El demonio es el mejor amigo de una chica [GoYuu]

Summary

Gojo demonio con Yuuji fémina jajaja jajaja, no hay más letras que describan está historia. Historia publicada el 28/04/2022 en Wattpad *Los personajes no me pertenecen, estos son de sus respectivos autores. *La imagen la realizó @Aaru Kya ❤️❤️ *La historia es de mi completa autoría y no doy mi permiso para replicarla. *Si los temas que trato te molestan o sientes que son inadecuados, por favor pasa de largo y no lo leas. Nadie los obliga. *Por el contrario si son de tu agrado y pasas a leer ¡¡Muchas gracias por tu apoyo!!

Genre
Erotica/Horror
Author
Erza
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo1

⚠️⚠️🍋🍋⚠️⚠️ Les dejo las advertencias, lean solo si no se sienten ofendid@s, no acepto reclamos por tocar un punto sensible.


*Yuuji femenina

*Un poco de sangre

*Un poco de religión

*Y limón


👹👹👹💦💦👹👹👹


Yuuji Itadori siempre fue una chica tímida, sumamente religiosa, callada y antisocial... no por voluntad propia. Su familia era enfermamente conservadora, de esas que imponen la creencia de que una mujer de "bien" debe de llegar casta al matrimonio, que no debe de sentir deseos sexuales, que no debe mostrar la piel y que no debe pensar por si misma.


"Las mujeres solo servimos para procrear" Le había dicho su madre mientras la golpeaba por el simple hecho de qué le llegó su primera menstruación. No la bajo de pecadora y le dijo que si sangraba, era porque seguramente tuvo deseos impuros.


Sin embargo Yuuji tenía dudas ¿Realmente su Dios tenía todas esas reglas? ¿Realmente odiaba tanto a las mujeres? Y si era así ¿Por qué? ¿Que había hecho ella para merecer todos esos castigos?


Yuuji cumplió 18 años, los suficientes para huir de casa, estaba harta, ella podía ver claramente que las otras chicas de su edad no eran tratadas como ella. Tenían la libertad de vestir como quisieran y lo más importante..... tenían la libertad para pensar por si mismas. Yuuji anhelaba esa libertad, la conseguiría antes de que fuera obligada a casarse con Mahito, sus padres lo habían arreglado todo.


No quería casarse con ese maldito, desde la primera vez que la vio en una reunión de la iglesia, la miro de manera extraña y cuando tuvo la oportunidad de estar con ella a solas, le dijo que el se encargará de que se casara con él y que el resto de su vida tendría que atenderlo cuál esclava. Sabía que su vida sería un infierno, si, así como lo describía la biblia... no quería... de verdad que no.


Tomo lo que pudo y lo metió en su mochila, eran aproximadamente las once de la noche, su familia dormía y aunque toda las puertas y ventanas estaban cerradas con llave y con candados, eso no impidio que Yuuji a lo largo de semanas, logrará retirar un par de tablas de una pared, por dónde pudo escapar. Sus manos quedaron maltratadas por el esfuerzo, sin embargo, cuando sintió la fría brisa nocturna sobre su rostro, sintió que todo valió la pena.


Corrió lo más rápido que pudo, quería alejarse todo lo posible de esas personas que se hacían llamar su familia, si solo por eso se iba a ir al infierno, que así fuera.... no se arrepentía.


Conforme avanzaba, un temor se apoderó de ella, en varias calles pudo apreciar a varias personas reunidas, no daban buena impresión. Yuuji no necesitaba ser un genio para saber que no eran gente buena. Intento apresurarse ¿A dónde?... no lo sabía. No supo cuánto tiempo tránscurrio, solo sintió que sus piernas ya no querían responderle.


Estaba cansada, necesitaba tomar un respiro, pero no quería permanecer en la calle, no estaba del todo segura, porque sentía que unos sujetos la estaban siguiendo. Miró a su alrededor detenidamente, se debía asegurar de que nadie la viera escabullirse al único lugar en donde su familia no la buscaría.... una iglesia abandonada.


Inspeccionó todo alrededor buscando una entrada, no parecía haber nadie dentro. Solo necesitaba descansar un poco y seguir con su camino. Encontró un pequeño hueco por dónde podía arrastrarse, una vez que logro ingresar, se aseguro de cerrar esa entrada y evitar un susto. El lugar estaba lleno de polvo, típico de un lugar abandonado, se dirigió a un rincón y tomo asiento en el suelo abrazando sus propias piernas. Las lágrimas que intento retener por fin salieron, se sentía sola y defraudada por aquellas personas que se supone deberían protegerte ¿No debería ser la familia un apoyo en vez de una maldición? Dejo que todo su enojo saliera en esas lágrimas qué le brindaban un poco de desahogo.


- ¿Que voy a hacer ahora? - Llevo sus manos a sus largos cabellos y los jalo un poco - Cálmate Yuuji, ya verás que hacer - Trataba de animarse a si misma.


- ¿Que le aqueja señorita? - Una voz profunda surgió de la oscuridad, Yuuji se quedó estática, el miedo empezó a apoderarse de todo su ser - No tema - Repentinamente vio una silueta frente a ella ¡Era imposible! No se escucharon pasos y en esa estructura era imposible caminar sin que hiciera eco.


- Dios mío - Logro susurrar Yuuji.


- Puedo ser quien tu quieras primor - No podía verlo con claridad, la oscuridad se lo impide, pero, si se podía apreciar un par de ojos azules que resaltaban en medio de la penumbra - ¿Que te trae a mis dominios Yuuji? -


- ¿Como sabe mi nombre? - Pregunto asustada.


- Intuición, la verdad es que... un pajarito me lo dijo - Aquel sujeto se colocó en cuclillas frente a ella y el temor siguió creciendo en ella ¿Había hecho mal? ¿Fue buena idea dejar su hogar? ¿Iba a morir en ese lugar? ¿Que le haría ese sujeto? Cerro sus ojos fuertemente cuando el sujeto la tomo del mentón - Mírame Yuuji - Susurro de manera sensual aquel tipo, su voz era hipnotizante y cayendo vilmente en su hechizo se vio obligada a obedecer - No hiciste mal, no te haré nada que tú no quieras y por supuesto que no voy a matarte -


Los ojos de Yuuji se abrieron en sobremanera, de un momento a otro, unas antorchas se encendieron por si solas. Ahora podía apreciar perfectamente a ese ser frente a ella. Era un demonio, o eso es lo que creía al ver unos cuernos saliendo de su cabeza, sus cabellos eran blancos, sus pestañas y cejas del mismo color y esos ojos.... unos ojos de un azul imposible.... no podían ser reales. Su piel era palida y sus labios eran tan carnosos que invitaban a besarlos.


- Hazlo Yuuji ¿Lo deseas no es así? - Él albino se lamió los labios frente a la chica, la estaba provocando, deseaba hacerla caer en la lujuria, después de todo ¿Cuando volverá a tener la oportunidad de poseer a una virgen? Además ella se metió a su territorio por voluntad propia.


Yuuji se resistió, sabía que ese ser era malvado, así lo decían los libros religiosos que la obligaban a leer.


- ¿Me crees malvado? - Susurro aquel ser - Dime ¿Acaso yo te he sometido? Yuuji... Yuuji, yo no te limitare, dejaré que hagas lo que quieras - Aquel ser acaricio uno de sus brazos con el dorso de la mano, haciendo temblar a la chica. Era extraño, sentía una sensación rara en su cuerpo con ese simple tacto. Su piel comenzó a arder, su respiración comenzó a hacerce entrecortada y los deseos de ser tocada por ese ser albino empezaron a crecer con cada segundo.


- Vaya, vaya... estás tan nececitada Yuuji... ¿Cuánto tiempo llevan controlandote? - Eso último lo dijo muy cerca de los labios de la chica, haciendo que sus labios se tocaran muy tenuemente y sus respiraciones se mezclaran.


- Alejese de mi - Pronunció con mucho esfuerzo.


- ¿Por qué? - Yuuji quería alejarse, pero de alguna manera su cuerpo se reusaba, era como si tuviera vida propia y deseara permanecer a merced de aquel ser - ¿Realmente quieres que me aleje? - Con una de sus manos levantó el mentón de la mujer - Yuuji.... yo puedo darte todo lo que desees, yo puedo hacer que goces tu libertad, que disfrutes tu vida al máximo..... entrégate a tus deseos.... damelos a mi - Cerro la distancia que separaba sus labios sin encontrar resistencia, la chica estaba cediendo a él. Como le divertía tentar a los humanos, solo bastaban unos cuantos susurros para hacerlos caer en la lujuria.... una muy placentera tentación que ambas partes podían gozar.


Delineó los carnosos labios de esa jovencita, que a kilómetros se notaba tan necesitada de placer. Era tan irónico que las familias tan creyentes orillaban a algunos de sus integrantes a romper las reglas tan absurdas que imponían, pero aquí estaba él, él gran demonio Satoru Gojo para demostrarles que la vida se gozaba y para lograr que entregaran sus cuerpos y almas al pecado.


Metió su lengua sin aviso, logrando sacar un gemido de sorpresa de la fémina.... musica para sus oídos, quería más, quería que esa virgen gimiera y gritara su nombre mientras la penetraba.... ¡Oh si! Eso es lo que haría, ya la tenía a su completa merced.


- ¿Gritaras mi nombre Yuuji? - Le pregunto cuando se separó de ella, un hilo de saliva los mantenia unidos dándole más morbo a la situacion.


- Si - Respondió al instante, ni siquiera lo dudo como lo había hecho hace algunos momentos.


- Satoru Gojo - El albino se levantó ofreciéndole una mano a la chica para que lo imitará - Vas a repetir una y otra vez mi nombre - Yuuji estaba hipnotizada, a tal punto que, si le ordenara ladrar, lo haría con gusto.


La guío al viejo altar que se encontraba en el edificio, la tomo de la cintura y con ese simple toque, la chica sintió como se humedecida su zona íntima.... Satoru era fuego puro y solo deseaba ser consumída por el una y otra vez. El albino inhaló el aroma de sus cabellos y decidió que era suficiente... ahora debía poseerla.


- Desvistete para mí - Le ordenó con voz gruesa, casi gutural. Se apartó un poco para tener una mejor vista del espectáculo.


Lentamente, Yuuji llevo sus manos a su suéter, dirigió su vista a Satoru mientras se mordía el labio inferior. El demonio por su parte, veía la lujuria en los ojos de aquella deliciosa joven. Se quito el suéter aventandolo al altar, después comenzó a desabrochar su blusa.


- Que ropa tan anticuada nena - Así era, la ropa de Yuuji parecía de abuela, pero era lo único que podía vestir por mandato de su familia - Después de está noche, te haré vestir únicamente lencería - Yuuji había terminado de desvestirse - Creo que mejor te mantendré desnuda 24-7 - Pechos firmes, piernas carnosas, piel ligeramente bronceada y un trasero de infarto - Quiero perderme entre tus muslos Yuuji ¿Me vas a dejar hacerlo, verdad? - Volvió a tomarla de la cintura, la sentó en aquella amplia mesa y se hincó para quedar a la altura de su vagina.


- S... si... ahhh - Satoru no perdió el tiempo, tomo entre sus labios aquel botón de la felicidad, jugo con su lengua, intercalando besos y lamidas. Estaba gozando cada gritó, cada gemido, cada espasmo que daba su cuerpo por el placer que recibía.


- ¿Te gusta Yuuji? ¿Quieres más? - Paseo su dedo por los pliegues de su intimidad, disfrutando sentir lo mojada que estaba.


- Quiero más - Pidió desesperada ¡Que jodidamente bien se sentía pecar! No entendía ¿Por qué era malo? ¿Como podía ser mala una sensación como esa? Si debía condenarse en el infierno por desear más ¡Que así fuera!


- Primero dime qué me perteneces - Satoru necesitaba sentirse el dueño de su alma, no dejaría qué escapara... nunca - Quiero escucharte decir que tu cuerpo y alma es mía - Inserto un dedo en su cavidad húmeda para provocarla y presionarla a decirlo.


- Soy tuya -


- No, no, no Yuuji, debes decir tu nombre y el mío para sellar el trato - Curvo su dedo dentro de Yuuji tocando aquel punto que tienen las mujeres y las hacen ver estrellas.


- Ahh... Satoru, por favor -


- Dilo - Le volvió a insistir - ¿No quieres sentir placer? ¿No quieres perder la razón del tiempo?... entrégate Yuuji.... di que me perteneces - Se levantó de su sitio, debía presionar más si quería ser el dueño de su alma. Se desvistió lentamente frente a la joven, sonrió de lado satisfecho, los ojos de Yuuji no podían ocultar el deseo, incluso se veían un poco opacos por la inmensa ansiedad que crecía dentro de ella - Dilo y todo esto será tuyo - Satoru masajeó su enorme pene para antojarlo más - ¿Lo quieres? -


- Si -


- Dilo -


- Yo, Yuuji Itadori... le pertenezco en cuerpo y alma a Satoru Gojo - Estaba hecho, solo faltaba un pequeño detalle para concluir. El albino se acercó nuevamente a ella y tomo sus labios en un feroz beso tan demandante que mordió sus labios y los de la chica para que la sangre se mezclará.


El sabor metálico se hizo presente y pronto la mezcla de sangre y saliva chorreaba por la comisura de sus labios. Satoru vertió una gran cantidad en la boca de Yuuji.


- Tragatelo nena - Le ordenó. Yuuji así lo hizo y en ese instante la situación fue casi irreal. Satoru tomo sus piernas atrayendola a su pene y así sin más, sin ningún miramiento entro en ella de una sola estocada arrancando un gritó de dolor de la chica.


Sangraba, el ardor que sentía era prueba de ello, sin embargo la sensación de sentirse llena lo compensaba y por alguna razón le permitía ignorar la molestia.


- Que bien te sientes Yuuji.... te voy a destrozar.... nunca vas a desear separarte de mi.... te lo aseguro - Satoru recostó por completo a la chica al mismo tiempo que el también se subía a la mesa. Necesitaba una posición más comoda y cumplir con las palabras que acababa de decir.


- Ahhh.... - Soltó Yuuji al recibir la primera embestida.


- Tu sangre es perfecta Yuuji - Aquel ser levantó sus piernas y podía ver con claridad como su pene salia lleno de sangre y volvía a hundirse en las carnes de la joven. Movió sus caderas en forma circular, completamente satisfecho por terminar con la castidad de esa humana - Te guardaron para mí.... te mantuvieron pura para mí deleite - Satoru se agachó un poco hasta que sus rostros quedaron de frente - Tendré que agradecerles de manera apropiada a tu familia ¿No crees? - Una sonrisa burlona adorno su perfecto rostro, se notaba la malicia detrás de esa espeluznante mueca.


- Si... ahhh.... te pido que les agradezcas.... ahhh - Satisfecho de la petición de la joven, aquel demonio comenzó con movimientos brutales... inhumanos, la fuerza ejercida era tanta que el viejo altar se destrozó. Yuuji termino con la espada entre las astillas de madera, con cada penetración que recibía, un pedazo de madera se incrustaba en su cuerpo haciéndola sangrar.


El dolor y el placer se mezclaban de manera deliciosa, Yuuji no creía la cantidad de sensaciones que estaba experimentando. Sus gritos y los gruñidos de Satoru se escuchaban por todo el lugar. La fuerza aumento, Yuuji sentía que sus caderas se romperían en cualquier instante. Intento incorporarse un poco con los codos y solo entonces contempló un poco de la escena que se desarrollaba.


Todo el cuerpo de la joven tenía arañazos, su sangre cubría a Satoru junto a una delgada capa de sudor. Las palmas de Yuuji estaban muy lastimadas debido a las astillas.


- Ahhh Satoru - Sintió que algo se quebró dentro de su cuerpo, aún así, no quería que todo aquello terminará, era como si todas las emociones que reprimió en esos años de represión surgieran de golpe - Ahhhh... más... más... dame más Satoru -


El demonio no contesto, solo se limito a seguir con su trabajo, soltaba leves jadeos y sonidos guturales que no podían ser humanos. Satoru sentia que en cualquier momento la chica llegaría al orgasmo y el suyo también... era el momento adecuado. Acercó su boca al hombro de Yuuji, ella estaba distraída con los movimientos de sus caderas, que no noto el aura de malicia de aquel ser.


- ¡¡Ahhh!! - Gritó al sentir un dolor penetrante en su hombro, era intenso, creyó que se desmayaría en cualquier instante. Satoru le había arrancado un pedazo de carne y ahora lo masticaba lentamente frente a los ojos de la joven.... sus movimientos de cadera no se detuvieron en ningún instante.


- Deliciosa.... Yuuji... eres deliciosa - El orgasmo golpeó a la fémina, sus paredes vaginales presionaron el pene del albino logrando que el también se corriera en su interior - Mía.... eres mía para siempre Yuuji - Yuuji intento responder que si, que siempre sería de él, que no importaba lo que sucediera.... ella le pertenecería, pero no pudo, las fuerzas la abandonaron y perdió el conocimiento.


- Creo que me excedí un poco - Satoru salió de la chica - Pero, cuando comience la transformación esto no será nada - Cerro sus ojos azules y las antorchas se apagaron.


Unos golpes se escucharon en la puerta, un grupo de sujetos que habían estado siguiendo a Yuuji entraron al recinto.


- ¿Seguro que entró aquí? - Pregunto uno de ellos.


- Si, yo la vi. Que estúpida, aquí podremos joderla a nuestro antojo - Avanzaron intentando localizarla, repentinamente la puerta tras ellos se cerró de golpe y frente al altar, una figura con una especie de sotana hizo su aparición dándoles la espalda.


- Dijiste que está iglesia estaba abandonada - Reclamo uno de los sujetos a otro.


- Lo estaba hijos míos - Satoru se dio la vuelta a la par que las antorchas volvían a encenderse, dejando ver sus cuernos.


- ¡¡¿Pero que diablos?!! - Gritó uno de ellos.


- Que buena descripción hijo mío - Los tipos intentaron escapar sin éxito, la puerta no cedía y una a una las antorchas se fueron apagando - ¿No escucharon decir que, los demonios son el mejor amigo de una chica? - La voz tan cerca de ellos los alarmó... voltearon lentamente encontrándose con esos ojos azules sobresalientes en la oscuridad.


Ningún vecino de los alrededores pudo escuchar los gritos de desesperación de esos maleantes al ser asesinados lentamente por las manos de un sádico demonio y aunque así fuera.... seguramente a nadie le importaría.


Satoru tomo a la inconsciente chica entre sus brazos, salió del lugar aún con la noche cubriéndolo. Se dirigió a los bosques y poco a poco de adentro más.... hasta no dejar rastro.




Ven, deja que te lleve de paseo

Olvida al señor y cruza está noche

Deja que tú lujuria carnal prevalezca está noche


Ohhh, los demonios vienen está noche y traen el final

Ohhh, los demonios son el mejor amigo de una chica


Cuidado con el fuego

cuidado con el fuego de sus ojos

Cuidado con las mentiras impulsadas por hormonas

Porque hay verdad tras el velo

Te hacen parte de ritos enegrecidos

Protege al grial entre tus muslos, tu antídoto de chica malvada

Ven, resucítalo al cielo

Y despídete de toda inocencia

Deja que el deseo tome el mando está noche


Ohhh, los demonios vienen está noche y traen el final

Ohhh, los demonios son el mejor amigo de una chica




¡¡Oh my god!! No se cómo me quedo, es la primera vez que escribo limón con una fémina, espero sus comentarios.


Espero que les haya gustado, si es así, recuerden dejarme su estrellita, su bienvenido comentario y compartanlo si pueden. Los quiere mucho su intento de autora.... nos leemos en mis otras historias.