All of my Life

Summary

Jeon Jungkook perdió a su novio en un fatal accidente automovilístico y no ha vuelto a encontrar el amor desde entonces, hasta que conoció a Kim Taehyung una noche de fin de año bajo la lluvia de Seúl cinco años después. El increíble parecido de Taehyung con su ex novio pone el mundo de cabeza para Jungkook, y los sentimientos de Taehyung juegan en contra al hallarse a sí mismo bajo la sombra de un amor del pasado.

Status
Ongoing
Chapters
18
Rating
n/a
Age Rating
18+

01



—¿Qué te parece si mañana tenemos una cita?

Jungkook miró a su novio cuando escuchó su propuesta. Hizo como que lo pensaba y recibió un golpe en el hombro.

—¿Acaso estás pensando en rechazarme? No te lo permito, Jeon —El contrario soltó una carcajada y se le acercó para rodearlo con ambos brazos.

—¿Crees que sería capaz de rechazarte? Ah, en serio, mi novio no me conoce nada. ¿No debería ofenderme, Song Younghoon?

—Te conozco más que a mí mismo, Jeon Jungkook, ¿de qué estás hablando? —refunfuñó y su novio volvió a reír a carcajada limpia.

Al día siguiente ambos se levantaron temprano para poder preparar todo lo que llevarían a su cita en el campo, como había continuado ideando Younghoon la noche anterior. Jungkook guardó la última botella de jugo de fresa para su novio y terminó por llevar la canasta al auto.

Younghoon revisó todo lo que estaban llevando, procurando que nada faltase, pues era un camino un poco largo y al ser campo extenso, no encontrarían tiendas cerca.

—Revisa que no nos estemos olvidando algo, amor.

—Sí, capitán.

Jungkook corrió al interior de la cocina y revisó que nada faltara. Tocó sus bolsillos y abrió los ojos de par en par para luego correr hacia su habitación.

—¡Kook! ¿Ya vienes?

—¡Un segundo! —contestó en un grito para que le escuchase. Metió la mano en el fondo de su mesa de noche y de allí tomó la pequeña caja negra de terciopelo. Aprovecharía aquella cita al máximo, era la oportunidad perfecta. Sonrió para sí mismo y se guardó la cajita con los nervios de punta al escuchar pasos acercarse a él.

—¿Qué olvidaste, Kook?

—Mi gorro de la suerte —contestó hábilmente tomando lo primero que estuvo a su alcance. Se giró hacia su novio y se le acercó para darle un beso en los labios—. Ahora sí, ¿nos vamos?

Younghoon asintió en una sonrisa.

En un descuido, la noche les había tomado casi desprevenidos entre tantas risas y besos robados en el gran campo de Busan. Jungkook, acostado sobre la manta a cuadros, se levanta para darle su chaqueta a Younghoon, quien hace un puchero al recibir el abrigo de su novio.

—¿Quieres enfermar? Yo sano más rápido que tú, amor. Toma, abrígate.

—Estaré bien, cúbrete —le sonrió. Se acercó a la canasta y tomó de allí un par de velas que había colado al alistar las cosas—. Mira, para darnos calor.

—Si estamos por irnos ya —le miró con gracia—. ¿Harás fuego con piedras o algo así?

—Muy gracioso. Qué ocurrente estás hoy, Jeon Younghoon —Hoon soltó una risita viendo a Jungkook con un encendedor en la mano.

—Repítelo.

—¿Jeon Younghoon?

—Hmm, ¿qué tal Song Jungkook?

—Eso no puede ser —negó, acercándose al menor de ambos, con una sonrisa que de pronto se tornó tímida. Younghoon inclinó levemente la cabeza, mirándolo con curiosidad. ¿Qué se traía Jeon entre manos?

—Ah, ¿y eso por qué?

—Bueno, sucede que me tomé el atrevimiento de hacer una grabación que realmente sería difícil de cambiar por Song Younghoon —Younghoon frunció el ceño, más enredado que antes.

—¿De qué...?

Younghoon bajó la mirada ante lo que Jungkook le mostraba. Quedó paralizado y el corazón estaba a punto de salírsele por la boca al ver aquella caja de terciopelo que lucía un precioso anillo en su interior. Volvió a mirar a su novio, estupefacto, con los ojos ya llenos de lágrimas.

—J-Jeon Jungkook...

—Song Younghoon, ¿quieres casarte conmigo?

Lo siguiente que Jungkook tuvo de respuesta fue a Younghoon sobre él sollozando y murmurando que sí una y otra vez. Abrazó a su ahora prometido con tanta fuerza y amor que no había aire que corriese en medio de ambos. No supo ni cuándo había terminado llorando también.

Younghoon admiraba su mano, la cual lucía más preciosa que nunca con aquel anillo de compromiso. Jungkook le había prometido que luego buscaría una más bonita, pero éste se rehusó a aceptar otra. No, ningún otro anillo reemplazaría aquel momento de felicidad. Había sido el día perfecto, su pronto esposo solo había puesto la cereza del pastel.

Jungkook se detuvo frente al semáforo en rojo. Activó el limpia parabrisas para evitar la lluvia que comenzaba a chispar.

—Mamá se volverá loca cuando se lo diga —soltó una risita, emocionado, con los ojos brillando como un par de estrellas. Jungkook sonrió contagiado de la alegría en su voz y enlazó ambas manos.

—¿Sabes que eres mi todo?

Younghoon giró su rostro hacia Jungkook y sonrió con dulzura.

—Tú eres mi todo.

Jungkook devolvió su mirada hacia el semáforo que ahora les daba la luz verde para continuar, pero no avanzó más de medio metro cuando una brillante luz provino desde su derecha, y fue ésta detrás de Younghoon lo último que pudo ver antes de que las luces de su propia vida se apagaran.






Jungkook dejó correr el agua del grifo mientras una vez más, sin querer, se perdía en los recuerdos. Se llevó una mano al pecho bajo la camiseta y acarició un poco en esa zona, tratando de disipar aquel dolor que de vez en cuando lo aturdía. Escupió la crema dental y se enjuagó la boca, aunque aún sintió cierto mal sabor. Apagó la luz del baño antes de volver a su habitación y entonces se recostó en la cama. Le dolían los ojos a causa del sueño pero no quería volver a dormir.

Santo cielo, eran las cuatro de la mañana y él tenía un informe por entregar en unas horas. ¿En qué diablos estaba pensando?

Bueno, sí había respuesta para esa pregunta pero no sería él quien fuese a responderla ahora. No tenía ganas. Ah, qué molestia los ojos; si no dolían por las lágrimas o sueño, dolían por las horas frente a la pantalla. Quizá deba conseguirse unas gafas un día de estos.

Cerró los ojos un segundo, solo para descansar las pesadas pestañas, y dieron las nueve de la mañana. Jadeó como si estuviese ahogándose y lo primero que buscó fue su teléfono.

Dos timbres, tres timbres...

—¿Jungkook?

—¡Namjoon hyung! Le prometo que ahora le paso el informe, se lo juro, ¡está casi terminado! —se apresuró en decir al borde de la desesperación. Corrió hacia su escritorio—. Escuche, este será un éxito, confíe en-

—Kook, oye, espera. ¿De qué estás hablando?¿informe? —Jungkook se mordió la lengua, golpeándose con la mano en la frente. ¿Su hyung se había olvidado del informe que le había estado pidiendo hace un tiempo atrás y él, como el gran tonto que es, se lo había recordado?—. JK, es navidad. ¿De qué informe me hablas?

Jungkook frunció el ceño. Se alejó el teléfono de la oreja y la pantalla se iluminó de nuevo, dándole la hora y fecha: 9:12 horas, del 25 de diciembre.

El editor y casi hermano mayor de Jungkook: Kim Namjoon, soltó un suspiro.

—Feliz navidad a ti también, Kook —casi sonrió—. Escucha, respira un poco, ¿bien? No es para hoy, aún te quedan un par de días, pero si deseas puedo ir revisando tus avances en cuanto tenga algo de espacio. ¿De nuevo estás descuidando tu sueño?

Jungkook maldijo en silencio, jalándose del cabello. Caminó de regreso a su cama.

—Yo... creo que he vuelto a estresarme un poco, es todo. Ya sabes, la editorial y mi cerebro están en ciertos desacuerdos y debo sacar ideas de donde no hay —murmuró con cansancio y Namjoon sintió mucha pena por su menor. Comprendía bien a qué se refería. La editorial había estado siendo no muy amable en las últimas fechas—. Piedad, hyung.

—Tú tranquilo. Aún queda tiempo para el siguiente informe y, prepárate un té y date un baño de flores, relájate un poco, Kook, lo necesitas. Veré ir a tu departamento un día de estos, ¿estamos?

Jungkook logró sonreír un poco.

—De acuerdo. Nos vemos hasta entonces, hyung. Y... feliz navidad.

—Feliz navidad, Kook. Cuídate mucho. —Colgó.

Volvió a quedar solo.