♡⠀⋅⠀ 𝐕𝐄𝐍𝐀𝐓𝐎𝐑 ; ran + kazutora ✔

Summary

Fanfiction bl + Boys Love ; Ran Haitani/Kazutora Hanemiya. ╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴╸╴ ©️،، ᥫ᭡˖ ࣪ ¡𝐏𝐔𝐓🄷!♡︎ֹ৹: ;♥︎ ❛ Kazutora se siente realmente arrepentido de haber cruzado miradas con aquél hombre de la calle, pero ya era demasiado tarde como para echarse atrás, y sólo le queda asumir las consecuencias... - 𝗳𝗮𝗻𝗳𝗶𝗰 𝘁𝗼𝗸𝘆𝗼 𝗿𝗲𝘃𝗲𝗻𝗴𝗲𝗿𝘀 ☆ !! ❜ ⚠︎! Tiene contiene temas sensibles como acoso, secuestro, embarazo no deseado, nsfw (smut o lemon) [+18], etcétera. Leer bajo tu propia responsabilidad. ⚠︎! No se permiten copias ni adaptaciones, sin mi permiso. ⚠︎! Los personajes no me pertenecen, créditos a su/s respectivo/s creador/es (@KenWakui)

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

- venator ෆ rantora fanfic ♥︎ capítulo único.

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Kazutora estaba desesperado.


Su plan de escapar de aquél sitio donde está en cautivo, a causa de uno de los ejecutivos de Bonten, alias Ran Haitani, lo mantiene enjaulado como un pájaro. Sin alguna posibilidad de contemplar una vez más los rayos del Sol y en contra de su voluntad, pues la seguridad del mafioso cada vez se volvía más segura que las veces anteriores.


El mayor de estatura parecía tomarse con total seriedad ante la idea de resguardar a la persona que tanto aprecia en una bóveda asegurada, funciona a la perfección en esta ocasión.


El choco de aspecto desaliñado, debido a las semanas que ha estado encerrado, no quiere darse por vencido. No quería ser atado de por vida al lado de ese sujeto, incluso cuando después de la muerte decida separarlos, Kazutora prefiere seguir aferrado en que un día de estos saldría sano y salvo de ahí para jamás mirar atrás, ni aunque tengo que tropezar a medio camino.


Su tobillo derecho está encadenada ahora mismo, sus manos sudan y su respiración se vuelve corta cuando mira la grande habitación lujosa y moderna que en su vida tal vez jamás podría pisar, las cámaras de Seguridad se mueven constantemente cada vez que hace un movimiento involuntario su cuerpo.


Maldice entre dientes que Ran esté en camino a la mansión donde vive, sabe lo que le sucederá en cuanto abra esa puerta que tiene con seguro y única salida que le queda, a comparación de las ventas selladas que son lo suficiente resistentes, como para soportar los golpes de varios objetos, tal y como lo hizo cuando llegó en los primeros días de ser llevado en contra de su derecho a la libertad, gracias al desquiciado de lo que es Haitani.


Kazutora sigue arrepentido de haber cruzado miradas con ese hombre, en el que ahora es su secuestrador.


Conoce a Ran desde que lo vió pasar desde su carro costoso y oscuro, siendo el que se cruza un par de veces hacia su hora de entrada y salida del trabajo, viéndolo en una esquina charlando con su supuesto mayordomo o algo parecido. Siempre que lo mira de reojo, siente la mirada fija de Ran puesta sobre él, dándole un mal presentimiento y sólo hace que se adentre de nuevo en la tienda de mascotas.


La primera vez que hablaron fue en una noche, donde llovía bastante y para en ese entonces, era el único encargado de ser la persona que cerrara la tienda de mascotas. Echando casi humos al olvidarse su paraguas y sólo se cubre con lo poco que ofrece su sudadera para impedir que pesque un resfriado al correr bajo la lluvia.


Para su dicha suerte, termina encontrándose a Ran en la esquina de la tienda de mascotas, sorprendiéndole que estuviera a altas horas en la madrugada en un sitio como este. Este parece no percatarse que está a corta distancia de este y decide no molestarlo, pero eso sí, no deja de echarle una que otra mirada disimulada al encontrarlo distraído mirando su teléfono, sin ningún tipo de interés en su rostro.


El tatuaje de Tigre no puede evitar reconocer que es muy atractivo, en especial cuando está tan apegado en su aparato electrónico que cuesta más de lo que gana en un año, es más, ni siquiera le alcanza. Su perfil tan simétrico y perfecto, su cabello corto con reflejos negros, de color morado, al igual que sus ojos caídos, delgados y penetrantes como de un felino, su nariz respingada y linda, sus labios pequeños pero rosados, su cuerpo alto pero delgado, de un tamaño bien proporcionado cuando se fija en sus brazos que parece estar ejercitado.


No se da cuenta que Kazutora lo está observando con sumo detalle y admiración, como si fuera una obra de arte en exhibición, siendo bastante obvio para el tipo que siente algo sobre su cuerpo y despega su vista en su celular, agachando un poco su rostro para encararlo y el menor de estatura, se da cuenta por lo que procede a mirar otra parte de la calle.


─¿Sucede algo? ─ su voz suena lo bastante grave y masculina, poniéndolo nervioso cuando lo mira tan callado, sin quitar una de sus cejas por debajo que la otra─. ¿Y bien...?


─lo siento. No era mi intención. ─ se disculpa Kazutora sin mirarle, avergonzado por la situación en que lo atrapó observándole y siente sus mejillas calentarse hasta por el lóbulo de sus orejas─. Estaba tan concentrado en mis pensamientos que no pude evitar reaccionar a tiempo.


─Oh, con que era eso...─ parece serle divertido cuando esboza una sonrisa en su rostro, guardando el celular en su bolsillo y colocarse a un lado de este, teniendo un pequeño espacio en sus cuerpos. Kazutora pasa saliva cuando lo tiene tan cercas─. ¿Cómo te llamas, lindo?"


─Kazutora, ... Kazutora Hanemiya.


El tipo soltó una pequeña risa.


─ya veo, ... Es un placer conocerte, Kazutora. Mi nombre es Ran Haitani.


Fue uno de los mayores errores que cometió el joven Hanemiya.


Después de aquella noche, las cosas empezarían a cambiar el rumbo de su rutina diaria, ya que desde el primer acercamiento que tuvo con el mayor Haitani, lo veía casi todos los días de la semana. Frecuentando las visitas en la tienda de mascotas para adoptar y luego irse, volviendo dos días después para comprar otro, continuando un patrón.


Y no sólo eso sucedió, la gente poco a poco comenzó a llenarse en la tienda, adoptando uno que otro animal y pasando el rato conviviendo con aquellas mascotas, sin duda era un avance para las ventas según el jefe del local. Kazutora sólo le alegraba presenciar y despedirse de los animales que más les tenía afecto, los cuales eran la mayoría ya que pasaban a ser acogidos por parejas, familias, o siquiera de una persona soltera.


Su economía parecía mejorar, pero en su vida personal como en lo amorosa, no tenía tanta suerte, y por supuesto que tenía pretendientes, tanto chicos como chicas, con quienes aceptaba tener una que otra cita sin embargo, a final de cuentas no buscaban para algo serio, desanimándolo un poco.


Hubo un tiempo donde amó a una persona porque estaba dispuesto a compartir su dolor con él, la cual se trataba de Mikey pero jamás confesó sus sentimientos, muchos menos después del accidente de hace doce años donde acabó matando al dueño de un local de motocicletas, sin saber que era su hermano mayor, teniendo dos grandes fracasos en su vida.


Sus amigos le demostraban apoyo, animándole en que pronto conseguiría a la pareja perfecta para él no obstante, daba por terminada el tema cuando se mostraba áspero tras ser la segunda persona en el que de todos sus amigos, no tenía pareja.


¿Y cuál era la mejor forma de pasar mejor su soltería en las fechas de los enamorados? Ir a diferentes bares con Takemichi, quien tampoco tenía pareja, en busca de pasar tiempo con alguien para olvidarse un poco de sus problemas amoríos.


[. . .]


─¿Estás seguro de que estarás bien tú solo, Kazutora?


Takemichi se mostraba preocupado cuando veía al mechones rubios asentir con la cabeza mientras tomaba otro sorbo de alcohol, Kazutora no estaba del todo atento en que el azabache había encontrado finalmente a alguien con quien pasar el resto de la noche, ya que el ojos azules estaba siendo esperado por alguien mayor que ellos en la entrada del bar, no se podía ver el rostro de la persona.


─No importa, Takemichi. Adelante, disfrútalo. ─ lo animó levantando la copa donde estaba bebiendo, haciendo que el menor de estatura se sonrojara, a pesar que en el pasado hayan convivido un poco. Después del arresto, el joven exrubio teñido jamás dejó de visitarlo y contarle de vez en cuando todos los acontecimientos a lo largo de su ausencia─. Oh, vamos, hombre. Yo estaré aquí bebiendo y bebiendo hasta que no pueda más, si se me complica el regreso a casa, te llamaré.


Takemichi soltó un suspiro y asintió, despidiéndose de este para alejarse de la mesa del bar donde su amigo estaba descansando para aproximarse a la salida, donde el hombre de cabellos rosados lo estaba esperando y en un parpadeo, desaparecieron.


Kazutora siguió bebiendo y conversando con varias personas, descargando acerca de lo mal que le iba en el amor y que estaba convencido en que el romance no era para él. Siendo lo suficiente audible con la persona que estaba hablando cuando no se dió cuenta que aquella persona se trataba nada más y nada menos que de Ran, quien sólo escuchaba atentamente sus anécdotas.


El hermano mayor de los Haitani parecía entretenido por las tonterías que Kazutora decía o hacía, contándole una que otra historia divertida hasta confesarle que le gustaría tener una relación seria con alguien que tuviera las mismas ideas que este, encendiendo una chispa de esperanza en su interior de que esa persona fuera él ya que por más que luciera a simple vista como alguien mujeriego o sin ningún tipo de interés, realmente le llamaba la atención tener a alguien a su lado, formalizando una relación de pareja, y es que lo acaba de encontrar, según lo que pensó en mente.


─¿Te gustaría bailar, Kazutora?


Kazutora se sorprendió al reconocer por fin la identidad del hombre que conoció bajo la lluvia y parecía traerle suerte después de hacerle el amable favor de llevarlo a su hogar y despedirse en el trayecto, volviéndose a ver hasta apenas.


Se mostró un poco temeroso cuando tomó su mano y fue abandonando su asiento para seguirlo al centro de baile, colocando su confianza en él al sujetarlo y no dejarlo solo. Sacando un rato después su verdadera forma de ser y lo creíble, es que parecía no importarle en lo absoluto al mayor de estatura que sólo sonreía y acercaba su cuerpo con el suyo, dejándose llevar por el ritmo de la música.


En un momento a otro, los labios de Kazutora se abrieron para dejar salir un jadeo, en el tiempo que su trasero rozó contra los pantalones de Ran, moviéndose al compás de la música mientras que sus manos subían para sostenerse del cuello de este que no se quedó atrás, los dedos del Haitani sujetaban con firmeza la cintura del tatuaje de Tigre, dando un leve masaje con sus pulgares y bajó su rostro cuando las manos contrarias fueron colocadas sobre su mentón para besarlo, iniciando un beso hambriento y deseo entre ellos dos.


─¿Quieres que salgamos de aquí...? ─ sus ojos rasgados como los de un felino, dándole un toque de pícaro e impaciente, Kazutora sólo pensaba en dos cosas, la primera mandaría todo al demonio y lo segundo es que pasaría esa misma noche, festejando con un hombre tan atractivo que no opondría respuesta más que afirmar con la cabeza.


Ran toma su mano para salir ambos del bar, Kazutora suelta una risa en el momento que van alejándose de la multitud, como si estuviera haciendo algo malo al escaparse de ahí. El cabellos morados abre la puerta de su carro sin dudar, permitiendo que el menor de estatura se acomode para subirse al otro lado del carro y arrancar el motor.


Tardan alrededor de quince minutos en llegar hacia la mansión donde vive Ran, o eso cree Kazutora pero no le da tantas importancia porque sólo está interesado en pasar la noche con él. Al bajarse es rodeado por los brazos delgados y formados del mayor de estatura, comiéndose él uno al otro ahí mismo, de no ser porque Kazutora reacciona siquiera y lo empuja un poco, siendo detenido por Ran cuando lo toma del brazo para llevarlo adentro.


A los dos les da igual si hay o no personas ahí, entre tropiezos y choques con varios muebles del Interior, llegan finalmente a la habitación de Ran donde abre la puerta y la cierra teniendo entre sus brazos al menor de estatura contra su cuerpo, frotando sus ropas entre sí causando que sus penes se endurezcan y no perdieron el tiempo en despojar cada prenda de su cuerpo para fundirse totalmente en la lujuria, cegados por el deseo de sentir sus cuerpos unidos y encerrados en olas de fuego y pasión.


Fue la noche donde Kazutora entregó su cuerpo a Ran Haitani, uno de los ejecutivos de Bonten, sin saber que también su vida y su libertad sería también de su propiedad.


─¡Ah, mmm, Aah..~! ¡R-ran...~! ¡Ugh, Ah, Ah, aah...~!


Pobre Kazutora, ... No sabía lo que le esperaría dentro de varios meses después de su primera noche con él. Y las siguientes noches que contaría.


[. . .]


─¿En qué tanto piensas?


Los brazos de Ran rodean el cuerpo delgado y pequeño de Kazutora, besando su hombro descubierto en la que se puede ver una mordida, marca que ha hecho como su posesión más apreciado y notorio. Ran se ha levantado en medio de la noche cuando no siente por ninguno de los dos lados de la cama, el calor de su tigre.


Encontrándolo poco tiempo después en la ventana qué deja iluminar la luz de la Luna una gran parte de la habitación, Ran sonríe cuando mira su grande premio, o mejor dicho, su doble premio tan lindo cuando lo tiene frente a sus ojos.


Kazutora se ve un poco más cambiado, especialmente porque tiene nueve meses de embarazo a su futuro heredero, sus cabellos están un poco largos, atados a una coleta baja y las ojeras qué marcan su rostro por las incontables horas de conciliar el sueño debido a las paradas qué recibe del bebé, su vientre está más grande, solo que ahora tenía vida propia por los constantes movimientos que hacia el bebé.


─Sabes que no puedes salir, ¿cierto? Y lo sabes muy bien. ─ responde el mayor de estatura sentándose en la cama, apuntando a la cadena que está colocado sobre el tobillo de su prometido. Kazutora asiente con la cabeza pero cambia de gesto cuando siente un dolor en su vientre bajo, poniendo una mano sobre aquella zona, alarmando a Ran─. ¿Estás bien? ─ cuestiona abandonando la cama para ayudarlo con cuidado a que tomara asiento sobre esta.


─E-el bebé está pateando fuerte, ... Ran, me duele. ─ se queja Kazutora cuando vuelve a sentir otra patada de su hijo, aunque esté algo molesto por el dolor en el fondo, le pone feliz y ansioso que salga un día su bebé para tenerlo en sus brazos─. Ran, n-nuestro hijo... Cálmalo, sólo te hace caso a ti cuando le hablas.


Ran mira unos segundos al ojos amarillos y asiente, lo ayuda a recostarse en la cama para subirse al lado opuesto de la cama y acomodar su cabeza sobre el bulto grande de Kazutora, colocando una mano sobre su estómago desnudo.


Kazutora sabe muy bien que el supuesto amor que le tiene Ran hacia él no era normal, era solamente obsesión por tenerlo a su lado, se sentía un idiota por no haberlo sospechado desde el principio de su estadía como soltero, con una vida normal y sus amistades grandes, pero desde que pasó aquella noche en su hogar y aceptar semanas después sobre salir con él de forma oficial, las cosas fueron empeorando poco a poco.


Ran comenzó a recibirlo con regalos bastante caros y llamativos, invitarlo a varios restaurantes elegantes y costosos, seguirlo hasta su casa para asegurarse que estuviera bien, llenarlo de dulces pero envenenadas palabras lentamente hasta hacerlo dudar si era tan bueno con él, obligándole a tomar gran distancia con sus amistades llegando al punto en que evitaba totalmente el contacto físico con ellos y dentro de poco, el contacto social con sus amigos.


Kazutora estaba tan perdidamente enamorado de él que no se daba cuenta del daño que estaba haciéndose al ser distanciado de sus amigos a quienes consideraba como su propia familia y su trabajo, dándose cuenta ya demasiado tarde al quitarse la venda de los ojos y mirar las cadenas que estaban atadas en sus tobillos.


Sumando el hecho que Ran no sólo quiso tener un descendiente para fines de trabajos de Bonten y formar una familia, sino que también lo hizo para amarrarlo por el resto de la eternidad con él, dispuesto a hacer lo posible por tenerlo siempre a su lado.


Y lo consiguió.


Él día en que nació su primogénito, Kazutora se negó apartarse de Ran, siendo consentido por ambas partes, el cabellos morados estaba orgulloso de sí mismo y fascinado de tener un descendiente a cual enseñar para tener lo que siempre quisiera, y cuando fuese mayor de edad, aprendiera del mejor.


No se arrepentía de haber elegido a Kazutora Hanemiya como su esposo y padre de sus -futuros- hijos, porque sí o sí estaba decidido a seguir embarazándolo las veces que fueran necesario con tal de tener una bonita familia con él, y no está dispuesto de recibir con un "no" por parte de Kazutora, menos mal que este lo haya aceptado después de tener al fruto prohibido de ambos. Fue una buena opción analizarlo desde lejos y cumplir cada faceta que necesitaba, optando por conocerlo en persona el interactuar con el para asegurarse, dejándolo al final satisfecho que fuera él. Lo había investigado tan bien que ahora, lo conocía como la palma de su mano, sabía cómo y donde tocar, o decir, en caso de que ambos estuvieran peleados y juntos.


─Es tan pequeño nuestro Osamu. ─ comenta Kazutora terminando de hacer eructar a su hijo para luego empezar a dormirlo entre sus brazos, la sonrisa que tiene puesta es de felicidad─. Tan adorable, mi bebé.


─Nuestro bebé, querrás decir, Tora. ─ responde Ran besando la sien de su cabeza y un gesto de contento hace presente cuando mira a su hijo cerrar sus ojos, se inclina para dejar un pequeño beso en la frente de su hijo─. Dámelo, será mejor que descanses.


Kazutora deja con cuidado su hijo en los brazos de su ahora esposo, observando la adorable imagen de Ran mecer a su hijo mientras que va tomando asiento en la silla, en el jardín. Y sí, Ran le había dado acceso a pasear en su nuevo hogar con tal de que no saliera, o sí no lo dejaría de encerrado con el pasar del tiempo, obedeciendo Kazutora sin rechistar, pues había dejado de lado su objetivo de escapar de aquella mansión.


El oji-áureo se negó a intentar una vez más su salida, se había acostumbrado la residencia durante su embarazo y después de dar luz a su hijo, definitivamente se deshizo de esa idea.


Después de todo, no le haría falta a su hijo ni a él, no tendrían problemas en tener un techo a cual dormir, alimentos a cual terminarse o el desgaste de dinero que tendría al comprar lo importante, nada de eso le haría falta sí estaba al lado de Ran, ¿cierto? Tampoco es como si tuviera muchas alternativas.


Porque más que quisiera escapar, siempre sería encontrado tarde o temprano por Ran, y no importa si se ocultaba debajo de las piedras, él era capaz de mover la tierra y el mar con tal de buscar su paradero y traerlo consigo. eran como la clase de ser el cazador y la presa en esta historia, un final en el que Kazutora estaría amarrado de por vida al lado de un hombre como Ran Haitani.


Una realidad en el que, la presa estaba condenada a pasar el resto de su vida junto a su cazador.


Fin

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Gracias por leer hasta aquí

... ♡


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Nota

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ꕥ› Osamu: Significa "el que dicta las reglas".

ꕥ› realmente no sé como terminé escribiendo este one-shot. Ni se mencione del shipp. Pero me gusta, gracias por leer, de nuevo. ( '・ω・)

ꕥ› disculpen si hay un error ortográfico, pueden señalarlo y mas tarde lo arreglaré.