Sweet Mafia: Pumped up Kicks || #2 •YM•

Summary

Él es un mafioso que no aguantaría que toquen a su novio. Y ahora Daesun marcó su sentencia.

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18+

01

YoonGi sabía que era mala idea que Jimin aceptará el trabajo en el restaurante de su mayor enemigo. Como líder de la mafia Min y dueño de la mayor parte de áreas céntricas de Seúl, YoonGi había ganado muchos enemigos por a o b razones. Dos de estás razones y las que más sobresaltan o mejor dicho se repiten, son:

— Es el líder más joven dentro de la mafia

— Es poseedor de muchas áreas que antes le pertenecían a otras mafias.

Estas dos razones eran las que mayor enemigos le hacía ganar, pero entre el dinero, la traición y la lealtad. Lo que a él más le interesa es proteger a su novio casi prometido, Park Jimin, un chico universitario que se esfuerza cada día por pagar las deudas que adquirió al ser un estudiante foráneo.

Park Jimin había llegado de Busán a Seúl por un mejor futuro como diseñador publicitario y poder ganar dinero para ayudar a sus padres que siempre lo habían apoyado en todo lo que se proponía. Sus caminos se cruzaron en un club nocturno dónde Jimin trabajaba después de la universidad. YoonGi solo tenía planeado divertirse y quitarse el estrés que tenía por culpa de un subordinado que casi lo vende con uno de los enemigos de su padre.

Salió esa noche rumbo a Éxtasis, el club más privilegiado y costoso del distrito de Gangnam. Un lugar donde mafiosos, políticos y famosos acudían por diversión y algo de privacidad en las cochinadas que hacían.

Un par de tragos en la barra, unos ojos almendrados y un degenerado que no sabía aceptar un no por respuesta, hizo que YoonGi se acercará a defender al chico de ojos almendrados. Desde ahí su historia inicio.

YoonGi sintió el más puro e inocente deseo de defender y proteger a alguien sin interés alguno y Jimin aprendió a confiar y a dejarse apoyar en las personas. Aunque Jimin no sabía a qué se dedicaba YoonGi, cuando se enteró no le importó el dato aterrador del mundo oscuro y sangriento en el que vivía YoonGi. ¿Por qué? Pues por la simple y única razón de que cuando estaba junto a YoonGi se sentía protegido y confiado, podía ser él, sin máscaras y eso lo aliviaba aparte del hecho que YoonGi nunca fue agresivo y peor aún lo arrastró a esos lugares.

Siempre lo mantuvo alejado de los trabajos sucios, por eso, la noche anterior cuando los besos lentos se volvieron más salvajes y apasionados, encendiendo la llama del deseo para ambos. YoonGi no se esperó el quejido de dolor de su príncipe. Al principio pensó que había sido un bruto y lo había agarrado con fuerza.

Luego se dio cuenta que era más que su agarre, él había tocado un hematoma.

Horas atrás...

YoonGi llegó al edificio departamental ubicado en una zona algo preocupante de Dongjak, que suerte que todos lo conocían y lo respetaban.

A pesar de ir vestido con pantalones jeans rasgados en las rodillas, una camiseta blanca, chaleco negro de cuero, zapatos deportivos y su cabello negro alargado y alborotado. Él destacó entre los ojos curiosos.

Nunca se acostumbraban a verlo por esos lugares, aún sabiendo que el chico lindo del cuarto piso era su novio hace ya tiempo. Jimin nunca quiso aceptar el departamento lujoso que le ofreció en Gangnam, pero YoonGi se tranquilizó cuando Jimin por lo menos lo dejo aportar con el abastecimiento de la refrigeradora y que uno de sus más leales guardias, Kim NamJoon lo acompañe siempre. Aunque con unas ligeras condiciones pero él y NamJoon estuvieron bien con eso.

Al llegar a la puerta número trece YoonGi tocó el timbre esperando ansioso que su príncipe le abriera la puerta. Llevaba una semana sin verlo, Jimin había empezado su semana de exámenes y quería estar totalmente concentrado, así que le pidió a YoonGi que no lo distraiga. Necesitaba mantener su beca.

Y quién era YoonGi para resistirse a esos bellos ojos almendrados y tiernos besos, él era muy débil ante Jimin, por lo tanto aceptó, a regañadientes pero lo hizo. Ahora podía reclamar todos los mimos y besos que le debía Jimin.

Quedaron en verse después de su turno nocturno en el restaurante RedGuard, ese restaurante le pertenecían a Cha Daesun. A simple vista un niño mimado incursionando en el mundo de los negocios, ante los ojos de YoonGi era un arrogante, envidioso de mierda y su peor enemigo.

YoonGi había estado en contra de que trabajará ahí, pero Jimin era terco e independiente. Por más que YoonGi se ofreció a pagarle la universidad y los gastos que implicaba su carrera, Jimin se negó rotundamente. No quería que lo ayudara, quería apoyo ante su decisión. Esa noche YoonGi había salido cabreado de su propia casa, conocía a Daesun y sabía que algo haría para dañarlo a él y que mejor teniendo a Jimin trabajando en su restaurante.

Cuando volvió después de despejar su mente, esperaba encontrar a Jimin en la habitación que compartían juntos, pero lo único que encontró fue una hoja de cuaderno adornada con la letra de Jimin. Al leerlo, YoonGi había sentido el pánico recorrerle todo el cuerpo.

Tal arrebato casi le cuesta su noviazgo, pero al final arreglaron las cosas, lo hablaron como se debía y YoonGi tuvo que aceptar con la condición de que Jimin le diría cualquier cosa que pasara.

— Hyung~ —el canturreo alegre de Jimin sacó a YoonGi de sus recuerdos.

Sacudió su cabeza para despejar la neblina de recuerdos y le sonrió a Jimin atrayéndolo en un abrazo con un bello danzar de sus labios contra los de Jimin.

YoonGi sintió la pequeña risa y exhalación de Jimin antes de que esté se alejara.

— Yo también te extrañe Yoonie, pasa amor —se separó del abrazo de YoonGi y se hizo a un lado para que este pasara.

— Vine por saber cómo te fue y ver que estés bien —explico ingresando en el departamento. Jimin se carcajeo negando divertido.

Él claramente sabía porque su novio estaba ahí, quería mimos. YoonGi podía emanar un aura fuerte e intimidante, pero con Jimin ese aura se desvanecía y solo estaba un YoonGi muy mimoso y cariñoso.

A Jimin le encantaba ese aspecto.

— ¿Seguro que solo has venido por eso?

YoonGi asintió.

— Entonces los besos y las caricias que pensaba darte ¿me los debo guardar?

— Oh no! Claro que no —YoonGi se acercó a Jimin abrazándolo por la cintura y elevándolo un poco del piso.

Provocando la risa en Jimin y la sonrisa de satisfacción en YoonGi. Si que lo había extrañado y mucho.

Más tarde luego de comer y medio ver una película, YoonGi y Jimin seguían en el sofá frente al televisor, aunque este último se encontraba en el regazo de YoonGi compartiendo besos subidos de tono.

La sincronía en el danzar de sus labios contra el otro y el jugueteo en el roce de sus lenguas, les causaba un cosquilleo de deseo en sus cuerpos. Jimin comenzó movimientos circulares sobre la entrepierna de YoonGi.

El simple roce encima de sus pantalones les causaba más placer y se podía demostrar en las respiraciones pesadas de ambos.

YoonGi emprendió un camino ascendente desde el trasero de Jimin hasta sus costillas por debajo de la camiseta, disfrutando la reacción que tuvo Jimin. Ambos deseaban más de la deliciosa fricción.

Jimin se apretó más hacía abajo provocando un jadeo en YoonGi, producto de esto se separaron del beso. YoonGi estaba desesperado por más, empujó su cadera un poco y Jimin volvió a moverse sobre el bulto en los pantalones de YoonGi.

Esta vez estaban más al límite y los movimientos eran más bruscos que YoonGi apretó los costados de Jimin y el sonido que escuchó lo confundió un poco.

— Lo siento príncipe, ¿te lastimé?

Los ojos preocupados de YoonGi alertaron a Jimin, no sabía cómo abordar el tema pero no quería que YoonGi hiciera algo al respecto. Negó pero aún le dolía y YoonGi se dió cuenta en sus ojos.

Jimin ya no tenía ese fuego lujurioso en su mirada que tanto le gustaba, ahora podía ver miedo y dolor.

— Jimin...¿Estás bien?

El tono de advertencia alertó más a Jimin.

— Si amor, sigamos

Se acercó a los labios de YoonGi esperando que lo siguiera, y así fue pero no esperaba el siguiente paso de YoonGi.

YoonGi distrajo a Jimin con un beso más rudo mientras sus manos le quitaban la camiseta. Se separó sin apartar la mirada con Jimin y ahí pudo notarlo.

Un hematoma de color rojizo e inflamado se podía visualizar al costado izquierdo del fascinante cuerpo de su novio. Frunció el ceño algo confundido, no había sido tan rudo sosteniéndolo, además las marcas deberían ser de dedos no de un golpe.

Años en la mafia le enseñaron a identificar los golpes y rasguños de las cachetadas y huellas de dedos por sexo rudo. Y lo que tenía su novio era un golpe que rápidamente lo hizo saltar en muchas conclusiones.

— ¿Quién fue? —fue lo único que espeto con rabia mientras delineaba el hematoma con cuidado sin despegar su vista furiosa del lugar.

El pánico de Jimin era palpable, esto más el silencio de Jimin, YoonGi supo inmediatamente quien había sido.

Se levantó apartando con mucho cuidado a Jimin hasta sentarlo en el espacio vacío del sofá. Jimin pensó que se iría pero al contrario, su novio había ido hacia el baño para volver con el botiquín de primeros auxilios y un analgésico.

YoonGi lo cuidó y le dio el analgésico para terminar con muchos besos suaves por la zona lastimada. Solo una presión cuidadosa de sus labios contra la piel acaramelada de Jimin que más que dolor, le hacía cosquillas y un regocijo en su corazón.

La noche había terminado con ellos abrazados en posición de cucharita, YoonGi lo rodeo con sus brazos protegiéndolo y prometiéndose que Daesun lo iba a pagar muy caro.

Presente...

YoonGi aún seguía furioso, el recuerdo de como Jimin se quejó por su toque brusco, sus ojos llenos de miedo y tristeza. Aún lo perseguía y había una sola cosa que tenía que hacer está tarde en RedGuard.

Su objetivo, Cha Daesun.

— Solo te faltaba Gangnam y luego de lo que harás, serás dueño de este distrito —la voz de su gran amigo y dueño del distrito de Mapo, Jung Hoseok hizo aparición a un costado del carro de YoonGi.

Hace media hora YoonGi había llegado al restaurante acompañado de sus guardaespaldas. Por supuesto que le comentó su plan a su gran amigo Hoseok, necesitaba desahogarse antes de hacer lo que tenía que hacer y como buen amigo y metiche. Hoseok lo había alcanzado antes de que proceda con el plan.

— Sabes que no lo hago por eso —YoonGi contesto desinteresado en el tema de posesión de Gangnam.

— Lo sé, el estúpido golpeó a tu príncipe y ahora lo pagará con sangre. Pero te has puesto a pensar por un momento, que el desgraciado podría estar resguardado. Sin contar los comensales que son gente inocente y que tengo muy en claro que Jimin te odiaría si matas a un inocente.

YoonGi exhaló frustrado cerrando sus ojos para tratar de encontrar algo en su interior que lo calmara.

— Ya lo tengo planeado —comenzó.— mis guardias sacarán a toda la gente inocente, llamaré a Jimin y le preguntaré que hace. Si mis cálculos no me fallan, hoy es día de inventario y a mi príncipe siempre lo mandan a bodega...

— Y le dirás que se mantenga ahí —agrego Hoseok a lo que YoonGi asintió conforme por la deducción de él.

— Jimin seguro y los inocentes lejos, entraré yo y que el juego inicie

— Terminando con tu venganza y demostrando quien manda. Pero ¿Qué hay con la pandilla de Cha?

— ¿Quienes? —YoonGi lo miró con una sonrisa de autosuficiencia.— los idiotas que me dijeron la ubicación de Daesun cuando supieron que era yo quien buscaba a su jefecito?

Hoseok agrandó sus ojos con sorpresa. Sabía que la mayoría temían a la familia Min más que todo al padre de su amigo, pero nunca pensó que a tal grado a YoonGi. Desde que YoonGi tomó el liderazgo y empezó a ganar más áreas de los distritos de Seúl. Su amigo se había ganado el respeto y la lealtad de sus trabajadores.

Sin embargo, YoonGi no podía administrar todos los distritos, él tenía un casino que era la tapadera de apuestas y deseos de personas desesperadas que vendían su alma al diablo, YoonGi. Y desde que empezó su relación, YoonGi se mantenía más alejado pero sin descuidar el casino. Así que YoonGi cedió el liderazgo de los distritos, siendo Hoseok uno de los líderes del distrito de Mapo.

Este acto tan caritativo y desinteresado, puso a YoonGi como uno de los mafiosos más respetados por su buen corazón. Pero si lo jodían, estarían perdidos. Cómo es el caso de ahora con Daesun.

— Bien, veo que tienes todo planeado así que no me preocuparé por tu trasero, reforzando la seguridad del casino y más aún llamando a JungKook y Jin para que me ayuden pensando en un plan de contingencia.

— No te preocupes amigo —YoonGi palmeó el hombro de Hoseok.— soy inteligente, no lo olvides. Ahora pondré en marcha mi plan

Sacó su celular y buscó a su contacto preferido, aparte de su familia.

¿Yoon? —la dulce voz incrédula de Jimin se escuchó por el auricular del celular, causando que su corazón se acelere.

— Hola mi príncipe, sé que éstas no son horas de llamarte pero necesito un favor enorme

Mhm, ¿Qué sucede amor? Sabes que estoy en el trabajo, te contesto solo porque estoy en la bodega.

¡Bingo! Ahora YoonGi podía estar tranquilo, su príncipe y amor de su vida estaría a salvo. Solo debía mantenerlo ahí.

— Perfecto mi vida, solo quédate ahí haciendo tu trabajo y escuchando música. Te tengo una recomendación que podría gustarte

¿En serio? ¿Cuál?

A YoonGi no le hacía falta verlo a la cara para saber perfectamente que ahorita sus ojos brillanban ilusionados ante la expectativa.

— Se llama Pumped up kicks de Foster the People

Bien, la buscaré amor y la escucharé ahora mismo. Espero dure lo que me queda por revisar

— Si lo hará mi príncipe, disfruta de la canción tranquilo y no salgas hasta que no termines. Si quieres llámame cuando ya lo hayas hecho, ¿de acuerdo?

De acuerdo amor

— Perfecto, te amo y siempre te cuidaré lo sabes?

Lo sé Yoonie, yo también te amo ahora sí me voy, cuídate

— Tu igual mi vida, cuídate

El aura de YoonGi había cambiado significativamente desde que comenzó la conversación con Jimin y ahora no había rastro del intimidante YoonGi de melena oscura un poco larga. Hoseok agradece que Jimin haya llegado a la vida de su amigo.

— En serio le recomendaste pumped up kicks —YoonGi pudo percibir el tono de burla de Hoseok.— ¡Hey! No me mires así —levantó sus manos en señal de paz.— ¿Al menos sabes lo que significa la canción?

— Por supuesto que lo sé Hoseok —y ahí estaba otra vez ese aura intimidante de YoonGi.— por eso le dije que la escuché porque mientras él la escucha, yo estaré haciendo lo de esa canción, pero solo con un hombre. Cha Daesun, el que golpeó a mi pareja.

Hoseok asintió. YoonGi les hizo la señal a sus guardaespaldas para que comenzarán, mientras tanto dentro del restaurante, Jimin se encontraba disfrutando de la canción.

La emoción por escuchar música le ayudaba a aligerar su trabajo haciendo que avanzará más rápido, pero haría tiempo. Al final Daesun nunca está satisfecho con su desempeño.

Jimin desde hace días pensaba que no debió ser obstinado y terco cuando le comentó a YoonGi sobre el nuevo trabajo que tenía. Pero la idea de un nuevo ingreso para los pagos de los servicios básicos le fascinaba de sobremanera. YoonGi se rehusó a apoyarlo porque Cha Daesun era su enemigo y Jimin no era consciente del peso de la palabra enemigo en el mundo de YoonGi hasta ayer.

Daesun no había pasado de regaños verbales, pero ayer se rumoraba que le había ido mal en un trabajo sucio que él dirigía. Jimin solo había tropezado con una bandeja de platos sucios cuando sin querer soltó el plato que tenía en su mano.

Lo inevitable sucedió y Daesun lo vio. Él solo lo citó a su oficina. Jimin esperaba otro regaño más y alguna baja en su suelto, pero lo que recibió fueron golpes.

Jimin pensó que Daesun no lo golpeó en la cara solo para guardar las apariencias y también para que YoonGi tal vez no lo notara. Pero para desgracia de su jefe, ayer su novio lo tenía deseo y Jimin solo se dejó llevar hasta que sin querer se delató sólo.

Ahora esperaba que sucediera algo pero tenía las esperanzas de que YoonGi se controlaría, su mente le decía que eso no sucedería, aunque otra parte de su psique le gritaba que YoonGi tomara cartas en el asunto y lo liberara de Daesun.

Tenía un debate mental en qué sería lo correcto cuando Daesun lo había engañado y ahora no tenía escapatoria de ese jodido restaurante. ¿Qué podría hacer?

Claro Jimin no sabía que YoonGi ya se estaba encargando del asunto.

YoonGi tiro la puerta de la oficina de Daesun de una patada. Al abrirse pudo ver al mencionado con una chica esbelta sobre su regazo, quién saltó asustada alejándose de Daesun.

— ¡Largo! —YoonGi exigió a la chica sin apartar su vista y su arma de Daesun.

Sin pensarlo, la chica salió corriendo dejando a Daesun y al mafioso YoonGi solos en la pequeña oficina.

— No esperaba tu grata visita YoonGi —se acomodó la corbata y giró el asiento rotatorio para verlo directamente.

— Dejemos las formalidades y mejor vamos a la acción ¿Qué demonios te pasaba por la cabeza para golpear a mí novio?

— ¿Novio? No me digas que ese zorrito de Park Jimin es tu novio —se carcajeo provocando que YoonGi se cabreara más de lo que ya estaba.— bueno no te culpo, con ese cuerpo que tiene uhm hasta yo le…

El sonido del seguro siendo quitado en el arma de YoonGi, lo hizo callar pero la sonrisa burlona no se la podía quitar. Daesun se estaba divirtiendo, YoonGi solo estaba ahí parado amenazándolo pero él, él tenía un arma guardada debajo de su escritorio.

Un solo disparo y la mayoría de los distritos que le pertenecen a YoonGi, serían solo de él. Quién iba a decir que golpear a Jimin le traería beneficios.

— Será mejor que corras Daesun o que por lo menos te calles porque no sabes cuan rápida son mis balas y créeme, te alcanzarán

— No lo creo mi querido amigo, soy astuto

Apartó la silla de su escritorio y en un movimiento que según Daesun era un movimiento rápido, pues no lo fue. YoonGi disparó y como lo había dicho, sus balas y él son muy rápidos.

Un tiro certero y limpio en la sien de Daesun, fue su sentencia final.

YoonGi se acercó y vio el arma que intentó agarrar Daesun, que bueno que él no se andaba con rodeos y más si el tipo lo había hecho cabrear de sobremanera antes. Suspiró y sintió el vibrar de su celular en sus pantalones.

La pantalla se encendía con el nombre "Bello Príncipe" en ella y contestó sin esperar más, terminando de dirigirle una última mirada de desagrado a Daesun.

— ¿Terminaste príncipe?

Si Yoonie y también la canción, me gustó. Gracias por la recomendación, así terminé más rápido.

— Me alegra escuchar eso mi vida, entonces te puedo llevar a una cita ahora mismo.

¿Ahora? Pero aún no termino mis horas de trabajo y no creo que Daesun me deje salir.

— Uy mi vida , créeme que si te dejará salir —se río inocente.— hasta creo que tendrás la semana libre

¿Semana? Espera, ¿Qué hiciste YoonGi?

— Te espero afuera mi vida, te lo explicaré si deseas.

Se despidieron y YoonGi salió de la oficina sin olvidarse de darle la orden a su guardaespaldas de limpiar todo, ordenarlo y darle el mensaje a la familia Cha sobre todo lo sucedido sin saltarse el detalle de que Daesun golpeó a Jimin.

Y si la familia venía a buscar venganza, él estaría dispuesto a enfrentarlos porque nadie podía tocar ningún cabello de su hermoso novio de manera malintencionada y peor aún, dañarlo. Jimin era su vida y felicidad y él, Min YoonGi lo defendería a capa y espada o en este caso a inteligencia y arma.