Capítulo Unico
Advertencia: La siguiente historia incluye relaciones sexuales no consensuadas, relaciones sexuales de consentimiento dudoso, elementos blasfemos y asesinato de personajes secundarios.
Jimin pensó que pasar veinticuatro horas en un antiguo psiquiátrico por un millón de dólares era una manera fácil de hacerse rico.
Pero después de veintiséis horas y de encontrar las puertas aún cerradas, estaba comenzando a reconsiderar su decisión.
El anuncio que lo había traído hasta allí había sonado como a una estafa, pero la pareja de ancianos con la que se había encontrado parecía muy confiable. Su casa era literalmente una mansión, por lo que Jimin no tenía dudas sobre si tenían o no el dinero, y decidió intentarlo.
Todo lo que tenía que hacer era pasar un día en un edificio espeluznante y sería millonario.
Claro, había historias sobre todos los pacientes asesinados en el lugar, como hace cincuenta años y que por eso cerró, pero Jimin no creía en mierdas como esa.
No se molestó en lo más mínimo cuando la pareja de ancianos lo encerró con nada más que una linterna. Pensó que la parte más difícil sería no comer durante tanto tiempo. Al menos tenía agua, y pasó la primera parte de su aventura en el psiquiátrico buscando nuevas formas de apilar todas las botellas.
Se sobresaltó una o dos veces cuando escuchó algún crujido o ruido extraño, pero una búsqueda rápida siempre resultaba en nada.
Jimin estaba solo en ese lugar y pronto sería un millón de dólares más rico. Podría salir de su apartamento tipo estudio de mierda, comprar comestibles sin preocuparse por sobregirar su cuenta bancaria y tal vez encontrar un novio estable: pasar casi un año sin tener sexo era una total mierda.
Después de encontrarse una cama mohosa en la que pasar la noche, se despertó para tomar un desayuno compuesto por agua y decidió explorar para no pensar en su estómago vacío.
El lugar no era tan malo durante el día.
Hacía décadas que no había sido ocupado, y sería un escenario excelente para una película de terror. Encontró equipo hospitalario roto en abundancia, montones de colchones y mucha, mucha basura.
Casi había esperado descubrir alguna especie de laboratorio diabólico y secreto en donde el personal alguna vez había hecho experimentos con los pacientes; pero lo más interesante que encontró fue un mapache momificado.
Las horas pasaban, y era casi medianoche otra vez.
Hora de hacerse rico.
Esperó junto a las puertas delanteras, pero nadie vino.
Esperó un poco más y todavía seguía sin que nadie viniera.
La puerta aún estaba cerrada.
Eran las dos de la mañana, y Jimin estaba furioso.
Parte del trato había sido que no podía traer su teléfono celular. No había electricidad, por lo que probablemente tampoco había esperanza de encontrar algún teléfono fijo que funcionara. También le habían dicho que no podía decirle a nadie lo que estaba haciendo hasta después de haber ganado, y había estado tan emocionado ante la idea de hacerse rico que estuvo de acuerdo, e incluso no se lo dijo a nadie.
Nadie sabía que estaba aquí y no tenía forma de contactar con el mundo exterior.
Nuevo plan.
Iba a escaparse.
Las puertas delanteras eran gruesos monstruos de madera, y no había forma de que pudiera atravesarlas. Estaban cerradas por fuera con cadenas, lo sabía porque podía oírlas traquetear cuando sacudía las puertas. Fue de ventana en ventana, pero todas tenían gruesos barrotes de hierro y las paredes eran de cemento.
Mierda.
Tal vez algo le había pasado a la pareja de ancianos. Eran viejos, después de todo. Todo esto podría ser solo un gran malentendido, y estaban llegando tarde debido a alguna emergencia. Estaba absolutamente muerto de hambre, pero al menos le quedaban unas cuantas botellas de agua para sobrevivir mientras esperaba.
No es como si hubiera algo más que pudiera hacer.
Jimin se dirigió a la pequeña capilla que había encontrado la noche anterior. Había bancos faltantes, otros estaban rotos, y el púlpito estaba cubierto de grafitis. Seguía habiendo una gran cruz colgada en la pared y un solo sillón reclinable de vinilo rojo.
Optó por el sillón reclinable, pero rápidamente descubrió que la manija no funcionaba. Empujó el bestial sillón hacia adelante hasta que pudo descansar los pies en el banco más cercano. Estaba lo suficientemente cerca de las puertas delanteras para poder escuchar cuando la pareja de ancianos finalmente vinera a liberarlo.
Si es que venían, dijeron sus sombríos pensamientos.
Bueno, era hora de un nuevo plan.
Podía arrancar parte del vidrio de las ventanas y gritar hasta que alguien lo escuchara. El psiquiátrico estaba en las afueras de la ciudad, pero recordaba haber visto una gasolinera a una o dos manzanas de distancia. Ya era bastante tarde, por lo que decidió que podía comenzar con la Operación Banshee[1] a primera hora de la mañana.
Si eso no funcionaba, podría intentar iniciar un incendio o...
Hubo una fuerte ráfaga de viento y Jimin se enderezó.
Su primer pensamiento fue que se trataba de las puertas de entrada abriéndose y creando brisa de alguna manera, pero no había oído nada.
Asomó la cabeza por el pasillo y alumbró las puertas con la linterna.
Todavía seguían cerradas.
Qué extraño.
Derrotado, regresó a su sillón reclinable y descubrió que había sido movido directamente frente al púlpito, de cara a la cruz que colgaba directamente sobre él.
—¿Qué carajo? —Susurró.
Definitivamente había estado sentado en ese maldito sillón con sus pies sobre uno de los bancos hacia solo un momento. No había oído que lo movieran y no tenía una explicación de lo que acababa de suceder.
¿Tal vez había empujado el sillón hacia atrás cuando se levantó?
Claro, lo había empujado perfectamente frente al púlpito.
Como sea.
Jimin ignoró el picor de la piel de gallina en su cuerpo y se dijo a sí mismo que estaba siendo un tonto. Había una explicación lógica para esto, incluso si no sabía cuál era.
Después de dejarse caer en el sillón reclinable, miró hacia el púlpito destrozado y suspiró. Estaba cansado, hambriento y quería...
Algo lo agarró, caliente y abrasador, enroscándose alrededor de sus muñecas y sujetándolo con fuerza.
—¡Qué mierda! —Jimin gritó e instantáneamente trató de saltar hacia adelante y salir de la silla, pero no pudo moverse. No podía sentir que nada lo estuviera deteniendo físicamente, pero no tenía ningún control sobre su cuerpo.
La sensación abrasadora viajó por sus brazos y sobre sus hombros, luego lentamente se movió hacia abajo por su pecho. El pulso de Jimin latía a kilómetros por minuto en cuanto se dio cuenta de que era una sensación distintiva que podía reconocer.
Era una mano, dos para ser exactos, acariciando su pecho y pinchando sus pezones a través de la camisa.
—Estoy soñando —dijo estúpidamente—. Tengo que estar soñando. Esto no es real. Me acabo de quedar dormido en esta silla de mierda, y me estoy imaginándolo todo.
Había dejado caer la linterna y esta había rodado por algún lugar junto a los bancos. Había todo tipo de sombras extrañas proyectadas sobre la pared a su lado, y sus ojos buscaron en la luz algún tipo de forma o pista que identificar al dueño de estas manos.
Pero no había nada.
No podía ver nada en lo absoluto, y sin embargo podía sentir esas manos tan claramente como que estaba sin aliento.
Estaban calientes, casi febriles, y los pezones de Jimin se estaban poniendo duros.
—Eres mucho más bonito que el último —Ronroneó una voz masculina, un tono bajo y ronco que llenó toda la habitación.
Jimin se estremeció, mirando a su alrededor para ver de dónde venía la voz. Una vez más, no encontró nada que explicara lo que estaba sucediendo, y trató nuevamente el mover sus extremidades para poder liberarse.
¿Qué significaba eso? ¿El último?, ¿Esto había pasado más de una vez?
—Me pregunto a qué sabrás —Continuó la voz—. Probablemente seas delicioso.
—V-vete a la mierda, hombre —Jimin pensó que la voz venía de delante de él, y siguió buscando en el aire vacío señales de quién se trataba. Su cerebro le estaba jugando una mala pasada con las sombras en el púlpito porque sabía que no había nada allí, no había nada en lo absoluto, no había ni una mierda:—. ¡Oh, Dios!
Una presión intensa y miserable se estrelló contra su culo, y él gruñó de sorpresa y dolor. Algo estaba tratando de empujar dentro, y quemaba horriblemente. No podía hacer que sus caderas se apartaran de ello, y no había nada que pudiera hacer mientras la presión salvaje aumentaba, y algo duro y caliente se deslizaba en su interior.
Era una polla. Jimin había tomado suficientes de ellas para saberlo, y definitivamente era una maldita polla lo que se abría paso en su cuerpo.
Aulló ante el estiramiento, siseando entre dientes y luego gruñendo, —¡Oh! ¡Hijo de puta! Mmph! ¡Detente! ¡Ahora mismo!
—No es posible —La voz se burló.
—¡Te voy a matar, carajo! ¡Te encontraré y te haré pedazos! —Jimin estaba furioso incluso cuando esta cosa continuaba violándolo. Gimió cuando sus piernas fueron forzadas a separarse violentamente, y la polla invisible dentro de él se hundió más profundo. Era grande y gruesa, y el dolor era casi insoportable—. ¡Jode… te!
—Cálmate, pequeño saco de carne —Esa cosa sonaba molesta—. Relájate. Déjalo estar. No puedes detenerme.
Jimin rugió enojado, y de nuevo trató de moverse para hacer que todo esto se detuviera. Estaba siendo jodido por algo que ni siquiera podía ver, y todo el sillón reclinable chirriaba por la fuerza de los crueles empujes. Su culo estaba en llamas, y sus entrañas le dolían por haber sido abusado tan despiadadamente.
Esa cosa estaba haciendo esto a través de su ropa y aparentemente sin tener ni un cuerpo propio, y la mente de Jimin se estaba tambaleando ante lo absoluta locura de todo esto.
¿Qué era? ¿De dónde había venido? ¿Por qué diablos estaba lamiéndole un lado de la cara?
Definitivamente era una lengua, larga y flexible como la de un perro, deslizándose sobre la mejilla de Jimin.
—Mmmm —La cosa suspiró feliz y lo lamió de nuevo—. Oh, sí. Muy dulce.
Jimin giró la cabeza para intentar apartarla y casi se atragantó cuando la gruesa lengua se deslizó entre sus labios. —¡No... Joder...!
—Mmmph… —La cosa gruñó—. Sí... oh, sí... eres perfecto.
—¡Maldito! ¡Vete a la mierda! —Jimin inhaló profundamente cuando la agonía entre sus piernas dio un giro inesperado hacia el placer—. Oh, joder.
—Oh, sé que ese es el punto —La cosa se rio maliciosamente—. Mmm, ¿no es encantador? Mmm, sí, de hecho, sí.
Jimin gimió y dejó de luchar. No estaba funcionando, y más bien se estaba agotando. Tenía que mantenerse fuerte, mantener la calma y esperar la oportunidad para escapar. La horrible polla dentro de él salió y empujó hacia atrás con una suavidad aterciopelada, y el dolor casi desapareció.
Miró la pared y trató de contar sombras.
A la cosa no parecía importarle, empujando su polla profundamente y manteniéndola dentro durante unos tortuosos momentos antes de sacarla otra vez entre pequeños gemidos codiciosos. Sus manos se movían por todo el cuerpo de Jimin, desde las caderas hasta los muslos, trazando cada centímetro de su carne.
Cerrando los ojos, Jimin deseó y rezó para que todo terminara ya. Su pene se flexionaba dentro sus pantalones, y podía sentir como se estaba mojando. Los empujones profundos de alguna manera presionaban justo contra su próstata y golpeaban otras terminaciones nerviosas que antes ni siquiera sabía que estaban allí. Contuvo la respiración, pero eso no ayudó a disuadir las poderosas sensaciones que lo invadían.
—Mmm, ven aquí —Esa cosa levantó a Jimin del sillón reclinable, colocándolo sin esfuerzo encima del púlpito.
Jimin se encogió cuando sus manos agarraron la cornisa y su cuerpo se inclinó como una ofrenda al monstruo. Ahora no era más que un títere, y solo podía bajar la cabeza avergonzado mientras la cosa lo poseía. Jadeó cuando manos calientes bajaron sus pantalones y sus calzoncillos por los muslos. Estar así de expuesto era peor que ser jodido a través de su ropa, y reprimió las ganas de llorar.
La polla de esa cosa todavía estaba dentro de él, y le abrió las mejillas mientras empujabas. —Oh, desearía que pudieras ver cómo te ves en este momento. Tu agujero está muy abierto, saco de carne.
—Vete a la mierda —Jimin escupió, gritando cuando la cosa se estrelló contra él. Dios, como dolía. Estaba tan lleno que se quedó sin aliento entre cada embestida brutal; nadie lo había follado de esa manera antes. La cosa estaba acelerando ahora, lo que obligó a Jimin a gemir y sollozar, y todo su cuerpo se estremeció con la fuerza de los golpes inhumanos.
Había una nueva presión alrededor de su pene, el calor de una mano acariciándolo. Era casi suave, un contraste sorprendente contra los violentos embates.
Jimin inclinó la cabeza hacia atrás y respiró hondo varias veces, concentrándose en el calor que rodeaba su pene. Pronto ni siquiera se sintió como una mano, era casi como si estuviera dentro de una boca, húmeda y resbaladiza. Era bueno, increíble incluso, y no podía creer los sonidos que ahora salían de él.
—Ahí tienes, saco de carne —La cosa gimió—. Ahí tienes… sé un buen saco de carne y simplemente ríndete… se siente bien, ¿hmm? Te gusta eso, ¿no? Apuesto a que eres una pequeña zorra sucia, ¿no?
Jimin se negó a responder, ignorando las burlas y deseando poder abrir las piernas. Se sorprendió cuando de repente pudo hacerlo, y se arqueó hacia atrás encima de la polla de esa cosa, gimiendo en voz alta. No podía hacer que ninguna otra parte de su cuerpo cooperara, pero podía balancear sus caderas y colocar sus piernas en una posición más cómoda.
Y wow, el placer que le siguió...
Subió por su espina dorsal directo hacia su cerebro, haciendo que su visión se tornara casi blanca y que su pecho se apretara. Le temblaron las piernas, empujó hacia la cálida rareza alrededor de su polla y se movió hacia atrás para encontrarse con los frenéticos embates. Estaba caliente, lleno, y la loca presión dentro de él estaba a punto de estallar. Todos los músculos se le tensaron hasta arder, no podía dejar de sollozar y ahí estaba, a punto de…
—Ahhhh, sí… —La cosa se estrelló contra él, se contuvo profundamente y se detuvo—. Eso es, saco de carne… ahí lo tienes. Mmmm, tómalo.
Jimin podía sentir una espeluznante oleada de calor dentro de él, y lo que sea que había estado trabajando en su pene ahora se había ido. Estaba palpitando con la necesidad de correrse, pero no se atrevería a pedirle a esa cosa que terminara el trabajo. Sufriría de bolas azules si eso significaba que la cosa se detuviera.
Se encogió cuando la cosa salió de él y tiró de los lados de su agujero con los dedos, y nuevamente perdió la capacidad de moverse. Al menos estaba agradecido de que no pareciera que lo que sea que había sido descargado dentro de él fuera algo tangible, por lo menos no había nada que empujar hacia afuera. Sin embargo, seguía disgustado.
La cosa zumbaba mientras jugaba con su agujero. —Ohhh, eso fue divertido. Mmm, ¿me pregunto qué más puedo hacerte…?
—¿Déjame ir? —Jimin sugirió débilmente.
La cosa se rio. —No.
—¿Qué es lo que quieres?
—Hacértelo hasta que salga el sol o me aburra, lo que ocurra primero, y luego devoraré tu alma.
—Mierda —La sangre de Jimin se congeló, y miró hacia la cruz sobre él—. Dios, ayúdame.
—Dios no está aquí en este momento. Si lo desea, puede dejar un mensaje después del tono —La cosa se inclinó más cerca y lamió la oreja de Jimin, susurrando cruelmente—. Beep.
—¡Vete a la mierda! ¡Enfermo de mierda! —Jimin mordió el aire vacío con los dientes, deseando poder agarrar a esta cosa y hacerlo pedazos. Gruñó cuando lo levantó sobre la repisa del púlpito y comenzó a desnudarlo—. ¡No! ¡Mierda! ¡Detén esto!
—Shhh. Silencio, mi pequeño saco de carne caliente —la cosa le susurró al oído—. O no. Realmente no me importa, pero es molesto.
—¡Mierda! ¡Dios! —Jimin observó cómo la cosa comenzó a arrojar su ropa por todo el lugar, dejándolo solamente en calcetines. Sus piernas estaban abiertas, y la polla de esa cosa se frotaba contra su agujero dolorido a través del púlpito—. J-joder... ¿cómo... cómo diablos estás haciendo esto?
—¿Realmente importa? —La cosa se deslizó dentro y fuera lentamente.
—¿Qué diablos eres?
—Caliente[2] —respondió la cosa mientras abría las piernas de Jimin, forzaba sus brazos detrás de su espalda e inclinaba la cabeza hacia la cruz—. Listo. Así que puedes tratar de hablar con Dios si quieres.
—Vete a la mierda, tú… ¡ah! —Jimin gritó cuando la polla de la cosa empujó todo el camino dentro de él en un golpe rápido. Las manos calientes estaban de vuelta y agarraron las caderas de Jimin, meciéndolo hacia adelante y hacia atrás como si lo estuviera montando.
Esto era una locura. Todo era una locura, y no podía ser real.
Jimin gimió enojado cuando su cuerpo comenzó a rebotar hacia arriba y hacia abajo sobre la polla de esa cosa, y cada embestida brusca lo hizo gemir. Estaba siendo forzado a follarse a sí mismo más y más fuerte, y las chispas de placer estaban regresando rápidamente. Juraba que esa polla se estaba hinchando dentro de él, y el roce contra sus paredes más íntimas era increíble.
Mantuvo los ojos cerrados, no queriendo mirar la cruz, y eso ayudó con la confusión de ser jodido por algo que no podía ver. Casi podía distinguir la sensación de un cuerpo fuerte y grueso chocando contra él a través del púlpito, y el aliento que le cosquilleaba en la oreja provenía de una boca grande y abierta. Las manos sobre él eran fuertes, grandes como guantes de cocina, y los dedos tenían garras afiladas.
Fuera lo que fuese esta cosa en verdad, era enorme.
Jimin dejó escapar un gemido feroz cuando la cosa lo obligó a descender sobre esa parte particularmente enorme de él, esa maldita polla, y se vio obligado a mover sus caderas en amplios círculos. El estiramiento hizo que sus ojos se humedecieran, y jadeó cuando el mismo calor húmedo de antes regresó, chupando su pene con un sorbo audible.
La cosa le lamió la oreja en ese momento, lo que llevó a Jimin a preguntarse cuántas bocas u orificios o lo que sea que tenía.
Fuiste hecho para recibir pollas —Lo elogió—. Mmm, solo mírate. Apuesto a que podrías enfrentarte a todo un ejército, ¿eh?
—¡Vete a la mierda y muere, o al menos vete a la mierda! —Jimin no pensó que sonaba tan desafiante como esperaba, pero era difícil sonar como un tipo duro mientras estaba gimiendo como toda una puta.
—¿Qué se siente ser el juguete sexual de uno de los condenados, hmm? —La cosa rió maliciosamente.
¿Los condenados?
Como... ¿un demonio?
Jimin no estaba seguro de por qué, pero eso hizo que su polla se contrajera y le dio la bienvenida al calor húmedo a su alrededor. Jadeó y lloró, dejando que la cosa, o el demonio o lo que fuera, usara su agujero porque no tenía otra opción, pero joder, nuevamente se estaba acercando.
—Mmm, te quieres correr, ¿no? —Esa cosa se burló, porque por supuesto que lo sabía.
—S-sí —Jimin gimió—. Por favor… yo… —¿Tú qué?
—¡Yo haré cualquier cosa que quieras! —Jimin suplicó, el impulso subiendo y subiendo por él.
—Ya estás haciendo eso de todas…
—Pero lo disfrutaré —respondió Jimin rápidamente, deteniéndose para gemir cuando la cosa lo obligó a rebotar arriba y abajo sobre su pene nuevamente—¡Vamos… vamos! ¡Mierda! ¡Tu polla se siente tan jodidamente bien!
La cosa parecía estar considerando la oferta de Jimin, y presionó. —Más.
—¡Fóllame duro, vamos! —Jimin apretó los dientes—. ¡Quiero correrme sobre tu gran y gorda polla! ¡Dios, eres tan jodidamente caliente!
—¡Me encanta, vamos! ¡Mmm, te sientes tan bien! ¡Más! ¡Dame más!
—Oh… eso es bueno… —La cosa se estaba estrellando contra él ahora, sus garras clavándose en las caderas de Cam—. Qué agradable…
—¡Por favor, por favor, por favor, quiero correrme! ¡Solo quiero correrme! —El calor y la fricción alrededor de la polla de Jimin se estaban volviendo abrumadoras, y no tenía idea de qué más hacer o decir, excepto lo primero que se le ocurrió—. ¡Hazme tuyo!
—¡Ah! —La cosa se corrió repentinamente, sus caderas temblaron y llenó a Jimin de nuevo con una oleada de calor. Obligó a Jimin a montarlo a través del orgasmo, y en realidad sonaba sorprendido cuando resopló—. Maldita sea.
Jimin todavía se movía, pero la succión de su polla no se había detenido. No se atrevió a esperar por un permiso, concentrándose en eso con todo lo que tenía y poniendo todo su cuerpo en camino a su orgasmo. Ahí, mierda, finalmente se corrió, y fue como si explotara una presa. Gimió, se retorció y jadeó ante las borrosas secuelas. —Wow.
—Mmhm —La cosa salió de Jimin y lo llevó de regreso al sillón reclinable.
A Jimin se le había dado control total sobre su cuerpo nuevamente, pero no podía levantarse.
Después de todo, todavía estaba encerrado aquí. No había lugar al que ir.
Trató de mirar el aire vacío a su alrededor como si de alguna manera pudiera rastrear a la cosa invisible, pero no tenía idea de dónde estaba hasta que volvió a hablar.
—¿Cuál es tu nombre? —La cosa estaba justo a su lado, su lengua lamiendo la oreja de Jimin.
—Park Jimin. O simplemente Jimin —Jimin se estremeció—. ¿Tú?
— Vermithrax.
—¿Qué maldito nombre es ese?
—Es el nombre de un demonio.
—Entonces, eh, un demonio –Jimin quería reírse histéricamente y se aclaró la garganta para disuadir el impulso burbujeante.
—Sí. Pero para tu comodidad puedes darme un nombre humano.
—Bien, que tal Yoongi. Habia alguien internado con ese nombre o al menos eso lei en una de las camas.
—Ahh si, el querido Yoongi. Él no soporto su tiempo aquí.
Jimin no se sorprendió con esa declaración pero cambio de tema. —Me sorprende que no intentaras joderme con esa cruz.
Sonaba como si Yoongi estuviera sonriendo. —Oh, la noche aún es joven, saco de carne. Probablemente sea mejor no darme más ideas.
—Claro. Uh… —Jimin se debatió sobre qué decir—. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No tienes lugares demoníacos más geniales en los que estar?
—Este lugar fue una vez un santuario religioso para los enfermos mentales —Explicó Yoongi como si estuviera hablando con un niño—. Uno de esos pacientes era una poderosa bruja que me convocó para ayudarla a escapar. Después de que se fue, me aburrí mucho y traté de jugar con su compañera de cuarto. Pero la verdad es que no quería jugar conmigo. Entonces, probé con otro paciente. Y otro. Y otro. Fue un gran problema, ¿Me entiendes?
Jimin se estremeció.
Todas las historias sobre los pacientes asesinados aquí empezaban a tener sentido.
—Iba a jugar con el personal, pero luego señalaron tan sabiamente que me quedaría sin gente con quien jugar si hacía eso. Entonces, hicimos un pequeño trato. Ellos me seguirían trayendo nuevos compañeros de juego y yo no iba a buscarlos. Incluso después de que cerraron el psiquiátrico, continuaron trayéndome gente.
—El concurso —Jimin se encogió—. ¿Fue todo mentira para que viniera hasta aquí?
—Por supuesto. A los viejos Hyo-ri y Bon-hwa les encantan esa pequeña mentira.
Jimin trató de no pensar en cuántos otros habían sufrido el mismo destino, especialmente considerando que ninguno de ellos estaba presente para hablar al respecto. “Pareja de ancianos ofreciendo sacrificios a demonios” habría sido un titular memorable, y él asumió lo peor para las demás víctimas.
—Los otros miembros del personal están muertos. Hyo-ri y Bon-hwa son los únicos que quedan. Supongo que le pasarán la responsabilidad a un nieto o algo así…
—Espera. ¿Por qué no me atacaste anoche? ¿eh?
—Oh, estaba muy ocupado.
—¿Haciendo qué maldita cosa? —Jimin bufó.
—En este plano de existencia, estoy atado a este miserable edificio — Yoongi le respondió con un bufido—. Mi alma puede ir a otros reinos y explorarlos libremente. Estaba haciendo, mmm, cosas demoníacas.
—Espera, si estás atado aquí, ¿por qué le dijiste al personal que irías tras ellos?
—Para que me siguieran trayendo juguetes —Yoongi se rio entre dientes—. Los mortales son bastante crédulos.
—Claro.
—Ahora, ha sido divertido, pero me gustaría devorar tu alma para volver a los dichosos otros reinos.
—¡Espera, espera, espera!
—¿Quieres una cogida más para el camino? Si me lo preguntas amablemente…
—No, imbécil —Jimin frunció el ceño—. Tengo un trato para ti. ¿Qué tal si te sacamos de aquí, eh?
Yoongi hizo una pausa. —¿Oh?
—Necesitas estar atado a algo, ¿verdad? ¿Cómo este edificio? ¿Por qué no yo?
—¿Serías mi recipiente? —Yoongi estaba emocionado—. ¿De verdad?
—Te daría una paliza el comerte mi alma —Jimin mantuvo la cabeza en alto—. Quieres ver lo que hay ahí fuera, ¿no? Déjame ser tu recipiente.
—Tu linda y pequeña oferta, aunque tentadora, solo está anticipando lo inevitable.
—Eso dices —Jimin respondió—. ¿Qué pasa? ¿Te asusta que encuentre una forma de deshacerme de ti si salimos?
—Wow —Yoongi se rio—. Tienes tanta suerte de que esté aburrido.
El corazón de Jimin latió con fuerza. —¿Eso es un sí?
—Solo si me dices que sí —Yoongi suspiró soñadoramente—. Park Jimin, ¿me harías el honor de ser mi propio saco de carne personal? ¿En la salud y la enfermedad, hasta que la muerte nos separe cuando finalmente me coma tu alma?
—Sí.
—Ahora nos declaró saco de carne y demonio.
Jimin cerró los ojos, preparándose para que el demonio entrara en su cuerpo o lo que sea que fuera que iba a hacer. Cuando no pasó nada, abrió uno de nuevo. —¿Qué? ¿Eso es todo?
—Eso es todo —Yoongi besó su mejilla y luego lo lamió—. Vamos, mi precioso saco de carne. Es hora de irnos.
—Alerta de spoiler —Jimin se puso de pie y caminó para recuperar su ropa—. Estamos encerrados aquí. La puerta principal está cerrada con cadenas y hay barrotes en todas las ventanas.
—Déjamelo a mí.
Jimin no estaba exactamente seguro de qué podría hacer el demonio al respecto, pero estaba contento de que al menos su alma no fuera consumida. Sí, dejar entrar voluntariamente a un demonio en su cuerpo era una locura total, pero le daba más tiempo para encontrar otra salida a este lio tan miserable.
Los demonios podían ser exorcizados. Eso era una cosa. Tenía que ser real porque Jimin lo había visto en un montón de películas. Una vez que saliera de este psiquiátrico, necesitaba investigar un poco. Seguía un poco decepcionado por no ser millonario, pero estar vivo era un regalo bienvenido después de todo lo que había pasado.
Jimin se preparó para hacer una mueca cuando volvió a ponerse la ropa interior, pero extrañamente no sintió ningún rastro del abuso que Yoongi le había infligido.
Algo debe haber estado expreso en su rostro porque el demonio dijo: — Ahora eres mi saco de carne. Voy a cuidar de ti.
—¿Tú… sanaste mi trasero?
—Eso hice.
—Gracias. Creo —Jimin terminó de vestirse, agarró la linterna y caminó rápidamente hacia la puerta principal. La empujó y al igual que antes, las puertas no se abrieron y pudo escuchar las cadenas del otro lado—. ¿Ves?
—Pffft. Tan solo espera, saco de carne.
Los brazos de Jimin se dispararon repentinamente, golpeando las puertas con los puños con una fuerza inhumana. Las cadenas se rompieron y las puertas se abrieron de par en par, una de ellas viéndose arrancada de las bisagras y colapsando en un fuerte estruendo. —Mierda santa. ¿Tú hiciste eso?
—Lo hicimos los dos, saco de carne —Respondió Yoongi—. No tienes idea de lo que somos capaces de hacer ahora que… —¿Podemos volar? —Jimin preguntó emocionado.
—No. Eso es estúpido.
—Oh. ¿Pero somos súper fuertes?
—Sí.
—¿Podemos disparar rayos láseres de nuestros ojos?
—¿Qué tal si nos vamos, hmm?
—Claro —Jimin salió y pasó por encima de la puerta rota, llegó a la acera y se dirigió hacia su casa. La pareja de ancianos lo había traído hasta ahí y él tenía que ir a buscar su auto—. Mierda. ¿Estás seguro de que no podemos volar? Porque caminar va a apestar.
—No te preocupes —Lo tranquilizó Yoongi—. Podemos pasar el tiempo discutiendo todas las formas desagradables y emocionantes en las que me vas a mantener entretenido.
—¿Oh?
—Mmhmmmm —Yoongi tarareó alegremente—. Ha pasado mucho tiempo desde que tuve un recipiente humano para jugar, pero la novedad puede desaparecer con rapidez. Tienes que ser especialmente creativo para divertirme.
—No te preocupes —Jimin mantuvo la cabeza en alto—. Pensaré en algunas cosas realmente jodidas… ¡Oh! —Hubo una presión repentina contra su agujero—. ¿Qué carajo?
—Estoy aburrido. Vamos.
Jimin se retorció cuando los dedos de Yoongi comenzaron a deslizarse dentro de él y lo hicieron tropezar. —¿En serio? ¿Aquí?
Yoongi comenzó a meter y sacar sus dedos calientes. —Oh, definitivamente.
—Por el amor de Dios —Jimin hizo todo lo posible por seguir caminando, sus pensamientos daban vueltas mientras trataba de ignorar los dedos de Yoongi—. ¿A dónde vamos? ¿A casa? Porque casa suena bien.
—Todavía no —respondió Yoongi—. Quiero ir a ver a Bon-hwa y a Hyo-ri.
—¿Te refieres a los imbéciles que me dejaron ahí para ser devorado por ti? —Jimin frunció el ceño con enojo—. ¿En serio?
—Estoy pensando en comerlos en tu lugar. Pensé en hacerlo una muerte rápida ya que tuvieron la amabilidad de llevarte conmigo, pero… ¿Meh?
—¿Meh? ¿Qué diablos quieres decir con “meh”?
—Bueno, no es muy demoníaco si los mato misericordiosamente, ¿verdad?
—¡Espera, espera! —Jimin hizo una mueca—. ¿Vas a matarlos?
—¿Creíste que iban a sobrevivir al proceso de ser devorados? — Yoongi se rió y sus dedos se retorcieron.
—¡Mierda! —Jimin se tambaleó hacia adelante y casi se cae—. ¡N-No lo sé!
—Que tonto eres, saco de carne —Yoongi rió cruelmente—. ¡Esto va a ser tan divertido!
—Diversión no es la palabra que yo usaría —Jimin logró caminar hacia adelante sin tropezar.
—Aww, ¿En dónde está tu sentido de justa indignación? ¡Esos demonios sin corazón te dejaron para morir y salvar su propio pellejo!
—¡Sí, porque me dejaron contigo!
—Ah, yo, si, quien fue lo suficientemente amable para perdonarte la vi…
—Solo después de que te ofrecí mi cuerpo.
Meh. Detalles —Yoongi tomó el control del cuerpo de Jimin y lo condujo a girar hacia la derecha.
—Se supone que debemos ir a la izquierda —Argumentó Jimin.
—La izquierda no conduce a la casa de Bon-hwa y Hyo-ri.
El estómago de Jimin se apretó. —¿Realmente iremos allí?
—Wow, sí que eres lento. Toda belleza y sin cerebro, ¿hmm?
—Joder, eres un idiota.
—Demonio —dijo Yoongi alegremente—. ¡Vamos, saco de carne! Quiero sorprenderlos.
Jimin no pudo evitar que Yoongi impulsara su cuerpo hacia adelante, y fue una sensación aterradora el no tener el control. Estaba totalmente impotente. No podía mover ni uno solo de sus dedos meñique, pero al menos Yoongi había renunciado a jugar con su trasero, por lo que por ahora mismo estaba siendo pilotado sin ser molestado.
Aunque estaba enojado con Bon-hwa y Hyo-ri por dejarlo morir, solo estaban haciendo lo que sentían que tenían que hacer por Yoongi. Esto apestaba. No quería ver morir a nadie, pero no parecía que su nuevo “amigo” le fuera a dar una opción en el asunto.
Si se trataba de las vidas de ellos o de la suya propia, Jimin ya sabía lo que elegiría.
Lo llenaba de vergüenza, pero… ¿qué más podía hacer?
No tenía forma de saber lo que Yoongi haría cuando le ofreció su cuerpo. Jimin solo estuvo tratando de salvar su propio trasero en ese momento. Y si lo hubiera sabido, no estaba seguro de que hubiera cambiado su respuesta.
Mierda.
Ya era demasiado tarde.
Pronto llegaron a un barrio muy de moda justo cuando salía el sol, y Yoongi los llevó a una casa grande con una puerta de color rojo brillante. En lugar de golpear o hacer sonar el timbre, Yoongi usó la mano de Jimin para extender la mano y agarrar la perilla.
Estaba cerrada.
—Oh, sí. Por supuesto. Como si fueran a tener la puerta de entrada abierta para que un demonio venga a asesinarlos —Jimin gimió.
Yoongi sacudió el pomo.
—Ahí tienes, asegúrate de dejar algunas huellas dactilares mientras estás en eso.
—Los demonios no dejan huellas dactilares —Regañó Yoongi. Giró el pomo dos veces y la puerta se abrió de repente.
—¿De verdad?
—Claro que no. Pero los sacos de sangre si lo hacen.
Jimin gimió de nuevo cuando Yoongi los condujo hacia la casa a oscuras.
Había una luz encendida en la cocina y Yoongi se dirigió hacia allí. Bon-hwa y Hyo-ri estaban de pie junto a la encimera tomando café, todavía envueltos en pijamas y cómodas batas.
No parecían felices de ver a Jimin.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Exigió Bon-hwa—. ¿Cómo llegaste a nuestra casa?
—Definitivamente no vas a obtener el dinero del premio —Hyo-ri intervino—. ¡Ni un solo centavo, pequeño bastardo!
—Wow —Jimin puso los ojos en blanco—. Me alegra verlos a ustedes también.
—¿Cómo diablos salió? —Bon-hwa gruñó por lo bajo, mirando a Hyo-ri—. ¿Cerraste la maldita puerta?
¡Por supuesto lo hice! No veo cómo… —Hyo-ri dio un paso atrás, y sus ojos estaban muy abiertos mientras miraba a Jimin con terror—. Dios, no. No es él. Es esa maldita cosa. Esta aquí.
—¿Qué? —Bon-hwa se burló—. De ninguna manera.
—Oh, sí —Ronroneó Yoongi en la voz de Jimin, estirando la mano para quitarle la taza de café a Bon-hwa y darle un gran sorbo—. Nuestro querido Jimin, aquí presente, es un joven muy creativo. ¿Qué puedo decir? Me sedujo para que tomara el control de su delicioso saco de carne, y lo primero que queríamos hacer era visitarlos a ustedes dos.
—Por favor, no —Hyo-ri retorció las manos—. ¡Podemos traerte más gente con quien jugar! Podemos esforzarnos más…
—¡Atrás, maldito demonio! —Bon-hwa rugió mientras empujaba a Hyo-ri detrás de él—. ¡No hay nada aquí para ti! ¡Hemos terminado de servirte!
—Mmm —Yoongi sorbió el café con más fuerza—. ¡Esto es fantástico! ¿Qué le pusieron? ¿Es crema de avellanas? ¿Algún tipo de cosa estacional?
—¿Me has oído? —Bon-hwa ladró—. ¡Es todo! Esto es el fin…
Jimin observó horrorizado cómo Yoongi destrozaba brutalmente la taza en la cara de Bon-hwa. Café y sangre salpicaron por todas partes. Todavía tenía un trozo dentado en el mango que tenía en la mano, y Yoongi golpeó al hombre con él una y otra vez.
Jimin deseó poder cerrar los ojos, pero no había manera de evitar esa carnicería.
Hyo-ri gritó histéricamente. —¡No! ¡Yoongi! ¡Por favor, no!
Una gran rociada de sangre caliente golpeó la piel de Jimin después de que Yoongi apuñalara a Bon-hwa en la garganta. Quiso vomitar.
Bon-hwa cayó sin vida al suelo en un montón de sangre.
Hyo-ri gimió y se giró para salir huyendo.
Pero, Yoongi era demasiado rápido. Él la alcanzó en un abrir y cerrar de ojos y la sujetó contra la pared junto a la nevera, exigiendo: —¿Es crema de avellana, Hyo-ri? ¡Dime!
—¿Q-qué? —Hyo-ri gimió entre lágrimas.
—El café —dijo Yoongi arrastrando las palabras—. ¿Usaste crema de avellana?
Sus ojos se abrieron de par en par. —¿S-sí?
—Ah, lo sabía —Yoongi sonrió antes de romperle el cuello.
Después de que su cuerpo golpeó el suelo, Jimin recuperó el control. Inmediatamente retrocedió y sus pies resbalaron en la sangre de Bon-hwa mientras intentaba salir corriendo de la cocina. —¡Oh, mierda! ¡Joder! ¡Mierda!
—Cálmate —Yoongi sonaba como si estuviera poniendo los ojos en blanco—. No me los he comido.
—¡Los mataste, maldición!
—¡Ah! Pero no los comí. Lo hice por ti, saco de carne.
—Mierda —Jimin gruñó cuando Yoongi detuvo su escape hacia la puerta, quitándole el control—. ¿Ahora qué? ¡Están muertos! Salgamos de aquí, por el amor de Dios.
—Quiero más café —Yoongi hizo girar el cuerpo de Jimin hacia la cafetera, obligándolo a pasar por encima del cuerpo sin vida de Bon-hwa—. Ahora, ¿En dónde está esa crema? Hmm.
—No puedes hablar en serio.
—Muy serio, saco de carne. Me gusta el café. Solía haber café en el manicomio cuando la gente todavía trabajaba allí.
—Sí, antes de que los asesinaras a todos —Jimin hizo una mueca mientras veía a Yoongi usar sus manos para servirse una taza de café recién hecho.
Una de mis antiguas víctimas tenía una bebida de café helado en una lata. Eso fue hace más de diez años —Yoongi dirigió a Jimin hacia la nevera—. El café es una de las únicas cosas que me gustan de este mundo.
—¿Por qué simplemente no lo dijiste? Podría haberte traído café al psiquiátrico o algo así. Ya sabes, en lugar de que te apoderaras de mi cuerpo y asesinaras a la gente.
—¿En dónde está la diversión en eso, saco de carne? —Yoongi encontró la crema en la puerta de la nevera y se dirigió de nuevo a la encimera en donde había dejado la taza de café—. Ah, listo.
La atención de Yoongi centrada en el café significaba que Jimin no tenía que mirar a Bon-hwa y Hyo-ri. Eran solo puntos borrosos con el rabillo del ojo ya que el demonio estaba ocupado mirando la taza.
Sin embargo, era imposible evitar la sangre en sus manos.
Ugh.
—Al menos el café estaba bueno.
—Delicioso —Ronroneó Yoongi antes de sorber ruidosamente la última gota. Con descuido arrojó la taza vacía sobre su hombro, haciéndola añicos contra la pared del fondo.
Jimin recuperó el control de su cuerpo y se apoyó sobre la encimera. Tenía miedo de moverse. Aquí estaba a salvo. Aquí, él simplemente podía mirar la luz roja de la cafetera.
Roja como toda la sangre...
Mierda.
—¿Ya podemos irnos? —Preguntó Jimin apresuradamente.
—Casi. No hemos terminado de celebrar —Yoongi todavía estaba cerca a juzgar por la proximidad de su voz, y sus dedos palparon el agujero de Jimin.
—Joder, no puedes estar hablando en serio —Jimin hizo una mueca.
—Oh, pero lo hago.
Jimin jadeó cuando su cabeza fue empujada hacia abajo sobre la encimera, y los dedos de Yoongi fueron reemplazados por su enorme polla.
—Ya obtuve mi café y asesinato del día, así que realmente solo hay una cosa que podría mejorarlo, un saco de carne —Yoongi se empujó dentro con una rápida embestida—. Ah, justo así…
Jimin gritó, arañando la encimera mientras que Yoongi forzaba su cuerpo a abrirse con tanta crueldad. No dolía tanto como antes, y no sabía si eso era un gesto amable e intencional o el resultado de haber sido poseído.
Yoongi tiró de los pantalones de Jimin hacia abajo sin necesidad de sacarlos, apretando una y otra vez su trasero mientras lo follaba. —Mmm, ¿qué tal esto, saco de carne?
—Excelente —Jimin apretó los dientes y cerró los ojos con fuerza.
—Oh, ¿qué pasa? —Yoongi se estrelló contra él con fuerza—. ¿No te estás divirtiendo?
El olor a sangre era espeso en la nariz de Jimin, y soltó un gruñido ante la fuerte embestida. —Solo hazlo. Terminar con esto. No me siento bien.
—¿Qué pasó con el “Quiero correrme en tu polla gorda y grande” y todo eso? —Yoongi parecía decepcionado, pero no dejó de joder a Jimin. Empujaba más y más profundo y se sostuvo, apretándole las caderas con crueldad—. ¿Mm? “¿Te sientes tan bien, dame más?” ¿Te suena?
Apretando los dientes, Jimin siseó en una respiración profunda y trató de relajarse contra la intensa presión dentro de él. La sangre le estaba revolviendo el estómago, y desde el ángulo en el que estaba podía ver los pies de Hyo-ri junto a la nevera. Bon-hwa estaba justo detrás de él, y sus zapatos estaban resbalando por la sangre.
—¿Y bien, Saco de Carne? —inquirió Yoongi.
—Oh, lo siento —Jimin se quejó—. Se siente un poco cadavérico por aquí. Realmente no se siente muy romántico.
—¿Debería encenderte algunas velas?
—Algo de Barry White sería genial —Jimin jadeó cuando sus pantalones y ropa interior de repente bajaron hasta sus rodillas, y su rostro se calentó. Yoongi estaba haciendo esto para humillarlo, justo como antes, y lo odiaba.
La vergüenza hacía hervir su sangre, y el calor de su rostro se extendía hasta su cuello y su pecho. El subidón hizo que su pene se pusiera medio duro, y se obligó a sí mismo a ignorarlo. Esta vez no quería darle a la satisfacción a Yoongi, incluso cuando su cuerpo lo anhelaba.
Arrastrando sus garras por las nalgas de Jimin, Yoongi se burló: —¿Qué tal si canto para ti, hmm? Conozco algunas canciones muy encantadoras — Las apretó y las separó, antes de empujar hacia adelante.
Jimin gruñó y puso los ojos en blanco, quejándose: —¿Es enserio? ¿Usar mi cuerpo como tu Fleshjack personal y asesinar gente no es suficiente tortura? ¿Ahora vas a cantar?
—¡Oh, mi pequeño saco de carne se está volviendo tan bocón! — Yoongi se rio—. ¿Te haría feliz un cambio de ambiente?
—¿Qué tal si…?
—¡Excelente! —Yoongi se apoderó del cuerpo de Jimin y lo envió arrastrando los pies fuera de la cocina hacia el otro lado de la casa.
Jimin no tenía idea de cómo Yoongi podía ver con todas las luces apagadas, pero llegaron a un dormitorio sin tropezar con nada a pesar de que sus pantalones todavía estaban alrededor de las rodillas y que se movían en total oscuridad. Solo supo que era un dormitorio después de que Yoongi encendió las luces, y Jimin hizo una mueca hacia la cama con sabanas de flores frente a él.
Ni siquiera la habían tendido todavía.
—¿Hablas enserio? —Exigió—. ¿Quieres follar aquí? ¿En su cama?
—¿Por qué no? —Yoongi rió cruelmente—. No la están usando.
—Joder, sí que estás enfermo.
—Gracias —Yoongi dejó que Jimin recuperara el control de su cuerpo, pero lo empujó hacia la cama—. Ponte bueno y cómodo para mí.
—¿De verdad? —Jimin bufó.
—Estaría más que feliz de llevarte de vuelta a la cocina con los cadáveres.
—Bien —Jimin se recostó en la cama y se quitó los zapatos. Antes de que pudiera terminar de bajarse los pantalones y la ropa interior, Yoongi se lo arrancó y los arrojó al suelo. Jimin gruñó cuando fue empujado contra su espalda y sus piernas fueron abiertas.
—Ah... esto es agradable —Yoongi empujó su pene dentro de
Jimin, sus dedos con garras subiendo por los lados de sus muslos—. Mira. Nuestra primera vez en una cama. ¿Ves? Sí puedo ser muy romántico.
Jimin no iba a señalar que era la cama de la pareja que Yoongi acababa de asesinar, mucho más centrado en la enorme polla que lo estaba abriendo. Cada embestida profunda lo hizo gemir, y arañó el edredón arrugado debajo de él. Todavía era muy extraño ser jodido por algo a lo que no podía ver, y cerró los ojos queriendo ver si eso lo ayudaba en algo.
Si bien alivió la desconexión entre sentir algo invisible, no hizo mucho para disminuir la incomodidad de la polla gigante de Yoongi chocando contra él. Yoongi estaba siendo tan cruel como antes, follándose a Jimin sin importarle en absoluto si le estaba haciendo daño. Hizo todo lo posible por respirar a través del dolor punzante y luchó por cerrar los muslos para protegerse un poco.
Yoongi no pensaba permitir nada de eso, y en su lugar levantó las piernas de Jimin y las dobló, doblándolo a él casi por la mitad mientras continuaba embistiendo sin piedad. —Mmm, ¿qué pasa, saco de carne? ¿No la estás pasando bien?
Jode…te —Jimin sollozó ante un embate particularmente malo, y se giró hacia donde pensaba que estaba la cabeza del demonio. Por supuesto, su puño atravesó el aire y dejó escapar un gemido cuando Yoongi le golpeó el trasero.
—Saco de carne travieso —Se rio entre dientes y volvió a azotarlo justo en el mismo punto.
Los destellos de dolor hicieron que Jimin se tensara, y odió cómo eso lo hizo apretar sin darse cuenta la polla de Yoongi y gemir. Su trasero estaba ardiendo al rojo vivo, y estaba seguro de que los dedos de Yoongi le habían dejado moretones. A su polla no parecía importarle en lo absoluto, e hizo una mueca cuando sintió que se estaba poniendo duro otra vez.
Ahora, Yoongi estaba haciendo algo, inclinando su cuerpo de una forma que hizo que su polla se sintiera más grande y gruesa. Jimin se hundió contra la cama con un gemido. Ahora se sentía bien, realmente bien, y jadeó cuando la cama chirrió por la fuerza de los embistes de Yoongi.
Un delicioso escalofrío recorrió el pecho de Jimin, le subió por el cuello y le llegó a la cara. Dejó sus pezones duros, su piel enrojecida y gimió entrecortadamente. No se suponía que se sintiera tan bien. No se suponía que le gustara.
—Ah, ahí está —Yoongi arrulló con deleite—. ¿Ahí está mi pequeña zorra… —Lamió un lado de la cara de Jimin y disminuyó la velocidad—. Justo ahí…
Jimin estaba temblando, y ahora ni siquiera le importaba el deslizamiento caliente de la lengua de Yoongi. El frote constante de la gruesa polla de Yoongi era perfecto, y los muslos de Jimin temblaban contra el agarre de sus garras. Estaba todo lleno, sudando y se había olvidado por completo de los asesinados y de la sangre, y de todo, con excepción de esto: de ser jodido contra el colchón y gritar como una estrella porno.
—¡Dios, sí! —Jimin gritó mientras levantaba los brazos para apoyarse contra la cabecera que no dejaba de traquetear—. ¡Mierda! ¡Mmm, si!
¡Dámelo todo! ¡Mierda!
Oh, me encantan los pequeños y hermosos sonidos que haces — Yoongi gruñó—. Dime, saco de carne. ¡Dime lo bien que se siente ser destrozado por uno de los condenados!
—¡Tan jodidamente bueno! ¡Es tan bueno! ¡Es tan bueno! —Jimin cantó frenéticamente. Sollozó cuando sus rodillas tocaron su pecho y la polla de Yoongi estaba tan dentro de él que sentía como si todo se le traba cuando tomaba una respiración. Era una presión intensa, una fricción deliciosa, y amaba absolutamente cada jodido segundo.
Yoongi rugió, un aullido terrible que hizo temblar las ventanas, mientras se follaba a Jimin a un ritmo inhumanamente rápido hasta que perdió la coordinación con violencia. —¡Ah! Mmm, mi hermoso saco de carne… sí… ¡joder, tómalo! ¡Tómalo todo!
Jimin gimió cuando volvió a sentir la espeluznante ráfaga de lo que sea que Yoongi liberaba cuando se corría, y el nuevo aumento de la presión dentro de su cuerpo hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas. Era casi una agonía, y necesitaba correrse, necesitaba correrse o iba a perder la cabeza. —¡Por favor, por favor, por favor…!
—Sí, mi pequeño saco de carne —Yoongi todavía estaba enterrado dentro del cuerpo de Jimin, pero le bajó las piernas y agarró su polla—. Córrete para mí. Déjame oírte decir mi nombre. Que sea mi nombre en tus labios mientras sucumbes al éxtasis.
Jimin quiso poner los ojos en blanco ante la orden tan ridícula, pero estaba demasiado ocupado tratando de correrse. Se balanceó débilmente hacia arriba en el apretado agarre de Yoongi, y todo su cuerpo se paralizó, tensándose tanto que todo le tembló antes de correrse lo suficientemente fuerte como para que la habitación le diera vueltas. —Ah, j-joder… ¡Yoongi!
—Eres un buen saco de carne —Yoongi rió desagradablemente y luego salió de él, golpeando la cadera de Jimin—. Listo, ahora estoy contento.
Jimin se quedó fláccido y trató de recuperar el aliento, su cabeza todavía zumbaba por el orgasmo tan increíble. El dolor de ser jodido tan fuerte se estaba desvaneciendo, y lo atribuyó a que Yoongi lo estaba curando.
Si bien lo apreciaba, no compensaba precisamente la escena del crimen que había en la cocina.
Pensar en Bon-hwa y Hyo-ri acabó con el último zumbido del orgasmo de Jimin, y ahora se sentía sucio.
Con una mueca, agarró las sábanas para limpiarse. —Entonces, ahora que estás feliz, ¿podemos irnos a casa?
—Sí —Yoongi parecía muy complacido consigo mismo—. ¿Tienes café?
—Soy más del tipo de bebida energética —Jimin encontró su ropa y se vistió, sentándose en la cama para ponerse los zapatos—. Déjame adivinar. Vamos a parar a tomar un café, ¿no?
—Eres un saco de carne muy inteligente.
—Sí. Lo suficientemente inteligente como para saber que pronto me arrestarán por asesinato. A la mierda Nos compraré una cafetera para que puedas tomar todo el maldito café que quieras hasta que vayamos a la cárcel.
—En primer lugar —dijo Yoongi arrastrando las palabras—, no iría a la cárcel. Tú lo harías. En segundo lugar, ¿por qué clase de demonio me tomas? ¿Tienes tan poca fe en mí que crees que me arriesgaría a que mi preciado saco de carne fuera enviado a prisión?
—Quiero decir que sí.
—Bueno pues, te equivocas —Yoongi resopló—. Me he tomado la libertad de destruir toda la evidencia física que deja tu pequeño y molesto saco de carne, incluido el semen que acabas de limpiar en las sabanas de los pobres Hyo-ri y Bon-hwa.
—Ambos sabemos que no te importa una mierda las sábanas.
—Me importa mucho. Ese fue un regalo de la hija de Hyo-ri. Muy preciado.
Jimin no estaba seguro de si creía totalmente en Yoongi sobre la evidencia o lo de las sábanas, pero la sangre había desaparecido de sus manos y no quería estar en esta casa ni por un segundo más. Se apresuró hacia la puerta, con la necesidad desesperada de una ducha caliente y un trago fuerte. —Solo vámonos.
—Que buen saco de carne —Yoongi ronroneó en su oído, riéndose todo el camino hasta la acera—. Dame café y tal vez te deje descansar un rato antes de volver a destrozar tu hermoso cuerpecito. Después de todo, me hiciste muy feliz.
—Me muero de la emoción —Murmuró Jimin.
—Un poco de gratitud estaría bien.
—¿Qué tal si me detengo en la tienda de camino a casa y te compro un poco de crema de avellana? —Jimin resopló—. ¿Eso sería suficiente gratitud para ti?
—Pero qué… Saco de carne —Dijo Vemithrax efusivamente—. ¡Realmente te importo!
—Sí, sí. Lo que sea —Jimin puso los ojos en blanco—. ¿Y estás totalmente seguro de que no podemos volar? Porque eso haría que llegar a la tienda fuera mucho más fácil.
—Lamento decepcionarte. Nada de volar.
—Ser poseído por un demonio apesta.
—Anímate. Los demonios son geniales en muchas otras cosas.
—Pura mierda —Jimin resopló—. ¿Cómo en qué?
—Escaparse de un asesinato, hacer desaparecer los calcetines izquierdos… Oh, y somos asombrosamente buenos en el sexo.
Jimin no pudo evitarlo. Se rio. —Está bien, tal vez te doy un punto con ese último.
—Oh, voy a darte mucho más, más tarde.
—Ahora, eso si te lo creo.
Jimin había perdido la oportunidad de hacerse rico, había sido testigo de dos horribles asesinatos y ahora era el dueño reacio de su propio demonio que podría o no comerse su alma más tarde por puro aburrimiento. No sabía por qué estaba sonriendo, pero quizás tenía que ver que, sin importar el resultado, su futuro sería realmente interesante.
Definitivamente ahora ya no tendría que preocuparse por el sexo.
[1] La “Operación Banshee”, suele ser un nombre código para un grupo policial que desmantela operaciones de drogas a través de la infiltración.
[2] Juego de palabras junto a la pregunta anterior.