MÁS CERCA QUE NUNCA 🤍 💫

All Rights Reserved ©

Summary

Fragmento

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Fragmento

Mis dedos se enredaron en su pelo mientras Lucas iniciaba un juego malévolo con su lengua que paseaba de un pezón a otro, provocando un incendio abrasador. Todo mi interior ardía en llamas y mi boca reclamaba con avidez la suya. Le obligué a regresar a mis labios para volver a enredar nuestras lenguas y me encontré con su urgencia, igual de arrolladora e imparable que la mía.

—Lucas… —Su nombre escapó de entre mis labios. Nos separamos excitados. Agitados. Respirándonos—. Tenemos que parar ya o…

Su lengua me silenció con un lametazo tan divertido como provocador.

—Túmbate —pidió.

Y así lo hice, automáticamente. Aunque parecía que no estaba entendiendo que si me rendía ante él de esa manera, ya no podría parar. Lo quería sentir de todas las formas, en todo mi cuerpo. No lo quería a medias ni quería esperar. Volví a hablar antes de dejarle continuar.

—No voy a aguantar dos semanas de preliminares. —Se apoyó sobre sus brazos para pegar su torso al mío a escasos centímetros de mi boca—. Si sigues, tendrás que acabar lo que has empezado —advertí con toda la entereza que pude.

Lo vi debatirse con la duda, entre si esperar o si hacerme el amor allí mismo. Apoyó su frente sobre la mía y cerró los ojos. Un segundo. Dos. Tres. Los abrió y su voz se coló en mis oídos, suave y ronca a la vez.

—Voy a decirte una cosa y luego, me voy a levantar para darme una ducha muy, muy, fría. —Abandonó mi boca para hablarme al oído—. Vamos a esperar esas dos semanas, sin preliminares y sin ponernos cachondos como una moto, pero…

—Por si no te has dado cuenta ya estoy como una moto y si pretendes ponerme más cachonda de lo que estoy, hazlo ya, o no vuelvas a intentarlo hasta que vayas a llegar al final, por favor.

Acabó de matarme cuando apretó su cuerpo contra el mío dejándome notar su erección y sonrió sobre mi boca antes de hablar:

—Voy a hacerte el amor durante horas, toda la noche, porque contigo no puedo hacer otra cosa, que el amor. —Me estremecí. La respiración se me aceleró—. Y cuando te folle, preciosa, también te estaré haciendo el amor.

Me besó con ganas antes de levantarse de la cama y dejarme huérfana. Allí, sola. Quería matarlo. Agarré un cojín y se lo tiré con todas mis fuerzas mientras se dirigía a la ducha y cuando se giró, no pude evitar responder a su sonrisa del mismo modo.

—No tardes mucho, que yo también necesito darme una ducha bien fría —«¿Sólo una?» pensé. Cinco como mínimo. Vaya calentón llevaba encima.

—Porque tú quieres —dijo alzando una ceja y recordándome lo que me ofrecía.

—No quiero porque si no acabarás conmigo en dos días —contesté divertida— , o incluso en menos.

—A ver cuánto aguantas… —Dijo cuestionando mi fuerza de voluntad.

—¿Aguantarás tú? —Le provoqué.

Y tanto que iba a aguantar. De hecho, tuve un momento de epifanía y me levanté de la cama de un salto. «Dos semanas, ¿no? Vale. Vamos a ver si él las aguanta». Comencé a caminar con picardía hacia él, mientras dejaba resbalar los pantalones de algodón blanco por mi piernas hasta que cayeron al suelo y los abandoné a mi paso. Abrió los ojos como platos y sus comisuras se elevaron, me conocía bien y sabía que no se lo iba a poner fácil.

Si yo tenía que soportar aquella tortura, él también. Llegué a su altura y puse mi cara más angelical mezclada con la sonrisa más perversa que mis labios pudieron dibujar antes de meterme en el baño.

—¿Qué haces? —siguió mis pasos a la vez que formulaba la pregunta en un tono juguetón.

—Ducharme contigo —contesté mientras me despojaba de mis braguitas de espaldas a él.

Un <<¡Joder!» acompañado de un gruñido ronco brotó de su garganta y yo sonreí, ahora que no podía verme. Estaba provocando el efecto que quería en él. Metí un pie dentro del plato de ducha sin girarme y me estremecí por el frío de la cerámica. Sentía una mezcla de sentimientos encontrados. Entre vergüenza, amor, necesidad y un hormigueo ante la idea de encontrarme frente a Lucas sin ningún tapujo. Desnuda. En cuerpo y alma. Sin ocultar ningún recoveco que él no pudiera ver.

Porque no conocía otra manera de "ser" con él que no fuese ésta, entregándole todo de mí. Ya no.