Capítulo único.
Dejó caer su cuerpo un poco más sobre la silla casi cayéndose por completo, pero sin que eso llegara a pasar realmente. Su vista llevaba horas pegada a aquella pantalla y su pie derecho incluso se había comenzado a mover de forma continua y nerviosa.
Jungkook apoyó sus manos en la tabla de madera para acomodarse en la silla una vez más, pero terminó por levantarse ya cansado de la situación.
Abrió la puerta blanca de aquella sala para salir y caminar por el largo pasillo hasta acabar frente a la última puerta de todas. Sin pizca de paciencia o de delicadeza, comenzó a golpear la puerta con su puño una y otra vez hasta que esta finalmente se abrió.
—¿Se puede saber qué haces, Jungkook? estoy trabajando.
Jungkook observó a Yoongi con su ceja alzada, como si lo que hubiera dicho él de pelo azulado no fuera obvio.
—Perdona, no tenía idea, no es como si estuviéramos en la empresa y este fuera tu estudio.
El de cabello negro, se hizo espacio entre la puerta y el cuerpo de Yoongi para acabar adentrándose al estudio de su hyung.
Jungkook siquiera había pedido permiso, él solo se sentó sobre la silla sobrante que había en el estudio, sin quitarle la silla principal a Yoongi eso obvio.
El de cabello azulado, se sentó de nuevo sobre su silla, acercándose hasta quedar cerca del teclado que tenía sobre el escritorio en frente de la gran pantalla. Todo era silencio, menos cuando Yoongi pulsó algunas teclas en busca de completar la partitura que tenía a medias.
—Debes de ayud-
—¿Viste las tendencias de Twitter?
La frase de Jungkook quedó a medias ya que fue interrumpida por la pregunta de Yoongi.
—Vengo aquí a pedirte ayuda para acabar una canción y me saltas con las tendencias de Twitter.
Jungkook gruñó molesto ante eso y Youngi solo rodó los ojos dispuesto a reclamarle a Jungkook, si no fuera porque la puerta volvió a ser golpeada, llamando la atención de los dos chicos.
Ambos chicos se levantaron a la vez, casi corriendo para abrir la puerta y ver quién iba a interrumpir su preciada charla.
Namjoon y Hoseok sonrieron una vez la puerta fue abierta y Jungkook no hizo nada más que apoyarse en el marco observando a sus hyungs comenzar a hablar de temas de trabajo justo en frente de la puerta.
El tatuado había ido al estudio de Yoongi con intención de que este último le ayudara a acabar de componer, pero lo único que recibió fue una pregunta por parte del mayor, mientras Namjoon y Hoseok si recibían la ayuda de su mejor amigo.
Jungkook decidió mantenerse en silencio y volver dentro, sentándose esta vez en la silla que utilizaba Yoongi y comenzó a girar mientras toqueteaba el piercing de su ceja, en un intento de entretenerse mientras Yoongi seguía hablando con Namjoon y Hoseok.
—¡Jungkook!
El tatuado alzó la cabeza y terminó de girar la silla para observar la puerta. Había estado tan concentrado que no había escuchado como lo llevaban llamando desde hace rato.
Se levantó de la silla para asomarse también por la puerta, observando como los tres chicos le observaban con el ceño fruncido. Jungkook pensando que iba a ser regañado de nuevo, aún cuando esta vez no había hecho nada, sonrió mostrando sus dientes frontales, intentando verse lo más inocente posible.
—Lo que iba diciendo, debemos estar en la sala de reuniones en cinco minutos. —Fue Namjoon quien se encargó de comunicar aquello.
—¿De qué vamos a hablar? Espero y si vamos a cenar con más empresarios la cena sea buena, la últ-
—Jungkook, deja de centrarte solo en la comida.
—La comida es importante. —Hoseok palmeó el hombro de Jungkook demostrando que lo apoyaba.
—¿Lo ves? no estoy loco.
Jungkook terminó por salir del estudio de Yoongi comenzando a caminar por los pasillos directo a la sala de reuniones.
Estaba seguro que terminarían por decirle que se reunirían con más gente por la noche, que se fueran a casa y se tomaran lo que queda del día libre para luego aparecer en un restaurante lujoso como personas decentes dispuestos a negociar colaboraciones.
Con ese pensamiento, Jungkook abrió la puerta de la sala de reuniones sin llamar, entrando como si se tratara de su casa, eso sí, haciendo una reverencia antes de eso.
Sus amigos no tardaron en entrar después de él, sentándose los cuatro en fila, ocupando los asiento de siempre y esperando que su manager apareciera para poder hablar.
Minutos después, alguien entró por la puerta y todos al saber de quién se trataba, tan sólo mantuvieron su compostura sin agachar la mirada en ningún momento.
—Imagino que os está yendo bien componiendo ¿no es así?
—Así es, estaba por acabar una melodía para la nueva colaboración que hacemos con Jungkook de hecho.
El tatuado observó a Namjoon y le alzó el pulgar. Aún sin haber escuchando la melodía, estaba seguro de que le encantaría, a Jungkook siempre le había fascinado la forma de trabajar de sus hyungs, por lo que rara vez le disgustaba alguna melodía o letra compuesta por sus amigos, de hecho siempre se sentía orgulloso de las creaciones de sus compañeros.
—Me alegra mucho eso, aunque ese no es el tema a tratar realmente. —Tanto Jungkook como los demás mantuvieron sus ojos sobre su manager en espera de que continuara hablando. —Tendremos una cena co-
—La comida que sea buena, por favor.
Mientras Hoseok intentaba no reír por lo que había dicho Jungkook, Namjoon y Yoongi le miraban en un intento de regaño.
—Será buena, Jungkook.
Namjoon y Yoongi miraron sorprendidos a su manager al ver que este tan solo había comenzado a reír por lo que había dicho Jungkook en lugar de regañarlo.
El tatuado le guiñó un ojo a su mejor amigo antes de volver la atención a su manager.
—Será mañana, también vendrá la empresa de modelaje donde se encuentran Kim Taehyung, Kim Seokjin y Park Jimin.
Jungkook cubrió su boca para evitar que los demás vieran la sonrisa arrogante que ahora adornaba su rostro. Al parecer aquella cena no iba a ser tan aburrida como Jungkook pensaba.
El codo de Namjoon chocó contra el costado de Jungkook llamando la atención de este último, el cual solo carraspeó y destapó su boca para asentir con semblante serio.
Después de acordar la hora y avisar una y otra vez que debían verse responsables como en todas las cenas, el manager decidió darles el resto del día libre.
El tatuado no dudo levantarse el primero, abriendo la puerta y saliendo de aquella sala seguido de los demás.
—Me quedaré aquí, necesito acabar la melodía.
—Yo estaré ensayando en la sala de baile.
—¿Tú te quedarás, Jungkook? así te ayudo con la composición que estabas haciendo.
El de cabello negro negó con suavidad.
—Puedes ayudarme mañana, hyung, quizá en la tarde. Ahora con permiso iré a hacer un par de cosas.
Hizo una reverencia aún cuando su manager no estaba ahí y solo estaban sus amigos, los cuatro aún de pie frente a la puerta.
Jungkook tan solo avisó que se iba a ir y dejó que sus hyungs volvieran al trabajo mientras él sacaba su teléfono del bolsillo, dudando si debería llamar o no. Terminó por no hacerlo y guardó su teléfono de nuevo en su bolsillo tras mirar algunas notificaciones y se dirigió al ascensor dispuesto a bajar.
Mientras se encontraba en el ascensor, se dio un vistazo en el espejo, toqueteando su piercing y arreglando un poco su cabello hacia atrás, dejando su frente descubierta. Al mismo tiempo que las puertas del ascensor se abrían, Jungkook se ajustó las mangas de la chaqueta, dejándolas arremangadas hasta la altura de su codo.
A paso tranquilo y saludando a algunas personas que caminaban por el vestíbulo, salió del gran edificio. No traía su coche, por lo que iba a tomar un taxi, eso hasta que alguien le frenó el paso, haciéndole girar y ver a uno de los conductores que solía llevarlo siempre a los lugares. Más bien, él se encargaba de llevarlo a los lugares donde cantaba cada que tenía concierto.
—¿Irás a algún lado, Jeon? ¿Necesita que lo dejé en algún lugar?
—¿No es molestia? ¿no debes hacer más cosas? Puedo tomar un taxi si es así.
—Por favor, es mi trabajo, nunca va haber problema, señ-
—Jungkook, Jungkook o Jeon a secas está bien. Llevamos mucho tiempo trabajando juntos, nada de usar señorito o algo así.
Jungkook observó como el trabajador hizo una reverencia y él no tardó en imitar esa acción, guardando después las manos en los bolsillos de su pantalón y siguiéndole el paso hasta donde se encontraba la camioneta negra.
El tatuado sin duda, hubiera pensando que esa furgoneta le estaba esperando a él para llevarlo de vuelta a casa tras finalizar las prácticas de la coreografía que tenía más tarde. Para suerte el conductor, le habían dado el resto del día libre y no debería esperarlo tanto tiempo.
Antes de entrar a la furgoneta y sentarse en los asientos traseros, le indicó al contrario hacia donde se dirigía. Cuando recibió un asentimiento por parte del conductor, él solo entró y cerró la puerta, acomodándose para estar lo que duraba el camino observando su teléfono.
Sin dudarlo, entró a Twitter, observando donde había sido mencionado. Todo iba bien hasta que vio su nombre estaba junto al de alguien más en tendencias, entendiendo de lo que hablaba Yoongi en la mañana y porque le había preguntado si lo había visto.
Apretó sus dientes, tensando su mandíbula y guardó su teléfono de vuelta en el bolsillo.
No pasó mucho tiempo después de eso, cuando el coche paró y la puerta fue abierta haciéndole a Jungkook reaccionar y dejar de morder la piel de alrededor de la uña de su pulgar.
—Muchas gracias por traerme, no hace falta que me espere, puede volver a la empresa.
Avisó el tatuado, saliendo de la furgoneta y caminando sin darle tiempo al conductor de decir algo. Frenó su paso frente al gran edificio que había frente a sus ojos y ladeó su cabeza en un movimiento rápido antes de empujar el interior de su mejilla izquierda con su lengua.
Sin pensarlo dos veces entró al edificio acercándose a la recepción para hacer su búsqueda más rápida.
—Hola, buenos días, soy Jeon Jungkook ¿podría decirme por favor dónde está Park Jimin?
Jungkook fue directo a la hora de preguntar, siendo educado sobre todo, no quería que lo echarán del edificio nada más puso un pie dentro.
Se mantuvo atento a las indicaciones e hizo una reverencia cuando aquella chica terminó de explicarle el camino que debía tomar. Así que con paso tranquilo, siguió las indicaciones al pie de la letra, llamando a la puerta que quedó justo enfrente de él, esperando no haberse equivocado.
—Hey, Jungkook ¿qué haces aquí?
La voz de Taehyung le llamó la atención y el nombrado solo se encogió de hombros, luciendo tranquilo.
—Me dieron el día libre y dije ¿por qué no venir aquí y de paso saludar?
Taehyung se hizo a un lado, dejando a Jungkook pasar a la sala.
El de cabello negro no tardó en ojear el lugar, buscando el cabello rosa qué siempre resaltaba en cualquier lugar. Al parecer fue demasiado obvio, ya que Taehyung palmeó su hombro llamando su atención.
—Jimin está en su probador, la puerta de allí a la izquierda te llevará a un pasillo, el probador de Jimin es la penúltima puerta a la izquierda.
Le explicó antes de guiñarle un ojo y dirigirse de nuevo al centro de la sala, donde se encontraba un grupo de personas, probablemente modelos hablando de trabajo, Jungkook no iba a meterse en esa conversación, tampoco molestaría a los trabajadores.
Intentando no llamar mucho la atención, se dirigió a la puerta que le había indicado Taehyung, cerrándola con cuidado después.
Caminó decidido por aquel pasillo hasta parar una vez más su paso frente a la puerta blanca, alzó su mano y chocó sus nudillos con fuerza contra la madera, en espera de que así la puerta se abriera más rápido.
—¡Jin te dije que aún no-! Oh…
Jimin, el cual había abierto la cabeza con la camisa a medio abrochar, terminó por dejar la oración a medias al darse cuenta que quien estaba parado frente la puerta no se trataba de su amigo y compañero de trabajo Seokjin.
—Si, oh, sorpresa no soy Jin.
Jungkook imitó lo último dicho por Jimin antes de hacerse paso y entrar a la habitación que usaba el más bajo para cambiarse. El tatuado también se encargó de cerrar la puerta de golpe y con seguro, esperando que nadie viniera o se asustara por el ruido generado.
—¿Qué haces aquí?
—¿Esa es la primera cosa que me vas a decir?
El de pelo rosa había comenzado a caminar por la habitación con intención de acabar de arreglarse y Jungkook se encargó de seguirlo.
—Pues te fuiste por meses, así que, sí.
—Se llama estar de gira ¿qué narices está mal contigo, Jimin?
El más alto tenía su ceño fruncido ante el repentino reproche que estaba obteniendo por parte de Jimin el cual, para su suerte, se había girado y se había dignado a mirarle a los ojos.
—Desde hace meses, llegaste hace días y no me dijiste nada.
—Perdón señor modelo, viajó en avión por gusto por eso no viene a verte.— Jungkook rodó los ojos. —Nada más llegué me mandaron a trabajar, hay una canción que debo componer y ensayar, recién me dieron día libre ¿o querías que te llamara por la madrugada? seguro andabas en el club.
—¿Por quién me tomas? eres tú quien se andaba tirando a cualquiera en ese club.
—¿Y tú qué narices sabes de eso?
—Me lo contó Taehyung, que se lo contó Hoseok.
Una vez más, Jungkook empujó el interior de su mejilla con su lengua. De verdad que sus amigos amaban recordarle su etapa de fuckboy, o así lo llamaban ellos, Jungkook tan solo la denominaba pasar el rato.
—Eso era antes cuando ni siquiera era tan reconocido.
—Mira Jungk-
—Deja de hacerme berrinche cuando de lo que estás hablando fue hace años. —El más alto dio un paso más cerca de Jimin. —No fui yo quien dijo en una entrevista "Jeon Jungkook y yo solo somos amigos y nos llevamos bastante bien desde que nos conocimos en la colaboración de la nueva temporada" esa mierda está por todo Twitter.
Jimin se mantuvo callado ante eso y dejó de mirar a Jungkook para girarse y buscar entre las perchas alguna chaqueta.
—Jimin, no me ignores, joder.
Con la mano en la cintura del más bajo, Jungkook obligó a Jimin a girarse para quedarse mirando en silencio.
—¿Amigos? ¿en serio? eso siquiera tiene sentido.
—Me obligaron a decirlo ¿de acuerdo? mi empresa no está familiarizada con la relación la tuya tampoco, las fans se volverían locas.
—No me importa, es mi relación, no la de mi empresa, ni la de mis fans. —Jungkook habló molesto. —Estás en una relación conmigo, no con ellos, eso de decir que solo somos amigos es una tremenda mentira.
El de cabello rosa terminó por empujar a Jungkook hasta lograr alejarlo de su cuerpo.
—No quiero hablar más de eso, Jeon.
El ceño de Jungkook se volvió a fruncir, pero no dijo nada, solo siguió los movimientos de Jimin, viendo como este solo miraba chaqueta tras chaqueta, intentando elegir la correcta para combinarla con el resto de su ropa.
Observando un poco a su alrededor, Jungkook notó qué había un pequeño sofá de cuero negro y no dudo mucho en ir a sentarse dejando sus piernas separadas y uno de sus codos apoyado sobre uno de sus muslos, manenteniendo la mirada sobre el cuerpo de Jimin. Sin embargo desvió su mirada un momento para quitarse la chaqueta y dejar su teléfono sobre esta en el sofá.
—Mañana tengo una cena de empresa.
Avisó el más alto, sin llamar la atención del otro chico en la habitación, al menos no del todo ya que siquiera se giró a mirarlo.
—Que bien, me alegro por ti.
—Vendrá la tuya también, eso dijo mi manager.
Fue en ese momento que Jimin giró su cuerpo para mirar a Jungkook con su ceño fruncido.
—¿Te lo dijo?
—Eso he dicho, al parecer tenemos la misma cena de empresas, quizá tu empresa quiera volver a colaborar con nosotros.
Jimin tan solo se quedó observando a Jungkook, encogiéndose de hombros despreocupado.
—Eso está bien, entonces nos vemos mañana.
—¿Qué? —El tatuado confundido, vio a Jimin girarse una vez más.
—Que ya puedes irte, Jungkook.
El nombrado apretó sus labios entre ellos sin entender muy bien a qué se debía la actitud del más bajo.
Sin decir nada más se levantó del sofá dispuesto a dirigirse a la puerta, pero cambió el rumbo de sus pasos al darse cuenta de que Jimin lo estaba observando de reojo de una forma mal disimulada.
—Ya me he cansado.
Sin previo aviso colocó su mano en la cintura del más bajo, obligándole una vez más a girarse tal y como lo hizo hace unos minutos, solo que esta vez, en lugar de acercar ambos cuerpos, lo empujó contra la pared más cercana.
—¿Se puede sab-?
—¿Qué narices te pasa? ¿vengo a verte cuando me dan mi día libre y tú te comportas como un niño berrinchudo?
—Podrías haber venido antes.
—¿Todo esto es porque no fui a verte el primer día que volví?
Ante el repentino silencio por parte de Jimin, finalizó dando por respondida su pregunta.
—Jimin sabes que yo n-
—También vi una noticia, salían fotos tuyas con una chica. —El tatuado negó con la cabeza.
—Es Byul, haré una colaboración con ella, nada más que eso, no creas en rumores estúpidos.
Ambos chicos se observaron en silencio hasta que el más bajo rodeó el cuello del tatuado, obligando al chico a inclinarse hacia delante y así poder juntar sus labios en un beso necesitado.
Para Jungkook fue inevitable no sonreír sobre los labios de Jimin antes de seguirle el beso sin dudarlo.
En un inicio, aún cuando el beso era algo necesitado, ninguno de los dos dio indicio de tener otras intenciones, eso hasta que Jungkook mordió el labio inferior de Jimin y bajó sus manos de la cadera hasta el trasero del más bajo, apretándolo con fuerza.
—Jungkook se supone que debo seguir con la sesión.
Jimin dijo aquello justo en el momento que el tatuado lo sostuvo entre sus brazos y las piernas del más bajo rodearon la cadera de Jungkook perfectamente.
—Será rápido, por tardar un poco no pasará nada.
Intentó persuadirlo Jungkook, comenzando a dejar besos por la mandíbula del más bajo, bajando después a su cuello.
Jimin como respuesta tan solo inclinó su cabeza hacia un lado, dejándole más espacio a Jungkook. El tatuado sabía que no podía dejar marcas visibles por lo que gruñó fastidiado y tal solo dio mordidas suaves, para después de unos minutos, dejar a Jimin en el suelo.
—Quitemos esto, no queremos que se manche tu atuendo para la sesión.
Habló divertido el más alto, recibiendo un golpe en su pecho por parte de su novio, haciéndole reír. Aún cuando eso sucedió, las manos de Jungkook comenzaron a quitar los pocos botones que Jimin tenía puestos y con cuidado se deshizo de la camisa.
Los labios del más alto, fueron al pecho de chico con cabello rosa, ahí sí, mordiendo con más fuerza y comenzando a marcar a su antojo. El más bajo tan solo se dejaba hacer, observando como el idol solo bajaba cada vez más hasta morder justo debajo de su ombligo.
La cabeza de Jungkook se inclinó hacia atrás para poder observar a Jimin con una sonrisa pícara.
—Una pena que no tengamos mucho tiempo ¿cierto, cariño?
Jungkook se colocó de pie de nuevo, lamiendo los labios de Jimin con descaro.
—A veces no me caes bien.
—Lo sé.
Las manos de Jungkook fueron a la cintura de Jimin atrayéndolo a su cuerpo y girándose después para comenzar a caminar.
—Deberíamos aprovechar que tienes un gran espejo en la habitación ¿no crees?
La espalda baja de Jimin había chocado contra el tocador que había en aquella habitación, tocador en el que Jungkook se había fijado a la hora de ir a sentarse al sofá.
Jimin frunció su ceño sin entender a qué se refería el más alto, eso hasta que fue girado de forma brusca y vio su reflejo en espejo.
La mano de Jungkook acariciaba la piel de la espalda de Jimin, obligando a este último a inclinarse en dirección al tocador.
Al ver que Jimin tan solo obedecía, sonrió de manera arrogante y se inclinó para dejar una mordida en uno de los hombros de su pareja.
—Lo que tienes de berrinchudo, lo tienes de obediente cuando te pones caliente. —Habló con tono burlón.
—¡Oye, no soy tan berrinchudo, además también puedo ser dom-! ¡Jungkook!
La frase de Jimin había sido interrumpida por el repentino movimiento del tatuado, deshaciéndose de los pantalones del más bajo sin hacer mucho esfuerzo. Jungkook amaba que Jimin usara pantalones ajustados a sus piernas, pero sin duda en ese momento había sido bueno que fueran algo sueltos.
—Amo que seas ruidoso, pero creo que este no es lugar para serlo, bebé.
—Te odio.
Jimin, quien había girado su cabeza, agarró la mano derecha de Jungkook, metiendo los dedos índice, corazón y anular a su boca. No tenían lubricante por lo que eso era mejor que nada.
—¿Alguna vez te dije que te ves tremendo cuando haces eso? aunque siempre te ves mejor con otra cosa que no son mis dedos.
El tono burlón no desaparecía de la voz de Jungkook y Jimin chupó los dedos de este incluso con más ahínco dejándolos libres después, rompiendo con sus dientes, el hilo de saliva que se había creado.
—Estás desesperado por que te la chupe.
—Por follarte también, pero siempre hay tiempo para todo.
Jungkook llevó sus dedos hasta la entrada de Jimin, rozando primero con cierta insistencia, sabiendo que eso le molestaría al más bajo, pero luego recordó que no tenía mucho tiempo, por lo que fue rápido a la hora de adentrar sus dedos, recibiendo un quejido de Jimin como respuesta.
Como método de distracción, comenzó a besar toda la espalda de su acompañante, rozando sus dientes de vez en cuando mientras se encargaba de mover sus dedos a una velocidad moderada, tomándose un par de minutos para preparar a Jimin, quizá no correctamente, pero si lo suficiente para que no fuera tan doloroso.
Fue cuando escuchó a Jimin jadear que supo que podía retirar sus dedos.
Un nuevo quejido se escuchó por parte del más bajo, pero Jungkook fue rápido a la hora de deshacerse de su pantalón y su ropa interior, bajándolo lo necesario.
—Jimin necesito que-
Jungkook se sorprendió al ver que no había ni acabado la oración, cuando Jimin ya había girado su cabeza mostrando su boca abierta.
—¿Viste qué si eres obediente?
—Vuelve a decir algo así y-
Las palabras no lograron ser pronunciadas por Jimin, cuando Jungkook ya se había encargado de guiar su erección hacia la boca de más abajo.
El de pelo rosa mantuvo sus ojos abiertos y chupó con ahínco tal y como lo hizo anteriormente con los dedos ajenos, aún cuando la posición no era tan cómoda como a él le gustaría. Además de eso, Jungkook no tardó más de varios minutos en separarse para ubicarse de nuevo detrás de él.
Siquiera avisó o fue cuidadoso, tan solo se adentró de una sola embestida, haciendo a Jimin cubrir su boca con una de sus manos ante en grito que casi se le escapa
Teniendo un poco de compasión por el más bajo, esperó unos segundos antes de moverse de manera lenta, pero no tardando mucho en incrementar el ritmo de sus embestidas.
Jimin por otro lado, intentaba aferrarse al tocador como le era posible, pero debido a eso, todas las cosas que aún permanecían encima de dicho tocador o se caían o habían comenzado a hacer ruido ante el repentino movimiento.
La mano izquierda de Jungkook se mantuvo en la cadera de Jimin, mientras que la derecha se dirigió hasta la cabellera rosada tirando de algunos mechones para obligarle a su compañero a levantar la cabeza. Fue ahí cuando Jimin recordó lo del espejo, cuando vio sus mejillas rojas y sus ojos llorosos más su frente perlada de sudor.
Mientras Jungkook disfrutaba de poder ver el reflejo de Jimin, observando como por más que el más bajo intentara mordisquear sus pomposos labios, estos terminaban separados y soltando un par de gemidos que luego intentaba callar de nuevo.
Jimin por su parte intentaba observar el reflejo de Jungkook en el espejo, viendo como él cabello negro de este se había pegado a su frente, ambos disfrutaban de ello y de que sus miradas se encontrarán por el reflejo del espejo.
Los movimientos de cadera de Jungkook cada vez eran más fuertes y rápidos, cabe añadir que para Jungkook era realmente fácil dar con el punto dulce de Jimin. El sonido de sus pieles chocar se escucha con claridad.
Todo iba más que bien, tanto Jimin como Jungkook estaban por alcanzar su orgasmo. La mano de Jimin que no se sostenía del tocador, fue a parar al muslo de Jungkook, incitándolo a no bajar el ritmo. Mientras tanto, la mano del tatuado había dejado de sostener el cabello ajeno para cubrir la boca del chico.
Unos golpes en la puerta se hicieron presentes, llamando la atención de la pareja que estaba encerrada en la habitación.
—¡¿Por qué tardas tanto, Jimin?!
La voz de Seokjin se escuchó detrás de la puerta.
Jungkook observó a Jimin a través del reflejo del cristal y decidió inclinarse hasta que sus labios rozaron la oreja de más bajo.
—No respondas.
Susurró continuando con sus embestidas, quizá no llevaba un ritmo rápido, pero si lograba ir lo suficiente profundo para hacer que Jimin lloriqueaba contra la palma de su mano.
El ruido del forcejeo de que alguien intentaba abrir la puerta se hizo presente, pero Jimin estaba tan ido y tan concentrado en el placer que le otorgaba Jungkook que siquiera le dio importancia.
Ambos chicos ignoraron la conversación que se mantenía detrás de la puerta, ambos en su propia burbuja de placer que no tardó en estallar con un Jimin gimiendo contra la palma de la mano de Jungkook y este último apretando sus dientes con fuerza para que ningún sonido demasiado alto saliera de su boca.
Jungkook rodeó la cintura de Jimin con sus brazos, deteniéndose por completo y aprovechando para morder el lóbulo de la oreja del más bajo.
Las voces de detrás de la puerta y el forcejeo habían desaparecido.
Mientras Jimin intentaba regular su respiración, Jungkook se encargó de incorporarse y apartar su cabello negro de su frente para luego pellizcar la cintura del de cabello rosa, ganándose un jadeo como respuesta.
Aún cuando Jungkook se separó, saliendo de Jimin, mantuvo a este sujeto de la cadera para darle algo de sujeción, no sin antes ajustar su ropa primero.
—¿Dónde hay una toalla? me encargaré de limpiarte, cariño.
Se inclinó dejando un beso en la espalda del más bajo, teniendo algo de miedo de dejarlo de sostener y que este se cayera.
—Debe haber en el baño.
—¿Tienes un baño aquí dentro? Joder, yo no tengo baño en mi estudio.
—Tonto.
Jimin comenzó a reír al escuchar de nuevo el tono divertido de Jungkook, golpeando la mano que se encontraba en su cadera, dándole a entender que estaba bien si lo suelta.
Jungkook hizo caso y dejó de sostener al chico yendo en busca del baño, no tardando en encontrarlo y encontrar las toallas colgadas en una barra de metal al lado de la ducha.
Con la toalla más pequeña y humedecida en su mano, volvió donde Jimin y se agachó para pasarla por sus muslos internos primero, encargándose de limpiarlo por completo. Aunque claro, antes se paró a admirar las vistas, porque aunque sonara sucio, a Jungkook le encantaba ver su esencia bajar por los muslos de Jimin.
Le dio una mordida en el glúteo derecho y después lo palmeó antes de colocarse de nuevo de pie.
—Termina de arreglarte, anda.
—A sus órdenes.
Jimin, aún cuando las piernas le temblaban ligeramente, se acomodó la ropa mientras Jungkook limpiaba el suelo manchado con la toalla.
Una vez el tatuado se colocó de pie dobló la toalla sin saber muy bien donde dejarla.
Jimin al verlo parado en mitad de la habitación le robó la toalla y fue al baño, volviendo después sin nada y con el rostro húmedo dando a entender que se había echado algo de agua.
De forma paciente, Jungkook esperó a que Jimin terminara de arreglarse, mientras tanto, agarró su chaqueta, colocándosela de nuevo y guardando su teléfono.
Unos brazos rodearon su cintura y no tardó en girar su rostro y mira un poco hacia abajo, encontrándose con el rostro de Jimin.
—Te extrañé.
—También yo, cariño.
Ambos se quedaron observando con una sonrisa hasta que Jimin se colocó de puntillas y besó a Jungkook con la mayor suavidad del mundo.
—Será mejor que salgamos, te están esperando.
Le avisó el tatuado, haciendo que Jimin se separara. Jungkook se dirigió a la puerta, quitándole el seguro y abriendo esta para que Jimin saliera el primero, aún cuando el más bajo se encargó de cerrar la puerta una vez su pareja estuvo fuera de la habitación.
Si no fuera porque el camino hasta la sala donde estaban todos se hizo corto, Jungkook hubiera agarrado la mano de Jimin sin dudarlo.
Cuando ambos aparecieron en la sala, varios compañeros se quedaron mirando, incluyendo a Taehyung y Seokjin que no dudaron en acercarse.
—¡Por eso no salía de ahí! estabas con Jungkook, seguro teniendo sexo salvaje.
Seokjin aún cuando gritó aquello en susurros, se encargó de que nadie más pudiera escuchar aparte de ellos cuatro.
—Jimin, que estamos en el trabajo, ya tendrás tiempo de tener sexo después, ni que Jungkook fuera a desaparecer, impacientes.
—¡Fue culpa de Kook, él me tentó! —El de cabello negro apretó sus labios intentando no reir al darse cuenta de que Jimin no se había esforzado en ocultar lo que había pasado entre ellos en la habitación.
La mano de Jungkook que se encontraba en la cintura de Jimin bajó hasta lograr darle un apretón al trasero del chico.
—Las relaciones sexuales no son de uno, son de dos, tú te dejaste hacer y no rechazaste nada.
Se justificó Jungkook haciendo a los otros dos chicos reír al ver como a Jimin se le teñían las mejillas de rojo.
El tatuado sacó su teléfono con la intención de ver la hora, no tardando en guardarlo de nuevo.
—Debo irme, os dejo trabajar, más bien, ya dejo que Jimin trabaje.
Jungkook se inclinó hasta lograr besar la mejilla de Jimin, sin importar que hubiera más gente en la sala.
—Nos vemos mañana en la cena chicos, fighting!
Alejándose de ese grupo de tres, sacudió su mano derecha en el aire antes de salir de la sala.
Repitió el recorrido que había hecho para llegar pero al contrario, hasta que logró salir de la gran empresa. Decidió esta vez ir andando de vuelta a su empresa, sabiendo que era demasiado arriesgado ir solo caminando por la calle.
Aceptó hacerse un par de fotos cuando le pararon algunas personas, pero cuando comenzaron a rodearlo no tardó en llamar a su manager, notificándole de su situación y de que se encontraba rodeado de fanáticos sin poder avanzar.
Intentó mantenerse lo más sereno posible evitando responder cualquier pregunta mientras llegaba alguien a por él.
Cuando un guarda de seguridad perteneciente a su empresa y que él reconocía perfectamente, comenzó a abrirse paso, no tardó en ser escoltado hasta la camioneta negra que había estacionada no muy lejos.
—¿¡Estás saliendo con Park Jimin!?
Esa pregunta le hizo girar la cabeza en busca de quién había preguntado aquello, pero el guardia le obligó a mirar de nuevo hacia delante y terminó por entrar a la furgoneta.
—¿Por qué no llamaste para que vinieran por ti?
—Lo lamento, no pensaba que fuera a encontrarme con tantas personas, mucho menos que iba a acabar rodeado.
Jungkook apoyó su codo en el borde de la puerta del coche decidiendo que era mejor mantenerse en silencio.
El resto del día la mitad del tiempo fue regañado tanto por los guardias como por su manager cuando llegó de vuelta a la empresa.
Para su suerte, aún cuando tenían el día libre, Yoongi aún se encontraba ahí trabajando. Aprovechó aquello para que le ayudara con la composición que estaba llevando a cabo en la mañana y aún cuando no la acabaron se sintió satisfecho.
Jungkook sabía que podía contar con sus hyungs cuando se quedaba atascado en alguna canción, además de que cuando todo fluía bien a la hora de trabajar, el tiempo se le pasaba realmente rápido.
Tanto Yoongi como Jungkook se quedaron despiertos toda la madrugada, incluso al día siguiente seguían despiertos cuando Namjoon y Hoseok llamaron a la puerta del estudio de Yoongi.
—¿Os habéis quedado aquí toda la madrugada?
Yoongi y Jungkook se miraron el uno al otro.
—¿No ves sus ojeras, Nam? a Jungkook se le cierran los ojos.
Hoseok se apoyó en el marco de la puerta riendo ante lo que él mismo dijo.
—Os recuerdo que hay una cena de empresas hoy.
Namjoon tras decir aquello observó a Jungkook llevar su puño hasta su nariz bostezando después de eso.
El tatuado decidió levantarse de la silla y estirarse en su lugar caminando hasta la salida del estudio, palmeando el hombro de Namjoon al pasar por su lado.
—En ese caso iré a descansar, no creo que al manager le importe, Yoongi y yo avanzamos bastante.
—¿Acabaste tu canción, Kook? —Jungkook se encargó de negar ante la pregunta de Hoseok.
—Avancé en ella, pero aún no la finalizó. —Explicó guardando sus manos en los bolsillos de su pantalón, viendo como Namjooon y Hoseok entraban al estudio de Yoongi. —De todas formas no os preocupéis, la acabaré pronto.
—Estoy seguro de ello, JK.
—Ahora con vuestro permiso, iré a mi casa a dormir un rato, como me duerma en mitad de la cena seré regañado de nuevo.
Soltando una carcajada, Jungkook comenzó a caminar hacia el ascensor para salir del edificio. Los otros tres chicos observaron fijamente la puerta por donde había salido el tatuado.
—Para tener veinticuatro aún sigue siendo un niño.
—Antes era más tímido, ahora es más descarado que antes.
Yoongi comenzó a reír al escuchar a Namjoon y Hoseok decir aquellas cosas.
—Jungkook es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto, pero eso nunca va a quitar que sepa cuando puede ser descarado y cuando no. Quizá algunas veces se pase, pero es bastante maduro cuando quiere, además se ve más confiado y seguro de sí mismo.
Dicho eso, Yoongi se giró de vuelta en la silla, quedando de nuevo con la vista fija en la pantalla, sonriendo.
Jungkook por otro lado ya estaba subido en una de las furgonetas negras de la empresa, siendo llevado a su casa para poder descansar.
Para su suerte, el camino se le hizo más corto de lo habitual y esta vez si, le dijo al conductor que iría a la cena de aquella noche con su propio coche y que avisara de que esta vez no habría problema alguno.
Caminó a paso ligero y sin dudarlo entró a su casa, no teniendo tiempo de detenerse para mirar su jardín siquiera de reojo.
Una vez dentro de su casa fue de forma directa a su cocina para agarrar un vaso, llenándolo de agua y no se detuvo ahí, sino que se dirigió a su habitación, dejando el vaso en la mesita de noche de al lado de su cama.
Se deshizo tanto de sus zapatillas como de su ropa, quedando solo en ropa interior, tal y como dormía muchas veces cuando no quería buscar algún pijama o ropa cómoda.
Una vez sentado en el borde de la cama, abrió el cajón de la mesita de noche, rebuscando en este hasta encontrar el bote de pastillas que tenía ahí guardado.
Para la mala suerte de Jungkook, a veces se estresa realmente rápido y con tantas cosas en su cabeza, sumado al trabajo y la presión que este le generaba, su cabeza acaba por estallar.
Por ese motivo, se tomó una de aquellas pastillas, dando un trago al vaso de agua para después acomodarse sobre su cama con claras intenciones de descansar. Estaba seguro de que aquella cena sería agotadora, aunque después sonrió divertido al recordar que la empresa de Jimin también estaría ahí. Quizá la cena no sería tan aburrida después de todo.
🌙
Jungkook se encontraba parado frente a la puerta del restaurante junto a Yoongi, esperando que la furgoneta que llevaba a Namjoon y Hoseok llegara.
—¿Dormiste algo, Kook?
—Claro que lo hice, de hecho casi llego tarde.
Jungkook dijo aquello mientras acomodaba las mangas de su traje negro, asegurándose de lucir bien ante las cámaras y no como alguien que tenía un horario de sueño pésimo.
Había terminado por dormir todo el día, ni siquiera se había levantado para comer o algo por el estilo, por lo que a decir verdad tenía bastante hambre. Solo había tenido tiempo para darse una ducha rápida y arreglarse, también de escribirle a Jimin que iba de camino al restaurante y le envío una foto aún cuando lo iba a ver después.
—¿Tú dormiste algo, hyung?
—Algo, pero no tanto como tú, eso seguro.
—Bueno, Yoon, sabes que si yo no duermo y recibo órdenes de cómo debo hacer mis colaboraciones, puedo saltar y explotar como un loco.
—Tu piercing, lo llevas puesto, no te importarán tanto las órdenes.
—No iba a quitarme el piercing, no les daré el gusto hoy. Planeo ser Jeon Jungkook, totalmente transparente.
Yoongi ante esa contestación, palmeó el hombro de Jungkook y justo después de eso, la furgoneta perteneciente a su empresa frenó frente a ellos.
Una vez los cuatro se miraron de manera cómplice y sonrieron, caminaron hacia el restaurante, siguiendo tanto a su CEO como a parte del staff.
Jungkook de camino a la mesa se encargó de quitar otro botón de su camiseta, casi dejando por completo su pecho al descubierto.
Cuando se fueron acercando a la mesa, Jungkook alzó la mirada encontrando enseguida a Jimin sentado entre todos los demás en aquella mesa.
Tras dedicarse una sonrisa, Jungkook estaba dispuesto a sentarse en uno de los sitios que había justo enfrente, pero Taehyung, que estaba justo al lado de Jimin se levantó.
—¡Chicos, ya los estaba comenzando a extrañar!
Taehyung se levantó dejando a la vista su traje completamente blanco, menos por alguna parte de la americana, y sin más se acercó a los chicos recién llegados.
Jungkook no tardó en percatarse del guiño de ojo por parte del chico de sonrisa cuadrada y sin más aprovechó aquella oportunidad, caminando hasta quedar en la silla que anteriormente ocupaba Taehyung.
—Park.
—Jeon.
Mientras Jungkook se encargaba de quitarse su americana negra para colgarla en el respaldo del asiento, Jimin se encargó de dedicarle una sonrisa en forma de agradecimiento a Taehyung.
—Estás mostrando mucho tu pecho. —Jungkook soltó una pequeña risa al escuchar ese susurro por parte de Jimin cuando se sentó junto a él tras subir las mangas de su camisa hasta la altura de sus codos.
—Tú también estás muy guapo, Jimin-ssi.
La cena no tardó en dar comienzo, y como era de esperar tanto los idols como los modelos comenzaron a hablar entre ellos, ignorando a cualquiera que estuviera ahí que fuera de un puesto superior.
Todos respondían cuando eran llamados por algún superior sin ningún problema, pero luego terminaban por volver a la conversación que mantenían anteriormente.
En un momento tranquilo de la cena, la mano de Jimin fue a parar al muslo de Jungkook, llamando la atención de este, el cual estaba dispuesto a preguntar si sucedía algo, pero no tuvo tiempo para eso.
—Jeon.
Jungkook observó a aquel hombre que había llamado su atención. Namjoon que estaba al otro lado del tatuado se inclinó un poco en su dirección.
—Estaban discutiendo sobre tu piercing.
Namjoon dijo aquello como un aviso, lo cual sin duda agradeció Jungkook en un pequeño asentimiento.
—Para la colaboración con nuestra empresa, pensábamos si sería posible que te quitarás el pier-
—No, no es posible. —Jungkook, aún sabiendo que era de mala educación interrumpir, lo hizo de todas formas, llamando la atención de su manager. —Si me quiere en esa colaboración, mi piercing se queda, y mis tatuajes no serán tapados.
Su tono de voz fue claro, además de que habló confiado, manteniendo su postura.
—Tanto mis fans como ustedes que me ofrecen colaborar con la empresa, deben aceptarme tal y como soy, quiero ser Jeon Jungkook, que me vean tal y como soy, no planeo seguir ocultando cosas, estoy cansado de eso.
Tanto sus amigos como algunos trabajadores de su empresa se encontraban sonriendo, orgullosos de escuchar hablar a Jungkook de aquella manera tan decidida. Sobre todos sus amigos y compañeros tanto de prácticas, como sus hyungs de siempre, ellos sin duda se habrían levantado a palmear la espalda de Jungkook en ese mismo instante.
—Así que, piense en ello, si quiere que colabore en alguna sesión de fotos será sin ocultar nada.
Un montón de murmullos comenzaron a escucharse y Jungkook tan solo carraspeó, volviendo la atención a sus amigos, sonriendoles de vuelta tras recibir un guiño o un pulgar alzado de su parte.
—Concuerdo con lo que a dicho mi estrella, nada de seguir ocultando sus cosas, si queréis colaborar con mis chicos debéis dejar que ellos se luzcan tal y como son.
Jungkook observó con una sonrisa a su CEO antes de seguir comiendo y dejar que todos continuarán con la conversación.
Una vez más, la mano de Jimin paró sobre su muslo llamando su atención.
—Vaya, al parecer alguien logró expresarse hoy, estoy seguro de que te dejarán mostrarte tal y como eres, Kook.
—Claro que lo harán o no sabrán más de mí.
Soltando una pequeña risa, Jungkook llevó el tenedor a su boca justo en el momento en el que Jimin se inclinó en su dirección, notando la respiración ajena contra su oreja.
—Y a decir verdad, verte con esa actitud, me puso algo caliente.
El tatuado apretó sus labios entre ellos intentando no sonreír, más tuvo que llevar su mano libre a la de Jimin al notar como esta comenzaba a subir por su muslo.
—Eres un descarado.
—Y así te gusto, Jungkookie.
Fue en ese momento que Jungkook terminó por adentrarse el tenedor en su boca mientras asentía.
—Vayamos a mi casa luego y me follas, anda, Kook.
Jungkook casi se atraganta con la comida tras escuchar aquello por parte de Jimin, girando su cabeza para poder observarlo.
—Me estás provocando en mitad de la cena, estás haciendo trampas.
—Es divertido.
Le fue inevitable no chocar su lengua con el interior de su mejilla, siendo esta vez él quien se inclinó en dirección a Jimin.
—¿Sabes que sería divertido? follarte sobre esta mesa, pero es una pena no poder, te va a tocar esperar.
Aprovechando que había soltado la mano de Jimin, se encargó de darle un apretón al muslo de este antes de guiñar un ojo y ahora sí continuar comiendo tranquilo.
La cena no duró mucho más, además de que Jimin y Jungkook se encargaron de ser rápidos a la hora de acabar con el postre. El tatuado fue el primero en levantarse y hacer una reverencia.
—Ha sido un gusto cenar con ustedes, pero con su permiso me retiro, no descanse mucho ya que estuve trabajando hasta tarde el día de ayer.
Dijo aquello aún cuando había estado durmiendo casi todo el día. Sin más agarró su americana y se la colocó para después despedirse de nuevo, caminando a la salida del restaurante.
Una vez fuera, no tardaron en tomarle un par de fotos los paparazzis que se encontraban ahí fuera del restaurante. Jungkook no hizo otra cosa que sonreír y subir a su coche.
—Me acaban de tomar fotos mientras subía a tu coche.
Jungkook tan solo se encogió de hombros cuando Jimin dijo aquello.
—Seguro sales bonito como siempre.
Jungkook dijo aquello, dando a entender que le daba igual si salen noticias sobre ellos dos subiendo en el mismo coche. Antes de que Jimin dijera algo más, Jungkook tan solo se inclinó para lograr juntar sus labios con los del chico de cabello rosa, el cual correspondió aquel beso casi al instante.
Tras separarse y dedicarse una sonrisa y un par de besos más, Jungkook arrancó el coche, poniendo rumbo a la casa de Jimin, siendo lo más rápido posible.
La mano curiosidad del más bajo, no tardó en comenzar a toquetear la pierna de Jungkook, logrando subir esta vez hasta la entrepierna de este.
—No seas impaciente y espera a llegar, cariño.
Aún así, Jimin continuó jugando con la cordura de Jungkook hasta que este frenó el coche justo en frente de su casa donde ambos no tardaron en darse cuenta de algunos fotógrafos que rondaban por ahí.
Al parecer fueron rápidos porque no tardaron en comenzar a fotografiar el coche de Jungkook cuando este paró en la entrada, al parecer sabiendo quien era el propietario.
—Lo que faltaba.
—Tan solo entremos a mi casa e ignoremoslos ¿si?
Jimin sabía que aquello no le estaba haciendo nada de gracia a Jungkook, por lo que intentó calmarlo mínimamente.
Al ver que el más alto tan solo se quedaba dentro del coche, abrió la puerta de copiloto, saliendo y no tardando en ser cegado por los flashes de algunas cámaras.
Comenzó a ser bombardeado por preguntas y cuando estaba por comenzar a caminar dirección a la puerta de su casa notó que Jungkook se había parado frente a él, tendiéndole la mano sin importar nada.
Una vez Jimin agarró la mano de Jungkook, aún cuando había dudado en si era buena idea hacerlo o no, el más alto se abrió paso, siendo educado a la hora de pedir que los dejarán avanzar.
Jimin tan solo intentaba hacerse más pequeño en su lugar, casi escondiéndose en la espalda de Jungkook el cual no tardó mucho más en parar frente a la puerta de la casa.
El más bajo fue rápido a la hora de abrir la puerta, pero cuando Jungkook iba a entrar la misma pregunta que últimamente no para de escuchar, volvió a ser formulada.
—Jeon ¿qué clase de relación tienes con Park Jimin?
El de cabello negro solo suspiro y entró sosteniendo la puerta con claras intenciones de cerrar.
—Dilo.
Jungkook se giró al escuchar eso por parte de Jimin, después observó a aquellas personas, aún tomándoles fotos cuando Jungkook estaba seguro de que deberían tener suficiente ya.
Sin más suspiro y miró al tipo que le había preguntado aquello.
—Park Jimin y yo somos pareja, así que, os pediría por favor que dejarais de rondar por su casa y dejéis de tomar fotos para respetar nuestra privacidad si es posible, buenas noches a todos.
Al igual que en el restaurante, volvió a ser claro a la hora de hablar, al igual que directo sin darle muchas vueltas al asunto.
Después de aquella declaración, cerró la puerta y caminó detrás de Jimin como si nada hubiera pasado, rodeando la cintura de este con sus brazos.
—Mañana esa noticia estará en todos lados lo sabes ¿cierto?
Jimin susurró aquello y Jungkook solo se inclinó hasta poder dejar un beso en el cuello del más bajo.
—Lo sé, pero me va a importar una mierda la opinión de los demás, la relación es de nosotros dos.
—Solo nosotros dos.
—Exacto, nene, solo nosotros, lo que opinen los demás no te importa.
El más bajo no tardó en girarse para poder mirar a Jungkook a los ojos antes de sonreír e inclinarse hasta lograr dejar un beso sobre los labios ajenos.
—¿Te quedarás esta noche?
Jungkook observó con una sonrisa al chico de cabello rosa, agachándose un poco y colocando sus manos en el trasero de este, obligándole a dar un pequeño salto. Jimin rodeó la cintura del tatuado con sus piernas sin queja.
—Esta noche y todas las que tenga libres de trabajo.
Respondió para una vez más, juntar sus labios con los de Jimin, y como siempre, siendo correspondido al instante.
Y es que Jungkook ahora se sentía más libre aún cuando la fama que tenía no le permitía ciertas cosas, él se sentía más libre que antes.
No le importaba si perdía fans por mostrar sus tatuajes o su piercing, eso le haría ver que en realidad no eran fans de su música. No le importaba si alguien opinaba mal de su relación con Jimin, porque al fin y al cabo la relación era suya y de Jimin, de nadie más.
Jungkook estaba bien con todo eso, por ese mismo motivo sonrió contra los labios gruesos de su pareja, rompiendo el beso para poder mirar a Jimin a los ojos. Jungkook se dio cuenta de que nunca se equivocó cuando dijo que Jimin se iba a volver lo más preciado en su vida.
Fue cuando observó los ojos de Jimin desaparecer por la gran sonrisa que adornaba su rostro, que se dio cuenta que todo iba a estar bien y que sin necesidad de decirlo en voz alta tanto Jimin como él, eran conscientes de lo mucho que se amaban y de lo especiales que eran el uno para el otro.

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