Capitulo 1
Era un día tranquilo en el lejano pueblo de Azulmar, Elena, una joven de cavello castaños, tez palida por la falta de exposición al sol y obres marrones estaba saliendo des su vivienda tras haber dejado a su padre mirándo la televisión.
La joven adolescente iba camino al negocio familiar del cuál debía hacerse cargo desde que su madre murió y su padre calló enfermo aunque no es algo que le disgustara realmente, pues al tatarse de una biblioteca podáis disfrutar de la lectura mientras atendía a los pococos clientes que acudían de forma esporádica.
Mientas Elena hacia su camino a la biblioteca pasó junto a un grupo de chicos que debían tener aproximadamente su edad, ellos iban riendendo y haciendo bromas entre ellos, cosa que hizo que la joben los mirara por unos instantes, entre los adolescentes que iban riendo y tonteando, posiblemente en dirección a la playa, una chica de cabellos negros y obres de un verde inrenso con la piel ligeramente bronceada destacaba más, mucho más animada que sus compañeros, Elena simplemente negó con la cabeza.
"Ese no es mi mundo..."
Fue lo único qué pensó mientras volvía a mirar al frente decidida a llegar a la biblioteca, su corazón se estrujó un poco, ella era una persina solitaria, no disfrutaba llendo a la playa con grupos numeroso porque eso la hacía sentir cómoda, justamente por preferir los libros antes que las fiestas nocturnas a orillas del mar es que había terminado aislada de los demás jóvenes del pueblo, aunque luego de un tiempo se había acostumbrado ¿Que más daba? Por muy sola que estubiera los libros siempre le harían compañía.
Por otra parte, en la playa se encontraba Leila con su grupo de amigos, acaban de llegar con la idea de pedir prestadas unas tablas de surf y entretenerse domando algunas olas.
¿Que mejor plan para las vacaciones de verano que recién comenzaban? Ella solo reía mientras retaba a sus compañeros a una carrera hacia el sitio donde estaban colocadas las tablas, el que llegara de último tendría que atreverse con la ola más peligrosa.
Ella estaba feliz y la diversión parecía no acabar nunca, sin duda alguna era algo que le gustaba de su pequeño pueblo costero, el poder disfrutar la playa y las salidas como esa prácticamente todos los días.
Cómo ella fué la primera en llegar junto a las tablas pudo elegir la que más le gustó y tras dejar sus cosas con dos de los chicos que no entrarían al agua luego de que ellos se ubicaron en un sitio favorable y sin pensarlo mucho se adentró al mar.
Se la pasó fenomenal ese día, montando algunas olas y riendo a más no poder de las bromas que se gastaba con su grupito y solo cuándo el sol comenzaba a ocultarse tiñando el cielo de unos hermosos tonos naraja fue que emprendieron el camino de regreso.
A la vuelta se iban gastando bromas o rememorando las vivencias de ese día por lo que casi no notan a la joven que pasó junto a ellos, casi, porque por pura casualidad pudo darle un vistazo rápido, atraída por el color de sus cabello le pareció extraño que una chica que no podría ser mayor que ella estuviera sola, teniendo en cuenta que en ese pueblo todos conocían a todos y la gente siempre iba acompañada pero no le dió muchas vueltas al asunto y siguió su camino a casa, esa chica no tenía nada que ver con ella.
¿Que pasaría si el destino le acaba demostrando que está totalmente equivocada?