung!, No lo sé, tal vez quiere cruzar esa línea de amigos y ser algo más... —Alegó el pelinegro.


Taehyung frunció sus labios, sintiendo sus mejillas arder y su corazón later más fuerte. ¿Bogum lo veía también como algo más que amigos? ¿A caso es un sueño? No, definitivamente no podría ser cierto.


—Tengo qué colgar, Chim. Te marco más tarde —Y sin esperar una respuesta, Taehyung colgó la llamada, pensando seriamente sobre lo ocurrido.


No, es imposible que Bogum sienta eso.


Es imposible que también sienta eso.


[...]


GO food, empresa.

Seúl, Corea del Sur.


—Bienvenido, Señor Jeon —Los guardias hacían una reverencia de 90° mientras por las grandes puertas de cristal de aquél lujoso edificio entraba el CEO de GO food, dando igualmente una pequeña reverencia para seguir su camino.


Los pasos reflejaban seguridad y dominancia sobre todo y todos. Su aura transmitía porte y elegancia, haciendo a todos los presentes quedar encantados con la postura de Jeon Jungkook.


—Bienvenido —recibió con una sonrisa Yoongi, recibiendo una media sonrisa del contrario.


—¿Cómo fue la ceremonia? —preguntó, presionando el botón del elevador.


Yoongi hizo una mueca, tratando de escoger las palabras precisas para responder a ese evento algo... Traumático. ¿Cómo le diría que su abuelo tiene más canas que cabello por lo sucedido?


—Pues... —el elevador sonó, abriendo sus puertas y dejando ver a un hombre mayor salir de este. Vaya, buen momento para encontrarse al presidente Lee.


—Abuelo... —Saludó en un murmuro Jungkook.


Lee Deokhwa frunció el seño barriendo con la mirada al mencionado, quién decía ser su nieto. ¿Ese sinvergüenza era su nieto? No parecía.


—¿Quién eres para decir que eres mi nieto? ¡Oh, si! Mi nieto dió un discurso el día de hoy... Pero, no eras tú el que estaba presente, ¿cierto? —Jungkook rodó los ojos, dando un paso hacia el elevador junto a Yoongi, quién sólo veía divertido el asunto.


—Tuve algo importante qué hacer —explicó Jungkook mientras el elevador se cerraba.


—Importante... ¡Importante mis nalgas! —exclamó, haciendo a Jungkook cerrar sus ojos en busca de un poco de paciencia.


»¡Se supone que tendrías tu agenda limpia para este evento, Jeon! —Saliendo del elevador Jungkook emprendió camino hacia su oficina, siendo seguido por Yoongi y su abuelo, quién no dejaba de alegar sobre lo sucedido.


—Es sólo una ceremonia, Abuelo. Nadie le da importancia a estos detalles —Explicó Jungkook.


—Pero yo sí, mocoso —replicó—. Siempre te crees tan inteligente... "Tengo la razón en todo, mírame soy Jungkook" —rechistó, haciendo voz melosa.


Jungkook rodó los ojos. Yoongi llevó su mano hacia su boca, tratando de no soltar la carcajada ahí mismo. Era muy joven para morir.


—No me creo, soy inteligente —Se defendió, obteniendo un "¡ja!" Por parte de su abuelo—. Te recuerdo que cada uno de mis proyectos y metas han Sido realizados con éxito.


—Oh, si, si, lo sé. Tus proyectos son los mejores que la empresa ha tenido... —balbuceó Lee, haciendo una mueca mientras entontraba las palabras correctas—, por eso mismo, te he puesto un nuevo proyecto que tienes que cumplir exitosamente, tal y como los demás proyectos...


Jungkook detuvo sus pasos, mirando con el ceño fruncido y con intriga a su abuelo. Sus ojos oscuros parecieron tener un brillo que se iba intensificando con los segundos.


—¿Qué proyecto? —Cuestionó, viendo fijamente a su abuelo. Yoongi hizo lo mismo, esperando la respuesta del mayor.


El mayor miró con el ceño fruncido a su nieto, haciendo un momento de suspenso entre los tres. Después de unos segundos, decidió arriesgarse y soltó la respuesta.


—¡El matrimonio!


En cuánto el azabache escuchó esas palabras, su expresión de intriga y entusiasmo se esfumó por completo, llegando una de cansancio y estrés. Yoongi abrió exageradamente los ojos, parpadeando frenéticamente mientras veía al presidente.


—P-presidente, ¿se va a casar? —ambos miraron a Yoongi con cara de poker.


—Yo no, imbécil —explicó—, Jungkook es el que se casará.


Abriendo la puerta de la oficina, Jungkook ingresó con pasos apresurados, quitándose su saco y colgandolo en el perchero. Yoongi y Lee entraron después, siguiendo al azabache.


—Me niego, soy muy joven para casarme —Jungkook se sentó, agarrando los papeles de su escritorio para leerlos detenidamente.


—Si, tú eres joven, pero yo no —replicó Lee, haciendo que Jungkook elevara su vista hacia él para después soltar una risa nasal y seguir leyendo aquellos documentos—. Vamos, ¿Es mucho pedir ver a tu esposa y mis nietos jugando en un jardín mientras tú y yo los vemos mientras tomamos té de limón?


Jungkook bajó los documentos de forma rápida, llevando su vista a su abuelo—. Lo es, porque número uno: no tengo pareja, y no pienso tenerla pronto; y número dos: no me gusta el té de limón.


Su abuelo tronó sus dedos, señalando a su nieto con una sonrisa orgullosa en su rostro.


—Por eso mismo es que te solucioné tu primer problema —Dijo de forma orgullosa, inflando su pecho. Jungkook frunció su ceño—. ¡Te hice una lista de citas a ciegas con las mujeres más hermosas y adineradas de todo el world! —festejó el presidente, viendo cómo su nieto abría la boca totalmente sorprendido.


—¿Que hiciste qué? —Jungkook murmuró atónito por la situación, esperando que lo que dijo su abuelo sea una jodida broma.


—Espere un segundo, presidente —Interrumpió Yoongi, totalmente sorprendido como lo estaba Jungkook—. ¿Usted hizo la lista? Eso no debió de ser muy sencillo...


El presidente asintió, viendo cómo Yoongi hacía una mueca. Mierda, Jungkook estaba jodido.


Hubo un silencio en dónde Jungkook miraba a su abuelo y el mencionado hacía lo mismo, esperando una respuesta positiva. Jungkook no dejaba de mirarlo con sopresa, pero eso de esfumó cuando pasó su lengua por dentro de su mejilla.


—Pierdes el tiempo, no iré a las citas —finalizó, volviendo su vista a los documentos mientras escuchaba a su abuelo hacer un berrinche.


—¡Agh, ¿qué voy a hacer contigo, mocoso insolente!? —se quejó, escuchando algo vibrando en su bolsillo.


Con un puchero en sus labios sacó el teléfono, mirando la pantalla para después sonreír. Apagando la alarma, volteó la vista hacia su nieto, quién lo miraba con una ceja hacia arriba.


—Es hora de mi novela —explicó feliz, dando media vuelta para -segun Jungkook- salir de aquella sala por fin.


Sin embargo, Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando divisó a su abuelo tomar asiento en el gran sofá de la oficina, agarrando el control para encender la televisión.


Yoongi y Jungkook simplemente se vieron entre sí, con su ceño fruncido.


Cuando el programa comenzó y el presidente sonrió hacia la televisión Jungkook rodó sus ojos, viendo fijamente a su abuelo.


—Si sólo verás la televisión, mejor regresa a casa y ve tu novela allá —mencionó Jungkook, viendo cómo lentamente su abuelo volteaba su cabeza hacia él con sus labios fruncidos.


—Si tú no me haces caso... ¿por qué lo haría yo?


Yoongi soltó una risa, que fué rápidamente tapada por su mano. Jungkook volteó a ver a su secretario con el ceño fruncido, barriendolo con la mirada.


—Perdón —murmuró Yoongi, carraspeando y cambiando su semblante a uno serio.


[...]


Caminando por las oscuras calles de Seul mientras sus pensamientos eran un lío, Taehyung se dirigía hacia el restaurante de Bogum. Sus manos jugaban entre sí y su labio inferior era mordido por el superior. No podía dejar de pensar que tal vez, solo tal vez... Jimin tenía un poco de razón con sus palabras.


"¡Tal vez quiere dejar el metro de la amistad y pasar al de pareja!" La voz de Jimin hacía eco en su memoria y pensamientos, haciendo que Taehyung tragara saliva. No, definitivamente debe de ser un sueño.


Pero... ¿Y si tiene razón? Es decir, hay amigos que terminan siendo pareja, nunca hay qué descartar las posibilidades. Sin embargo, era todo un sueño para Taehyung que alguien como Bogum se fijara en él. Si, definitivamente está loco.


Bogum y Taehyung compartían una linda amistad -a ojos del castaño- que podrían llamarse mejores amigos. Aunque claro, Jimin era como su alma gemela; no obstante, Taehyung empezó a sentir cosas distintas por Bogum hace unos años, y por supuesto que el pelinegro no tenía idea.


Todos esos años en dónde Taehyung anhelaba poder llegar a una cena familiar de la mano de Bogum y gritar a los cuatro vientos que eran felizmente una pareja se veían postrados en una vitrina, dónde posiblemente nunca se abriría. Taehyung reconocía que era atractivo, pues al ser un doncel su cuerpo era más curvilíneo que el de un hombre e incluso, el de una mujer, pero también tenía presente que su amigo jamás le ha dado indicios de enamorarse de un doncel, siempre ha Sido mujeres las que han cruzado por la vida del pelinegro.


Y eso obviamente detenía las posibilidades de Taehyung.


Aunque sus curvas y su hermosa piel acanalada resalten y sea difícil de ignorar, tenía presente que no era suficiente para la persona que amaba.


Tenía presente que no era suficiente.


Por eso y muchas cosas más, es que era imposible que Bogum sintiera atracción hacia Taehyung.


Negando con su cabeza y esfumando sus pensamientos se dió cuenta que estaba justo en frente del restaurante, restaurante que por cierto, se veía completamente vacío y oscuro.


Taehyung frunció su ceño y sus labios, mirando hacia adentro gracias a las grandes puertas de cristal. Nada, no veía nada. Si a caso dos o tres luces se veían en lo profundo del sitio, pero era imposible ver a través de los cristales, por lo que abrió la puerta dispuesto a entrar.


Era completamente extraño lo que estaba pasando, pues al ser un restaurante lo lógico es que aún esté abierto y por lógica, que gente esté en sus lugares disfrutando de una cena. Pero alejado a la realidad no había ni un alma en dicho lugar.


Caminando lentamente y jugando con sus manos es como divisó a Bogum, se encontraba de espaldas aún con su traje de cocinero puesto al fondo del pasillo. Y cuando el pelinegro dió media vuelta, observó en su mano un pastel de vainilla con algunas decoraciones en él, que hizo el corazón de Taehyung acelerarse más de lo debido.


Taehyung, -quién no había avanzado desde que Bogum se dió la vuelta-, mordió su labio, e inesperadamente la voz de Jimin se hizo presente una vez más.


"¡Tal vez quiere dejar el metro de la amistad y pasar al de pareja!" Una y otra vez se repetía, mientras sentía sus mejillas calientes y sus manos sudorosas. Su respiración se volvió frenética, viendo al chico que tenía en frente con su ceño fruncido y cara de asombro.


Soltando un suspiro y una pequeña risa nasal, le sonrió ligeramente a Bogum, quién sólo lo veía con una ceja levantada y con expresión de no entender absolutamente nada del comportamiento del contrario.


Taehyung sentía que volaba, joder, si no lo paraba ahora mismo podía dejar el suelo y chocar con el techo, ¡Definitivamente lo haría!; ¿Ese pastel era para él? ¿Realmente se acordó de su cumpleaños y le elaboró un pastel? Tantas preguntas rondaban por su mente, y la más importante sobresalía entre ellas, ¿Bogum siente lo mismo que yo?


Mierda, su cabeza era un caos, pero no lo suficiente para emprender viaje hasta donde se encontraba Bogum, con una enorme sonrisa en su rostro. Sus pies daban grandes pasos veloces, tanto que justo cuando sus ojos miraron el pequeño cartel que tenía el delicioso pastel en sus manos no fueron capaces de frenarse.


"Feliz aniversario, te amo" decía el pequeño cartel, haciendo que Taehyung borrara su sonrisa y tratara de detener sus pasos. Sin embargo, era demasiado tarde. Para cuándo quiso hacerlo, chocó con el cuerpo del chico y así, todo el pastel quedó embarrado en el pecho y abdomen del doncel, mientras Bogum miraba lo sucedido con su boca entreabierta.


Al separarse del cuerpo del pelinegro miró su atuendo, lleno completamente de betún y trozos de pan del pastel. Mordiendo su labio volteó hacia arriba al escuchar un "¿Pero qué mierda?" De una pareja que se encontraba sentada, junto con velas y copas de vino.


Y Taehyung simplemente quería que la Tierra lo tragase.


—Taehyung... —Llamó Bogum, haciendo que el pelicastaño cerrara sus ojos con fuerza. No, se rehusaba a verlo a la cara después de esa escena—. Vamos, tienes qué limpiarte...


—S-si... —murmuró, siguiendo los pasos de Bogum hacia la cocina.


Mientras esto sucedía, fijó su vista arriba, topandose con la pareja que anteriormente le había arruinado su lindo pastel. El chico se levantó de la silla y se posicionó atrás de la joven, sacando de una linda y conocida caja negra con rojo un hermoso y brillante collar para después, ponerlo sobre el delgado y delicado cuello de la chica.


Mierda, mierda, mierda. No volvería a abrir su bocota. No volvería a pensar las cosas. No volvería al restaurante de Bogum, y si es posible, no volvería a respirar por el resto de su existencia.


Con las mejillas rojas y sin mirar directamente al chico, agarró el pañuelo que le ofrecía Bogum junto con más de repuesto. Poco a poco pasó sus manos sobre la tela de su ropa, tratando de quitar la mayor cantidad de pastel en ella.


Una vez hecho eso, tiró los pañuelos al bote de basura, todo siendo visto por Bogum, quien no había dicho ni una palabra desde que le ordenó al castaño ir a la cocina.


—Lo siento... —rompió el silencio Taehyung, aún sin mirarlo a los ojos—, supongo que tienes mucho trabajo, será mejor que venga después.


Y con una sonrisa, Taehyung dió media vuelta, pero rápidamente fué detenido por Bogum, quién lo agarró de su brazo justo cuando tenía pensado dar un paso hacia afuera.


—Espera... —mencionó. Taehyung dió media vuelta, volviendo a ver al chico. Bogum se perdió de vista por algunos segundos, segundos que Taehyung sentía como horas.


Cuando por fin apareció de nuevo traía en sus manos un sobre color amarillo y con una sonrisa en su rostro. Taehyung lo miró con intriga, mientras que el pelinegro extendía sus manos para dar el sobre.


—Toma. Feliz cumpleaños, Taehyung —El pelicastaño sostuvo el sobre en sus manos, abriéndolo en el acto.


Dos tickets. Dos tickets era el contenido del sobre.


»Son dos entradas al concierto de tu cantante favorito —explicó con una ligera sonrisa, viendo cómo Taehyung levantaba sus dos cejas en señal de sorpresa —. No fueron fáciles de conseguir, estaban prácticamente agotados por todos lados, así que ve con algún chico, no con Jimin. Ya sabes, que sea algo especial.


Después de un largo tiempo de tener un bloqueo mental, lo único que hizo fue soltar una risa nerviosa, mirando hacia aquél chico que aún mantenía una linda sonrisa en su rostro. Era demasiado guapo, tanto que era difícil verlo a los ojos.


—Gracias, Bogum... —dijo de forma sincera, tratando de reflejar sus sentimientos en esas cortas y pocas palabras.


El contrario sólo asintió, viendo cómo Taehyung dió media vuelta para por fin dejar el sitio mientras veía con detenimiento aquél pedazo de papel.


Una vez fuera de aquél sitio, se limitó a seguir su camino hacia la parada más cercana de autobuses. La noche era silenciosa y solitaria, muy pocas personas se encontraba en el camino y la mayoría iban acompañadas de una segunda persona.


Sentándose en una banca en la parada de autobuses suspiró al recordar lo de hace un momento. Aún podía sentir la vergüenza desprender de sus poros, mierda, qué jodida pena.


Sin embargo, esa anécdota le sirvió como experiencia para tener algo muy presente, Bogum nunca podrá sentir algo más que un sentimiento de amistad hacia él.


Recordó sus palabras cuando sus delicadas manos tocaron las contrarias al momento de dar el sobre, diciendo un "son boletos para tu cantante favorito". Mierda, ¿De verdad sabía sus gustos?, ¿De verdad alguna vez le importaron?


¿De verdad sabe lo que en verdad le gusta?


No, jodidamente no lo sabe. No tiene ni la menor idea qué es lo que en realidad le gusta. No tiene un poco de idea de quién en verdad le gusta, y eso es lo más frustrante del mundo.


Pero, ¿qué es lo más frustrante? Exacto, saber que aunque él lo supiera, seguiría sintiéndose frustrado por no poder ser su propia frustración.

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