Prólogo

Hay heridas visibles en el cuerpo, pero las más profundas y dolorosas son las que no se ven…
Nunca se debe mezclar el amor con la sangre. La culpa fue mía, ¿pero por qué? Aún no entiendo cómo llegué al límite de mi odio y mi rencor.
Mi mente, frágil, divaga entre la realidad y el delirio. Me pregunto si esto es un sueño o si, en algún otro universo, hice las cosas bien… Tal vez, solo tal vez, ahora estaría casada con el amor de mi vida.
Mi conciencia y mis recuerdos están encadenados al pasado. Pero… ¿estoy realmente loca, o es solo mi imaginación?
No, no es mi imaginación. Estoy loca.
«No dejo de escuchar al viento que te nombra, nos vamos a eclipsar, tu luz será mi sombra»