Único
El llegar y subir al metro tarde, tenía consecuencias, pues aparte que podían despedirlo de su trabajo también estaba lleno. Eso hacía que tal imagen intachable, se desarregle su uniforme.
Uniforme que resaltaba esas tetas gordas, casi pareciendo que explotaría en cualquier momento la fina tela por tales bultos. Y su coño rechoncho marcandose a través de sus pantalones ajustados, eso captando la mirada de todos los hombres en el metro recibiendo uno que otro toque.
Llegando minutos tarde, saluda a sus compañeros, incorporándose en su caja para poder atender a sus clientes.
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Pasaba cada producto en la caja rápidamente, dejando con gran movilidad sus tetas gordas.
Habían pasado tantas horas, al punto de que sudaba y tuvo que desabotonar su sostén por el calor en su cuerpo, teniendo así su blusa la transparencia de sus pezones.
Llegando un cliente, Baek se da cuenta que no pasa de los 50 años y desvía su mirada de las compras que próximamente se llevará el señor a su polla, está llegando hasta su pierna viéndose lo suficientemente gruesa por debajo del pantalón.
Haciendo que su coñito empiece a mojar sus braguitas, sin disimulo baja su mano hacia su vagina metiendo tres dedos sin ninguna preparación gimiendo fuertemente. El señor simplemente observando cada movimiento, abre su bragueta empezando a masturbar su polla semierecta.
Baek se sienta en su silla giratoria, sacando sus deditos da comienzo a bajar sus pantalones hasta dejarlos en el suelo subiendo sus piernas temblantes al escritorio en los que pasaba los productos haciendo que deje a la vista sus bragas mojaditas para el señor que lo observaba.
Hace un lado su ropa interior, dejando a la mirada de él todo el que se acercara su coñito palpitante. Abre sus labios vaginales mostrando a detalle cada parte suya, su clítoris rosadito y coño lampiño.
El señor va al lado de la caja, arrodillado y quedando así al nivel de la humedad goteante, presionando su nariz en el clitoris inhalando el olor embriagante del coño.
Dando una ruda lamida que abarcaba cada centímetro de la vagina, sacandole un gemido alto a Baek. Este agarrando los cabellos lacios del hombre, presionando la lengua justo en su bolita dominando la cabeza con su manita haciendo que se mueva de un lado a otro para darse placer.
Gimiendo como una perra, alto, sin disimulo alguno o al menos vergüenza, no le importaba si llegaba otra persona a su caja. Baek solo iba a ofrecer su culo a cualquiera que llegara porque era una completa puta que necesitaba pollas por montón.
Teniendo un fuerte squirt, chorrea totalmente el cuello y pecho de su cliente.
No le importaba al hombre en lo más mínimo eso, simplemente chupaba y chupaba aún sin sentido se sentía tan jodidamente bien.
Baek deseaba que le chupara el coño todos los malditos años del mundo mientras le siguiera jodiendo aún si estaba tan sensible, le encantaba que lo hicieran sufrir de tal manera. Tan sumergido en su burbuja de placer, rueda los ojos al recibir su chochito una bofetada chorreando inevitablemente y dando un gemido alto, murmurando incoherencias sin ser consciente que llegaban más de dos clientes a su caja que observaban toda la caliente escena.
— Oh mierda~ que rico, que rico, sabes chuparme tan bien papi.
Separa la cabeza del hombre de sus jugos, deslizando su culo gordo de la silla giratoria y desabrochando el cinturón del señor.
Mierda, se ve tan deliciosa esa polla
Impaciente, saca la verga gruesa del bóxer siendo así que succiona la cabeza mirando a los ojos a su cliente mientras restriega su coño en el sueño brillante.
Formaba un charco de fluidos conforme pasaba el tiempo chupando con entusiasmo el falo y las bolas llenas de semen del hombre. Estaba tan jodido, se restregaba desesperado mientras se golpeaba a sí mismo el clítoris cada gemido ahogándose en esa polla.
Engullendo, sacando y ahogándose con toda su polla chupando con fervor cada una de las bolas que se estaban en su paso cuando metía el falo totalmente. Se sentía tan rico ahogarse y llorar por eso, quería tantas pollas en su culo, lloriqueando nota la presencia de otros clientes observando la caliente escena.
Se separa con una larga lamida del palo gordo, subiéndose a la mesa donde pasaba sus productos haciendo que su clitoris se frote en el desliz que hacía para pasar las compras.
— Uhh~ no piensan dejarme con mis agujeritos vacíos o si? Vengan, papis pueden follarme como quieran, llenenme de vergas.
Los hombre rápidamente bajan sus pantalones, el que anteriormente estaba recibiendo una mamada, hace que su puta vuelva al labor que tenía engullendo con fuerza su polla en la boca de la pobre putita necesitada.
Recibe chupadas y nalgadas en su culo, rueda los ojos al sentir una verga follandolo con rudeza, luego otra sumergiéndose igualmente en su coño.
— Mmh~ tan malditamente rico ¡Follen a su perrita, vamos, háganme chorrear! ¡Sí, sí, sí!
Tenía tres gordas pollas a su disposición, dos en su coño y una en su boca, recibe placer en un solo momento cuando de repente se meten de golpe 4 dedos en su culo, se atraganta con tanta jodida.
Pasando las horas se aprovechan tanto de el, sacando cada chorro de su coñito estirado. Con el tiempo pasando incluso sus compañeros de trabajo con las pollas metidas, intercambiando cada agujero entre los hombres.
Adoraba ser tan puta con esas vergas gordas…
FIN.
TODOS LOS CRÉDITOS CORRESPONDIENTES A SU AUTOR/A ORIGINAL.