My biggest fan. Kookmin OS.

Summary

¿Qué sería de Jungkook sin su fan número uno?

Genre
Other/Erotica
Author
Lev.
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único.

"Esta mañana, por fin ha sido anunciado el tour mundial tan esperado del rapero y cantante Jeon Jungkook, iniciando las fechas por su ciudad natal, Busan, y continuando por…"


—¿Alguien me puede decir por qué estamos viendo cómo anuncian mi tour?


Jungkook de brazos cruzados, con la espalda apoyada en la pared justo al lado de la puerta, preguntó aquello. Su mánager y ciertos compañeros, se giraron a mirarle.


—Que no es que vaya a malas, es decir, es que estamos en la empresa y todos aquí ya sabemos que voy a iniciar una gira en algunas semanas —explicó.


—Siempre está bien mirar cómo lo anuncian y luego ver cómo explotan aún más las redes sociales —Hyunjin comentó divertido.


—Jungkook hace que exploten subiendo una foto cada quinientos meses —bromeó Minho.


Por supuesto que el rapero solo rodó los ojos, dispuesto a desentenderse. Buscó su teléfono móvil en el bolsillo de su pantalón cargo y una vez lo tuvo en su mano, revisó sus notificaciones.


—Taehyung está en directo.


—¿En serio?


Tanto Minho como Hyunjin se acercaron a mirar. Taehyung estaba hablando sentado en medio de la sala de ensayos que normalmente compartía con Jungkook.


—Pidió permiso hace un rato porque había acabado de ensayar. —La voz del mánager de Jungkook se escuchó de fondo, haciendo que los tres chicos alzaran su cabeza.


—Iré a molestarlo un rato —soltando una pequeña risa, guardó su teléfono de vuelta en su bolsillo—. Volveré luego para hablar sobre el viaje.


—Más te vale y recuérdaselo a Taehyung, él tiene l-


—La fiesta de su primera revista entera siendo el modelo, sí ya lo sé, Seokjin.


—Ojo con esa confian- ¡Jungkook!


—¡Hasta más tarde, viejo treintón! —exclamó, dejando a su mánager a medias y saliendo de la oficina para dirigirse al ascensor.


Acomodó su cabello color cherry en un intento de que este estuviera decente, eso en el proceso que esperaba al ascensor, aunque luego se lo volvió a retocar una vez dentro y con un espejo a la vista.


Por supuesto que se conocía la empresa de memoria, pues llevaba desde los dieciseis trabajando ahí, aunque no empezó como artista solitario, más bien inició de bailarín extra en uno de los grupos que había en la empresa. Fue ahí donde se juntó con Taehyung, quien también inició su carrera en solitario, pero después de él. Ambos ya se conocían de antes.


Cuando el ascensor se abrió, comenzó casi a correr en dirección a la sala de ensayos, deteniéndose en la puerta y carraspeando.


—Can I someday finna find my time?


Jungkook se adentró a la sala cantando una de las partes de su nueva canción, rapeando después la parte que seguía tras esa. Taehyung por supuesto que había alzado la cabeza cuando escuchó a Jungkook.


Soltó una carcajada, tirando su cuerpo hacia atrás y apoyando sus manos en el suelo mientras que Jungkook terminaba de acercarse, ahora saliendo en la pantalla el cuerpo de Taehyung y las piernas de Jungkook.


Fue justo después de acabar su verso, Jungkook se colocó de cuclillas para poder ser visto en la pantalla de los fans, pero aún no había girado la cabeza para mirar a la cámara.


—Hola a ti también, JK, acabas de hacer que estalle el directo.


—¿Lo hice? —finalmente se dejó caer en el suelo, acabando sentado a un lado de Taehyung y giró su cabeza—. Hola a vosotros también, bueno, y a vosotras, a todos en general.


El menor tenía una pierna flexionada donde tenía apoyado su antebrazo en la rodilla, mientras que la otra pierna permaneció extendida.


Taehyung se había acomodado, tirando su cuerpo hacia delante para poder ver los comentarios.


—Dicen que se quieren casar contigo, Jungkook —comentó.


—¿Conmigo? —una sonrisa ladeada adornó el rostro de Jungkook—. Si tanto me quieres, ven e intenta conseguirme.


Con ese comentario, Taehyung giró su cabeza soltando una nueva carcajada y acercándose hasta Jungkook para golpear su muslo.


—Nos despertamos coquetos hoy.


—¿Solo hoy?


Ambos chicos comenzaron a reír sin poder evitarlo. Jungkook se acercó hasta la cámara solo para cotillear los comentarios por su cuenta.


—¿Os gusta mi pelo? Grabaros mentalmente la imagen mía con pelo cherry porque os anuncio desde ya que se va a ir pronto.


—Tremendo spoiler acabas de dar.


—Es para que se preparen mentalmente —se encogió de hombros—. Lo hago por su bien y no dañar más su dependencia emocional.


Ambos chicos mirando de nuevo los comentarios, Jungkook jugando con el piercing de su labio y tirando de él con cuidado con sus dedos.


—¿Mi fiesta? ¿de qué fiesta habláis?


—Taehyung no jodas que los fans van más enterados que tú, tu fiesta por tu primera revista, es esta semana.


—¿Y eso podían saberlo los fans?


—Tú eres el único que al parecer no se sabe la fecha —rodó los ojos divertido.


Jungkook se levantó de su lugar, caminando por la sala hasta apartarse un poco de Taehyung y tener espacio suficiente para improvisar algunos pasos fuera de la cámara. La mirada de Taehyung dirigiéndose hasta Jungkook.


—No sabré la fecha de mi propia fiesta, pero yo soy el privilegiado que te está viendo bailar.


El de pelo rosa soltó una pequeña risa, sabiendo que en ese momento los comentarios estaban explotando solo por ese comentario y que más de una persona le estaría rogando a Taehyung para que girara el móvil y enfocara a Jungkook, cosa que no iba a pasar.


—Ya verán el baile cuando inicie mi tour, mientras tanto que esperen.


—Tan cruel, JK.


Así pasó un rato más del directo, donde Taehyung se quedó hablando con los fans mientras que Jungkook se dedicaba a bailar un poco apartado, parándose de vez en cuando para asomarse en el directo y que al menos le vieran la cara.


Eso fue durante media hora más para ser exactos, hasta que Jungkook se volvió a acercar a Taehyung, colocándose de cuclillas a su lado. Su cabello rosa ligeramente pegado a su frente y la temperatura de su cuerpo algo más alta, pero tampoco sudado como en un ensayo normal.


—Deberíamos ir a hablar con el mánager —murmuró, haciendo un movimiento con su cabeza para indicarle a Taehyung que mirara a su izquierda.


Uno de los trabajadores del staff se encontraba ahí junto a ellos y justo en ese momento, Seokjin apareció también por la puerta.


—Bueno, chicos, dice Jungkook que tiene hambre así que es momento de ir a comer algo.


—Podría ir a comer a una barbacoa ahora mismo y no es la hora de cenar —habló burlón—. Adiós a todos, cuidaros mucho y descansar.


El tatuado hizo un corazón con sus dedos pulgar e índice, sacudiendo su mano antes de levantarse y salir de ahí. Taehyung se tomó unos cinco minutos más para despedirse.


—Se supone que ibas a traer a Taehyung, no a ponerte a bailar.


—Una cosa me llevó a la otra y nos entretuvimos un poco.


—¿Para que nos querías? —preguntó Taehyung, guardando su teléfono en el bolsillo de su pantalón.


—¿Tampoco le dijiste que hablaríamos del viaje? —Jungkook sonrió de la manera más inocente posible—. Qué haré contigo, JK.


Todos salieron de la sala de ensayo, Jungkook siendo el último, aunque uno de los trabajadores se quedó ahí para asegurarse de que todo estaba correcto.


Jungkook no se sorprendió en absoluto cuando acabaron en una de sus salas, para ser más exacto, donde él pasaba la mitad del tiempo intentando componer la letra de alguna canción o simplemente pasando el rato en el sofá que había allí. Siempre era así, a no ser que estuviera ensayando o en su estudio, lo cual no era el caso en ese momento.


—Sabéis que mañana nos vamos ¿cierto? —preguntó Seokjin.


—Por supuesto que lo sé, ya tengo mis cosas importantes guardadas para el tour. —Le hizo saber Jungkook.


—Yo también tengo ciertas cosas guardadas.


—Saldremos temprano…


La charla tampoco duró demasiado, Jungkook estaba entre atento y a la vez metido en su mundo. Iban a Busan, su ciudad natal, podría visitar a sus padres, a su hermano mayor, también ver a Bam. Cada que iba a su ciudad natal terminaba siendo algo nostálgico para él, pues al fin y al cabo ya no vivía ahí, pero habían ocurrido tantas cosas y su niñez estaba en ese lugar.


Siempre que viajaba a Busan se ponía nervioso y por supuesto que ese día no iba a ser la excepción. Después de la charla Taehyung y Jungkook volvieron en la misma camioneta, cada uno a su casa para poder descansar, aunque Jungkook no durmió en absoluto.


Al día siguiente, mientras que Taehyung estaba con una sonrisa y luciendo fresco y entusiasmado, Jungkook se encontraba mordiendo la uña de su dedo pulgar, ambos en la camioneta, esperando a poder salir para entrar al aeropuerto.


—Venga, Jungkook, iremos a tu ciudad natal, verás a tu familia ¿no estás contento? —Le animó Taehyung.


—Tae, tú también eres parte de mi familia desde que entramos juntos como bailarines extra junto a Hoseok.


—Hoseok también estará en mi fiesta, anima esa cara, hermano.


Taehyung le guiñó un ojo a Jungkook quien suspiró, pero finalmente soltó una pequeña risa, ambos chicos chocando su puño justo cuando la puerta de la camioneta se abrió, dejando en claro que podían salir.


Por supuesto que no se impresionaron de los gritos, de los flashes, mucho menos de las mil cámaras que comenzaron a seguirlos para grabarlos.


Ambos chicos saludando, Jungkook haciendo más de una reverencia. El día anterior sus redes sociales habían estallado con muchas menciones sobre su cabello y su aparición en el live de Taehyung, además de mil teorías sobre cómo sería su baile en su nueva canción.


El rapero saludó a todas las personas aún cuando iba seguido por más de un guardia de seguridad. Taehyung y él eran los últimos en viajar, pues Minho, Hyunjin, Felix y Hoseok ya estaban en Busan esperando por ellos.


El viaje en avión al menos fue entretenido, ambos chicos improvisando y cantando algunas canciones mientras también veían sus redes sociales, observando las fotos tomadas por los fans. Jungkook no tardó en robar algunas y subirlas a su Instagram, agradeciendo por las fotografías y diciendo una vez más que aprovecharan los últimos momentos de su pelo rosa, además de que volvieran a casa a salvo.


Una vez llegaron a Busan, una camioneta se encargó de transportarlos al hotel, obviamente el aeropuerto de allí también estaba a rebosar de gente que se encargaron de saludar. Taehyung siendo quien anunció en las redes sociales que habían llegado bien a Busan.


Los nervios de Jungkook a flor de piel, pero con una pequeña sonrisa adornando su rostro mientras observaba las vistas por la ventanilla del vehículo. Su pecho algo oprimido, pero sintiéndose feliz al fin y al cabo.


Jungkook no duró mucho dentro del hotel, de hecho solo acomodó sus cosas y luego uno de los chóferes se hizo cargo de llevarlo hasta casa de sus padres. Bajando de la camioneta pocos minutos después, con su gorro negro de pescador y su mascarilla, aunque estaba seguro de que más de un fanático sería capaz de reconocerlo solo por la ropa que llevaba puesta.


Llamó al timbre, la puerta siendo abierta en cuestión de segundos. El cuerpo de Jungkook siendo rodeado por los brazos de su madre y el tatuado no tardó en corresponder el abrazo con cierta fuerza.


—También te extrañé, mamá.


Cierto cachorro no tardó en aparecer, apoyándose solo en sus patas traseras para hacer que las delanteras chocaran contra el costado derecho de su dueño.


El abrazo se rompió, la mujer limpiando la pequeña lágrima traicionera con el dorso de su mano mientras que Jungkook se encargaba de acariciar al cachorro, eso hasta que observó a su madre.


—Pero mamá, no llores —soltó una pequeña risa, enternecido en cierta parte, agradeciendo también el no haberse puesto a llorar él, aunque si hubiera sido años atrás, probablemente lo hubiera hecho—. Mejor entremos y charlemos tomando algo ¿qué te parece?


El padre de Jungkook, de brazos cruzados a un lado en el salón, viendo todo con una pequeña sonrisa. Una vez estuvieron dentro, por supuesto que Jungkook se encargó de abrazar a su padre también.


Los tres se sentaron a hablar, Jungkook tomando una cerveza mientras que sus padres tomaban un té. Era de esperar que la conversación fluyera sola aún cuando Jungkook se encargaba de llamarlos al menos una vez a la semana y si eso no era posible porque debía hacer muchas cosas, de todas maneras terminaba llamando mínimo dos veces al mes.


Así que, daba igual si Jungkook ya había hablado con ellos de varias cosas, como por ejemplo su tour, hablaron de ello de nuevo.


—Entonces inicias tu tour aquí ¿no es así? —preguntó su padre.


—Así es, mañana es la fiesta de Taehyung y yo tengo el concierto el viernes de la semana que viene —explicó—. De todas maneras tengo entradas para vosotros, para que vengáis a verme. Dado que es la apertura del tour, también saldrá Taehyung al escenario junto a Hobi y Namjoon también hizo un hueco para compaginar nuestras giras, me acompañaran en algunas canciones.


Jungkook estaba emocionado por eso, no cabía duda.


—Creo que Yoongi también vendrá a ver el concierto, quizá lo encontréis.


Por supuesto que Jungkook no olvidaba a uno de sus mejores amigos. Yoongi había logrado ser productor, lamentablemente no en la empresa de Jungkook. A veces les costaba verse, pero no había nada imposible, aunque claro, teniendo en cuenta que Jungkook contestaba al teléfono una vez cada mil siglos…


Su charla se vio interrumpida por el sonido del timbre, la madre de Jungkook levantándose a abrir la puerta. Minutos después, el hermano de Jungkook también estaba ahí.


Simplemente parecía una reunión familiar, ignorando los abrazos que se dieron al inicio con más fuerza de la necesaria y las lágrimas de la mujer al ver a su hijo menor. Todo estaba más que bien.


Fue justo después de la cena, que Jungkook se levantó y se estiró en su lugar, llamando la atención de sus padres, su hermano e incluso de Bam.


—Creo que iré a dar una vuelta, aprovechando que es de noche y ahora no pasa tanta gente por la calle —dijo, acercándose al cachorro—. ¿Qué tal si vienes conmigo, Bam?


—Debes de ir con cuidado, Jungkook.


—Iré con cuidado mamá, antes de que te des cuenta, estaré aquí.


—¿Te quedas a dormir hoy, Kook?


—Para nada, hyung, mañana debo de hacerme unos arreglos en el pelo, también debo preparar algunos atuendos para la fiesta de Taehyung y, bueno, cosas de esas.


La explicación se dirigía a su hermano mayor, pero también servía para que sus padres supieran sobre ello.


—Como dije, daré una vuelta y volveré para dejar a Bam, vendrán a recogerme de todas maneras.


Fue un poco de charla más mientras Jungkook se dirigía a la puerta seguido de Bam hasta que finalmente salió de la casa.


Bajó su mirada hasta que dio con el cachorro, sonriendo sin mostrar sus dientes y acariciando la cabeza del animal con cuidado. Tras eso, Jungkook comenzó a andar con Bam justo a su lado, sin alejarse en lo más mínimo y si Jungkook era sincero, ni siquiera sabía dónde ir.


Solo era eso, una caminata sin rumbo donde Jungkook observaba su antiguo barrio. Debería decir que tan solo le traía recuerdos y nostalgia, pero que estaba bien al fin y al cabo, pero por algún motivo no lo parecía en absoluto. Era como si el sentimiento de nostalgia fuera demasiado grande como para que los recuerdos fueran alegres.


Cuando menos se dio cuenta, acabó en un parque que había justo al lado de lo que fue su colegio, al parecer había andado más de la cuenta. Aún así, como si fuera un niño emocionado, corrió hasta uno de los columpios y se subió de pie. Su cabeza casi golpeándose con la barra metálica que sostenía los columpios, pero suerte tuvo que no sucedió.


El cachorro había corrido justo detrás de él, deteniéndose al lado del columpio cuando vio que Jungkook se comenzó a balancear.


Estaba tan concentrado en balancearse sobre el columpio, con Bam sentado a un lado en el suelo, pero moviendo su cola alegre, que ni siquiera se dio cuenta de que había alguien más por ahí.


—¿Jungkook?


El nombrado se asustó, casi cayéndose del columpio y eso que estaba sujeto a las cadenas de metal. Con sus ojos algo más abiertos y con el palpitar de su corazón acelerado, giró su cabeza y buscó al dueño de la voz.


El columpio comenzó a detenerse poco a poco mientras Jungkook seguía mirando a aquel chico de cabello naranja.


—Joder —fue lo único que salió de los labios de Jungkook.


Bam había corrido hacia el chico de cabello naranja y por supuesto que este le comenzó a dar mimos sin pensarlo.


El columpio terminó por detenerse, pero Jungkook se mantuvo sobre él, aún con el palpitar de su corazón acelerado y ahora incluso estaba nervioso, con su estómago algo revuelto.


—No sabía que estarías en Busan hoy.


El de cabello naranja volvió a hablar llamando la atención de Jungkook y haciendo que este reaccionara de una vez.


—Vine porque mañana es la fiesta de Taehyung y la semana que viene es el primer concierto de mi tour.


—Cierto, la fiesta es mañana.


—Así es —murmuró por lo bajo— ¿Cómo has estado, Jimin?


No tuvo mejor idea que preguntar eso, porque, por favor, ¿Cómo no preguntarle eso a tu ex que hace años que no ves? Es algo bastante normal.


Jodidamente normal.


—Pues, he estado bien, dentro de lo que cabe.


Jungkook no sabía si Jimin quería salir corriendo, pero sin duda él quería irse de ahí como alma que lleva al diablo.


—¿Tú has estado bien?


—Oh, sí, he estado bien —se limitó a decir.


Bajó del columpio, pero no sé acercó hasta Jimin, más bien fue el de cabello naranja quien se acercó y se sentó en el columpio. El cachorro volviendo a un lado de Jungkook.


—No sabía que, bueno, conocieras a Bam.


—Tu madre lo pasea bastante a menudo, muchas veces la he acompañado.


Después de eso todo fue silencio. Jungkook permaneciendo de pie y acariciando a Bam con cuidado mientras que Jimin se columpiaba lentamente.


¿Jungkook debía irse de ahí? No estaba seguro, pero sabía que no era el único incómodo en ese momento.


Que el teléfono de Jungkook sonara justo en ese instante, fue como una salvación para romper el momento incómodo. Atendió la llamada, llevándose el teléfono a la oreja.


—Hey.


—Jungkook estoy mandando al chófer a tu casa para que te recoja antes de que se haga más tarde —la voz de su mánager escuchándose.


—Oh, claro, muchas gracias.


La llamada duró poco, la mirada de Jungkook yendo de nuevo a Jimin, carraspeando su garganta.


—Ha sido genial verte, Jimin y tienes un color de pelo muy bonito —dijo, intentando aparentar tranquilidad—. Me alegra que estés bien, yo debo de irme, vienen a buscarme.


—Tu pelo también se ve bonito, el cherry te queda bien, aunque no pensé que te pondrías alguna vez ese color.


—Volveré al negro.


—Deberías ponértelo azul de nuevo.


Debería hacer como que no se sorprendió, pero sin duda Jungkook se sorprendió al escuchar esa respuesta por parte de Jimin.


—¿Sabes que lo he tenido azul?


—Por supuesto, te recuerdo que soy tu fan.


La sonrisa de Jimin hizo que Jungkook se pusiera aún más nervioso, el problema fue el sentimiento que vino después, con su estómago revolviéndose de nuevo.


—Debo… me iré yendo ya, disculpa.


Casi sale corriendo de ese lugar, seguido de Bam, volviendo a casa de sus padres donde dejó al cachorro, recuperó su gorro y poco después una camioneta negra apareció para recogerlo.


Un viaje silencioso, con Jungkook moviendo su piernas de manera constante y mordiendo la piel de su dedo pulgar, deseoso por llegar a su habitación de hotel, encerrarse en su habitación y tal vez gritar.


Cuando la camioneta paró y la puerta se abrió, salió corriendo, haciendo una pequeña reverencia al conductor antes de correr dirección a su habitación, que menos mal recordaba cual era.


El problema fue que al abrir la puerta y gritar como si estuviera loco, se escuchó un ruido de algo cayéndose.


—¡¿Qué está mal contigo, Jungkook?!


Lo que menos esperaba el tatuado, era encontrarse a Taehyung en la habitación, cayéndose de la cama debido a su grito.


—¿¡Qué haces aquí!?


—¡Pues esperarte para jugar, he traído la consola, joder! ¿¡Qué te pasa a ti que entras gritando!?


Jungkook tiró su cabello hacia atrás, suspirando mientras se acercaba hasta la cama. Al mismo tiempo, Taehyung se ponía de pie, completamente extrañado al ver como Jungkook solo se dejaba caer boca abajo sobre la cama.


—¿Kook? —preguntó confuso.


—He visto a Jimin.


Un silencio se instaló en la habitación, Taehyung mordiendo su labio inferior mientras se sentaba en el borde de la cama, mientras que Jungkook solo estaba ahí, intentando procesar aún lo que había pasado.


—¿Fue demasiado malo?


El de cabello rosa negó, incorporándose hasta poder sentarse al lado de Taehyung, quien le miraba con cierta preocupación. Probablemente Taehyung era uno de los pocos que sabía el cuanto le había afectado a Jungkook romper con Jimin, viviendo eso en primer plano.


—Fue algo incómodo —susurró, jugando con sus dedos algo nervioso—. No lo sé, Tae, esto es una mierda.


—Jungkook, Jimin y tú quedasteis en buenos términos.


—Sí, en buenos términos, pero no nos hemos visto desde la última vez que pisé Busan hace como ¿tres años? Ni siquiera hemos hablado por mensaje, nada de nada —comentó molesto—. Joder, ha sido raro de cojones verle de la maldita nada, ni siquiera estaba preparado para eso.


Taehyung había llevado su mano izquierda a la espalda de su amigo, dejando ahí un par de golpecitos y después caricias al ver que Jungkook tan solo parecía que iba a entrar el colapso.


—Jungk-


—Encima se veía hermoso con el pelo naranja, maldita sea.


Una vez más el silencio volvió, ahora Taehyung siendo quien estaba intentando procesar las palabras de Jungkook.


—Bienvenido, chico que no supera a su ex —dejó unas últimas palmaditas antes de alejarse mientras reía.


—¡¿De qué narices hablas?! —exclamó Jungkook.


—Estoy seguro de que te pusiste nervioso y no sabías ni que decir, pero aparte de ser incómoda la situación, tu corazón estaba como: El amor de mi vida está aquí.


Taehyung habló divertido, agarrando el mando de la consola y acomodándose en la cama, dispuesto a comenzar a jugar mientras Jungkook aún intentaba negarse a él mismo algo que, para Taehyung, era bastante evidente.


—Eres idiota, estamos hablando de que me crucé con Jimin y fue incómodo y tú hablando esas tonterías del amor de mi vida.


—Hace un segundo me dijiste que se ve muy bonito con el pelo de color naranja —se encogió de hombros.


—¿Eso qué tiene que ver?


—¿Vas a decirme que no se te aceleró el corazón como si fueras un niño enamorándose por primera vez?


Los labios de Jungkook se abultaron, sus orejas comenzando a arder y a estar completamente rojas, sin atreverse a abrir la boca para negar algo que, evidentemente, había pasado, pero que él aún no lograba saber si era por los nervios de la situación o porque exactamente.


—Jungkook, Jimin y tú terminasteis porque con eso de iniciar tu carrera no tenías tiempo, además, eras medio crío y una relación a distancia a veces es costosa —Taehyung suspiró—. Es algo que podía llegar a pasar, pero aún así, se supone que acabasteis bien ¿por qué no intentas hablar con él aprovechando que estás en Busan?


—Tal vez es todo demasiado repentino, yo volveré a irme en algún momento, Taehyung y, como vuelva a ver a Jimin —mordisqueó el interior de su mejilla derecha—. Cómo lo que hayas dicho sea cierto y aún siga colado por él después de años, estoy jodido.


Jungkook un poco más y se lleva las manos a la cabeza si no fuera porque Taehyung le dio el otro mando de la consola, dedicándole una de esas sonrisas radiantes que inspiraban confianza.


—No le des muchas vueltas ahora, déjamelo a mí.


—¿Dejártelo a ti? —preguntó confundido.


—Eso he dicho, así que confía un poco en mí.


El ceño del tatuado se frunció ligeramente, pues no es que no confiara en Taehyung, pero probablemente el chico estaba tramando algo que podía acabar muy mal o muy bien.


Aún si fue algo costoso para Jungkook, intentó distraerse jugando a la consola, evitando pensar en el pequeño encuentro que había tenido con Jimin, donde con suerte había intercambiado un par de palabras. Tal vez Jungkook deseaba haber podido hablar un poco más con él, aún si no sabía cómo podría haber salido eso.


Es por eso, que cuando Taehyung se dio cuenta de que Jungkook iba a terminar centrándose en sus pensamientos más que en otra cosa, decidió colocar su videojuego favorito y de paso abrirle una cerveza. Como si eso fuera poco, también invitó a Hoseok a que viniera al hotel. Básicamente, la habitación de Jungkook iba a parecer el lugar de una fiesta y eso que él debía madrugar al día siguiente.


Finalmente, la noche de Jungkook transcurrió a base de cervezas, soju, jugar videojuegos, intentos de baile que salieron un poco mal debido al alcohol y muchas risas que lo mantuvieron lo suficiente entretenido durante horas. El problema es que cuando su alarma sonó al día siguiente, quiso recuperar esas horas de sueño perdidas.


En ese momento se encontraba con cara de pocos amigos, en una de las salas privadas donde se haría la fiesta de Taehyung, con un tinte negro aplicado en su pelo desde hace diez minutos.


Taehyung le observaba apoyado en la pared, realmente divertido con la situación.


—¿Todo bien, Jungkookie? —El nombrado rodó los ojos, ganándose la risa de Taehyung.


—Te odio.


—Nos levantamos mentirosos hoy, eh.


—En vez de molestarme y mirarme divertido mientras espero a que me laven la cabeza ¿por qué no me traes algo de comer?


—Porque me perdería la diversión de verte con cara de pocos amigos queriendo asesinar a alguien.


—Es tu culpa, he dormido poco y como puedes observar, no puedo dormir más porque soy uno de los primeros en tu fiesta y encima, como si fuera poco, debo cantar también.


Se cruzó de brazos, con su ceño ligeramente fruncido. Hoseok entró a la sala seguido de Hyunjin y Minho.


—¿Estáis discutiendo de buena mañana? Parecéis un matrimonio.


Al parecer Hoseok había leído la mente de Jungkook, pues traía su helado favorito, el cual no tardó en darle y Jungkook agradeció eso, abriendo de manera desesperada el envoltorio.


—Ya sabes como es Jungkook, me discute por todo.


La mirada del tatuado fue hasta Taehyung, con el ceño ligeramente fruncido.


—La mitad del tiempo te ignoro, para que lo sepas.


—¡Oye!


Por supuesto que Jungkook no fue el único en reírse ahí, pues todos lo hicieron, menos Taehyung, él solo los miro de mala manera.


Aprovechando que todo estaba más calmado con respecto al día anterior, Taehyung fue el encargado de decirle a los demás lo que le sucedió a Jungkook.


—¿Te encontraste a tu ex así de la nada? Eso es el destino —comentó Hyunjin.


—O mala suerte, depende de cómo lo mires JK —añadió Minho.


—Encontrarme con él no ha sido mala suerte, ni malo en general —murmuró sin observar a ninguno de los chicos, centrado en comerse su helado.


—¿Qué hay de malo en todo esto entonces? Terminasteis bien, te lo encontraste de manera fugaz, todo debería estar bien.


Por supuesto que Jungkook se quedó en silencio, dándole otro mordisco a su helado al mismo tiempo que miraba sus botas como si fuera lo más interesante que había ahí.


—A Jungkook le sigue gustando.


—Eso aún no lo sé —alzó la cabeza, mirando a Taehyung.


—¿Por qué le das tantas vueltas a lo de ayer entonces?


—Eso tampoco lo sé —murmuró—. Joder no quiero hablar de esto ¿por qué hablamos sobre que me encontré con mi ex y que puede que no lo haya superado? No me gusta este tema de conversación.


—Jungkook, has crecido con Jimin, fue el primer chico que te gustó y básicamente tu primer amor, creo que…


—No quiero hablar de esto, ya basta.


Estuvo apunto de levantarse de la silla, importándole poco el tinte en su cabeza, sin embargo, la gente del staff fue más rápida. Rápidamente la misma chica que había colocado el tinte en el pelo de Jungkook, le dijo que era momento de lavarlo, así que, el tatuado se acabó su helado y se alejó de ahí.


—¿Crees que Jungkook esté bien? —susurró Hoseok.


Los cuatro chicos con una mueca en sus labios, observando al tatuado ahora algo lejos de ellos, a punto de desaparecer de esa sala.


—No tengo ni la menor idea, Hobi.


Taehyung algo frustrado, tiró su cabello hacia atrás.


—Su relación con Jimin duró como tres años y son amigos de la infancia. Vale que eran niños, pero lo intentaron al inicio y joder, Jungkook se veía completamente roto cuando Jimin le dejó por el tema de la distancia. Se supone que acabaron bien, pero ni siquiera hablan. Hasta yo hablo con Jimin y sé que está pendiente de todos los eventos que tiene Jungkook, pero no sé dirigen la palabra.


—Jimin siempre apoyó a Jungkook con eso del baile y la música —murmuró Minho.


—Jimin es como su fan número uno, es el primero que estuvo ahí desde que Jungkook era un niño. Estoy casi seguro de que lo ha extrañado todo este tiempo.


Al parecer duraron más de lo que pensaban hablando de ese tema, pues Jungkook apareció sacudiéndose el pelo con una toalla, que por suerte, era negra.


—¿Qué tanto habláis? —preguntó curioso.


—De lo feo que te vas a ver hoy —respondió Minho, alejándose de ahí riendo.


—Y de que cambies tu cara de pocos amigos —Hyunjin se fue detrás de Minho, saliendo ambos de la sala.


Jungkook confundido observó a Taehyung y a Hoseok cuando los otros dos se fueron. Poco después, Jungkook bajó la toalla a su cuello, esperando una respuesta de sus otros amigos.


—Creo que iré a comprobar algunas cosas, sí, eso.


—Uh te sigo.


—¡Oye! ¡hey! —Jungkook intentó frenar a sus amigos, pero eso no pasó, terminó por quedarse solo.


🎸


Había sido un día algo loco, con muchas cosas que hacer, pero finalmente había iniciado la fiesta de Taehyung. Apenas eran las diez de la noche, pero el lugar estaba lleno y Jungkook había intentado saludar a todos los presentes que conocía, eso hasta que se quedó solo un momento porque Taehyung debía atender una llamada.


Aún faltaba media hora para su presentación, aunque dentro de veinte minutos debía moverse para prepararse.


Tal vez todo era un poco caótico, pero el ambiente sin duda estaba bien.


Taehyung acabó a un lado de Jungkook, quien sostenía una copa de champagne y miraba la pista de baile, pero giró la cabeza ante el brazo sobre sus hombros.


—Hasta que vuelves, ¿con quién hablabas tanto? —preguntó.


—Con Yoongi, tranquilo, ya estoy de vuelta, sé que me extrañaste.


—¿Al final vendrá o qué? —Jungkook ignoró lo último, dándole un trago a la copa.


—Llegará en unos minutos, no te desesperes —palmeó el hombro de Jungkook—. Mejor ve a prepararte.


—Sí, eso voy a hacer, para que ahora me extrañes tú.


Rodando los ojos con diversión, Jungkook se alejó de ahí, dejando a Taehyung riéndose de lo que acababa de decir.


Jungkook no se cambió de ropa solo se quitó la chaqueta y dejó su copa de champagne. Permaneció con su pantalón negro suelto, sus botas, su camisa de manga corta negra. Básicamente iba todo vestido de negro.


Se colocó sus in ear, dejando todo acomodado y sin que el cable le molestara mucho en la espalda. Además de eso, dejó una de sus orejas libres y luego se quedó ahí jugando con su micrófono mientras esperaba.


Por supuesto que estaba algo nervioso, pero eso era algo que le pasaba siempre, porque lo que menos quería era cometer un error y mucho menos en la fiesta de Taehyung. Lo peor fue que al inicio ni siquiera iba a presentar nada, pero Taehyung le insistió que lo hiciera, así que, ahí estaba.


Estaba tan concentrado en sus cosas, que cuando Seokjin apareció frente a sus narices para empujarlo fuera de ahí, se confundió.


—Pero qué-


—Todos están esperando a que salgas, vamos, JK.


Fue esa frase la que necesitó para que su cabeza hiciera click.


Con un par de zancadas, Jungkook terminó por salir al pequeño escenario, haciendo una reverencia cuando recibió aplausos.


—Es un honor que todos hayáis venido a la fiesta de mi gran amigo Kim Taehyung —dijo—. No sé en qué momento pensó que yo sería bueno para presentar algo así o mucho menos para salir a hablar.


Intentó encontrar a Taehyung entre la multitud, pero por más que lo intentó, no logró hacerlo, sin embargo, sí logró encontrar a Yoongi y justo al lado a…


Oh, jodida mierda.


Carraspeó su garganta y tiró su cabello hacia atrás, apartando rápidamente la mirada.


—Sinceramente estoy orgulloso de que Taehyung haya logrado tener una revista para él solo, es decir, llevo con él tantos años, que es genial verle cumplir sus sueños.


Intentó aparentar tranquilidad, aún cuando estaba de lo más nervioso en ese momento.


—También le agradezco por dejarme presentar una de mis nuevas canciones ya que mi tour mundial empieza la semana que viene, así que —soltó una pequeña risa, justo cuando empezó a sonar el ritmo de una de sus canciones—, espero que os guste.


Los nervios de Jungkook fueron desapareciendo conforme la canción fue avanzando. Comenzando a actuar con más soltura.


Que una segunda voz se escuchara acompañando la suya le sorprendió, pero fue imposible no sonreír cuando Taehyung apareció a un lado de él también con un micrófono. Jungkook decidió dejarle el segundo verso completo para él antes de volver a cantar ambos juntos el estribillo.


Cuando finalizó la canción, ambos chicos se agarraron de la mano para acercarse el uno al otro, creando un abrazo donde ambos palmearon la espalda del contrario.


—Joder eso ha sido increíble.


Jungkook habló sobre los aplausos de manera que solo Taehyung lo escuchara, pues había alejado el micrófono de su boca, obviamente. Habían roto el abrazo solo para verse a la hora de hablar.


—Soy mejor rapero de lo que crees.


—Lo sé, tu sueño frustrado —bromeó.


—Ya me vuelves a caer mal.


Soltando una carcajada, Jungkook llevó su mano libre hasta la nuca de Taehyung, acercándolo a su cuerpo y haciendo que la frente del chico acabara apoyada en su clavícula, creando otro abrazo.


El tatuado observó a Seokjin a un lado del escenario y rápidamente se separó de Taehyung.


—Disculpar el sentimentalismo, os dejó con el anfitrión de la fiesta —comunicó Jungkook.


Bajó de un pequeño saltó del escenario escuchando los aplausos de los invitados, acercándose a Seokjin, quien pasó su brazo por los hombros de Jungkook y desordenó su cabello.


Taehyung comenzó a hablar y a agradecer a todos los que estaban ahí, Jungkook centrado en el pequeño discurso. De verdad que estaba tan centrado que cuando Taehyung bajó también del escenario y Yoongi se acercó a ellos, recordó el pequeño detalle.


—Eso ha sido genial ¿no fue esa en la canción que me pediste ayuda, Kook?


—Buenas noches a ti también, Yoongi —Taehyung rodó los ojos.


Jungkook soltó una pequeña risa, pero terminó por asentir.


—Lo es.


—Lo hicisteis genial y eso que esto no es un concierto como tal, muchas gracias por dejarme estar aquí, Tae.


—Gracias a ti por venir, Jimin.


La mirada de Jungkook ahora puesta en el chico de cabello naranja que tenía una copa de champagne en la mano.


¿Debería saludar? Jungkook no tenía ni idea de que hacer.


Una mano en el hombro del tatuado hizo que girara la cabeza, encontrándose con su mánager.


—No quiero interrumpir la charla, pero debéis ir a dejar las cosas ¿o planeais ir con el micrófono a todas partes?


—Me lo planeaba llevar a mi casa —bromeó Jungkook—. Ahora nos vemos chicos.


El tatuado fue el primero en alejarse de ahí, pero Taehyung no tardó en seguirlo. Cuando ambos estuvieron dentro de la sala donde Jungkook se había arreglado, se encargaron de dejar absolutamente todo, el micrófono lo primero.


Ahora, Jungkook estaba esperando a Taehyung de brazos cruzados y cuando este estuvo listo y se acercó a él, sonrió de la manera más inocente posible.


—¿Qué narices has hecho?


—Dejar mis cosas, ¿no lo has visto? —respondió obvio.


—Hablo de que Jimin está aquí, imbécil.


—Yoongi me llamó diciendo que estaba con él y dije, bueno, es nuestro amigo, ¿Por qué no podría venir a mi fiesta? Así que aquí está ¿qué hay de malo?


—Magnífico plan el tuyo.


—Es tu momento de hablar con él, sin miedo al éxito, Kook.


Ambos chicos se dirigían a la salida, Jungkook aún sin creerse que realmente fuera de ahí estuviera Jimin y todo gracias a Taehyung y su maravillosa idea. Un día había pasado, uno, y él aún ni siquiera estaba preparado mentalmente para una conversación.


—Claro, quien tenga miedo a morir que no nazca ¿no? Tú eres tonto, mira que ayer me viste a punto de irme a la mierda solo con verlo y hoy me animas a que hable con él, genial.


—Jungkook, estamos hablando de Jimin.


—Lo sé —estuvo a punto de abrir la puerta para salir, pero Taehyung le agarró el antebrazo para hacer que se girara.


—¿Entonces de qué tienes miedo? Jimin sigue siendo el mismo chico amable y encantador, ese que siempre te ha apoyado con tus sueños y…


—Y con el cual rompí por culpa de mi carrera y de mi poco tiempo libre, además de la distancia, sí.


—Jungk-


—Taehyung, lo que menos quiero es hablar con él, darme cuenta de que realmente me sigue gustando como dijiste porque soy el imbécil que no olvida a su ex, y tener que volver a alejarme —explicó—. Parezco un puto masoquista.


Se soltó del agarre de Taehyung y abrió la puerta para finalmente salir de la sala e ir en busca de una copa de champagne que no tardó en encontrar. Después de eso, se dispuso incluso a sentarse solo en una de las barras y así lo hizo.


Se quedó escuchando la música de fondo, tomando pequeños tragos de la copa, viendo desde ahí como Taehyung aún saludaba a la gente. También encontró a Jimin hablando con Hoseok y no era de extrañar. Rápidamente desvió la mirada, pero cuando lo hizo, Yoongi estaba impulsándose para sentarse a un lado suyo en la barra.


—¿En qué estás pensando tanto aquí solo?


—En que quiero irme a dormir —respondió tras suspirar.


—Haré como que te creo, pero es obvio que no lo estoy haciendo.


Jungkook se giró a mirar a Yoongi, quien le estaba observando en espera de que le dijera algo más. El tatuado gruñó, pues sabía que era imposible mentirle a Yoongi. Se veían poco, pero eran casi como hermanos de eso no había duda, por más que intentara guardarse algo para él, Yoongi iba a notar enseguida que algo iba mal.


—Se supone que Jimin y yo terminamos nuestra relación en buenos términos, pero tú sabes que no nos vemos desde hace tres años.


—Lo sé y tampoco os habláis, pero tú muchas veces dices "si Jimin estuviera aquí…" y Jimin siempre está pendiente de todo lo que subes, sí.


—Oye, así no me ayudas.


—Hablé con Taehyung, y también con Jimin, sé que os encontraréis ayer y que tú te pusiste nervioso, también que fue algo incómodo, lo cual es normal si no os habéis visto hace bastante tiempo.


Yoongi le dio un sorbo a su copa de champagne antes de dejarla de nuevo a un lado, Jungkook moviendo ligeramente su cuerpo debido a la música, pero escuchando con atención a Yoongi.


—Creo que Taehyung tiene razón y deberíais de hablar.


—¿Y qué se supone que le diga? Hola, después de tres años sin vernos ¿te parece si charlamos y nos hacemos super amigos para después volver a estar ocupado con mis cosas? —Jungkook cambió un poco el tono de voz y colocó una pequeña sonrisa falsa en su rostro al decir eso—. Venga ya, Yoon.


Bufó dejándose caer, quedando algo encorvado, pero no duró mucho así, pues una palmada fue dejada en su espalda, haciendo que se quejara y que incluso bajara de golpe de la barra.


—¡Eso duele!


—Deja de ser así y de pensar en negativo o el próximo golpe será en la cara —le advirtió—. Saca ese lado tuyo medio descarado, pon un poco más de confianza en ti y ve a hablar con Jimin.


—Pero-


—Ni un pero más, vamos.


Yoongi le dio el tiempo justo a Jungkook a agarrar su copa de champagne antes de bajar de la barra y comenzar a empujarlo hasta que ambos quedaron junto a Hoseok y Jimin.


—Hombre, mira quién está aquí. —Hoseok miró a Jungkook, extendiendo su brazo solo para poder chocar los puños.


Jungkook sonrió y por supuesto que chocó su puño con Hoseok antes de guardar dicha mano en su bolsillo.


—¿Tú también me extrañaste o qué? —habló burlón.


—Yo no soy Taehyung —respondió Hoseok.


La mirada de Jungkook yendo a Jimin. Ignoró a la perfección sus nervios y su corazón algo acelerado, siendo capaz de dedicarle una pequeña sonrisa, que para su suerte, fue correspondida, pues Jimin le sonrió de vuelta.


Estaba tan jodido.


El codo de Yoongi, chocando contra el costado de Jungkook, haciendo que soltara un pequeño quejido.


—¿Qué sucede?


—Que Hoseok te está hablando —respondió burlón.


Las mejillas de Jungkook tomando un color rojo, rápidamente sintiéndose avergonzado, pues no había prestado atención a absolutamente nada que no fuera la sonrisa que Jimin le había dedicado.


—Disculpa, me he distraído, dime.


Jimin soltó una pequeña risa, pero nadie dijo nada ante ello.


—Que de dónde has sacado la copa de champagne.


—Pues donde estaba sentado antes, no muy lejos había un chico con un-


—Genial, acompáñame, Yoon, te traeré algo a ti también Jimin.


—Pero-


—Enseguida volvemos.


En un simple pestañeo, Jimin y Jungkook quedaron solos, rodeados de más gente, pero solos al fin y al cabo.


Ambos se miraron en silencio, Jungkook dándole un nuevo trago a su bebida y como si fuera lo más normal, se la extendió a Jimin.


—¿Quieres un poco? —preguntó de manera casual.


—Que caballero, Jeon.


Jimin agarró la copa divertido, dándole un pequeño trago, cosa que hizo a Jungkook sonreír. De forma literal le acababa de dar su copa de champagne como si fuera lo más normal del mundo y Jimin la había aceptado sin queja.


Cuando se la iba a devolver, Jungkook negó con suavidad.


—Puedes quedártela, ahora cuando vuelvan los chicos yo iré a buscarme una cerveza.


—Cierto, el champagne no es lo tuyo.


Jungkook alzó una ceja, sonriendo de manera ladeada.


—¿Acaso viste el directo donde dije eso, Park?


—Y vi tu cara de sufrimiento, además de que agarras la copa de una manera… peculiar.


—Tú no vas a meterte con mi forma de agarrar la copa, que tú antes no sabías ni-


—¡Cállate! —La mano de Jimin chocando contra el brazo de Jungkook, quien soltó una pequeña risa y sobó ese lugar.


—Qué agresividad, no te creía así.


—Es lo que tiene el no vernos durante tres años.


El silencio de repente llegó a ellos, como si Jungkook hubiera olvidado ese pequeño detalle en el poco tiempo que llevaban hablando.


—Perdón por eso, Jimin, yo no sabía muy bien como hacerlo, sabes que nunca quise romper contigo.


—Jungkook sabes que era complicado estar juntos y se supone que íbamos a seguir siendo amigos —murmuró eso último.


—Lo sé, pero Jimin, yo no quería ser solo tu amigo, yo quería seguir intentándolo, pero sabía que para ti era complicado porque yo estaba muy ocupado y estábamos lejos —Jungkook también bajó su tono de voz—. No sabía cómo actuar contigo cuando volvíamos a estar lejos el uno del otro y encima debía de hablarte como a un amigo. Sentía todo complicado porque yo solo quería volver y decirte de intentarlo una vez más.


—Te extrañé todo este tiempo, lo sabes ¿cierto? —confesó Jimin.


—Yo también te extrañé, de verdad perdón por no haberte hablado y por irme el otro día tan de repente, creo que hice todo incómodo.


—Tranquilo, me impresionó verte aquí, aunque sabía que ibas a terminar viniendo por lo de tu tour.


—Que estés pendiente de lo que hago y que encima me lo estés haciendo saber, es un poco obsesivo de tu parte, Jimin-ssi.


—Soy tu fan número uno, no me pierdo nada que tenga que ver contigo. —El tono de voz que uso Jimin fue uno bromista que hizo a Jungkook reír.


—Cierto, mi fan número uno ¿quieres un abrazo? ¿tal vez una firma? ¿una foto?


El tatuado comenzó a alejarse de ahí divertido y Jimin no tardó en seguirlo, ambos caminando a la par solo para ir a buscar a los chicos y de paso la cerveza de Jungkook.


No tardaron mucho en encontrar a Yoongi, Hoseok y de paso a Taehyung. Los tres chicos estaban sosteniendo una copa, aunque estaba más que claro que Taehyung iba a dejarla conforme diera un segundo trago o tal vez no.


—Con que volvíais enseguida —habló Jungkook, haciendo que todos se giraran.


—Justo íbamos a buscaros.


—Haré como que os creo —habló—. Sabéis, creo que mejor me voy a quedar tomando una cerveza con mi fan número uno y os evitaré por un rato por ser así de mentirosos.


Jimin se había parado a un lado de Jungkook, comenzando a hablar con Taehyung, pues ellos apenas se habían dirigido la palabra ese día.


—¿Planeas abandonarnos? —Hoseok se llevó una mano a su pecho, fingiendo indignación.


—Si Jimin está de acuerdo, tal vez. —Se encogió de hombros Jungkook


—Sería feo dejar a tus amigos de lado por un fan, Kook —comentó Jimin, pues al parecer había estado escuchando la conversación.


Taehyung miró divertido al tatuado, el cual intentó evitar esa mirada a toda costa, al igual que la de Yoongi.


—También son tus amigos y sabes cómo son, yo te lo advertí. —Se encogió ligeramente de hombros.


Mientras que todos se dedicaban a hablar entre ellos, Jungkook se encargó de conseguirse una cerveza, dándole un trago nada más le dieron el vaso, aunque visto desde fuera no parecía cerveza.


—Yo extraño el pelo azul de Jungkook.


—El cherry, el cherry ha creado una brecha en mi corazón y eso que se lo ha quitado hoy —dramatizó Taehyung.


—¿Por qué estáis hablando de mi pelo? —preguntó algo confundido.


—Es un buen tema de conversación —respondió Yoongi, llevando la copa a sus labios.


—He dicho azul, Taehyung, aprende.


—El cherry es mejor, silencio.


—¡Se lo quitó ayer, supéralo!


—¡Supera tú el azul!


—¿Por qué narices discuten por eso?


Jungkook se cubrió los ojos con una de sus manos, dándose la vuelta y dejando que Taehyung y Jimin continuaran discutiendo por su color de cabello, eso hasta que vio que fue suficiente y que encima Taehyung estaba ignorando a sus invitados.


Hoseok y Yoongi divertidos con el asunto, pero Jugnkook pasando incluso vergüenza de ser nombrado en cada oración.


—Bien, se acabó, mi pelo está negro ahora, superadlo.


No lo dudo, pasó su brazo por los hombros de Jimin para alejarlo de Taehyung.


—Ahora, Tae, te están llamando, dale atención a tus otros invitados —pidió Jungkook.


—El negro es el mejor color ¿lo sabías?


Cuando Jungkook se encontró con la mirada de Jimin, rápidamente apartó su brazo, volviendo al lado de Yoongi y tomando la cerveza que quedaba en su vaso de golpe. Tal vez había actuado con mucha confianza, pero Jimin no se veía molesto.


Al menos eso sirvió para que Taehyung fuera a atender a los demás invitados, pero también sirvió para que aquellos cuatro comenzaran a beber de más.


En unos pocos minutos, Hoseok estaba bailando en medio de la pista improvisada que había en el lugar, pero es que incluso intentó sacar a Yoongi, el cual se negó.


Jimin sí había salido a bailar con Hoseok, ganando que la mirada de Jungkook estuviera fija en él. Jungkook siempre había pensado que Jimin bailaba demasiado bien, con delicadeza, pero marcando los pasos como era debido. No sabía si finalmente había entrado a la universidad para estudiar baile contemporáneo, pero esperaba que así fuera.


En ese momento se estaba arrepintiendo de haberse alejado tanto de Jimin, pues se supone que ellos eran amigos desde que eran niños y él, tal vez fue egoísta al no hablarle solo por negarse a ser solo amigos de nuevo.


Era todo demasiado confuso, pero ahora que estaba ahí, con Jimin no muy lejos de él, riéndose junto a Hoseok, no solo se dio cuenta de que seguía completamente enamorado de él, si no de que si Jimin lo seguía queriendo, al menos como amigo, él aceptaría eso.


—¡JK, ven a bailar! —exclamó Hoseok.


Rápidamente el tatuado comenzó a negarse, agitando de paso sus manos.


—¡Venga!


Yoongi empujó a Jungkook quien por un segundo se sintió incluso expuesto si no fuera porque pusieron una de sus canciones, se hubiera continuado negando. No tardó en empezar a reír, Taehyung mirándolo con una sonrisa maliciosa desde el pequeño escenario.


Todas las miradas dirigiéndose a Jungkook, por qué ¿quién no lo iba a mirar? Su pelo medio largo de color negro, su ropa toda negra, pero que le hacía lucir espectacular y encima con una cadena adornando su cuello y como si fuera poco, sus tatuajes a la vista.


En serio ¿quién no iba a mirar a Jungkook?


Jimin terminó por salirse de la pista de baile cuando Jungkook le observó en uno de los pasos, el de pelo naranja incluso apoyó su frente en un ventanal que había en el lugar y su mano agarrando una pequeña columna que lo dividía del otro ventanal.


La gente empezó a grabar y de paso a aplaudir, haciendo que Jungkook se empezara a poner nervioso y a negar tanto con sus manos como con su cabeza de nuevo, alejándose de dónde estaba.


Acabó exactamente en el mismo sitio que Jimin, solo que en el otro ventanal, su mano también apoyándose en la pequeña columna, aunque terminó por quedar encima de la mano de Jimin.


Ambos chicos mirándose debido a eso. Jimin apartando su mirada, pero no su mano, mientras que Jungkook aún sonriendo debido a los nervios, giró su cabeza y parte de su cuerpo para mirar a sus amigos los cuales se acercaban.


—Muy bonito baile, pero está bastante feo que salgáis corriendo así —habló Hoseok burlón.


—Me puse nervioso de que me empezaran a mirar tan fíjamente y a grabar, tenía toda la atención.


—Jungkook, eres rapero y de paso cantante y bailarín.


—¡Pero se supone que la atención de los presentes debe de estar en Taehyung hoy, no en mí! —exclamó.


Su mano dejó de estar sobre la de Jimin, su corazón acelerado calmándose y el cosquilleo que había sentido en su mano al juntarla con la del chico, desapareció.


—Pero sí ya has rapeado la canción de Baepsae ¿de qué te estás quejando? te has llevado toda la atención ahí.

—¡No era mi intención, tú lo pediste!


Tanto Taehyung como Jugnkook se alejaron de ahí, discutiendo sobre ese tema y siendo seguidos por Hoseok, Yoongi y de paso Jimin.


Por algún motivo, acabando todos juntos en el mural que se estaba usando para las fotos. Al inicio estaban todos, luego Jungkook se quedó solo con Taehyung en la foto.


—¡Sigue así y te suelto! —Le advirtió Jugnkook, pues Taehyung se había subido a su espalda, pero no se estaba quieto, de repente apareciendo los otros chicos para la foto, incluso Minho y Hyunjin.


La fiesta transcurrió mejor de lo esperado.


—Oye, Yoon ¿vendrás al concierto de Jungkook la semana que viene? —preguntó Minho.


—Por supuesto que iré al concierto, eso no me lo pierdo.


La mirada de Jungkook no tardó en viajar a Jimin, carraspeando su garganta antes de acercarse un poco más a él mientras que el chico se acomodaba su cabello naranja.


—Jimin ¿quieres venir? Puedo hacer que te den una entrada y estés en el palco, si quieres claro —le propuso—. Yo estaría encantado de que vinieras si soy sincero, es decir, mi fan número uno en mi primer concierto de la gira.


—¿De verdad quieres que vaya? —preguntó algo sorprendido.


—Por supuesto que quiero que vayas. —Le dedicó una pequeña sonrisa.


—Si soy sincero iba a ir aún sin tu proponérmelo, pero ni siquiera alcance para una entrada, pésimo fan número uno —susurró, algo triste con solo recordar eso.


—Tranquilo que aquí tienes a tu salvador, dispuesto a conseguirte la mejor entrada de todas —murmuró en respuesta, llevando su mano derecha hasta el cabello de Jimin para tirarlo hacia atrás con total confianza.


Tal vez fue culpa de la luz que no puedo apreciar bien el sonrojo en las mejillas de Jimin, pero sabía que ahí estaba, pues al fin y al cabo, lo conocía bastante bien.


Después de que Jimin aceptara dicha oferta y de que pasaran un rato más hablando, la fiesta comenzó a llegar a su fin, todos dispuestos a irse.


—Dale, Kook, el chófer nos espera para llevarnos al hotel. —Le hizo saber Taehyung, pues iban a compartir vehículo.


El tatuado observó a Jimin, hablando con Yoongi de manera animada y después volvió su vista a Taehyung.


—Dame un segundo.


No esperó respuesta, solo aprovechó que ya no quedaba casi gente y que casi todos eran del staff para acercarse a Yoongi y a Jimin con una pequeña sonrisa.


—Taehyung y yo debemos irnos ya, el chófer nos está esperando —dijo, mirando primero a Yoongi y luego a Jimin—. ¿Pregunto si os dejan en casa o si te llevan al hotel, Yoon?


—Por mí está bien, ¿qué hay de ti, Jimin?


—Si no molesto, lo agradecería mucho.


—Estoy preguntando, no molestais ninguno de los dos.


Jungkook fue el encargado de buscar al chófer y hablar con él, haciéndole saber el cambio de planes al que, obviamente, no se opuso.


Así es como acabaron todo en la furgoneta camino a casa de Jimin, pues por casualidades del destino, Yoongi y ellos se encontraban en el mismo hotel.


El camino siguió lleno de charlas casuales, Jungkook sentado a un lado de Jimin, escuchando atento sin querer pararse mucho a hablar, solo disfrutar del momento. Momento que duró poco, pues cuando menos lo esperaron, la puerta trasera fue abierta.


—Hemos llegado donde me indicó, señorito Jeon.


—Muchas gracias, señor Lee.


El tatuado se bajó de la camioneta mientras el chófer se volvía a subir a su asiento. Jimin se despidió de Yoongi y Taehyung, dedicándole una pequeña sonrisa a Jungkook.


Para la suerte de Jimin, la furgoneta se había detenido justo enfrente de su edificio.


No pidió permiso, Jungkook tan solo caminó detrás de Jimin hasta que ambos quedaron frente a la puerta.


—Me ha gustado pasar un rato contigo hoy, Kook.


—A mí también, me ha encantado verte, Jimin-ssi.


Ambos chicos se quedaron mirando en completo silencio. Jungkook solo pensando en cuántas veces había acompañado a Jimin a la puerta cuando eran tan solo dos críos, sin embargo, las cosas eran diferentes ahora.


—Le diré a alguien que te traiga la entrada del concierto y todo eso, tal vez se lo mandé a Yoongi, yo estaré ocupado preparando todo y…


—Tranquilo, no te preocupes, primero céntrarte en tus cosas. —Le interrumpió Jimin.


—Me estoy centrando en ellas —dijo con su ceño algo fruncido—. Conforme llegue al hotel, me haré cargo de conseguir tu entrada no te preocupes.


—Gracias por eso.


—No deberías agradecerme, tan solo quiero hacer las cosas bien.


Ni siquiera el propio Jungkook sabía si eso iba dirigido al tema de conseguir la entrada o de su relación en general.


Una vez más, ambos quedándose en silencio, pero no con esa sensación incómoda que sintió Jungkook la primera vez que se vieron, no, más bien era todo lo contrario. Jungkook juraba que incluso podía notar tensión en el ambiente y no sabía si eso era bueno, si era malo, si el alcohol le había afectado o que narices era, pero no quería irse.


De un momento a otro se comenzó a inclinar hacia delante, viendo que Jimin no planeaba alejarse en lo más mínimo. Jungkook hubiera rodeado la cintura del chico con sus brazos y lo hubiera atraído a su cuerpo, lo hubiera besado en ese mismo instante si no fuera por…


—¡Jungkook tengo sueño, muévete ya!


Si no fuera por ese Taehyung algo pasado de copas que interrumpió todo, asustándolo a él y a Jimin de paso.


Ambos se alejaron de golpe, como si ahí no pasara nada.


—Volver con cuidado al hotel y muchas gracias por traerme a casa.


Jimin se despidió con demasiada rapidez, entrando corriendo a su hogar. Jungkook por otro lado se dio la vuelta y se dirigió a la furgoneta, subiendo a su asiento y cerrando la puerta.


—¡Voy a matarte! —exclamó casi lanzándose sobre Taehyung.


La risa de Yoongi escuchándose por toda la furgoneta. El chófer sin saber si arrancar o esperar a alguna indicación.


—¿¡Pero qué hice!? ¡Si solo dije que tenía sueño!


Taehyung agarró las manos de Jungkook antes de que este le agarrara de la camisa que llevaba puesta.


—¡Se supone que tú y Yoon queríais ayudarme a arreglar las cosas con Jimin y a que todo fuera normal, pero te pones a gritar en el momento que no debes!


—¿Lo ibas a besar? Desde aquí solo se te veía la espalda y yo quería saber que estaba pasando —comentó Yoongi.


—¡Lo hubiera hecho si no fuera por culpa de Taehyung! —volvió a gritar.


Taehyung y Jungkook batallando en ese momento, Yoongi riéndose de que el momento de Jungkook hubiera sido interrumpido. Algo cruel, pero gracioso.


—¡Y yo qué sabía que harías eso!


—¡Luego no te quejes de que te lloro porque no supero al amor de mi vida si tú no me dejas siquiera besarlo! ¡Cómo no tenga otra oportunidad para hacerlo voy a golpearte con el micrófono!


—¡¿Qué tanto lloras?! ¡Si se notaba que os querías comer, por supuesto que tendrás otra oportunidad de besarlo, ambos sois el que no superais al ex!


—¡Taehyung voy a matarte por arruinar tu propio plan hoy!


Ambos chicos comenzaron a forcejear mientras Yoongi tan solo continuaba riendo y se giraba a mirar al chófer.


—Puedes llevarnos al hotel, yo me encargo de que no se maten aquí detrás.


Y entre gritos de Taehyung y Jungkook, la furgoneta se puso en marcha.


🎸


El tan esperado momento llegó, después de unos días caóticos para Jungkook, finalmente había llegado el viernes.


Había estado toda la semana haciendo pruebas de sonido, de vestuario, había ensayado con Namjoon, con Hoseok, incluso con Christopher, que también era uno de sus invitados especiales. Por supuesto que Taehyung también iba a subir al escenario.


Estaba todo perfectamente organizado, sabía el orden de las canciones a la perfección, las coreografías, las pausas que iba a tener para hablar, absolutamente todo.


Iba a ser un inicio de tour mundial impresionante, Jungkook estaba seguro.


—¡Un último ensayo, Jungkook!


—Está bien —respondió a través del micrófono.


Empezó de nuevo desde la primera canción, aunque obviamente no las cantó enteras y mucho menos todas.


El ensayo avanzaba bien, de un momento a otro para Jungkook fue posible escuchar los gritos provenientes de fuera del estadio y eso solo hizo que se pusiera incluso un poco nervioso. No obstante, continuó con el ensayo como si nada hasta que llegó la última canción.


—¡La gente de fuera, hacer algo de ruido! —exclamó, haciendo que gracias al micrófono se escuchara el doble de fuerte.


Como respuesta, recibió un montón de gritos que lo hicieron sonreír y finalmente, salió del escenario.


Era momento de preparar todo y que estuviera perfecto, él debía de cambiarse de ropa. El tiempo que tenía era más bien limitado, sabía que no podía ir a saludar a Yoongi al palco y mucho menos a Jimin, si es que finalmente aparecía.


En ese momento estaba sentado, dejando que le arreglaran tanto el pelo como el maquillaje. Sus piernas moviéndose debido a los nervios. Sabía que la gente ya estaba entrando al estadio.


La puerta del camerino se abrió, Yoongi entró con una sonrisa adornando su rostro y detrás de él estaba Jimin.


—Te noto un poco nervioso, Kook —las trabajadoras dejaron que Yoongi se acercara hasta poder apoyar sus manos en los hombros del tatuado—. Lo harás genial.


—Eso espero, Yoon —contestó, su mirada fija en el espejo, pero no en su reflejo, más bien en el de Jimin—. Es bueno ver qué estás aquí, Jimin.


—Yoon me obligó a venir hasta aquí, juro que yo iba a ir directamente al palco.


—Eso, échame las culpas por traerte a ver a Jungkook.


Yoongi se alejó, dejando que las trabajadoras finalizaran lo que estaban haciendo. Solo fue cuestión de minutos para que Jungkook estuviera listo y de pie frente a Yoongi y Jimin.


—Me está haciendo sentir feo, mejor vámonos ya —dijo Yoongi.


—Gracias por el cumplido, supongo —habló tras soltar una pequeña risa.


Tanto Jimin como Yoongi estaban dispuestos a irse, pero porque los del staff ya estaban comenzando a hacer alboroto fuera, siendo más que obvio que Jungkook debía salir en escasos minutos.


Antes de que Jimin saliera por la puerta, Jungkook no tardó en agarrarle de la mano para frenar sus pasos.


—Quiero hablar contigo cuando acabe el concierto, así que, por favor ven aquí una vez finalice en vez de regresar a casa.


—Claro, aquí estaré —le dedicó una pequeña sonrisa—. Fighting, Jungkook-ah.


—Disfruta del concierto, Jimin-ssi.


Soltó al chico permitiendo que este se alejara de él, quedando de vuelta solo en el camerino, bueno, con todos los trabajadores hasta que la puerta fue abierta de golpe.


—¡Dos minutos, JK!


Fue rápido, agarró el micrófono y prácticamente corrió hasta la plataforma donde debía estar. En el camino se acomodó su in ear derecho y una vez estuvo cerca de la plataforma se encontró con sus demás compañeros.


Todos juntaron su mano en el medio antes de que Namjoon gritara:


—Fighting!


Jungkook sonrió, subiéndose a la plataforma, pero se quedó agachado.


La cuenta atrás se escuchaba y Jungkook estaba casi seguro de que podía temblar de los nervios. El contador llegó a cero, todo estaba lleno de gritos y gente diciendo su nombre.


La plataforma subió con rapidez, haciendo que Jungkook entrara en el escenario con un salto al mismo tiempo que se encendían las luces y la primera canción comenzaba a sonar.


Estaba saliendo todo como estaba planeado, Jungkook dando todo de sí mismo para que el concierto saliera perfecto, además de que con todos los gritos de los fans, era imposible no emocionarse y ser más energético.


El concierto avanzó como debía, Jungkook ya había cantado junto a Namjoon, también junto a Christopher. En ese momento se estaba cambiando de ropa mientras había una pequeña pausa.


No podía negar que más de una vez había mirado hacia el palco, no solo para encontrarse con sus padres, que también. Se había topado con la mirada de Yoongi y más de una vez con la de Jimin, que si estuviera un poco más cerca, Jungkook juraría que le estaba sonriendo.


Estaba falto de aire, de eso no había duda, pero debía ser rápido.


Era un poco caótico todo lo que ocurría ahí abajo. Jungkook se intentaba arreglar, la gente se intentaba deshacer de su sudor, arreglar su cabello, pero a la vez dándole algo de oxígeno.


Una vez de nuevo arriba en el escenario, solo quedaba acabar el concierto. Las últimas canciones, el rapear con Hoseok y de paso bailar, sumado a su actuación con Taehyung justo antes de cerrar el concierto con su nueva canción titulada "My time".


—¡Muchas gracias, Busan, mi querida ciudad natal, por hacer el inicio de este tour mundial el mejor de todos!


Se paseó por todo el escenario, encargándose de despedirse de todos y hacer más de una reverencia en un intento de mostrar su gratitud.


—¡Nos vemos en el próximo concierto!


Llevó sus manos hasta su cabeza en un intento de corazón, sonriendo y luego agitando su mano mientras la plataforma donde estaba posicionado bajaba hasta acabar bajo el escenario.


Jungkook acabó sentado en el suelo con una sonrisa en su rostro, el cual estaba cubierto por una fina capa de sudor. Namjoon fue el primero en acercarse y palmear su hombro.


—Has estado genial, Kook.


—Gracias por venir hoy, Namjoon hyung —agradeció con su respiración aún algo pesada.


Los demás no tardaron en acercarse, gente del staff que tenían cierta confianza con Jungkook felicitándolo por el inicio de su gira.


—Creo que nadie va a superar este concierto —dijo Minho.


—Fue lo mejor que vieron mis ojos —comentó Hyunjin completamente de acuerdo.


Fueron unos minutos los que le tomó a Jungkook levantarse, siendo seguido por sus amigos hasta encontrarse con Yoongi y de paso con Jimin.


No había rastro de sus padres, así que, si salía pronto de allí, intentaría ir a su casa.


—Eso estuvo genial, Kook.


—Gracias, Yoon, espero que lo hayas disfrutado de paso.


—Por supuesto que lo hice.


La mirada de ambos fue a Jimin y Yoongi lo empujó hasta que acabó más cerca de Jungkook.


—Pareces solo un fanático en vez de su amigo —se burló.


—Cállate —habló, mirando de mala manera a Yoongi.


Jungkook por otro lado soltó una pequeña risa, jugando con su micrófono y observando la escena, obviamente sin quejarse de la repentina cercanía que tenía con Jimin. Aunque si odio que todos siguieran ahí observando.


—Estuviste genial, Jungkook-ah, de verdad tu voz es hermosa y se nota que siempre lo das todo en el escenario. Gracias por la entrada y permitir que viniera a verte.


Cuando Jimin hizo una pequeña reverencia, Jungkook comenzó a negar rápidamente, haciendo que volviera a colocarse recto.


—Es un placer que hayas venido, de verdad, Jimin-ssi, pero por favor no es necesaria la reverencia.


El corazón de Jungkook comenzó a latir con fuerza conforme Jimin lo llamó de aquella manera, adoraba que lo hiciera teniendo en cuenta que le llamaba así durante su relación.


Aún con los nervios, fue capaz de dedicarle una sonrisa, dejando sus manos en los hombros del chico más tiempo de lo necesario.


—Voy a dejar todo esto y a vosotros os veo luego, más tarde —dijo, refiriéndose a sus amigos—, pero Jimin-ssi, tú espérame aquí, por favor.


Jungkook no se sorprendió de que sus amigos de paso cuchichearan, es por eso que les miró mal, pero luego se alejó de ahí para juntarse con todos los del staff.


Seokjin se acercó también a felicitarle mientras se deshacía de su micrófono y absolutamente de cualquier aparato que no le hiciera falta, permaneciendo con la ropa de la última actuación.


Fue rápido diciéndole a Seokjin que estaría en su camerino cambiándose y que él se encargaría de quitarse el maquillaje por su cuenta, pero que nadie le molestara en ese momento, pues debía hablar con alguien de algo importante.


No dio muchos detalles, pues aún había trabajadores a su alrededor, no obstante, Seokjin si tenía cierta idea de lo que estaba pasando.


Así fue como Jungkook comenzó a prácticamente correr por el lugar hasta volver al lado de su camerino, donde cierto chico de pelo naranja lo estaba esperando.


Fue por impulso, Jungkook abrió la puerta y agarró la mano de Jimin. Le obligó a entrar a la habitación, cerrando la puerta detrás de ellos y asegurándose de que nadie estaba ahí dentro.


—Perdón —dijo de repente.


—¿Por qué te disculpas, Kook?


—Por no lograr olvidarte —suspiró frustrado—. Siento que es imposible el verte como un simple amigo y eso que hace como tres años que no nos ve-


Cuando menos se lo esperó, Jimin se acercó a él. Jungkook había comenzado a andar por la habitación hasta que Jimin se detuvo justo delante de él, sin dejarle acabar la frase, pues lo sostuvo de la nuca. Jungkook se vio obligado a inclinarse, ambas bocas chocando de manera repentina.


El tatuado abriendo sus ojos al principio sin creer que eso estaba pasando, pues no lo esperaba, pero rápidamente cerró sus ojos, sus brazos rodeando la cintura de Jimin para acercarlo aún más a su cuerpo, asegurándose de que no se iba a alejar de él.


Las manos de Jungkook sosteniendo la espalda de Jimin, asegurándose de que era real y de que estaba justo enfrente de él, pero por supuesto que estaba delante de él.


Jungkook no confundiría esos labios en la vida, ni esa forma de besar.


Los brazos de Jimin rodeando el cuello de Jungkook sin necesidad de romper el beso, el cual había pasado de ser lento y suave a absolutamente todo lo contrario. Tal vez era por ese motivo que Jungkook aún seguía sin creer que eso estaba pasando.


Si bien Jungkook tenía un bonito sillón en la sala, no tuvieron mejor idea que comenzar a caminar sin rumbo, sin chocar con el sillón, pues la espalda de Jimin chocó contra el borde del tocador de maquillaje.


Ni siquiera el propio Jungkook, supo de dónde sacó la valentía para bajar sus manos hasta el trasero de Jimin y obligarlo a impulsarse hasta tenerlo sentado mientras él se mantenía en el hueco de sus piernas.


Bueno, quizá la charla podía esperar.


Se separaron por unos segundos, Jungkook sin saber exactamente qué le seguía a eso, es decir, podía continuar por un camino que sabía cómo iba a finalizar, pero no iba a hacer nada de eso sin la autorización de Jimin.


Las respiraciones de ambos se habían vuelto pesadas, Jungkook había inclinado su cuerpo hasta que su frente quedó apoyada en la de Jimin y fue el de cabello naranja quien volvió a unir sus labios.


El tatuado atrajó al chico aún más a su cuerpo, tomándose el atrevimiento de colocar sus manos por debajo de la camiseta que llevaba puesta. Jimin no se quedó atrás, pues también coló sus manos pero para poder dar con los omóplatos de Jungkook.


Era más que obvio que el tatuado se iba a alejar, pues lo hizo solo para llevar sus manos hasta su espalda y deshacerse de su camiseta, tirándola al suelo.


Ahora había un Jungkook sin camiseta, entretenido en besar a Jimin mientras sus manos apretujaban los muslos del chico, quien tenía las piernas perfectamente enredadas en la cadera del tatuado.


Jungkook estaba aprovechando ese momento para mordisquear el labio inferior de Jimin a su antojo, jugar con la lengua del chico y de paso succionarla solo para intentar saciarse, pero eso no era una sesión de besos suaves, no.


Ninguno había dicho nada, pero podían notar a la perfección como ambas erecciones cubiertas por la ropa chocaban. Además de que Jungkook estaba más que seguro de que los suspiros y jadeos de Jimin estaban siendo callados contra su boca. Debido a ello, Jungkook decidió separarse y esconder su rostro en el cuello del contrario.


Sus dientes clavándose con suavidad al principio, su lengua pasando por el lugar antes de cerrar sus labios y chupar cierta porción de piel para dejar una marca rojiza. Esa marca que fue seguía de otra y otra mientras que Jimin ahora jadeaba por lo bajo y se aferraba a la espalda de Jungkook.


—No dejes muchas marcas —murmuró Jimin.


Jungkook alzó su cabeza, observándolo con el ceño ligeramente fruncido.


—¿De verdad acabas de decirme eso sabiendo como soy, mi amor?


Las mejillas de Jimin tomando un color rojo, dejándose caer hacia delante hasta que su frente quedó en una de las clavículas de Jungkook.


—Sabes que me da vergüenza.


—¿Las marcas o que te llame mi amor? Porque sigues actuando igual que cuando éramos novios, cariño.


La mano derecha de Jungkook enredándose entre algunos mechones de cabello de Jimin, quien había subido su rostro hasta tener acceso al cuello de Jungkook. Lo que los diferenciaba es que Jimin era de darle besos y mordidas suaves, siendo delicado, dejando marcas poco visibles o ninguna, teniendo en cuenta con quién estaba tratando en ese momento. Sin embargo, Jungkook actuaba con total libertad, siendo un bruto de primeras.


Que Jungkook notara los labios de Jimin en su cuello, fue una vía libre para que él pudiera continuar tocando más allá. Sus manos bajando de nuevo para colarse bajo la camiseta de Jimin, dando un apretón a la cintura ajena.


El de pelo naranja se separa solo para que Jungkook se deshiciera de la camiseta, ahora ambos en las mismas condiciones.


Cuando menos lo esperó, el tatuado recibió un pequeño empujón y Jimin se bajó del tocador. Fue él mismo quien se deshizo del resto de su ropa, quedando desnudo frente a los ojos de Jungkook, quien no tardó ni un segundo en escanearlo de arriba abajo.


—Tal precioso como siempre, Jimin-ssi —murmuró antes de acercarse e inclinarse para iniciar un nuevo beso algo más desordenado que los anteriores.


Daba igual si en algún momento la saliva se escurría por los lados, si Jungkook mordía más fuerte el labio inferior de Jimin. Era algo que los dos disfrutaban y eso estaba bien.


Esta vez las manos de Jungkook bajaron con tranquilidad desde la espalda hasta el trasero de Jimin, apretándolo con ansias y logrando que el de cabello naranja gimiera contra su boca cuando sus cuerpo quedaron completamente pegados.


—Te odio —habló cuando el beso se rompió.


Uno de los dedos de Jungkook había iniciado a rozar con insistencia la entrada de Jimin y ahora estaba sonriendo con malicia.


—¿Me odias por saber exactamente dónde tocar?


—Por eso mismo te odio.


Jimin agarró de mala gana la muñeca de Jungkook haciendo que se detuviera. Una vez logró tener los dedos del tatuado a la vista, no tardó en llevárselos a la boca y chuparlos, llenarlos de su propia saliva pues no tenía de otra en ese momento.


Jungkook apretó sus labios entre ellos, observando como Jimin hacía aquello, sin decir algún comentario al respecto porque sabía que Jimin le iba a terminar golpeando.


Lo conocía, se conocían demasiado bien.


Esperó paciente, entretenido con la vista. Esa sonrisa de costado adornando su rostro mientras Jimin mantenía la mirada fija en él también, probablemente batallando para ver quién de los dos se avergonzaba antes y Jungkook sabía, que él no iba a ser el primero.


Sus dedos quedaron libres, una vez más dirigiéndose a la entrada del chico donde no lo pensó a la hora de iniciar a prepararlo.


Jimin aferrándose de nuevo a la espalda del tatuado con fuerza, clavando sus uñas sabiendo que Jungkook no iba a poner una queja de ello.


El otro brazo de Jungkook sosteniendo el cuerpo de Jimin y asegurándose de que estuviera pegado al suyo. Solo fue cuestión de tiempo, unos minutos que para Jungkook fueron eternos, pero Jimin comenzó a gemir por lo bajo, intentando sostenerse aún más al cuerpo del tatuado.


Gemidos que eran lo mejor que Jungkook podía escuchar además de que le fascinaba ver a Jimin arquear su espalda y que fuera él mismo quien buscaba más de sus dedos. Era algo que a Jungkook siempre le iba a fascinar.


El tatuado se alejó un poco y decidió que era buena idea girar a Jimin, pero cuando alzó su cabeza y se dio cuenta del espejo justo en frente de ellos, no tardó en sonreír. No obstante, cuando Jimin se dio cuenta de eso, quiso darse la vuelta de nuevo, pero Jungkook no se lo permitió.


—No, Jungk-


—Sí, Jimin-ssi.


Le interrumpió, deshaciéndose de su pantalón y de su ropa interior. A diferencia de Jimin, Jungkook solo lo bajó lo suficiente.


La mano derecha de Jungkook acariciando la cadera de Jimin, el chico soltando el aire retenido en sus pulmones, dejando de estar tan tenso y nervioso. El tatuado aprovechando eso para abrirse paso con su miembro, siendo cuidadoso, aunque tuvo que dejar caer algo de su saliva y ayudarse un poco con su mano para que fuera más fácil.


Cuando las manos de Jungkook comenzaron a pasearse por la espalda de Jimin, el chico dejó de estar aferrado con fuerza al tocador y alzó su cabeza, encontrándose con la mirada de Jungkook en el reflejo del espejo. Ambos mantenían sus labios entreabiertos y justo cuando Jimin iba a decir algo, Jungkook salió y entró de golpe, logrando que lo único que saliera de los labios de Jimin fuera un gemido sonoro y que, probablemente, se habría escuchado incluso fuera de la habitación.


¿A Jungkook le había importado eso último? En absoluto.


Podría haber iniciado las cosas lentas, podría haber ido a un ritmo calmado o al menos no brusco, pero Jungkook nunca cumplía con eso.


Tenía a Jimin apoyado en el tocador, con la cabeza baja para no dar con su reflejo, aferrado como era posible al lugar, con Jungkook siendo un bruto de primeras detrás de él.


El agarre que mantenía el tatuado en la cadera del contrario era fuerte, clavando sus dedos haciendo que incluso la piel de alrededor se volviera blanquecina, estando más que seguro de que la marca de sus dedos iba a quedar ahí plasmada.


Todos los sonidos que inundaban la habitación, eran verdadera música ante los oídos de Jungkook. El sonido de sus pieles chocando, los sonidos que Jimin se esforzaba en callar, pero fallaba en el intento. Era un combo maravilloso y teniendo en cuenta lo bien que se ajustaba el interior de Jimin al miembro de Jungkook, solo hacía que los gemidos roncos del tatuado se sumaran a la melodía.


La mano derecha de Jungkook viajó por toda la espalda de Jimin hasta pasar por su cuello. Sus dedos agarrando las mejillas ajenas para alzar el rostro del chico y que así pudiera mirar el reflejo.


—¿Por qué no te miras al espejo, mi amor? —preguntó, su cuerpo inclinándose hacia delante— Era así como te gustaba hacerlo ¿no? Sin pizca de cuidado y sin nada de suavidad.


El pecho de Jungkook casi chocaba contra la espalda de Jimin, sus labios cerrándose alrededor del cartílago de la oreja del contrario y chupando, pero con su vista fija en el reflejo, viendo el desastre que era Jimin a través de él.


El de cabello naranja había abierto su boca dispuesto a responder, pero fue interrumpido por un jadeo y dos segundos después algo se escuchó.


La puerta, alguien había llamado a la maldita puerta.


Jungkook había soltado la oreja de Jimin, girando su cabeza en dirección a la puerta con su ceño ligeramente fruncido. Pensaba que había dejado claro que nadie lo molestara.


Una vez más, la mirada de Jungkook dando con el reflejó de Jimin en el espejo quien negó con rapidez.


—No, ni se te ocurra ¡Jungk-


La mano del tatuado fue a parar a la boca de Jimin justo antes de embestir de manera aún más violenta que antes. Los gemidos de Jimin siendo ahora ahogados contra la palma de la mano de Jungkook.


Si alguien había dicho algo al otro lado de la puerta, ninguno de los dos lo había escuchado o tal vez Jungkook había ignorado absolutamente todo. El sonido de sus cuerpos chocando siendo incluso más sonoro que antes, probablemente la persona que había llamado a la puerta se habría ido lejos de ahí.


Ambos chicos estaban cubiertos por una fina capa de sudor, los dos con el pelo pegado a sus frentes. El cuerpo de Jimin moviéndose ante las embestidas bruscas de Jungkook, casi todo su torso apoyado en el tocado mientras una de sus manos se aferraba a la muñeca del tatuado.


El tatuado había aprovechado para continuar marcando la anatomía de Jimin, aún si la tarea en ese momento era algo más complicada. Lo hizo de todas maneras, clavando sus dientes con más fuerza que antes.


Su cabeza se alzó, su mirada cayendo en Jimin, quien tenía sus ojos cerrados aún cuando lágrimas caían de ellos acabando en la mano de Jungkook.


Ni siquiera supo en qué momento pasó, Jungkook solo sintió el cuerpo de Jimin temblar bajo el suyo y su miembro siendo apretado de mejor manera, sintiéndose en el mismísimo paraíso.


—Joder.


Maldijo entre dientes, destapando la boca de Jimin para poder aferrarse él también al tocador.


Al parecer ambos llegando al orgasmo casi a la misma vez, con la burbuja de placer estallando de golpe que ni siquiera Jungkook pudo decir nada y era más que obvio que Jimin no pudo avisar por obvias razones.


—Maldita sea —susurró Jimin tras tomar una bocanada de aire.


Ahora lo que se escuchaba eran sus respiraciones aceleradas. Los dos chicos intentando calmarse, Jungkook incorporándose un poco y dedicándose a acariciar la espalda de Jimin con sus dedos hasta que escuchó una pequeña risa.


—Bonito camerino, Kook.


El nombrado no tardó en soltar también una risa, llevando su mano derecha hasta el cabello de Jimin en un intento de acomodarlo.


—Me alegra que te guste, Jimin-ssi.


—Me gustas más tú.


Jungkook apretó sus labios entre ellos antes de arrugar su nariz y sonreír. No tardó ni dos segundos en inclinarse, dejando un beso en la mejilla de Jimin.


—Eso me alegra aún mucho más, porque a mí también me gustas, mucho además.


Se quedaron en esa posición por unos segundos hasta que Jimin intentó incorporarse. Jungkook no tardó en salir de él con cuidado, suspirando y tirando su pelo hacia atrás antes de girar un poco su cuerpo.


Tampoco se sorprendía de que Jimin le hubiera dichos algo como eso justo después de una ronda de sexo, pues así sucedía cuando eran novios.


—Quédate quieto, voy a buscar algo para limpiarte.


—Más te vale, porque se está escurriendo, Jungkook, voy a matarte.


—Eso no lo decías cuando estábamos fol-


—¡Busca algo, idiota!


El tatuado comenzó a reír y sin alejarse demasiado, consiguió un rollo de papel. Podría haber agarrado una de las toallas, pero eso iba a ser bastante sospechoso.


Pensaba eso después del escándalo, muy gracioso.


Se encargó de limpiarse a él primero, acomodar su ropa de paso y agacharse, limpiando a Jimin sin alguna queja. Una vez la tarea estuvo finalizada, dejó un golpe sobre uno de los glúteos del chico con cabello naranja y se levantó para buscar una papelera.


—Ya sabía que te gustaba mi trasero —habló burlón Jimin, agarrando su ropa y comenzando a arreglarse mientras Jungkook también agarraba su camiseta una vez tiró el papel.


—Es tan bueno que lo sepas, me ahorras decirte cosas porque ya las sabes —respondió divertido.


Ambos vestidos de nuevo con una pequeña sonrisa en sus rostros, aunque Jungkook se había entretenido mirando las marcas en el cuello de Jimin.


Una obra de arte, con un gran artista de paso.


Jungkook llevó su mano derecha hasta el rostro de Jimin, inclinándose hasta juntar ambas bocas en un beso suave que fue correspondido sin ninguna queja.


—¿Es buen momento para decirte de intentarlo de nuevo? —murmuró Jungkook contra los labios de Jimin.


El chico de cabello naranja soltó una carcajada, alejándose de Jungkook, quien frunció su ceño confundido. Estaba apunto de entrar en pánico, sintiendo sus nervios presentes al ver como Jimin se acercaba hasta la puerta.


—Mi bonito novio, Jungkook-ah.


Abrió la puerta del camerino, dispuesto a salir de ahí. El rapero corrió detrás de Jimin, quien también había comenzado a correr por algún extraño motivo.


—¡¿Eso es que sí?!


—¡Eso es que más te vale sacar tiempo para mí!


Los trabajadores que aún quedaban ahí girándose a ver a aquellos dos corriendo, claramente confundidos al no reconocer al chico de cabello naranja, pero sí a Jungkook.


Fue una carrera algo desastrosa, intentando no chocar con nadie hasta acabar fuera en el estadio, donde Jungkook logró atrapar a Jimin entre sus brazos.


—Deja de correr y avergonzarte, sé que está pasando eso último, te conozco.


—Si me conoces deberías dejarme ir, sabes que me da cos-


—Hablo en serio —le detuvo—. Intentaré administrar mi tiempo, venir a verte conforme tenga descansos, llamarte y si es posible incluso traerte conmigo a alguno de los lugares de mi gira.


—Kook.


—Intentemoslo de nuevo, Jimin, esta vez saldrá bien.


El de pelo naranja se giró como pudo entre los brazos de Jungkook, quien le miraba con una pequeña sonrisa.


—¿Ya dije que te extrañé? —susurró Jimin, apoyando sus manos en el pecho de Jungkook.


—Y yo también te extrañé —respondió— ¿Te dije yo a ti que también entras en el club de no olvidar a tu ex? —comentó divertido.


—Debías arruinarlo.


Jimin le dio un empujón para alejarlo, comenzando a caminar divertido en dirección a donde estaban su grupo de amigos que, casualmente, estaban por ahí fuera gracias a que todos los fans de habían ido.


—¡Oye que yo era el número uno en ese club! —exclamó— ¡Pero mira, volví con mi ex!


—¡Eres idiota!


—¡También te quiero mucho, Jimin-ssi!


—¿¡Si volvieron los que no olvidan a su ex!? ¡Mira que yo sabía que ambos estabais en el club! —gritó Taehyung.


—¡Tú cállate! —exclamó Jungkook, ganándose la risa de todos.


Fue imposible para Jungkook no sonreír, pues al parecer iniciar su gira e ir a Busan no había sido malo en absoluto y tal vez, eso de no superar a su ex tampoco era tan malo, no si había vuelto con él, pero esta vez para que todo saliera bien.


Pues era cierto que Jimin siempre había sido su fan número uno y… ¿quién sería Jungkook sin su fan número uno a su lado?