Primer encuentro
Era mediodía cuando me hacen entrar a una sala de espera muy bien preparada para los invitados de la revista, asumía que debía ser uno de los lugares en los que hacían las entrevistas. Estaba cansada por el largo vuelo desde Londres a Shanghái, por lo que se me hacía difícil contener mi tristeza por el engaño de mi novio, aunque la verdad ahora éramos simples extraños que alguna vez tuvieron un romance apasionado. De repente, mis lágrimas comienzan a recorrer mis mejillas, ya no podía contenerme. No solo había tristeza por el engaño con otra chica sino que también estaba la vergüenza y el estrés de ser el centro de atención de la prensa, no me habían dejado tranquila en ningún momento. Trataba de respirar para calmarme, pero mis emociones se estaban por descontrolar. Entonces tocan a la puerta, por lo que me limpió rápidamente las mejillas para evitar ser descubierta; entra un trabajador del lugar y hace pasar a un hombre chino muy guapo y alto. Sus ojos se posan enseguida en mi, por lo que desvió mi mirada hacía la ventana para evitar ser descubierta. Éste camina hacia el ventanal para ver la activa ciudad. El silencio era incómodo y difícil de soportar, más aún si estaba a punto de romper en llanto nuevamente. Se gira y se va a sentar en el sillón gris que había frente a mí para mirarme. Entierro mis uñas en mi palma mientras empuñaba mis manos para tratar de controlarme y concentrarme en otra cosa.
— Una chica linda como tú no debería estar llorando. — Dice con una voz aterciopelada en un fluido inglés.
— ¿Qué? — Si bien estaba acostumbrada a que me elogiaran, esta vez era diferente. Era como si me estuviera intentando consolar. Los extremos de sus labios forman una agradable sonrisa.
— Tus ojos están hinchados y es obvio que estabas limpiando tus lágrimas. — Sus ojos negros eran profundos que me hicieron estremecer, parecía que estuviera leyendo mi mente.
— Eso no es de tu incumbencia. — Necesitaba evitar cualquier cosa que pudiera llevarme a explotar.
— Claro que no es de mi incumbencia, pero me molesta que alguien como tú esté llorando.
— ¿Por qué? — Le sostengo la mirada y me imaginaba que sabía quién era. — No me tengas lastima, lo que pasó no tiene nada que ver contigo.
— ¿Qué cosa?
— Lo de ese infeliz.
— No sé de quién hablas, pero lo que puedo ver ahora es que te han roto el corazón, algo que es imperdonable.
— ¿Qué? — No podía entender a ese extraño, que por su altura, contextura y rostro debía ser un famoso o un modelo.
— Creo que si alguien hace sufrir a una mujer como tú debe ser un idiota. Por eso no llores por alguien así. — Su manera de consolarme era muy peculiar. ¿Pero por qué lo hacía?
De alguna manera sabía que era un extraño, pero su voz y palabras lograban distraerme para evitar que llorara, me calmaba un poco. Dejó de empuñar mi mano y hacerme daño. Camina hasta donde estaba y me toma de la mano para ir a hasta las ventanas. Cuando comencé a ver aquel gran panorama de la ciudad más poblada del mundo me hace sentir pequeña, quizás mis problemas no eran lo suficientemente grandes ante esa inmensidad. A pesar de que estaba pasando por esta situación bajo un radar publicó, podría decir que soy un poco privilegiada para el resto del mundo. La verdad es que desde que fui reclutada por mi agencia y había comenzado a trabajar en el mundo de la actuación y del modelaje tenía dinero, ropa, joyas y asistía a fiestas donde todos estaban pendientes de mi. Sin embargo, eso no era así, era más oscuro y doloroso, más con mi actual estado.
— ¿No crees que todos somos pequeños ante este universo?
— ¿Eh? — Sus ojos de seguro eran una de sus armas en este mundo. Me sonríe mostrando su perfecta dentadura. Rápidamente vuelvo a mirar la ciudad para evitar que siguiera mis pensamientos a través de mis ojos ámbar.
— Siempre que tengo problemas o me siento abrumado por este mundo miro la ciudad.
— ¿Por qué?
— Creo que ya lo sabes, ¿o no? — Me había descubierto nuevamente.
Siento angustia en mi pecho y vuelvo a apretar mi mano enterrando mis uñas. Para tratar de apaciguar ese dolor pienso preguntar su nombre, pero tocan a la puerta y entra mi representante, quien se sorprende que estuviera acompañada. Lo saluda y le entrega su tarjeta de negocios para luego pedirme que fuéramos al hotel, porque ya estaba todo listo por hoy para la sesión de fotos. Esa mañana había llegado a la ciudad a las cinco de la mañana y desde el hotel vinimos directo a la revista, donde había estado tres horas mientras probaban ropas y accesorios para confirmar la idea que tenía el fotógrafo y la editora. Asiento y miró nuevamente al sujeto, quien me da una amplia sonrisa llena de energía. Me despido y de alguna manera estaba agradecida de que pudiera encontrarme con él en ese momento, ahora estaba un poco más tranquila. Bajamos por el ascensor hasta el estacionamiento, donde nos esperaba un coche que nos llevaría al elegante hotel The Ritz-Carlton en Pudong. Hacemos el registro de entrada, porque como habíamos llegado tan temprano no podíamos entrar a nuestras habitaciones. Tomamos nuestro equipaje para subir hasta el piso cuarenta y tres. Entró a la suite con vista al Bund que habían preparado para mi estancia de tres días en la ciudad, voy hasta las ventanas y miró nuevamente la ciudad para sentir nuevamente esa sensación de tranquilidad. Sasha estaba hablando de lo que debíamos hacer el resto del día, pero estaba tan sumida en el paisaje que no le prestaba atención.
— Katherine, ¿me estás escuchando? — Me giró y lo miró cansada.
— Lo siento, estaba observando la ciudad. ¿Qué decías?
— Que descanses hasta las cinco de la tarde, porque luego debes prepararte para una cena a la que te han invitado.
— ¿Fiesta?
— Si, hoy es la fiesta de celebración por el lanzamiento de la línea de joyas de ese artista chino que está siendo cada vez más reconocido en Europa, Fénix.
— Estoy cansada, podría ausentarme.
— No puedes. — Suspiro y pongo mis labios en una línea moviendo un poco la cabeza hacia la izquierda. — Recuerda que está siendo considerada para la campaña en Europa. Así que no hagas berrinches y descansa, porque necesitas estar bien para la fiesta. — Vuelvo a suspirar y me voy a sentar en uno de los sillones. Sasha se sienta a mi lado y me toma las manos. — Sé que estás triste y cansada por lo de estas últimas semanas, pero no debes olvidar tu sueño.
— Lo sé, pero duele mucho. — Una lágrima sale de la comisura de mi ojo derecho donde había dos lunares pequeños. Mi llanto se vuelve incontrolable, la verdad es que Sasha era un gran amigo y actuaba como un hermano mayor cuando algo me sucedía. Si no hubiese sido por su personalidad mis padres jamás hubieran permitido que entrara en el mundo de la moda.
— Tranquila, ahora descansa. — Me abraza consolandome mientras sobaba mi espalda.
Cuando estaba más tranquila deshacemos el abrazo para que él fuera a buscar unos pañuelos, al entregarlos forma una sonrisa perfectamente alineada. Cierra las cortinas Blackout para que la luz no me importunara a la hora de dormir. Se despide y ante la soledad suspiró dolorosamente. Me saco la ropa de diseñador que me tuve que cambiar en el baño del aeropuerto y me pongo una camiseta larga sin brasier y quedando sólo con mis pantaletas blancas. Me recuesto sobre mi lado izquierdo y prontamente vuelven a salir las lágrimas. Lloró hasta que el cansancio del viaje me domina. Tenía suerte que no soñara con ese imbécil y aquella noche que lo encontré durmiendo con otra modelo. Realmente había cometido un error en confiar en ese fotógrafo principiante con buen respaldo familiar. Aún era capaz de visualizar la sonrisa de esa mujer, quien luego de descubrirlos me dijo que esto había pasado por mi culpa y por ser una aburrida.
Sasha me despierta luego de abrir las cortinas, bostezo mientras me estiro. Cuando me levanto voy a la sala y notó que había un grupo de estilistas, era obvio que venían a arreglarme. Era hora de cambiarme de ropa, noto que algunas de las trabajadoras al verme en ropa interior y con una camiseta delgada se sonrojan un poco. Entró a la ducha mientras Sacha preparaba todo. El agua era reconfortante, por suerte estaba un poco más tranquila y mis ojos ya no estaban tan hinchados. Me secó el cuerpo y me pongo una bata de baño blanca con el monograma del hotel. Al salir del cálido baño secando mi cabello con una toalla me sientan para comenzar a prepararme. Uñas, maquillaje y cabello fueron preparados en un par de horas. Sasha saca un hermoso vestido Valentino blanco para que me lo pusiera con cuidado y no arruinar las ondas del peinado, ahora entendía su razón de hacerme empacarlo. Una vez lista me pongo unos tacones Jimmy Choo y miró a mi representante para ver su aprobación, quien me da una señal con su dedo pulgar. Me siento a esperar un rato mientras se terminaba de vestir para acompañarme a la fiesta.
A las afueras del hotel nos esperaba un auto de lujo con chófer, quien me abrió la puerta para que entraramos. Las luces de la ciudad me tienen impresionada. Mientras iba mirando el resto de los autos mi representante me iba recordando que era importante que convenciera al diseñador para tener el contrato. Había veces en que me sentía un mero objeto de transacción, pero siempre me recordaba que había tomado la determinación de entrar a ese mundo porque era una de las cosas que me permitirían alcanzar mis sueños. El tráfico era bastante grande, pero tuvimos suerte de llegar a tiempo. Al bajarme los fotógrafos comienzan a acosarme junto a los periodistas, pero la seguridad era buena. Camino por la alfombra de personas famosas y al entrar me ofrecen una copa de espumante, Sasha me mira con cara de que solo me permitiría que bebiera una, después de todo aún tenía diecisiete años. Asiento para beber un poco del líquido. Sasha me lleva a saludar a personas importantes del mundo del entretenimiento y de la moda en China. De vez en cuando podía ver como algunas chicas me observaban con envidia o hacían comentarios sobre mi. Entonces me quedo esperando a Sasha que estaba hablando con un editor de una revista, pero algo capta mi atención, unos metros más allá de donde estaba se encontraba el sujeto con el que me había topado en la revista, quien estaba rodeado de un grupo de modelos y actrices chinas. Nuestras miradas se encuentran, pero pronto alejó la mía para ir a observar la nueva colección de joyas. Mi acompañante se acerca a mí para hablarme de que estaba todo marchando de acuerdo a lo que debíamos hacer. Entonces me giro y descubro que me estaba mirando de reojo.
— Sasha, ¿quién es ese sujeto?
— ¿Quién? — Le hago un movimiento de cabeza en su dirección. — Ah, ¿te refieres a ese chico que está rodeado?
— Sí, ¿quién es?
— Es Aaron Wu, un modelo internacional, actor y cantante.
— ¿Aaron?
— Si, ese es su nombre en inglés. Debiste haberlo visto en un par de desfiles.
— Sabes que no tengo tan buena memoria, solo recuerdo aquellos con los que he trabajado.
— Eso es cierto. ¿Por qué preguntas por él?
— Me llamó la atención de que estuviera rodeado de chicas.
— Es muy popular acá en China y Asia en general.
— Ya veo.
Era obvio que nuestras miradas se encontraban, lo que es notado por un par de chicas. Entonces Sasha me lleva a saludar al diseñador con el que debía cerrar el contrato, quien estaba bastante cerca de ese tal Aaron. La verdad es que el diseñador era bastante amable y amigable, por lo que fue un grato momento hablar con él. Pero de vez en cuando oía a las chicas que rodeaban al chico. Comentaban sobre mi y si habían escuchado de lo que me había ocurrido con mi novio, era obvio que estaban envidiosas y trataban de hacerme sentir mal. En momentos como ese me arrepentía de haber aprendido chino. Me excuso para ir al baño y allí me encuentro con el dueño de una corporación, quien elogió mi belleza y trata de invitarme un trago. Sasha me había dicho que debía ser protocolar, pero realmente necesitaba ir al baño, así que me excuso. Ese hombre me daba mala espina, por lo que era mejor alejarse de manera diplomática. Luego de terminar reviso mi celular para encontrarme con noticias que confirmaban que mi ex novio estaba saliendo oficialmente con la chica con la que me había engañado, maldecía el día que me había enamorado de él, había sido muy ingenua; pero también ahora me arrepentía de haber contratado ese servicio para evadir el bloqueo de internet.Recibo una llamada de mi mejor amiga por Skype, Juliette Artous, una modelo que tenía mi misma edad y que estaba entrando al mundo de la música.
— ¿Cómo estás? — Me pregunta con su suave voz en francés.
— Estoy bien, pero cansada de todo y el viaje. — Le respondo en francés.
— ¿Dónde estás ahora? ¿En el hotel?
— No, en una fiesta de aquel diseñador chino de joyas que quería contratarme para la campaña en Europa.
— Ah, con que una fiesta.
— Si, todo está muy bien decorado con cristales y en tonos blancos.
— Podrías subir alguna foto para las redes sociales. Quiero ver como vas vestida.
— Simplemente llevo un Valentino blanco de la última colección. Subire fotos que me sacó Sasha cuando vuelva al hotel.
— Entonces las espero. — Un silencio se extiende en la llamada, la verdad es que Juliette me estaba llamando para saber cómo estaba por el engaño, me estaba llamando y mandando mensajes cada vez que podía. — Dime la verdad, ¿está todo bien en tu corazón?
— Eh… — Entran un par de chicas que me miran de arriba a abajo para evaluarme. — Llore un poco en la tarde antes de caer dormida. La verdad es que siento que mi corazón pesa.
— Te envío un abrazo desde la distancia. Te quiero mucho, Kati.
Entonces entra una nueva llamada, era Sacha, quien me buscaba. Me despido y salgo en dirección del lugar de la fiesta. Durante un largo tiempo continuó conversando con personas importantes. Cuando estábamos en el auto me quedo dormida hasta que llegamos al hotel, eran cerca de las dos de la mañana. Al entrar a mi habitación caminó hasta las ventanas y miro mi reflejo, cierro los ojos y recuerdo la profunda mirada de aquel hombre. Me preguntaba si lo volvería a ver nuevamente en algún evento, pero eso era casi imposible, porque solo estaría por poco tiempo en la ciudad. Me voy a acostar, pero me despertaba de vez en cuando por el cambio de horario.
Eran las cinco de la mañana cuando Sasha toca a la puerta y entra junto a un trabajador del hotel que llevaba un carro con comida. Me siento en uno de los sillones y comienzo a ver lo que me había traído, como debía estar en una sesión fotográfica tenía que comer poco. Me tomo una taza de café para mantenerme despierta y engullo un poco de fruta mientras Sasha leía correos electrónicos. Al terminar me voy al baño para prepararme. Luego de la ducha me pongo unos pantalones negros, unos botines negros y una blusa blanca con un moño en el cuello. Guardaba las cosas en mi bolso cuando mi representante me dice que ya era hora. Tomamos el vehículo en dirección a la versión china de una de las revistas de moda más reconocidas en el mundo.
Nuevamente estaba en aquella sala de espera en la que había conocido a ese tal Aaron, pero pronto alejo los pensamientos de él. ¿Por qué pienso tanto en él?, me preguntaba confundida. Entra el editor en jefe para saludarme y vamos camino al camerino para prepararme para la sesión. Luego del maquillaje, y el peinado vamos para que me pongan las prendas. Entonces entra Aaron con una tenida que combinaba con mi vestido de alta costura de Guo Pei. Nuestras miradas se encuentran y me veo sumergida en esos negros ojos. El fotógrafo nos dice que todo estaría listo en unos minutos. Él se acerca a mi y nos quedamos en silencio.
— No sabía que tú ibas a ser mi compañera para esta sesión fotográfica. — Me dice en inglés nuevamente.
— Es cierto, me habían dicho que era un conocido modelo, pero no tenía idea de que eras tú.
— Ja, ja, ja. — Su risa era tranquila. — Espero que podamos hacer un buen trabajo, Katherine.
— ¿Sabías quién era desde el momento en que me viste en esa sala?
— Ja, ja, ja. La verdad es que si, eres bastante conocida a nivel internacional por tus películas y en el mundo de la moda. Eres muy talentosa.
— No es para tanto, me esfuerzo bastante.
— ¿Y tú sabías quién era?
— La verdad es que no, asumia que debías ser una especie de famoso chino.
— ¿Famoso chino? — Levanta una ceja.
— Si, pero anoche mi representante me dijo que también eres bien conocido. No había oído tu nombre y tampoco te había visto antes.
— Eso duele, porque yo si te había visto antes. — Frunzo el ceño confundida. — Te he visto en un par de fiestas en el pasado, pero siempre has estado con ese grupo de modelos en ascenso que son tus amigos y con alguno de tus ex novios.
— Disculpa si no te recuerdo, tengo mala memoria. Suelo recordar a la gente con la que trabajo, pero no a los que he conocido por breves minutos. Sasha siempre me tiene que recordar a los que voy a ver.
— Vaya, quizás por eso no me recuerdas.
— Es lo más probable. — Éste me saca una sonrisa con su bello rostro.
Nos llaman para ponernos en posiciones y comenzamos a trabajar luego de recibir las instrucciones de lo que buscaban. Trago saliva al verlo acercarse tanto, pero me tranquilizo porque de lo contrario mi trabajo no saldría bien. Poco a poco nuestras poses comienzan a fluir de manera natural, era como si nos conocieramos de hace tiempo. Entre cambios de vestuario y retoques de maquillaje nos dabamos miradas de vez en cuando, su sonrisa era cautivadora. Luego de cinco horas el trabajo había terminado bien, todo había fluido y nos felicitaron por las buenas fotografías que habían tomado. Entonces nos invitan a comer y Sasha acepta, era una falta de respeto rechazarlos. Vamos a un restaurante de comida china muy lujoso, en donde nos llevan a una sala privada con una gran mesa circular y me indican que me siente al lado de Aaron y del editor de la sesión. Aunque estaba un poco cansada de que me trataran como si no entendiera nada de lo que estaban diciendo, especialmente cuando fui al baño unas trabajadoras decían que me veía un poco incómoda por no ser capaz de entender y se rieron. Cuando regrese me tope con Aaron y éste estaba hablando con una chica del equipo, quien lo estaba abrazando. Al notarme me mira profundamente y aleja a la mujer, es obvio que le dice que lo deje y que nunca más se acercara a él. En ese momento seguí con el papel de que no entendía una palabra de lo que estaban diciendo. Paso por su lado y la mujer se avergüenza de que alguien los haya visto. La comida termina muy bien y Sasha me lleva al hotel.
Ya estaba anocheciendo en la ciudad, la cual podía ver por los grandes ventanales de la piscina, estaba jugando con mi celular cuando un mensaje de mi mejor amigo llega, me pide que no respondiera mensajes y tampoco llamadas. Pienso que eso iba a ser difícil siendo que no tenía una SIM que funcionara en ese país, con suerte tenía mis redes sociales activas por el VPN. Ahora que lo pensaba eso me parecía sospechoso. Comencé a caminar de un lado a otro tratando de contener mi curiosidad, entonces escucho a dos chicas murmurando y tratando de sacarme fotos. Llega un mensaje a mi Instagram de Lisa Brown, no podía creer que esa maldita me estuviera hablando. Por más que resisto abrir el mensaje no puedo hacerlo, desbloqueo el teléfono y lo primero que veo es la imagen de ellos dos en una cita, el mensaje decía que había sido bueno que saliera de la vida de su prometido. Maldigo y mis lágrimas comienzan a salir mientras comenzaba a respirar agitadamente. Se me acerca un hombre para preguntarme si estaba bien, pero salgo corriendo en dirección de mi habitación. Pero chocó con alguien que iba saliendo del ascensor, cuando lo veo era Aaron, quien tras verme tan mal me abraza y me pregunta el número de mi cuarto.
Al entrar me sienta en uno de los sillones y va corriendo a buscar una botella de agua del frigobar. Me la da y se sienta a mi lado mientras lloraba desconsoladamente. Era extraño que volviéramos a vernos en tan poco tiempo, pero en ese momento solo necesitaba que alguien estuviera a mi lado tranquilizandome.
— ¿Qué sucedió?
— ¿Alguna vez has amado a alguien y que luego te haya traicionado con alguien más?— Baja la mirada, era obvio que había tenido algún amor desdichado.
— ¿Eso es lo que te paso?
— Si, confiaba en él. Ahora entiendo porque mi mamá lo trataba fríamente. Es un maldito en el que confiaba y me vendió un mundo de película… y yo una tonta le creí. — Se queda en silencio mientras mis lágrimas y mocos no dejaban de caer, estaba mostrándole una escena a un extraño que había visto un par de veces. — Disculpa, no deberías preocuparte por mi. — Me limpio el rostro con el pareo.
— No pidas disculpas, es normal llorar luego de que te hayan roto el corazón. Pero creo que te lo dije, una mujer tan bella como tú no debería llorar y más si es por un imbécil que no sabe apreciarte.
— Gracias…
— Deberías descansar y voy a llamar a tu representante para que venga a verte. — No podía entender su amabilidad. — ¿Me das su número? — Asentí torpemente, buscó el número y lo marcó para que hablara con Sasha. — Hola, soy Aaron Wu. Me encontré con Katherine en el hotel y no está bien, ¿puedes venir a verla?... Si, me quedaré hasta que se duerma.
Va a abrir mi cama luego de hablar con mi representante, cuando regresa me extiende la mano para que lo siguiera. Era extraña la seguridad que estaba sintiendo al tomar su cálida y gran mano. Me sienta en la cama y se agacha para tomarme las dos manos. Nuestras miradas se conectan, ahora estaba más tranquila. Me sonríe tranquilizadoramente con un pequeño brillo en sus ojos y me pide que me recueste; me cubre con el cobertor y da pequeñas y suaves palmadas a mi hombro para que me calmara. Era un extraño para mí, pero era la primera persona que me lograba tranquilizar del todo luego de la catástrofe de esa noche. Prontamente me quedo dormida y solo sentía que estaba en paz.
Al despertar estaba Sasha hablando por teléfono, podía percibir que hablaba con alguien sobre mi situación. Me siento en la cama y busco a Aaron, pero ya no estaba. Me levanto para ir hasta la sala donde estaba mi representante, cuando me ve corta la llamada y me mira luego de suspirar más tranquilo; pone sus manos en su cintura y vuelve a suspirar. Me siento en el sillón y luego tomó la botella de agua que había dejado sin tocar cuando él estaba conmigo.
— ¿Cómo te sientes?
— Con más claridad en mi mente… Creo que necesitaba llorar más de la cuenta.
— ¿Qué sucedió para que perdieras el temple? — Se sienta a mi lado y me mira seriamente, era obvio que estaba muy preocupado por como movía su pierna.
— Esa mujer me mandó un mensaje en donde me decía que ellos dos se habían comprometido.
— Maldita sea esa Lisa, me encargaré de ella de alguna manera.
— No puedes hacer mucho, ahora es la prometida del hijo del dueño de un importante despacho de abogados y que además es un fotógrafo en ascenso.
— Kati, no te preocupes más por ese hombre. Eres mejor y tienes un futuro brillante.
— ¿Con quién hablabas?
— Con Marion, la llamé para decirle que estabas un poco cansada y para ver cómo controlar de alguna manera a la prensa.
— ¿Y qué dijo?
— Que había trabajo que hacer cuando regresemos y que estuvieras tranquila, porque esa chica lo único que quiere es usar tu fama para conseguir más trabajos como modelo.
— ¿Cuándo regresamos?
— Adelante el vuelo. Mañana salimos en la mañana.
— ¿Mañana? — Asiente y suspira preocupado. — ¿Qué va a pasar con los trabajos que había?
— Hablaré con los de Fénix desde Londres y me encargue de que envíen unas cosas para una película a la oficina.
— Ya veo. Entonces empacare.
— Si, es mejor que te mantengas ocupada.
Voy a mi habitación a ordenar mis cosas y preparar mis ropas para el vuelo. Sasha vuelve a hacer llamadas de trabajo. Entonces me doy cuenta que había un brazalete delgado de plata en la mesa de noche. Lo tomó y lo reviso, pero por más que lo veía no era mío. Me pregunto de dónde habrá salido, pero las únicas personas que habían estado en su habitación además del servicio era Sasha y Aaron. Voy a la sala y Sasha me mira levantando la ceja derecha, no era el momento de preguntarle. Decido guardarlo y ver después con él sobre su origen. Dejo mi equipaje en la entrada y al ver la hora me voy a la cama, trataría de dormir un poco más. Note que Sasha entra a la habitación para ver cómo estaba, por lo que me hice la dormida.
Hacemos el cierre de nuestra estancia y al salir vemos un grupo de reporteros, suspiro ante lo que era obvio, estaban ahí no solo porque era famosa sino que también por mi estado amoroso; maldigo el momento que se enteraron que estaba en ese lugar. Nos demoramos en llegar al aeropuerto, por lo que entramos rápidamente a policía internacional y vamos a nuestra puerta de embarque. Ya en el avión en el sector de primera clase me siento al lado de Sasha, quien estaba trabajando con su computadora mientras terminaban de abordar los pasajeros. Realmente era un adicto al trabajo. Me pongo mis audífonos para escuchar algo de Lana del Rey que me había recomendado Christian. Llegado el momento del despegue leo un libro del que tenía que hacer un reporte, cuando avisan que podíamos usar nuestros dispositivos electrónicos saco mi computadora para continuar con el trabajo. Al aterrizar mientras esperábamos por el equipaje recibo un mensaje de un número desconocido. Miró a Sasha, quien me dice que lo ignore. Pongo en silencio el teléfono y veo mi maleta. Al salir del aeropuerto estaba lleno de cámaras y personas preguntando sobre mi opinión de lo que estaba pasando. Me sacaron rápidamente y me subieron al auto para llegar hasta el apartamento en el que me estaba quedando en el área de Vauxhall, al estar vació me imaginé que mi madre había ido a casa a ayudar con mi abuela. Me recuesto en mi cama y prontamente vuelvo a dormirme. Esperaba que todo saliera bien de ahora en adelante.