Jazmín (Kookmin OS)

Summary

Segunda parte del OS "LLUVIA". No adaptar sin autorización. 100% mía. Jungkook es un alfa que se encuentra con su omega un día cualquiera, reconoce con su olor a jazmín que es todo lo que ha deseado desde su existencia y espera tener más vidas para amarlo, porque una no le será suficiente.

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Complete
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1
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n/a
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18+

Capítulo único

Abrí los ojos lentamente, la luz filtrándose por la ventana me sacó de mi burbuja de ensueño. Un poco desorientado por sentirme prisionero de unos brazos y piernas a mi alrededor.

Bajé la mirada y tuve la imagen más bella que podría haber soñado jamás. Sus pestañas bailoteaban sobre sus mejillas con delicadeza, unos cachetes abultados, unos labios como fresas semiabiertos resoplando en mi pecho y todo su pelo derramado embriagándome con su aroma, respiré profundo, una, dos, tres veces: JAZMÍN. No tenía otra palabra para describirlo: DELICIOSO.

Con pesar lo moví delicadamente de mi torso para acomodarlo en mi cama, lucía tan cómodo, encajaba tan bien que me preguntaba cómo era posible que tanto mi cama como yo hubiéramos llegado hasta aquí sin él, justamente era ahí donde pertenecía, tendido a mi lado, en mis sábanas.

Restregué mi mejilla en la suya, dejando una marca de olor, nada de lo que pudiera hacer sería suficiente para dejar en claro que me pertenecía. Miré con orgullo la base de su blanquecino cuello y como resaltaba la marca de mi mordida en él. Pude haber dejado una marca temporal, pero no, hice una permanente, sería en imposible deshacerse de ella a menos que fuera nuestro deseo o que uno de los dos muriera.

Arrastré mis piernas hacia el ventanal de mi habitación y observé con detenimiento el horizonte. Dicen que tras la tormenta siempre llega la calma. Respiré profundo y pude notar el aire fresco, al parecer ayer también llovió, ni siquiera lo noté.

¿No les ha pasado que tienen un día terrible y el clima parece acompañarlos en su sentimiento? ¿Que se sienten tristes y desolados y de repente el cielo se vuelve gris como una broma de mal gusto, todo se ensombrece y llegan los relámpagos como latigazos en tu corazón?

Pues el cielo refleja a mi derecha un hermoso arcoíris con colores brillantes, así que las leves gotas que caen se dispersan con la luz solar y llenan mi mundo de colores cálidos, junto a la imagen maravillosa que tengo en mi cama que es más que suficiente para llenar mi corazón y mi alma de una sensación de plenitud.

Suspiro y miro al cielo con una sonrisa que no me cabe ni en la cara ni en el pecho, siento que podría partirme en cualquier momento, soy de cristal ahora mismo, nadie podría mirarme y no descubrir que me siento totalmente feliz, porque creo que no hay manera que logre que mi reflejo no muestre mi absoluta felicidad.

Nunca he sido de relaciones estables, siempre me he caracterizado por ser alguien frío y distante, sin mucho apego por los demás, pero ahora mismo he desarrollado cierta adicción por alguien en particular: un omega hermoso, con labios pomposos y aroma a jazmín.

El jazmín era un aroma común en mi casa, teniendo en cuenta que son las flores favoritas de mi madre, así que he amado ese olor desde bebé. Se siente a hogar, a calma, a tranquilidad, a amor.

No creo en las casualidades, si mi madre adoraba esas flores, de seguro era porque al tenerme en su vientre ya estaba marcado el hecho de que mi gran amor compartiría ese aroma.

Recuerdo a mi padre decir: “Tu madre tuvo los antojos más raros del mundo y tuve que regalarle flores día tras día, sino lloraba desconsoladamente, no le podía faltar su esencia de jazmín”.

Es irónico como inconscientemente aclamé a mi omega incluso antes de conocer este mundo, desde el vientre de mi madre ya lo estaba anhelando, lo amé incluso antes de existir.

Los rayos de sol se filtran por los cristales de la ventana y el arcoíris se ha disipado, el cielo está tan limpio, todo tan pulcro, igual se siente mi cuerpo, tras recibir un baño de su piel, bendiciéndome con su esencia.

Un ruido a mi lado me hace desviar la mirada del cielo azulado y puedo ver sus ojos soñolientos abrirse lentamente.

Mi mirada se tropieza con la suya y siento como caigo desde un precipicio al borde de sus iris café, me lanzo sin correa ni paracaídas, mi única esperanza de sobrevivir es que me reciba en sus brazos, pero justo cuando logro estabilizar mi mente, me dedica una sonrisa matadora y vuelvo a caer por segunda vez en menos de 10 segundos, su sonrisa hermosa llena de imperfecciones, con su diente irregular demostrando la belleza en su máxima expresión, siendo tan sincera, tan plena y arrasándome como una ola.

Me siento en el borde de la cama y mi corazón sufre de la aceleración de mi pulso por la anticipación de su tacto. Mi lobo está sentado en la orilla de una playa en mi interior y el suyo llega en forma de espumas sobre el rompiente de las olas para adentrarlo en sus aguas, él lo sigue gustoso y juguetean juntos como cachorros.

Se sienta y la suave sábana blanca se desliza por su piel, dejando su torso desnudo al descubierto, la suavidad de su piel me grita en silencio que está hecha justo para ser tocada por mi manos y su cabello color miel revuelto hace que algo dentro de mí se rompa.

Reúno un poco de valentía que no sé en qué parte de mi interior quedaba escondida, levanto la mano temblorosa y paso con delicadeza la punta de mis dedos por el lado izquierdo de su rostro para acomodar el cabello que tiene pegado en ese lado detrás de su oreja.

La luz de su mirada dorada me desarma y me vuelvo diminuto cuando voltea su mejilla en mi mano y me besa la palma. El roce de sus labios en mi piel es suficiente para ponerme de rodillas y me siento esclavizado por su majestuosidad.

—Buenos días amor, mi ALFA.

Dice con un tono inocente y no tiene idea de todo el revoltijo de emociones que me hace sentir simplemente por respirar el mismo aire que yo. No sabe el poder que tiene sobre mí y la fuerza con la que araña mi corazón cada segundo que permanece lejos de mis brazos.

Mis dientes amenazan con salir de mis labios, pero no quiero asustarlo y hago un esfuerzo sobrehumano para mantenerlos alejados de su piel, pero su cuello me sigue tentando y puedo ver como su pulso hace que lata la vena bajo la piel de su cuello donde mi marca fresca resplandece como un tatuaje recién hecho.

Su pecho sube y baja en cada respiración, su cara está iluminada, irradia felicidad absoluta y me sigo haciendo cada segundo más pequeño ante él, aún con la diferencia de estatura entre nosotros más que notable.

—Buenos días cariño, ¿dormiste bien?

—Perfectamente.

Me sonríe por segunda vez y no creo poder resistirme más. Me meto en la cama bajo las sábanas junto a él con rapidez y ataco sus labios en un beso desenfrenado. Bebo de su sabor y me embriago con su lengua, doy unos leves mordiscos a su labio inferior y lo suelto para dejar pequeños besos por todo su rostro, sus mejillas, sus ojos, sus cejas, su frente, su sien y siento que no me alcanzan los centímetros de piel en su rostro para calmar mis deseos de adorarlo.

Me deslizo por su barbilla y saco mi lengua para lamer su piel exquisita como si fuera un caramelo que temiera gastar.

Dejo un beso suave sobre mi marca y lo siento estremecerse entre mis brazos, cuando sane completamente estaré gustoso de renovarla una y otra vez.

El recordatorio del delicioso sabor de su sangre en mi boca me hace añorarlo todavía más, pero no lo lastimaría por nada del mundo y sé que renovar una marca recién hecha lejos de placer le provocaría dolor, prefiero cortarme los colmillos con una pinza antes de eso.

Lo tomo de la cintura y giro para caer acostado con mi espalda pegada a la cama. Lo deposito con destreza sobre mi pecho y sus piernas flexionadas al lado de mis caderas.

Mis manos no pueden permanecer tranquilas y recorren su piel con impaciencia, mis labios explorando los suyos una vez más y siento que no me alcanzará la vida para tener suficiente de esto.

Lo escucho gemir sobre mi boca y me abro paso entre sus nalgas con mi virilidad más que necesitada de sentir la presión de sus paredes abrazándome.

Se desprende de mi boca con un grito que me sobresalta y me detengo con temor de dañarlo, pero sus ojos me dejan ver que está bien lejos de sentirme mal, la lujuria se apodera de su cuerpo y se eleva sobre mí con mi miembro llenándolo por completo, su cuerpo perpendicular al mío, unidos física y espiritualmente. Sus manos me toman de la cintura y comienza un vaivén con sus caderas torturándome.

Poco a poco sus movimientos se vuelven erráticos y veo como flexiona los brazos a cada lado de su cara, tira de su pelo con los dedos como si estuviera a punto de enloquecer de deseo, sus ojos cerrados y sus labios emitiendo los sonidos más eróticos que he escuchado en mi vida.

Nunca he sido muy seguidor del cine porno, de hecho, creo que no veo algo así desde mi pubertad, pero no creo que haya que ser un experto para darse cuenta de la estrella que ese medio se ha perdido y que yo me he ganado, cualquiera con este espectáculo que me está dando se derramaría en dos segundos y créanme estoy tratando de pensar en los muñequitos ahora mismo porque si me concentro en él no hay dios que evite que me venga ahora mismo.

Su boca semiabierta se posa en uno de sus brazos y siento que es demasiado cuando lo veo presionar su propia piel con sus dientes, siento que es suficiente y lo tomo de su cintura con mis manos y casi que mis dedos lo pueden rodear por completo, no entiendo cómo se puede ser tan ridículamente fino, tengo miedo de que se parta ante mi tacto por su estrechez. Un golpe seco de su mano en mi pecho me devuelve a la realidad y me deja claro que es más fuerte de lo que parece.

—Más fuerte alfa, te quiero duro, más duro.

Su petición no es para nada suave, ni delicada, está decidido a enloquecerme y lo está logrando.

Bombeo dentro de él con fuerza mientras sigue suplicando por mi rudeza sin pudor alguno.

Lo levanto de mi regazo y me gruñe sacándome los colmillos cuando salgo de su interior.

—Calma fiera, que tendrás lo que deseas.

Vuelve a gruñir y noto el enfado en su rostro, las gotas de su sudor se resbalan de su cara a su cuello, llegan a sus clavículas y siguen por el medio de su pecho y nunca antes he deseado tanto volverme al estado líquido para poder recorrerlo igual sin dejar ni el más mínimo pedazo de su piel sin venerar.

Lo ubico sobre sus palmas y rodillas. Separo sus piernas con brusquedad y gruño con la vista que su hermoso trasero me brinda en esta posición.

Me adentro completamente de una sola estocada y puedo sentir su excitación con el exceso de lubricante que se desliza por su entrada y me da la bienvenida con gusto.

Levanto mi mano y dejo caer su peso en su nalga derecha, un grito en su garganta me deja saber que lo ha disfrutado y vuelvo a azotarlo una, dos, tres, cuatro veces y cuando siento que el escozor en su piel es suficiente para sensibilizarlo lo tomo del pelo y hago que su espalda se arquee.

—Duro ALFA.

Sigue demandando mi furia y suelto su cabello para tomar su mentón con fuerza, volteo su rostro y me apodero de sus labios, mientras doy fuertes embestidas dentro suyo.

Una de sus pequeñas manos se posa en la que tengo sobre su rostro y me guía para dejarla sobre su cuello, su mirada anhelante y cumplo su deseo de tener la palma de mi mano envolviendo su cuello delicado tratando por todos los cielos no lastimar su marca, pero está siendo difícil con su libido tan desenfrenado mantener un poco de delicadeza.

Una de sus manos alcanza su propio miembro y sé que está cerca, agradezco a la luna por eso, porque no creo poder aguantar mucho más. Empujo con mis manos sus hombros y hago que queden pegados a la cama con su trasero más inclinado sobre mí. Lo tomo de las caderas y me encajo en él con toda la fuerza que me queda antes de colapsar.

Mi torso bañado en sudor y las gotas se deslizan por mis abdominales marcados como si estuvieran en una carrera por ver quien llega primero al trasero maravilloso de mi omega que tiene las marcas rojizas de mis palmas decorándolo, todo su cuerpo refleja un “reclamado” con mis huellas en su piel.

Mi juicio termina de irse por el acantilado cuando su voz entrecortada grita su liberación y finalmente me saca de mi miseria dándome luz verde para derramarme en su interior. Dejo mi frente apoyada en su espalda mientras se derrumba en el colchón conmigo sobre él. Mi nudo crece en su interior y lo tomo de la cintura para rodar con él de modo que quede arriba y no lo aplaste con mi peso.

Nuestras respiraciones comienzan a pausarse poco a poco y recuperar el aliento, cuando finalmente el nudo baja y puedo salir de su interior se voltea sobre mi pecho y deja un suave beso sobre mis labios antes de apoyar su cabeza en mi pecho agotado.

—Que maravillosa manera de comenzar el día, alfa.

Cada vez que me llama así puedo sentir a mi lobo aullar todo orgulloso en mi interior y el suyo le contesta con coquetería.

—Y que lo digas, eres terrible omega, te hacía más inocente.

—Soy inocente (Me responde mirándome a los ojos con una mirada de ofensa juguetona). Eres tú quien me pervierte.

—¿Yoooooooo? Pero si lo único que hago es seguir tus órdenes.

—Pues es lo que te toca, porque eres mío alfa, harás lo que te diga siempre.

—Puedes apostar a que sí, me puedes mandar a lanzarme frente a un tren que lo haré con los ojos cerrados, me tienes a tu merced omega, no hay nada que salga de esos lindos labios que no pueda cumplir.

—Pues puedes estar tranquilo, porque para lo que te necesito tienes que estar bien vivo.

—Oh, no me digas, y ¿cómo para qué sería eso?

—Pues, para amarte alfa, para amarte con cada parte de mí.

(Suspiro)

—Amor, sé que se raro esto que te voy a decir, pero siento que te conozco de antes, es extraño, sabes que incluso mi madre amaba tu olor mientras me tenía en su vientre.

—No creo que sea raro alfa, es más, creo fervientemente en la reencarnación y sé que has sido mi alfa por varias vidas y lo seguirás siendo en la eternidad.

—Pues no creo que con esta sea suficiente, te amo demasiado para tan pocos años por delante, necesito muchos más.

—Estoy seguro de que nos encontraremos en muchas vidas más.

—Que la luna te escuche cielo, que la luna te escuche.