1 - ❝Presentación❞
[Nombre]
— Preséntate a tus compañeros, luego daremos inicio a la clase. — La voz y cara de mi profesor me hacía sentir que no había probado dormir desde que tiene unos quince años, pero decidí ignorar esos pensamientos antes de que notara de que lo estaba mirando más tiempo del necesario.
Voltee hacia el frente para mirar a mis compañeros, observando de forma rápida a todos ellos. La mayoría me miraba de forma expectante, y unos cuantos ignoraban mi presencia o me miraban con desgana. Llamo mi atención un chico rubio que agito su mano en forma de saludo, mirándome con una sonrisa enorme. Tenía un pequeño rayo negro en su cabello, y muy rojas sus mejillas, tanto que me hacía pensar en Pikachu.
— Un gusto conocerlos. — Dije, tratando se sonar lo más animada que mis nervios me permitían — Me llamo [Nombre], espero que podamos llevarnos bien.
— Puedes sentarte al lado de Hitoshi, [Nombre]. — El profesor me hizo una vaga seña de donde se encontraba el alumno del que hablaba, aunque tampoco hizo mucha falta ya que un chico peli morado levanto su mano para indicarme que él era el mencionado.
Los escritorios no eran como los que solía usar en mi otra escuela, ya estos estaban hechos para ser usados por dos personas al mismo tiempo. Estaba condenada a compartir mi asiendo con Hitoshi. Esperaría que al menos podamos llevarnos bien en lo que queda de año.
Me di el lujo de observar a mi compañero de asiento, y no pude evitar pensar si el chico compartía algún tipo de lazo sanguíneo con nuestro profesor.
— Un gusto conocerte, Hitoshi. Como dije hace unos momentos me llamo [Nombre], ¿Quieres que te llame Hitoshi o prefieres que te llame de otra forma? — Hable con una pequeña sonrisa en mis labios ya que tampoco deseaba sonar muy entusiasmada y dejarme ver como una loca ante mi compañero de asiento. Aunque había sonado más culta de lo que deseaba con mi tono de voz, pero sabía que eran los nervios que me estaban matando al sentir la fría mirada del chico sobre mí.
Desvié un poco la mirada de mi compañero fugazmente, y pude observar con confusión como nuestro profesor se había quedado dormido en el suelo, bajo la pizarra. No sé cuántos segundos me quede mirando al profesor dormir, pero logre salir de mi ensoñación cuando mi vecino de asiento me toco el hombro para llamar mi atención.
Había puesto frente a mí una libreta negra que se veía nueva, con unas palabras escritas que con su mirada el chico me incito a leer.
— “Soy mudo, así que no podre hablar contigo de otra forma más que esta, a menos que sepas lenguaje de señas. ¿Te molesta eso?” — Al levantar mi mirada del texto pude ver al chico recostando su mejilla sobre su mano, esperando mi respuesta — “Aparte, prefiero no hacer ruido y ser yo el causante de arruinar el sueño de Aizawa Sensei”.
Sonreí un poco con la última parte, y me apresuré a escribir una respuesta, ya que, si el deseaba hacer completo silencio y evitar la molestia de su profesor, por algo será, y yo también deseaba evitar enojos el primer día de clase.
— “No hay problema, hablemos así. ¿Cómo quieres que te llame?” — Devolví la libreta a su dueño, esperando su respuesta, la cual empezó a escribir de manera inmediata luego de leer mi respuesta.
— “Soy Shinsou Hitoshi, puedes llamarme Shinsou”.
Deseaba preguntar muchas cosas, ya que el chico me había demostrado algo de interés al buscar la forma de hablar conmigo, pero había una pregunta en específico que me mataría de curiosidad si no la hacía en ese momento.
— “¿Eres hijo de Aizawa Sensei?” — Cuando le pase de vuelta la libreta a Shinsou escuche un pequeño ruido salir de su boca, parecido a una risa, y en sus labios se formó una sonrisa bastante bonita, a mi parecer.
— “He respondido esta pregunta mil veces desde que entre a este curso”. — Me sentí un poco culpable al leer eso, pero el chico me hizo una seña con su mano de que no pasaba nada, lo cual me relajo — “No, no tengo ningún tipo de relación con Aizawa más allá del alumno-maestro”.
Me di el lujo de observar varias veces el rostro de mi compañero y el de mi profesor, aunque este continuaba sin despertarse, buscando similitudes entre ambos. Shinsou solo me miraba con una sonrisa, sin escribir ni moverse en lo más mínimo. Después de mi intenso análisis cerré los ojos al mirar a Shinsou, dudaba de la veracidad de su respuesta, pero no me quedaba más remedio que creerle. Su sonrisa jamás desapareció.
— “Tu sonrisa es linda”. — Me atreví a escribir mi pensamiento, para luego devolverle la libreta. No pudo ocultar la leve sorpresa que mi mensaje le causo, pero escribió una respuesta rápidamente y la libreta volvió a mis manos en unos pocos segundos.
— “Tu voz también es linda”.