Capitulo 1 (Despertar)
Otra vez soy llevada por los guardias al cuarto blanco, como ellos lo llaman, encadenada de manos y pies, volviendo cada movimiento una tortura, el material de las esposas es grueso y difícil de romper, está diseñado para que se me haga imposible librarme de ellas; tiene agujas que penetra en mi piel inyectándome alguna especie de líquido que adormece mis emociones, manteniéndome despierta pero incapaz de reaccionar. No protesto, tampoco me quejo, solo camino dejándome llevar. Los alrededores están vacíos como siempre, solo nuestros pasos resuenan en el desierto pasillo acercándome cada vez más a mi tortura.
Una vez dentro, soy dejada en una camilla de metal al centro de la habitación; varias enfermeras se me acercan retirándome las esposas con la llave y colocándome las que están pegadas a la camilla, no forcejeo, no me quejo o intento escapar, soy un caparazón sin vida y estoy a su voluntad... aunque quisiera hacerlo, liberarme de estas malditas personas y escapar de este lugar es mi mayor deseo, pero no sin antes darle a probar todo lo que me han hecho a mí, tortúralas y jugar con ellas hasta saciar mi sed.
Introducen pequeños tubos en mi piel, hiriéndome en el proceso. Veo como acercan a mi cuello la jeringa con el líquido negro, trato de moverme, pero no lo consigo mi cuerpo no responde a mis ordenes, quiero gritar, pero mi boca no se abre: lloro, grito y pataleo, sin embargo, mi cuerpo no hace nada, mis ojos son incapaces de soltar una lagrima, mi boca de gritar y mis extremidades de moverse a mi voluntad.
Me sumo en la desesperación al sentir el líquido quemar mis entrañas y viajar por todo mi torrente sanguíneo.
´´ por favor, paren´´ suplicaba entre gritos.
´´ ¡basta! ¡deténganse! ´´
Por más que lo pedía no se detenían, ellos no me escuchaban. Las dosis aumentaban, pasaron de una inyección a dos, potenciando mi dolor.
´´ ¡no más! ´´
´´ ¡por favor! ´´
´´ ¡paren! ´´ grito con más fuerza.
Los altavoces suenan en la habitación.
— ¿Como ha reaccionado esta vez a las dosis? — escucho la voz de la protagonista de todo esto.
— no avisto reacción hasta el momento, al parecer su cuerpo se ha adaptado muy bien — habla una de las enfermeras.
— ¿Cuantas dosis lleva hasta ahora?
— dos...
— bien... colóquele otra más — ordena.
Siento otro pinchazo en el cuello. El ardor que anteriormente sentía desaparece, engulléndome en una tranquilidad inquietante.
Mi alrededor se convierte en un caos ¿Por qué? No lo sé y no me importa. No veo nada, mis parpados están cerrados, pero lo escucho, están alarmados.
— ¿Qué mierda? — dicen a mi lado.
Siento mis extremidades hormiguear: mis manos, piernas, espalda e incluso la cabeza, como si empezaran a revivir.
— ¡sus venas! — dicen alarmados, las maquinas a mi alrededor suenan descontroladas y escucho como todos corren de un lado a otro. Los altavoces suenan, pero no logro en tender que dicen.
Mi cuerpo se arquea, soltando un alarido de dolor tan fuerte que mi garganta escuece, todos gritan ante la impresión. Me siento dueña de mí misma.
¡He tomado el control!
Rompo las esposas que me sujetan de las manos y pies a tirones, saco los tubos que han introducido en mi cuerpo y con uno de ellos estrangulo a la enfermera a mi lado, disfrutando sus gritos ahogados y no me detengo, masacro a cada ser vivo que está en esta habitación demostrándole la misma piedad que ellos me mostraron a mi durante todos estos años.
Una voz junto con un ruido muy fuerte hace eco por todo el lugar repitiéndose una y otra vez, dándole paso a varios guardias armados.
[el proyecto GP está fuera de control, se requiere su neutralización de inmediato]
Miro mi alrededor, dejando de evidencia mi ira. Las paredes que hace un momento eran blancas dejaron de serlo, convirtiéndose en el lienzo de mi obra maestra, siendo aquellos que me sometían hace un momento, los protagonistas.
En cada paso que doy dejo rastro de lo que soy, del ser que me han convertido.
Pasos apresurados captan mi atención desconcentrándome de lo que hacía y la veo, la culpable y protagonista de esta obra. La persigo, escuchando sus gritos de desesperación, gritos que satisfacen mi alma. Juego con ella, potenciando su miedo y desesperación.
Mi cabeza reproduce constantes imágenes de todo lo que he tenido que sufrir por su causa, cada tortura y cada orden.
Se mete en un cuarto oscuro llenos de tanques y cables.
El lugar está en silencio permitiéndome reconocer con facilidad el escondite de mi víctima pues sus jadeos la delatan. Rasguño uno de los tanques dejando a la vista su contenido oscuro y espeso, asustándola. En mi recorrido hasta ella visualizo todas las formas de matarla y cada opción es mejor que la anterior.
Grita y forcejea cuando la tomo del pelo lanzándola con rudeza hacia una pared llena de cables, sus gemidos de dolor no se hacen esperar, la tomo por el cuello impidiéndole la respiración rasguña mis brazos en un intento desesperado de soltarse. Le clavo las garras en el rostro lentamente destruyéndoselo, su sangre brota sin parar y sus gritos resuenan por igual. Sonrió.
De tengo todos mis ojos arden, impidiéndome ver bien, gruño por eso, ella tiene algo entre las manos, ¡me hizo esto! Enfurezco aún más, clavo mis garras en cada parte de su cuerpo escuchando como grita y retuerce, mi cuerpo es salpicado de su sangre y piel; los alaridos dolor ya no se escuchan y su cuerpo deja de luchar, pero aun así sumergida en mi sed y hambre no me detengo. Arranco su corazón de su pecho expuesto y lo engullo con desesperación.
Un olor desagradable llega a mis fosas nasales alertando todos mis sentidos, enseguida trato de correr en busca de una salida no obstante no encuentro y mi cuerpo se sumergió en un calor abrazador. Una nube de humo ensucia el aire impidiéndome respirar, busco la forma de orientarme, pero no lo consigo, no logro ver nada muy bien el humo me lo impide y el ardor aun escuece en mis ojos. La temperatura aumenta y todo comienza a temblar. El estallido llega de repente y el lugar explota consumiéndose en cenizas. Salgo volando estrellándome con fuerza en una de las paredes, traspasándola y destrozando cada uno mis huesos en el proceso.
Cayendo al vacío y perdiendo la conciencia.








