Capitulo 1
Estoy muy contenta de poder compartir esta historia que me comisionaron, pedí el permiso para hacerlo, pues una vez que la entrego pasa a ser de la personita que me la compro y es decisión de cada quien si me deja compartirla.
Así que denle mucho amor a Fátima por déjame compartirles esta historia que será de 5 capítulos, ya está terminada, pero yo sacaré un capítulo cada semana.
🖤❤️🖤❤️🖤❤️
Yuuji no podía terminar de entender lo que pasaba, no le cabía en la cabeza todos los acontecimientos que están sucediendo. Sus lágrimas hace horas que habían dejado de inundar sus ojos miel, ahora todo lo que tenía en mente era sobrevivir. Corría por un monte, sus pies estaban al límite y solo les rogaba que no lo abandonaran a su suerte y a merced de esos malditos.
¿Por qué? ¿Por qué pasaba todo eso? Él se lo había advertido a Sukuna, le pidió... le suplico a su hermano que no se metiera en negocios turbios, pero al parecer el dinero que deja la mafia termino de seducir al idiota de su hermano. Una y otra vez su hermano juro que el dinero que llevaba a casa era ganado de manera honrada.
Yuuji decidió creerle ¡¡Que idiota había sido!! Pero compréndanlo un poco, si él no creía en su hermano ¿Quién más lo haría? Su abuelo ya era mayor, muy seguido no sabía ni quién era y no lograba reconocer a sus nietos. Más de una vez tanto Sukuna como él, eran víctimas de bastonazos proporcionados por el viejo Wasuke, aun así, amaba a su pequeña familia de tres y jamás desearía cambiarlos por nada del mundo.
Su pecho comenzó a doler, era un dolor físico y emocional al mismo tiempo y nadie podría culparlo por sentirlos, después de todo ¿Cuántas personas presenciaban cómo mataban a su familia? Yuuji rogaba una y otra vez que todo eso fuera un sueño y le rogó al cielo que por favor lo despertara de una vez.
Su garganta ardía, algo común después de mucho esfuerzo físico, giro levemente el rostro para comprobar que nadie lo siguiera de cerca. Gracias al cielo que era un buen atleta y pudo ganar una buena ventaja en comparación con sus perseguidores, pese a eso, no debía confiarse y Yuuji lo sabía. Siguió con su camino, a la distancia pudo ver unas luces, probablemente de una casa, con un poco de suerte podría conseguir ayuda y llamar a la policía.
(Horas antes)
- ¿Sería todo Yuuji? - Pregunto animadamente Nobara, ese día le tocaba atender el negocio familiar, una pequeña tienda de conveniencia muy bien surtida y en donde prácticamente todos los locales compraban.
- Si, sería todo - La chica termino de empacar los artículos.
- Se nota que la cena te quedará muy rica -
- Ni lo digas, de hecho, ya se me hizo tarde, todo por culpa de Todou y su afición de "hacerme un omega fuerte a base de entrenamiento" -
- Pero tú que le sigues el juego, nadie tiene la culpa más que tú jajajajajaja - Se burló su castaña amiga.
- No tengo corazón para dejarlo entrenar solo - Yuuji pago y acomodo sus compras en las bolsas que llevaba - Bueno, nos vemos Nobara -
- Bye - La chica lo despidió con un movimiento de mano.
Yuuji llegó a su hogar, sin embargo, antes de entrar bajo momentáneamente las bolsas, sus dedos comenzaban a ponerse morados por el peso de los productos. Estaba a punto de abrir la puerta con sus llaves cuando un fuerte ruido lo asusto. No era un experto, pero juraría que se trataba de un disparo. Sintió como su estómago caía a sus pies y un temor indescriptible se apoderó de todo su ser.
Un clic hizo ruido en su cerebro, giro su rostro y pudo ver varios autos estacionados a lo largo de la calle, algo nada normal, pero que no le causó alerta hasta esos momentos. Un disparo más se escuchó dentro, acompañado de un grito que claramente pudo reconocer... era de su abuelo y pronto los gritos de Sukuna se escucharon rogando que se detuvieran. Yuuji corrió a esconderse a un costado de la casa, en donde había una ventana y pocas veces se notaba si alguien se asomaba. Sukuna y él lo sabían desde pequeños, era una de sus ventanas favoritas para hacer travesuras, a través de ella podían ver por dónde saldría el abuelo y ellos podían escaparse con éxito.
Se asomo con precaución y pudo ver dentro de su casa a aproximadamente 10 hombres con armas, claramente eran de algún grupo delictivo, era obvio por sus ropas oscuras y los tatuajes de gusano que se podía ver en algunas de las muñecas de los hombres.
Yuuji saco lentamente su celular y marco a emergencias, coloco el aparato en su oreja mientras veía como un hombre musculoso de cabellos negros se dirigía a su abuelo con una navaja en la mano derecha.
"Emergencias ¿Cuál es su problema?"
- Me llamo Yuuji Itadori, vivo en la calle 4 del distrito nuevo, número 24. Hay aproximadamente 10 tipos armados en mi domicilio. Tienen aprisionados a mí abuelo y a mi hermano - Susurro Yuuji lo más bajo que podía y con la voz a punto de quebrarse por el llanto.
"Entiendo, mandaremos a un equipo especial, quédese en la línea conmigo ¿En dónde está usted en estos momentos?"
- Llegué tarde, escuché disparos y me escondí afuera de la casa, pero puedo ver lo que sucede por una ventana -
"Escúchame con atención Yuuji, ya estamos yendo a tu ubicación, necesito que te mantengas oculto y que me digas lo que ves. Los detalles son importantes ¿Que usan? ¿Tiene alguna marca en sus cuerpos?"
- Usan trajes negros... tienen... creo unos tatuajes en las muñecas con formas de gusanos y la mayoría de ellos tienen una cicatriz en la esquina de sus labios -
La operadora guardo silencio por largos segundos que a perspectiva de Yuuji fueron eternos.
"Escúchame eternamente Yuuji, esos sujetos son narcotraficantes y por las características que me dices, es probable que pertenezcan a cierto grupo muy peligroso. Necesito que te escondas y que por nada del mundo dejes que te vean ¿Entendiste?"
- Si - Un disparó más se dejó escuchar y está vez el grito de dolor fue de Sukuna.
"Yuuji, sé que es difícil tratar de calmarte, pero por favor, mantente escondido... la ayuda ya va en camino"
La llamada se cortó y las lágrimas comenzaron a recorrer las mejillas de aquel chico que presenciaba cómo herían a su familia.
- ¡¡¿En dónde está mi dinero Sukuna?!! - Le gritó el que parecía jefe de la banda - ¿Quieres que le corté la garganta a tu abuelo? -
- Ya te lo dije Toji... estaban a punto de detenerme, tuve que tirar la mercancía y cuando regrese ya no estaba - La voz de Sukuna estaba llena de dolor y no era para menos, tenía dos disparos en las piernas.
- ¿Crees que a mí me importa? - El sujeto lo tomo de sus cabellos y acercó su rostro al de su hermano - Sabes que no y no importa lo que te sucedió, tu debes darme lo que me pediste prestado - Lo soltó, comenzó a acercarse a su abuelo - Que lástima Sukuna, solo te faltaba un año para poder unirte a nosotros por completo y tener el privilegio de sufrir algunas perdidas -
- ¿Quién... es usted? ¿Por... qué hace esto? - La voz del viejo Wasuke se notaba débil y Yuuji supuso que se debía a la pérdida de sangre.
- Por favor, déjalo en paz Toji... hazme a mí lo que quieras - Imploro su hermano.
- ¿Y en donde quedaría lo divertido? - Se burló el sujeto. Y como si de una película en cámara lenta se tratara, Yuuji pudo ver cómo aquel sujeto llamado Toji le cortaba la garganta a su abuelo.
Quedó en shock, no escuchaba nada a su alrededor, todo debía ser un mal sueño ¿Verdad? Al parecer olvidó como respirar y solo salió de su trance cuando el sonido de una llamada entrante llamo su atención…. y no solo la de él.... llamo la atención de todos los sujetos dentro de la casa. Cómo odiaba tener el volumen a todo lo que daba en su celular en esos momentos, seguramente era la operadora de emergencias, sea cual sea el caso.... ahora estaba jodido.
- ¡¡¿Que carajos?!! - Bramo Toji.
- CORRE IDIOTA - Gritó Sukuna lo más fuerte que pudo. Antes de obedecer vio claramente como aquel sujeto le metía un disparo en la cabeza a su hermano.... Yuuji ahora estaba solo.
Comenzó a correr lo más rápido que pudo, no por la calle, no, claro que no, si lo hacía, era cuestión de segundos para que lo alcanzarán en los autos que estaban estacionados. Lo más sensato era correr a través del bosque que estaba a espaldas de la colonia, así por lo menos tendría una oportunidad de sobrevivir. Estaba por guardar su celular en el bolsillo cuando un disparo dio de lleno en el aparato. Yuuji estaba seguro de que la intención era darle a él, pero por intervención divina y al hecho de que estaba corriendo en zig zag no le dio en el cuerpo.
(Presente)
Estaba exhausto, no podía seguir corriendo y el frío comenzó a calarle los huesos. A lo lejos, lo que parecía ser una casa, resultó ser una mansión. No sabía cómo entrar o como pedir ayuda, ni siquiera sabía si había alguien habitándola ¡Diablos! Yuuji entonces vio una pared alta, imposible de trepar, pero cerca se encontraba la rama de un gran árbol, se veía frágil ¿Aguantaría su peso? Decidió intentarlo, si moría en el intento por una caída, que así fuera, al menos se reuniría con su abuelo y con el testarudo de Sukuna.
Puso manos a la obra con las pocas fuerzas que le quedaban, una vez arriba se percató de que la rama no aguantaría por mucho tiempo su peso. Si quería entrar, debía hacerlo rápidamente antes de que la rama se quebrara. Comenzó con los movimientos y de un momento a otro estaba cayendo dentro de la mansión, golpeándose fuertemente un antebrazo en el proceso. Aterrizo de espaldas y el pasto del jardín amortiguó un poco la caída.
Tardo varios segundos en recuperarse, intento levantarse con mucho esfuerzo, Yuuji solo logro colocarse a gatas cuando fue rodeado por varios perros pastor alemán. En ningún momento ladraron, era claro que se trataba de perros de ataque, nunca te das cuenta de que estás en peligro hasta que los tienes de frente. Yuuji cerró los ojos, resignado a su cruel destino, las patas de los perros se escucharon ir a él a toda velocidad cuando de repente...
- ¡Alto!.... sentados - Yuuji abrió los ojos ante la voz que detuvo a los canes. Un sujeto de cabellos blancos camina lentamente en su dirección, truena los dedos y al menos una docena de hombres con armas lo rodean ¡¡No puede ser!! ¿De verdad? ¿De verdad estaba pasando todo eso? ¿Acaso eran mafiosos de la misma organización de los que estaba huyendo? Con toda su fuerza de voluntad logro ponerse de pie - ¿Quién eres omega? - Pregunto la misma cantaría voz que detuvo a los perros.
- Yo... yo - Trago grueso antes de seguir, su garganta estaba tan seca que le dolía con cada sonido que salía de su boca - Me llamo Yuuji - Levantó sus manos en señal de rendición - Estoy huyendo de unos tipos que quieren matarme.... por favor... ayúdame - Le suplico al albino.
- Señor Gojo, no sabemos de quién huye o si lo que dice es verdad, debemos eliminarlo - Le aconsejo un hombre que mantenía apuntada su arma al joven de cabellos rosas. Yuuji no pudo reprimir las lágrimas, dándole un toque tierno a ojos del albino.
- Huuummm - Gojo se acercó aún más a Yuuji, paso a sus perros y a sus hombres.
- Señor, tenga cuidado -
- ¿Que va a poder hacerme estando tan herido? Por favor no sean tan paranoicos - Gojo invadió el espacio personal del chico, con una mano tomo su mentón acercándolo a su rostro - Pero mira que maltratado estás lindura - Comenzó a inspeccionar cada centímetro de su rostro y debido a la cercanía, Yuuji pudo ver los hermosos ojos azules del tipo frente a él.... eran simplemente hermosos - ¿Quién pudo ser capaz de lastimar a un lindo omega cómo tú? - En ese instante Yuuji pudo apreciar las feromonas que desprendía ese sujeto, eran una combinación de chocolate con menta... muy, muy tentadoras.
- No lo sé, solo sé que mataron a mi familia señor y yo logré escapar - Gojo lo soltó y fingió estar herido del corazón.
- ¿Por qué me dices señor? ¿Acaso me veo tan viejo? - Se señalo de cuerpo entero y Yuuji solo atino a poner una mueca en su rostro que demostraba lo confundido que estaba ante el dramatismo del albino - ¿No verdad? Entonces dime ¿Cómo lucían esos malvados asesinos Yuuji-kun? -
- Te.... tenían unos tatuajes en las muñecas con formas de gusanos -
- ¿Así que el clan Zenin? - Susurro Gojo - ¿Por qué te metiste con gente tan peligrosa Yuuji? - Volvió a colocarse a la altura de su rostro, esperando la respuesta de ese lindo omega maltratado con olor a fresas.
- Yo no hice nada... lo juro -
- Alguno de tus familiares seguro lo hizo... lo lamento Yuuji-kun, pero no puedo ayudarte, es por mera cortesía. Yo no me meto en los asuntos de mis rivales y ellos no se meten en los míos. Así hemos mantenido la "paz" entre nosotros y no pienso romper con esa tregua.... ni siquiera por una lindura como tú - El alfa albino dio media vuelta dispuesto a marcharse y Yuuji sabía que su lo hacía sería su fin.
- Por favor... se lo ruego... trabajare para usted - Gojo detuvo sus pasos - Pero por favor... no me entregué a ellos -
- ¿Así que trabajaras para mí? - La voz del albino era burlona - ¿Estás seguro Yuuji? - Volvió a encararlo, está vez su rostro mostraba diversión pura, ansioso por un reto más ¿Que era la vida sin un poco de riesgo? - Está bien - Concedió por fin.
- ¡¡¿QUÉ?!! - Gritaron al unísono todos sus hombres presentes.
- Lo que escucharon, a partir de hoy Yuuji será uno de los nuestros. Llévenlo dentro y que el doctor atienda sus heridas - Gojo entro en la mansión dejando a todos anonadados.
Denle mucho amor y no olviden que dejare las comisiones abiertas.