Matrimonio Desconocido | Rindou Haitani (2)

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Summary

Historia Paralela. Después de un incidente al salir de la prisión, Rindou queda herido y las precuelas de vivir con eso por un tiempo les da problemas en su matrimonio, teniendo un embarazo en medio, hace un revuelo de emociones en Rindou hasta el punto de desconocer el amor que te tenía alejándote de el en un rato de impotencia y mala racha por momentos, dejandote a tu suerte con un hijo en vientre, con ayuda de Ran para rehabilitarse y regresar por su familia.

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Uno |Aquel día Ladron

Song: Apologize, One Republic.



Kamari

.


La despedida con Souta había terminado cuando el motor de su motocicleta se perdió en el fondo de la calle, limpie las lágrimas que habían corrido por mis mejillas sonriendo de por medio y ocultar lo que había sentido en ese momento al decirle un hasta luego.


Había entendido que tal vez aquel sentímiento se había marchado pero siempre quedo un ligero cariño hacia un amigo lejano, esa ligera brizna de felicidad me dejo salir un suspiro al verlo irse deseándole a ese chico peliazul una larga y prospera vida.


Di la vuelta hacia Rindou, estaba recargado en el auto, extendió su mano hacia mi dirección para que fuera a el en su cara se dibujo una sonrisa, camine hacia su mano   sonriendo e imaginando la nueva vida que nos esperarían juntos los tres. Camine lo mas rápido casi corriendo con el, llegue a sus brazos colgando de su delgado cuello acercándome a su boca, sus labios me recibieron bien, estando unidos por unos largos minutos.


Unos segundos después nos separaron y puso su dedo índice en mis labios, reclamando el beso que Souta me había dado al estar juntos en vista de Rindou.


—Te beso.— dijo Rindou, mierda olvide que estaba mirando como Souta se había acercado a mis labios.


—Si lo hizo. Pero me gustas más tu. ¿Ya nos vamos?— pregunté desviando lo demas, el asintió con la cabeza, dándose la vuelta en el carro abrió la puerta del auto entrando yo primero al interior.


La puerta del auto se cerró poniéndome el cinturón de seguridad y esperar por Rin, el rodeo el auto y de pronto unos gritos de ayuda le hicieron voltear hacia la calle y acercarse al borde observando por la misma lo que sucedía. También intente observar al bajar la ventana del auto.


Un robo fallido con una bala perdida pasaba por la misma vereda donde estaban aparcados , los gritos de ayuda eran provenientes de un chica, dos hombres sobre una moto venían con pistola en mano, era un asalto hacia ella, la chica venía corriendo detrás de ellos; uno de ellos se le escapo un disparo hacia atrás pasando por cerca a ustedes o más bien cerca de Rindou. Por el impacto perdido le dio en la parte izquierda de su estómago bajo y dejando sacar un grito de dolor por el impacto cayendo de rodillas al suelo.


Escuche el disparo cercano y por instinto  cubrí la cabeza cerrando los ojos, al abrirlos ya no miraba a Rindou levantando sino tirado en el suelo por lo sucedido. La bala le había dado en su cuerpo. Sali afuera a gran prisa para auxiliarlo, se quedo recargado en el carro tocando su cadera con dolor. Su pierna se debilitó y cayo de rodillas.


—¡Rin! Mi amor. ¡Oh dios.!— miraba nerviosa por la sangre correr por encima de la camisa, asustandome por tanta que salía de su interior, abrí la puerta del auto y sacando el teléfono por una ambulancia.


—Estarás bien, estarás bien.


—¿Estas preocupada por mi?, puedo morir ahora.— dijo una sonrisa ocultando el dolor que sentía.


—¡Cállate.! No es gracioso.— en lo que esperaba la ambulancia, ya vendría enseguida; coloque mis manos con cuidado en su herida procurando no lastimarlo, sin dudarlo él era muy fuerte y la bala no había dado en un punto crítico o eso era lo que se miraba por encima.


Rindou si le dolía como un hueco se extendería con ardor y al pasar los minutos se le abría la piel junto con sus órganos, cerraba los ojos mordiendose los labios ocultando el dolor que sentía como le carcomía.


Mientras la llamada era atendida, decía la dirección y lo que le había pasado, en cada palabra se me cortaba la voz por lo asustada al ver la sangre salir y no detenerse

Rindou estaba tranquilo como si no le hubiera pasado nada; por la adrenalina aun no le sentía el ardor solo me miraba pero no miraba lo torpe ingenua y preocupada con el seño fruncido, sentí como beso mi frente.


—Estaré bien, creo.— respondió.


Por el asalto cuadras atrás venía la policía siguiendoles al ver una persona herida se detuvieron y también hicieron su labor de llamar a una ambulancia. No me quise apartar de el en ningún momento hasta que estuviera la ambulancia.


—Como tardan estos hijos de perra.— comentó con dolor al moverse.


Finalmente las sirenas por las calles anunciaban su llegada al lugar, sobre la poca multitud que se había reunido se abrieron paso hasta llegar anunciando a emergencias un paciente con el pie dentro de la tumba. Osea grave.


Había subido con el en la ambulancia, Rindou cerraba los ojos cada que el respirador la daba oxígeno, quedaba dormido en casa toma de oxígeno. Tomaba su mano, ambas estaban ensangrentadas.


Bajandole rápidamente e internando al interior, ibamos de la mano al mismo compas de la camilla. Podía sentir lo frío que se ponía todo alrededor al ver a Rindou sobre la camilla con el respirador en su boca y dando los últimos respiros al oxígeno. En la mente decía que todo estaría bien mencionando que el estaría bien, saldría del hospital vivo.


Finalmente el largo pasillo se hizo pequeño y las puerta fueron cerradas en mi cara, ya no podía pasar hacia la puerta de terapia intensiva. Mire de puntillas por la ventanilla que estaba en la puerta su mano hacia el suelo iba colgada.


Y las horas se hicieron eternas al no tener respuestas sólo el tic tac del reloj colgado sonaba ya eran los segundos un infierno. Tomaba asiento y te levantaba dando vueltas en los pasillos, me recargaba en las paredes y más vueltas en el pasillo.


Ran había llegado corriendo al hospital cuando se había enterado de lo que paso abordandome enseguida.


—¿Qué te han dicho?¿Cómo esta?


—Aun no sale del quirofano.— habían pasado cuatro horas.


—¡Mierda!— se sobo la cien y sentándose en la silla, me miro de rejos y pregunto por mi. —¿Tu como estas?


—Estoy bien gracias Ran.


Y no hay noticias, no hay palabras y no hay doctor para calmar los nervios de ambos.


En la noche fria y desolada se hizo presente en el hospital, aun la ropa llena de sangre por haberle tapado la herida a Rindou y evitar que se desangrada, un vaso de café traído el por Ran en la mesa de descanso estaba puesto ya vacío, el salio a fumar un cigarro fuera del hospital; no había podío dormir ni un poco ahora estaba sentada en la banca con las manos en palmas en la frente rezando por su vida.


—Dios no he pedido nada en la vida, pero salva a Rin. Por favor te lo suplico.


Las oraciones que di surgieron bien cuando mire por la puerta y el doctor salió de la habitación, me levanté casi corriendo hacia el y preguntando por Rindou.


Estaba a salvo, al escuchar esas palabras ya podía respirar finalmente y estar tranquila, solo al escuchar todo lo que el médico  estaba diciendo, todo estaba estancado y mi sonrisa de alegría se estaba preocupando al oírlo.


—La cirugía fue complicada, no hirió órganos importantes pero complicó algo más, la pierna izquierda.


—¿Que le paso? ¿la corto?


—No, sólo tuvo un pequeño trauma por los tendones dañados, estará paralizada por un tiempo hasta que asimilar lo que sucedió.


Comenzó a decir lo sucedido con su vida y diciendo el procedimiento que hizo. Cerre los ojos al enterarme. Ese nuevo estilo de vida sería difícil para alguien que andaba siempre apresurado en el camino.


Se marchó dejándome sola con una gran noticia, tomando asiendo, en mi cabeza intentaba hallar las palabras que le diría al despertar. No podía imaginar lo que vendría después de eso.


Cuando Ran llego, le comenté sobre lo sucedido, el se sorprendió tanto, quería ser el que le dijera pero insistien que deberías ser yo.


Al día siguiente, fue con el a la habitación, me senté en una silla cerca de el, observandole, estaba feliz por tenerlo a salvó; una vez ya despierto, fuimos lo primero que miro, el dejo salir una sonrisa aunque seguía anestesiado y mareado por la morfina.


—Rin, mi amor.— finalmente estaba abriendo ya por completo los ojos y observando alrededor, estaba conciente que estaba en un hospital y lo que había pasado hace horas. Pero no estaba conciente de lo que le había pasado en su cuerpo, tenía una sensación rara de su cuerpo.


—¿Qué pasó.?— pregunto al observar todo. Se intentó mover y algo andaba mal en su cuerpo y lo sabía desde que despertó. Y el moverse en la cama lo confirmo. —¿Por que no se mueve mi pierna.?¿Por que no la siento.?— aturdido comenzó a mover sus piernas pero sólo una le respondió y fue la pierna derecha.


—Rin, tranquilo...mi amor estas bien, estas bien.— intentaba tranquilizarlo, tomando sus manos pero al ver la reacción de desesperación,quito mis manos de el.


—¡Como mierda voy a estar bien! ¡Kamari! ¡Por que no se mueve.!


Ciertamente el impacto le había pegado en su hueso que las unía con el tendón y al pasar las horas le había cortado la círculacion de la pierna izquierda y haciéndola inútil al llegar al hospital. No estaba mal sólo tenía un parálisis en ella por un tiempo sin tener control de esa parte. Con el tiempo usaria una muleta y haría terapia para evitar que se lesionara o que se contramusculara con la columna.


Rindou se miro debajo de la sabana y llorando se tocaba con dolor involucrado con miedo al futuro; le quitee las manos de la zona y limpiando sus lágrimas con mis dedos. Esta vez el necesitaría demasiada atención en lo que se acostumbraria a esa etapa nueva temporal.


Imaginandose su vida en donde era una pirinola sin rueda y sin un alto, corriendo por la vida sin frenos para acabar de esa forma debiste estar maldito al nacer, frenarte y reducir su vida en una miserable muleta. No era señal de una buena vida.


—¡No lo hagas mi amor!— decía para sacarlo de esos sentimientos.—, Estás conmigo. Tu no estarás sólo en esto, estoy contigo.


Le decía al abrazarle y limpiar sus lágrimas,  quería ser fuerte para no llorar y aguantar este duro cambio por los dos. Su llanto duro por horas, el doctor decidió usar analgésicos para calmarlo y ponerlo a dormir de nuevo ya que su estado de ánimo le daba preocupación.



Días después en el hospital.


Fueron difíciles para el estar así, por las mañanas observaba como le hacian los masajes en su pierna, y la forma de mover las manos sobre ella, después de comer le ayudaba a moverse por los pasillos del hospital para que se diera una idea de como usar la muleta, al principio se rehusaba y la tiraba al suelo siendo terco y muy caprichoso al usarla, le mostraba como hacerlo pero era provocarle risas por más roto que podría estar por dentro daba alguna sonrisa. Ran también le ayudaba cuando debía ir a bañarte y comer.


—¿Crees que cambie nuestras vidas por esto.?— pregunto angustiado al verme asi todos los días al estar pendiente de el.


Esa noche le ponía un gel y haciéndole masaje en su pierna hacia su rodilla.

Voltee a el, mirandole en sus ojos y contestar de una forma dulce y con broma en las palabras.


—Obvio si las cambiarán, tu no podrás escapar de mi nunca. Serás mío para siempre.


—Al menos ya mañana estaremos en casa. Sólo te pido que no cambies nada de ella, nuestra habitación seguirá en la planta de arriba.


—Quise cambiarla abajo y evitar que...


—¡No cambies nada!, no me hagas sentir más inútil de lo que ya soy o seré en un futuro.


—Está bien. Solo quería...


—¿Qué? Ahorrarte el tiempo de bajar y subir por mi todos los días.—contesto seco y grosero.


—Rin sabes que no quise decir eso.


Ya no respondío, sus respuestas de estos segundos había sido grosero, continuando de sobarle su rodilla el termino por quedarse dormido, al terminar lo arrope con las sábanas, dejándole un beso en su frente para que descansará. Esperaba  besarle sus labios ya que sentía que necesitaban más que cariño y yo lo extrañaba.


Aunque si lo pensaba a transfondo sabía que si tal vez habría posibilidades de que la vida cambiaría en todo sentido, la habitación había sido sido removida en la parte de abajo y evitar algún accidente con el. Las escaleras eran peligrosas con Rindou en ese estado pero dado a su petición volvió a estar como estaba sin ningún cambio.



Casa.|Italia.


Volvíamos finalmente a la casa después de una semana, se rehusó a quedarse en Roppongi y por lo mismo al salir tomamos un avión hacia estaba nuestro hogar, Italia, un enfermero nos había acompañado hasta la casa y ayudarnos en el transcurso del viaje.


Al abrir la puerta deje que el ingresará primero. Con una muleta en su hombro; tambaleaba con ellas al dar el primer paso en el piso de la casa, cerrando la puerta detrás de ambos lo intente cargar un poco de su hombro y al compas sonteniendonos ambos. Al estar en el interior observo todo el lugar, nuestra casa, se le miro en sus ojos un sentimiento de tristeza ya que si todo era igual por qué el no...


Lo abrace por detrás de su espalda dándole un beso en su hombro dándole entender que todo está bien, no habría de que preocuparse.


—Si todo esta normal como lo pediste, Bienvenido mi amor. —dije detrás de su oído, dandole un beso en su cuello cerca de su hombro.


—No todo. —contestó.


Venía de nuevo el rindou amargado, lo rodee y me alce hacia si ergida postura y tomarle de sus mejillas. Al obligarlo para que me mirara, lo hizo aunque sus ojos miraban el piso y no a mí.


—Ya basta de ser negativo. Escuchame, te amo y esto no es nada con lo que hemos pasado, viviremos con esto juntos. ¿Esta bien? Rindou contéstame si no quieres perder la otra pierna.


Asintió con la cara, la alzo dándole un beso pico en sus labios. Volvimos a caminar hacia el interior llevándole hacia la sala donde tomo asiento, me levante de su lado, tal vez tenía hambre por eso su humor y quise hacer algo de para la cena.


—Haré algo de comer y regreso para llevarte a la habitación.


—Eres mi esposa no mi sirvienta, quédate conmigo. —dijo jalandome de la mano de nuevo para estar con el, en el sillón.


Ya no me levantaste y mejor acomode mi cuerpo por detrás del suyo pasando mis piernas abiertas por detrás de su espalda, mis manos le acariciaba el cabello. El tomaba mi mano de su cintura con fuerza, pero aún estaba muy serio después de eso.


—Sólo será un tiempo, podrás aguantar.


—Ya que me queda.


—Ya, por favor Rin en un tiempo con ejercicios estarás como nuevo. Y esto será sólo una etapa y da gracias que no la perdiste sólo esta...


—Paralizada cómo mierda.—contesto antes que dijera otra cosa.


No sabía que estaba pensando pero quería que estuviera bien, después de todo el seguía estando en shook más si por poco perder su pierna y lo estaba demostrando enojado; tenía una fractura en los tendones que la conectaban, con rehabilitación estaria como nuevo en unos meses.


Después de comer y un merecido descanso en la habitación, ahora la misión ahora era subir las escaleras, intente ayudarle pero era necio como mula subió el sólo. Estaba molesto con dificultad y cansancio colocaba su pierna en cada escalón con sus manos se sostenía, tenía fuerza y subió rápido.


Llegó hasta la planta de arriba cansado y tomo de nuevo al muleta para ir a la habitación.



Por la noche, sobre la cama en la habitación, estaba acostado sin ropa sólo en boxer, se había terminado de bañar, mis manos le acariciaban con aceite su pierna dándole masajes, por órdenes del doctor los masajes eran de día al despertar para despertar los músculos y de noche para quitarles el cansancio y evitar que se estropearan.


El observaba cuando mis manos lo tocaban, en todo el día el no fue amable  y debía disculparse, cuando estaba haciendo mucho esfuerzo por mantenerlo bien, no quería dormir enojado; verme tan concentrada en su pierna sonrió, dandole gracias a alguien por tenernos cerca. Escuche la ligera respiración de su nariz y boca al sonreir.


Alze la mirada hacia el y si me estaba mirando, al chocar las miradas, sonrió y su leve sonrojo salió de sus mejillas..


—Si vas a sonreír creí que te dormirás con tu cara de culo. —le dije.


—Mi culo es bonito. —contestó.


—Si lo es.—le conteste mirándole mientras mis manos seguían en su pierna masajeandole.


—Ven aqui.—hizo señas con sus manos para subirme sobre el, si quería y no dude ni un segundo en hacerlo y lo hize con cuidado de no lastimarlo, subí sobre su regazo quedando abierta de piernas sobre su varonilidad.


Estando arriba el puso sus manos en mi cintura, apretandola te junto hacia su pecho quedando su boca en los senos, alzó la cara hacia la mía, buscando nuestras boca los juntos sus labios a los míos, besándonos por unos segundos.


Me había gustado tanto que me besara, si extrañabas sus besos, y desde que había estado en el hospital había añorado tocar sus labios y saborear su saliva, se separa y lo mire tan cerca mío de nuevo ver sus ojos brillantes volviendo a darle un beso y otro más ya que no quería dejar de besarlo, el tampoco se resistió y correspondía a los besos. Entre tanto beso hablaba al darnos uno tras otro.


—Perdóname, fui un imbécil en la mañana, no sabía lo que hacia, no quise tratarte mal, ni hablarte mal, lo siento.


—Está bien, yo entiendo es frustrante pero estamos juntos. Estoy conmigo mi amor quiero que lo entiendas, ¿Si me ayudas con eso? por favor.


Asintió con la cabeza sonriendo y miro alrededor ambos con la forma que estabamos sobre la cama, sonrió bajando sus manos hacia mi trasero masajeando ambas nalgas.


—Ahora que me doy cuenta no esta nada mal esto, masajes con aceite todas las noches,y mi esposa en ropa sexy ¿Y el final cuál será.?


—Un final feliz, eso quieres.


—Me gustaría ahora.


—Solo espera. No te duermas ahora vuelvo.


Me levante enérgica de la cama y corriendo hacia el closet. Rindou nos observó  emocionada por estar con el íntimamente.

Buscando entre toda la ropa había un cajón de ropa oculta desde la luna de miel y con el paso del tiempo se iba acumulando la ropa interior. Entre tanta ropa descarada halle un babydoll de color rosa transparente con flores bordadas en las partes íntimas, bastante lindo.


—Creí que no te usaría nunca.—dije al acomodar  conjunto sobre el cuerpo y observar el reflejo en el espejo.


Quite toda la ropa que tenía encima, para colocarlo sobre tu cuerpo, acomodar los tirantes en los hombros, las demás tiras que caían en las piernas, la tanga quedaba al forme de mi trasero dándole forma y voluptez al mismo,se veía muy lindo como se marcaba en las nalgas, lave los dientes y sobre los labios quedó un poco de labial carmesí solo en el fondo de la boca labios después un poco de gloss con sabor a fresa.


Solté el cabello y revolviendolo para volumen,en el cuello un poca de perfume, muñecas y pechos. Una vez lista volví a mirarme en el espejo sonríendo por lo hermosa con aquella pieza de ropa erótica puesta; el propósito era consentirlo después de días feos en el hospital.


Sali del closet, caminando hacia la habitación, mis pies daban temblores ya que seria la primera vez que me vestía de esa manera para el, procurando no tener más pensamientos me mentalizaba verme como una diosa, al llegar a la habitación Rindou estaba recargado en la cama cerrando los ojos sin dormír, lo míre derritiendo de amor por su barbilla marcada el como el podía lucir tan lindo y a la vez tan sexy sin hacer nada.


Recargue las manos en la pared mientras lo miraba y esperaba que abriera los ojos, cuanto más debía esperar, toque la pared sonandola para que despertara, el abrió los ojos y sonrió al verme desde los pies a la cabeza, recobro su postura en la cama esperando.


Fui caminando hacia el para volver a la cama subiendo a horcadas sobre el, sobre el despacio y estar en la misma posición de hace minutos, coloco sus manos en mi cintura acariciando por encima de la tela y mirándonos de frente, la tela transparente le ponía duro hasta el cerebro y el imaginarse estar así todas las noches era la gloria para sus ojos y cabeza, paso sus manos enmarcando mi silueta esa acción me hizo mover el trasero sobre el.


Varias veces lo hice, provocando que pasará su boca por mis senos mordiendo encima de la ropa, mirándote a los ojos, besaba y tocaba bajando los tirantes hacia los hombros liberandolos lentamente rebotaron en su cara, su lengua dejo un lengüetazo en el pezón sacando un jadeo, ya que por el embarazo estos se volvieron muy sensibles, por debajo de las bragas sentia como la fricción de lo duro que estaba, su mano comenzó a bajar su boxer y sacar su pene.


Lo caliente que se sentía su trozo de carne hacia desearlo ya acogerlo en el interior, sus dedos hicieron de lado las bragas, manteniendo el recto de su pene lo puso cerca de la vagina, alce un poco más el cuerpo, debía sentarme sobre el. Mis paredes vaginales se abrieron y recibirlo hundiéndose más en el fondo, termine por sentarme completamente sobre el, dando un gemido por parte de ambos, Rin giro los ojos hacia atrás ya que la tanga y paredes le estaba apretando demasiado y se excitaba mucho por el apretamiento que su pene sentía.


Comencé a moverte lento procurando no colocar todo mi peso sobre el, sus manos en mis nalgas me ayudaban a mover en vaivén lento contra el, mis piernas rebotaban detrás de el moviéndose en penetraciones lentas y profundas.


Lo resbalozo del lubricante le provocaba sacarle jadeos y gemidos roncos a Rindou,

estaba apunto de venirse.


Un palpitante y lentas caricias, nos hicieron detenernos por la presencia del semen de Rin que inundaba mi vagina, estaba muy caliente que no lo senti, apenado me alzo a centímetros para sacar su pene afuera, se había venido adentro, por mi vagina salian algunas gotas hacia mis piernas y sobre el también.


—Lo siento mi amor...—dijo al no controlar sus instintos, se había venido en cuestión de unos segundos adentro.—, Sabes que no me pasa esto.


—Esta bien.—le conteste acariciando su cabello.


—¡Mierda.! —dijo exaltado al ver el desastre que ocasionó sobre mis piernas. No entendía la molestia si en ocasiones estas terminaban más manchadas del mismo líquido.


Con la punta de la sabana me limpiaba la pierna manchada de semen. Rindou lo hacia callado solo observaba mi medio cuerpo desnudo sobre el, estando inmóviles sin hacerlo como lo hacía hace unos meses atrás. Paso un silencio muy largo mientras limpiaba lentamente, quise romper la tensión que estaba pasando.


—¿Será que me moví mucho.? —pregunté intentando quitarle los pensamientos que tenía en la cabeza al tener ese accidente.


Me miro, quitando el cabello de la frente y ponerlo detrás de la oreja. —Si lo hiciste fantastico. ¿Dormimos ya?


Asentí con la cabeza y bajando de su cuerpo,acomodaba mi ropa de dormir, olvidando del babydoll puesto, Rindou subió su boxer y se acostó entre las almohadas esperando a que terminara para que me acomodara en sus brazos, termine y acostándome en su pecho para dormir para el nuevo día.


Rindou seguía despierto, mirando hacia el techo se ponía a pensar lo que se vendrá en días, aunque lo más reconfortante era tenerte en los brazos, sonrió y se acurruco en tu cuello.


Notita Autora:


Hola quiero darles la bienvenida a esta historia aparte de:


Matrimonio Arreglado | Rindou Haitani.


∆ Esta historia empieza en su momento de salir de la cárcel, como se dieron cuenta desde ahí empezó esta historia con un toque diferente muy poco de trama/drama a la otra historia. Espero de corazón que les guste.


Si hay algo que les guste y quieran agregar o les disguste haganmelo saber.


Les diría "

Querida lectora NO juntes pañuelos para las lágrimas pero te estaría mintiendo

."