Love Me

Summary

Una mujer que solo busca divertirse

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Love Me

Estaba muy emocionada, acababa de mudarme de Latinoamérica a Japón para iniciar la universidad. Apenas llegué no hace más de 8 horas y a pesar del cambio de horario me tomé la libertad de pasármela bien, aún ni siquiera desempacaba aunque faltaran dos horas para que las clases iniciaran.


—Ahhhh— estaba gimiendo sin parar.


—Nena, las extranjeras se mojan como si tuvieran el océano entre las piernas.


Me topé con ese hombre tan apuesto en un bar y me lo llevé a mi departamento sin pensarlo, él miedo al éxito no me iba a detener en mi nueva aventura y debía inaugurar bien mi nuevo hogar... después de todo fui una completa cobarde en la preparatoria, tanto que aún no podía romper esa relación absurda con Brandon.


—Sigue lamiendo Haku— le ordené empujando su cabeza entre mis piernas, quería poder correrme antes de meterme a la ducha para marcharme a la universidad.


—Hanma— corrigió siguiendo con la actividad.


—Hanma, vamos muy bien, sigue así— Me aferré a la orilla de la cama cundo sentí un orgasmo invadiendo mi cuerpo.


—Nena, ¿Cómo dices que te llamas?— preguntó con una sonrisa.


—No lo dije— lo tomé de la cadena que le rodeaba el cuello lanzándolo a la cama —Para que carajo quieres saber mi nombre si ya estamos cogiendo— hundí su pené en mi vagina, tenía un tamaño promedio, nada despreciable pero para ser tan alto como un poste me esperaba algo mejor.


—Nena, me estoy enamorando— habló deslizando sus manos sobre mis pechos.


—Mis condolencias— seguí con mis movimientos con mayor velocidad, quería terminar con eso rápido o en definitiva estaría llegando tarde a la escuela. Lo observe mordiéndose los labios y tomándome de la cintura para jalar mi cuerpo hacia abajo haciendo que su pene pudiera llegar más profundo. Le puse mi mano derecha en su pecho para empujarlo contra la cama y dejar un rastro de arañazos sobre él porque me gustaba marcar mis cosas.


—¿Cómo te llamas?— preguntó de nuevo, tenía un rostro embelesado como si no pudiera dejar de ver mi cuerpo.


—Shhhh— lo mande guardar silencio, tenía que concentrarme porque yo también quería correrme de nuevo.


Él estaba tapando su boca con sus manos, se veía lindo, hasta entonces vi los kanjis que tenía tatuados. Eso me aprecio mucho más sexy que antes, tenía cierta debilidad por los hombres guapos, tatuados y con pinta de que me iban a destrozar la vida... aunque para el barrio que yo frecuentaba... ellos eran gatitos.


Cuando sentí su pene bombeando en mi interior me encontré un poco defraudada porque yo no logré terminar, me puse de pie con brusquedad dejando que su miembro saliera viendo que el condón seguía llenándose de esperma.


—Hanma, tengo algo de prisa, gracias por todo— le arrojé diez mil yenes para el taxi —Fue lindo, salúdame a tu novia que no ha dejado de llamarte— apunte a su teléfono que había estado vibrando insistentemente con el nombre de Midori en la pantalla.


—Ella puede irse al diablo, pero tú tienes que darme tu número— soltó sin quitarme la vista de encima.


—Por desgracia ya sabes donde vivo— me dirigí al baño y cerré la puerta tras de mi esperando que se largara.


Escuche que soltó un suspiro de frustración y tras unos minutos el sonido de la puerta abrirse y cerrarse.


Tomé una toalla para secarme el cabello y mientras buscaba unas bragas bonitas noté que sobre mi mesa de noche dejó los 10 mil yenes que le di más otros 100 mil y una nota que decía:


»Nena, llámame xxxxxx379. Que tengas buen día.

Shuji Hanma


Me encogí de hombros tomando el dinero, me serviría para comprarme un café y algo de comer. No era una ramera pero si un hombre sentía que me debía dar su plata por mi cuerpo, tenía razón, no es como que yo fuera gratis.


Tomé una falda cortísima de color rojo, porque era correcto hacerlo en Japón aunque las asiáticas no tuvieran las piernas y el trasero de una Latina, así qué tal vez en mi no se vería tan inocente, complemente con una blusa de botones blanca, zapatillas deportivas y mis anteojos con armazón rojo.


Antes de irme cogi mi bolso con la tablet para poder tomar apuntes y salí de prisa. Como había dicho era mi primer día y no quería ser la novata que llegara tarde.


Camine por la calle mirando mi teléfono, terminé añadiendo a Hanma solo por el morbo de tener una lista de hombres los cuales me pudieran entretener cuando me sintiera aburrida, coloqué tres estrellas al costado de su nombre, no había estado mal pero no había estado tan bien, él debía esforzarse si quería tener cinco estrellas de mi parte.


—¡Ay!— exclamé al sentir mi café helado derramándose sobre mis senos y mi teléfono fue a dar irremediablemente al suelo —¡Fíajte!— le regañe pues salió de repente de una tienda de motos sin prestar atención.


—Lo siento.


Era un hombre de cabello blanco que se agachó por mi teléfono y se quedó viendo más tiempo del que debía debajo de mi falda. Tenía un tatuaje rectangular en la nuca lo que me hizo ponerle un poquito más de atención.


—Toma— Me habló extendiendo mi móvil sin ponerse de pie.


Yo di un paso al frente hasta casi pegar mi muslo izquierdo contra su rostro —Gracias, pero me has arruinado la blusa y ya voy tarde a clases.


Él se puso de pie rosando levemente mi cuerpo lo que me pareció aún más entretenido —Me disculpo— colocó el saco que llevaba en los hombros sobre los míos y extendió una tarjeta —Llámeme y yo le pagaré la tintorería o le compraré cien blusas nuevas.


Acepte su tarjeta —Lo tendré en cuenta— seguí mi camino, ya tenía otro número de un hombre misterioso.