Historias del mar: la otra cara de la luna

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Summary

Arcadia es sucumbida por un gran tornado el 3 de Noviembre de 1992. Blake, una chica de 22 años despierta en un mundo completamente alejado a la realidad que todos conocemos. En el transcurso se da cuenta que no todo le parece tan diferente, recuerdos de su pasado regresan a ella, verdades que nunca había buscado, y un amor olvidado. Un mar lleno de secretos, una luna misteriosa , y una joven obligada a cumplir su destino. ¿qué podría pasar? después de todo ella es una simple joven del año 1992.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1- FORAJIDA DE LOS MARES

En algún lugar de la Tierra, existe la creencia que un ser glorioso y respetado por muchos le concedía a los reyes su próximo heredero. No había reinas, la única reina era la Luna.


Cada eclipse era especial, al igual que la persona que nacía de él. No había porque contradecir a la Luna, después de todo ella siempre regresaba a poner orden cuando todos dormían. Pero como en cada reino, había personas crueles, envidiosas, y llenas de rencor.


El día que nació ella, fue el final de lo que todos llegaron a conocer como paz.


.......................


Blake!!!


-¡un segundo!..-maldecí en mi mente. Me había metido un fuerte golpe en la cabeza, mientras recogía el cambio de monedas tiradas bajo el mostrador, alcé mi cabeza cuando escuché mi nombre venir del señor Víctor. Últimamente las cosas no han estado muy relajadas por aquí, hay gente preocupada por el fuerte tornado que se avecina.


-señorita, usted es muy rápida en esto- dijo una niña de unos 7 años. Me veía pasar los alimentos por la caja registradora. Atrás de ella había una fila interminable de gente, llevaban comida enlatada, agua embotellada, y botiquines básicos.- mi mami dice que posiblemente se vaya la luz, así que estoy preparada- sacó de su mochila una lampara de osito, era la cosa más tierna que había visto en todo el día


Aquello me sacó una sonrisa- no tienes de que preocuparte, haz lo que dice tu mami y todo saldrá bien..-me despedí de ella una vez que pasé el último alimento de ella y su mamá por la caja.


La fila fue acortándose y las horas pasaron, las pequeñas ráfagas de viento se empezaban a hacer presentes, el viento pegaba en las ventanas de la tienda- linda es momento de ir a casa, mi esposo y yo cerraremos, no te preocupes. Asegúrate de estar preparada en casa.- Lana, la señora que posiblemente tenía más historia en este pueblo que cualquiera. Me sujetaba de ambas manos para que no me preocupara.


Asentí con la cabeza. En eso recordé algo muy importante-es verdad, podría descontar de mi salario un paquete de cinta que vi en el almacén. Necesito poner un poco en las ventanas.- había recordado, las ventanas no aguantarían.


-puedes tomarlo, no es nada.- dijo el señor Víctor. Una gran caja que tenía en sus brazos tapaba su visión mientras se dirigía a nosotras, de ella saco un paquete de cinta. - pero ahora ve a casa, no queremos que se ponga difícil el camino- les agradecí y salí de la tienda con la cinta en mano.


No hay verano en el que no recuerde haber trabajado aquí, ellos me han visto crecer y yo los he visto envejecer. Conocí aquella tienda una vez que vine con mi madre a comprar pizza congelada.


Conduje alrededor de unos 15 minutos hasta llegar a mi vecindario. Todos tomando precauciones desde sus casas y con sus familiares.


-Blake, él es muy malo conmigo. Quise jugar con él, pero solo se la pasó mordiendo su peluche de pizza- Dawn se abalanzó a mí y casi me tira, se puso en dos patas y me lamió la cara. Movía su rabito de felicidad.- creo que te extrañaba- Suzy, la hija menor de mi vecina se pasó toda la tarde cuidando de Dawn, le estresan estas temporadas, dejarlo solo en casa sería muy mala idea.


-gracias linda, espero que Dawn no haya causado destrozos.- le decía a mi pequeña vecina desde la entrada de su casa. Le puse su impermeable color amarillo a Dawn y corrimos a la Vespa, él ya sabía dónde acomodarse y sin darme cuenta él estaba más que listo para irse a casa.-nos vamos Suzy- dije mientras arrancaba la Vespa. Las gotas de lluvia empezaron a empañar mi casco, era momento de irnos antes de algo más pasara.


Nuestra casa estaba cerca a la de Suzy, pero Dawn es un poco quisquilloso con eso de caminar bajo la lluvia.


-muy bien pequeño, eres libre!!- abrí la puerta de nuestra casa y no tardó mucho para que empezara a revolcarse en la alfombra. Me reí porque se aventó tan fuerte que hasta él mismo se espantó- eres un pequeño loquillo Dawn. - me tiré al suelo con él y empezamos a hacer luchitas, él no me mordía fuerte, pero me gustaba hacerlo creer que me dolía, se arrepentía y me daba la patita pidiendo perdón, es un ángel . Él día que conocí a Dawn, lo cambió todo.


Me levanté del suelo y lo dejé jugar con su peluche, tenía trabajo que hacer. Necesitaba reforzar las ventanas con la cinta. También fui a buscar pilas que tenía en la cochera junto a una caja de linternas, se podía ir la luz en cualquier momento.


Mientras ponía la cinta en las ventanas el clima cambió drásticamente, algunas ramas se desprendían de los árboles y el gran árbol de bellotas permanecía fuerte, pero no se podía decir lo mismo de sus bellotas, ellas caían en nuestro techo haciendo un sonido fuerte al chocar con él.


Dawn se puso algo ansioso, empezó a pasarse por mis piernas y mordía mi pantalón jalándome hacía la chimenea<<que perrito tan capaz>>-ey pequeño, déjame preparar un poco de café, mi nivel de cafeína el día de hoy es de 0 a 10- no tengo idea si me habrá entendido, lo que sí sé es que dejó de morder mi pantalón y que se acomodó en el sofá viéndome de reojo con carita de puchero.....


No sé en qué momento cerré los ojos. Recuerdo haberme acurrucado en el sofá que se encontraba en el sótano, la parte de la casa más alejada de las ventanas, mientras que Dawn ocupaba mis piernas como cojín. Al cabo de unos minutos ya me encontraba en un sueño profundo.


Mi mente empezó a divagar en aquel día en que encontré a Dawn hace un año, salí corriendo de casa tratando de encontrar a mi madre<<todo está bien, te amo pero es momento de irme>>lo último que supe de ella fue una nota que dejó pegada en la puerta de la nevera. Se fue sin decir nada, solo una nota, ¿qué se suponía que debía hacer con eso, debía buscarla, debía quedarme a esperarla...?


Esa noche la luna estaba más brillante que nunca, mientras corría por las calles gritando su nombre sentía que la luna me seguía. No fue que dejé de correr cuando me percaté de un pequeño cachorro, estaba mojado y temblando. Esa noche salí a buscarla a ella, pero terminé encontrando a alguien más- Dawn..?- la sirena que alertaba que el tornado había llegado me despertó de aquel recuerdo


Me levanté del sofá del sótano y miré a la ventana de la cocina, afuera era el infierno mismo, ramas volando y las ráfagas de viento estaban que te podían levantar.- Dawn no es momento de jugar a las escondidas..- tragué grueso y mi alma bien pudo salir de mi cuerpo cuando vi la puerta trasera abierta- no..- llámenme loca, pero él era lo único que tenía. Dejarlo solo fue lo último que pensé.


Fui corriendo a mi perchero, saqué un abrigo que no combinaba para nada con mi vestido y me puse unos converse, por primer vez sentí que amarrarme las agujetas era lo más difícil del mundo, no podía con los nervios. ¿qué haría si un objeto lo había golpeado, o si un árbol se había caído. O si había ido al río...?. Posibilidades negativas pasaban por mi mente mientras corría por el camino de huellas que había dejado, y por donde me conducía aquel camino no me estaba agradando mucho. Corrió hacía el río.


Tuve que subirme a un árbol que se había caído para poder seguir el camino de huellas. y ahí estaba él. Arriba de un árbol atravesado en el río.


-No te muevas, voy a ir por ti...solo..- a quién engañaba, decirme que todo estaría bien para hacer más fácil esta situación no ayudaba en nada.- ya casi pequeño- me estaba arrastrando por el tronco lo más lento que podía, unas cuantas ramas me habían golpeado la cara haciendo que mi equilibrio fuera un asco. Estaba a punto de tomarlo cuando sentí como el tronco empezó a tronar. Lo miré a los ojos y pude ver mi miedo reflejado en los de él.


Me levanté con el impulso de ambas manos, corrí por el tronco y tomé a Dawn en mis brazos. Desde aquí el otro lado del río parecía estar cerca- lo logramos pequeño..- que tan equivocada estaba.


Miré como el tronco empezaba a agrietare por debajo de nosotros, no íbamos a llegar. Error, no iba a llegar yo. Lancé a Dawn lo más lejos que mis brazos pudieron dejándolo en tierra.


Caí al río y puedo jurar que el agua me jalaba a lo más profundo de este. Las ramas, la tierra, y otros objetos me golpearon mientras seguía sumergida. Traté de mantener la calma luchando por volver a la superficie pero fue imposible cuando algo golpeo mi cabeza, después de eso dejé de luchar, mientras me hundía, la poca luz que quedaba de este día se veía muy lejana desde el fondo en donde me encontraba.


3 de Noviembre de 1992. La tarde que marcó a un pequeño pueblo llamado Arcadia y acabó con la realidad de una joven de 22 años.


.....


<<Silencio interminable>> pensé mientras mi entorno se volvía negro. Un impulso me hizo volver a abrir los ojos y nuevamente vi la luz, mis piernas patalearon con fuerza y mi mano fue la primera en tocar la superficie. Respiré como nunca una vez que mi torso había encontrado la salida, pero algo estaba mal, ya no estaba Arcadia.


Miré a mi alrededor y no habían árboles, no había tornado y no había rastros de Dawn, no me encontraba en casa y menos en un río, estaba en un mar, uno muy grande y tan inmenso que con solo pensar en las creaturas que estaban debajo de mi lo hacía más aterrador. La luz de la luna era lo único que me acompañaba en lo que iba nadando hasta la orilla, cada metro nadado fue agotador.


Mis piernas se arrastraron por la arena y dejé caer mi cuerpo de un solo golpe para reírme de mi misma, posiblemente ya estaba muerta y no me había dado cuenta. La paz no duró tanto cuando escuché un <<tú y tus aguas llenas de mentiras aléjense de este reino>>. Miraba todo detrás de una peculiar roca color lila brillante.


-¿aguas llenas de mentiras...? qué peculiar insulto, yo usaría otro un poco más fuerte, pero ese también puede servir...- decía en voz baja para mí misma mientras la escena seguía.


<<las eclipse no mienten. Presintieron presencia no deseada en nuestra parte del reino. Ustedes infiltraron a alguien aquí y ...>>


<<¿ESTÁN HABLANDO DE MÍ?..¿PERO QUÉ RAYOS PASA..?>> ¿desde cuándo las rocas se mueven por si solas?. La roca se corrió dejándome a la vista de ambos bandos, perplejos de verme se quedaron mudos.


-solamente hagan como que no estoy aquí, pero antes ¿alguien puede ser tan amable de decirme si morí o es una especie de sueño?- creo que mi amabilidad y sentido de humor no los persuadió tanto porque los que parecían ser los lideres de ambos lados me miraban como <<¿quién demonios eres tú, y qué crees que haces aquí>>


-TÚ VIENES CON NOSOTROS- un chico con armadura azul oscuro brillante me tomó del brazo y me jaló a su lado. Atravesé una barrera de agua invisible, supe que era de agua porque terminé más mojada de lo que ya estaba después de salir del mar.


-¡no me toques!- grité haciendo que los de armadura azul me voltearan a ver.- vuelve a hacerlo y no dudes en que perderás ese brazo - lo señalé con furia, los demás solo rieron.


<<los seguidores del joven Damon son tan...lunáticos, hacer todo este escándalo en las fronteras de ambos reinos por una simple fase que se escapó de un calabozo, eso demuestra en qué manos está su reino . Muchachos aquí no habrá un combate. ¡EN MARCHA!>>


Creí que ver una roca moverse por sí sola era lo más descabellado que había visto. Que tan equivocada estaba, los de armadura azul me rodearon, dos de los soldados me tomaron de ambos brazos e hicieron que cayera de rodillas. Lo último que recuerdo antes de desmayarme fue a un tipo que venía hacía mi con los ojos más hermosos nunca antes vistos en mi vida, eran tan azules como el mar en una tormenta, se podría decir que me dejé embrujar por él. Después de eso no sé qué pasó conmigo.


.....


El movimiento del barco, el olor a sal marina, la brisa del viento que entraba por la ventana, y las olas golpeteando era un recuerdo tan familiar para alguien que nunca había pisado un barco en su vida.


<<¿barco?¿estoy en un barco?>>


Al abrir los ojos los rayos de sol me cegaron para tiempo después dejarme ver con claridad el hermosos e inmenso mar a través de la ventana. Estaba de espaldas y detrás de ella podía escuchar como dos tipos hablaban de un posible problema, yo era ese problema.


-señor, no quiero apresurar mi palabra sin tener pruebas, pero estoy muy seguro de lo que vi, ella...- <<sin duda estaban hablando de mí. Moría de ganas de voltear y ver de quienes se trataba, pero si verlos implicaba que tenían que dormirme, no estaba dispuesta a correr el riesgo>>


-Sein, mi más leal amigo en este mundo egoísta y repleto de mares llenos de secretos. Debo recordarte una cosa...- <<esa voz. En este momento no había brisa fuerte pero puede sentir como algo recorría mi cuerpo>>- en este momento afirmar lo que me estás diciendo es condenar a mi reino, y regresar a ese día donde todo empezó.


Lo que había escuchado no sonaba como algo bueno, pero tampoco sería bueno para mi si supieran que escuché su conversación. Los pasos en la madera se hicieron presentes y la puerta sonó cuando ambos salieron del camarote dejándome a solas.


<<necesito regresar a casa>>era todo lo que rondaba por mi mente en este momento. Necesitaba salir de este lugar, de este barco. Mire a todos lados y encontré papeles desordenados sobre una mesa demasiado hermosa tanto que parecía salida de un cuento de hadas, este cuarto sin duda no era para una invitada este cuarto era de alguien muy importante en este barco.


-alguien con una caligrafía tan hermosa debería ser ilegal- no sé si revisar estos papeles que tenía en la mano me darían respuestas a lo que sea que estuviera buscando, pero debo admitir que quien escribió estas cartas es alguien demasiado apasionado con las letras.


-¿Acaso tienes idea de lo que haces?, desordenar estos papeles y revisar cosas de otras personas es algo que por lo visto no te enseñaron- volví a escuchar esa voz y ese cosquilleo hizo que me girara para verlo.


Mi vista lo recorrió por completo, mis ojos viajaron desde sus pies hasta su cara, lentamente, no me atrevía a mirar a nadie en este momento a los ojos, la última vez salió muy mal. Pero no tuve miedo de ver los suyos.


-¿cómo es que entraste aquí?, la puerta no sonó... y- <<¿estaba tartamudeando??>>


Respiré un momento y lo aprecié bien, no se veía como un asesino, así que me calmé un poco. Vestía unas botas de color negro del mismo tono que su pantalón, y una camisa de manga larga de color blanco, su cabello castaño brillaba con los rayos de sol, pero sus ojos fueron lo que captaron mi atención, este no era el chico de la playa

-Eso mismo me pregunto, ¿cómo es que entraste aquí?¿quién eres, y por qué mi mejor soldado me llevó la contraria cuando te vio en la playa?- se levantó de aquel sillón del que hace un momento no había nadie. Dio pocos pasos antes de llegar a mí y tomar mi mano.


-¿qué estás haciend..- la giró para ver mi muñeca. Y ambos nos sorprendimos. Él más que yo.


-Ese demente tenía razón- me miró con esos ojos que hace unos instantes parecían pacíficos. Bien dicen que los peores asesinos son los que menos lo aparentan.- ¿quién eres y por qué tienes dos marcas?- sus ojos eran grises, era como si estuviera mirando la luna a través de ellos.


-no tengo idea de por qué estoy aquí, de la misma forma que no sé cómo es qué estas marcas llegaron a mi muñeca- ninguno de los dos apartó la mirada- ¿pero no es un poco abusivo decir que yo desordené algo que ya estaba desordenado, no crees?- soltó aire que azotó en mi cara.


-De todas formas no deberías revisar estas cosas, es demasiado claro que no perteneces a este mundo, esconderte detrás de una eclipse es la cosa más tonta que alguien podría hacer.- retrocedió dándonos espacio- estarías muerta si ellos hubieran visto lo que tienes en la muñeca primero. ¿Sabes lo afortunada que fuiste?-


-Si afortunada te refieres al hecho de ser secuestrada por tipos con armadura y despertar en un barco sin saber el rumbo, ¿gracias?- dije con una pizca de humor. Muy diminuta, pero pude ver una sonrisa asomarse de su boca antes de que se diera la vuelta.


-No tenemos a mujeres cautivas en este barco muy seguido- lo decía bromeando. Con su mano me señaló un par de ropa que se encontraba doblada. Su muñeca tenía una marca, era una de las que yo tenía.- sal cuando te hayas cambiado, y trata de no llamar mucho la atención.


Salió de la habitación y me vestí con rapidez, no quería quedarme encerrada por más tiempo. Cuando salí parecía que todos estaban ocupados, marineros moviendo las velas y otros caminando por el barco, de un momento a otro todo se congeló y parecían extrañados de ver a una mujer salir del camarote principal.


-No pierdan el tiempo, ya es momento, todos a sus lugares- el chico de ojos azules de la playa se paró al lado mío, me observó de la misma forma que había hecho con el otro tipo hace unos minutos- creo que hice mucho con lo que tenía en las manos- señaló a mi ropa puesta


-esto es una locura, yo no debería estar aquí..- dije mirando al horizonte, dos cosas si estaban claras para mí , no estaba muerta, pero tampoco estaba en la Tierra que conocía.


Ambos nos quedamos en silencio, no tenía de que hablar y mucho menos con un extraño. Mi vista se desvió a la parte más alta del barco. Creí que lo que veía era un efecto del sol pero no, era el caballero de los ojos grises, en este momento había saltado al mar.


Corrí al barandal con una cara de espanto, mi cara empeoró cuando no salía a la superficie. Lo extraño de esto es que todos lo habían visto pero nadie parecía preocupado.


-¿esto es normal aquí?- pregunté al chico de ojos azules con mucha rapidez


-es lo más normal que veras a partir de ahora..- creo que le parecía graciosa mi expresión en el rostro, tanto que se echó a reír.- me parece no haber escuchado tu nombre


-Blake, y me parece que tú fuiste el culpable de que esté en este barco-


-estás en lo correcto, de nada- <<¿pero de qué habla?, no le estaba agradeciendo>>


-creo que no me entendiste yo...- algo salió del mar, más bien alguien.- ¿qué fue eso?


-¿eso?- su expresión en la cara denotaba confusión- ahhh eso... es solo Damon abriendo el paso


<<¿abriendo el paso a dónde?>>


- No le digas que lo llamé así, sin su título- me sonrió- Rey Damon, si alguien te ve hablando con él llámalo por lo que es.


Sin duda había mucho que procesar para una chica del año de 1992.




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Aquí el primer capítulo de esta nueva aventura.


:)