Capítulo unico
- Por favor quédate.
- No, ya es tarde y quiero ir a mi casa.
- Bebé, por favor- el más alto justo sus manos frente a su cara - está lloviendo muy fuerte, solo esta noche ¿Si?
- No quiero ser una molestia y un poco de agua no está mal.
- Pero Jimin, te vas a resfriar, tampoco es como si alguien te estuviera esperando en casa- el rubio le miró mal- sabes que es verdad.
- No me lo tienes que restregar en la cara- tomó su abrigo y caminó hasta la puerta.
- Oh, vamos.- empujó la puerta antes de que fuera abierta- Jimin- susurro en su cuello, para luego dejar le un beso.
Sonrió al ver las orejas del más bajo tomar un tono rojizo y con este acompañado un suspiro tembloroso.
- Y-Yo...- Dio media vuelta y beso los labios del mayor, lamió y mordió con delicadeza empujando al más alto contra la pared - Jinnie- el mayor estaba embobado viendo los húmedos labios del contrario - me voy -Camino rápido y abrió la puerta en el mismo instante en el que el cielo nocturno fue iluminado por un rayo.
Cerró la puerta y Jin sonrio.
- Buscaré algo de ropa para ti- el mayor desapareció tras ver la cara de Jimin.
Odiaba los rayos, podía soportarlos solo si estaba en un lugar seguro, por lo que salir para él, era un sentimiento parecido a meterse a una jaula de leones con carne cruda de collar, simplemente le ponía la piel de gallina.
Subió las escaleras hasta la habitación en la cual iba a pasar la noche, Jin rebuscaba en los cajones algunas cosas hasta que le extendió una pijama algo grande al rubio.
- ¿No es muy grande?
- Es lo más pequeño- sonrió.
- Tomaré un baño - no recibió más respuesta que el sonido de la televisión siendo encendida.
El agua lo relajó un poco, pero ahora tenía el sentimiento de ser observado por lo que su baño no tardo tanto como hubiera deseado. Regresó ya vestido a la habitación y comenzó a buscar su teléfono.
- Jin- escucho un quejido cansado del mayor, parecía que caería en cualquier momento por el sueño- ¿Tienes mi celular?
- Lo vi en la mesa- Jimin ladeó la cabeza - abajo en la cocina.
Camino con algo de pereza hasta las escaleras, pero cuando estaba a mitad de camino un rayo iluminó el primer piso, revelando una silueta humana mirándolo con unos ojos brillantes.
- J-Jin- dio un paso atrás y otro más, pero cuando la criatura se dejó iluminar con la luz proveniente de las escaleras con claras intenciones de seguirle tropezó y se deslizó un par de escalones abajo quedando sentado - ¡Jin!- dio vuelta y ya de pie quiso correr hasta arriba, pero ahí la criatura negra como el carbón le esperaba. Era muy torpe, siempre estaba cayéndose y para su mala suerte no había momento en el que lo pudiera evitar, enredándose con su propio pantalón de pijama cayó y rodó por el resto de las escaleras que lo separaban de la plata baja, para su infortunio era más de la mitad.
Cuando su espalda descansó de manera brusca sobre el suelo vio a Jin bajar apresurado, la luz de la sala ahora permanecía encendida.
- ¡Jimin!
Jin tocó su cara y le vio abrir los ojos.
- Quédate ahí, dame un segundo.
El menor permaneció inmóvil, estaba atontado por la caída.
- Mira aquí - Jimin cerró con fuerza los ojos al verse cegado por la linterna que tenía su novio, tenía suerte de que este fuera enfermero.
Se sentó empujando al más alto y le miró.
- Jimin, quédate quieto, puedes tener una contusión - le regañó - ¿Por qué eres tan torpe? - Jimin lo ignoró mirando a su alrededor.
- J-Jin ¿Dónde está esa cosa?
- ¿De qué hablas?
- ¿Hay alguien más en la casa además de nosotros? - pregunto casi atropellando sus propias palabras.
- Hey, hey, cálmate, no hay nadie.
- H-Había una p-persona, no, una criatura, yo...- sintió un dedo sobre sus labios.
- Jimin, cariño tranquilo, no hay nada, parece que te diste un buen golpe.
- Pero Jin.
- Pero nada, mejor vamos a descansar ¿Si?
El menor refunfuñó y paso del mayor para buscar su celular, luego de apagar la luz, se aferró a él y subieron las escaleras con cuidado, por la forma en el que el mayor era agarrado les dificultaba el caminar a ambos.
- Vamos acuéstate - Jin lo empujó y su espalda estuvo totalmente sobre las sábanas, Jin se posicionó sobre él.
Jimin sintió sus mejillas calentarse incluso sintió como si sus poros se abrieran para votar vapor.
El mayor río con ello.
Se inclinó un poco y besó sus labios con suavidad, tomó las pequeñas manos para llevarlas a los costados de su cabeza del menor y luego entrelazar sus dedos con estas mismas. Se atrevió a mete el labio inferior del contrario entre sus dientes y masticar suavemente para sentir su textura gordita.
Se separaron por un poco de aire donde ambos suspiraron, y Jin continuó con su trabajo.
Ambos movieron y chuparon sus labios suavemente, pero cuando Jimin pensó que era suficiente sacó su lengua queriendo entrar a la boca del mayor, quien rió al sentir chocar la lengua contra sus dientes, los separó recibiendo con gusto el músculo del chico y también comenzó a mover su lengua para comenzar un juego de dominancia, que luego de unos segundos ganó y lo beso con más fuerza provocando un fuerte gemido del pequeño.
Siguieron un poco más hasta que sintieron sus labios adormecidos.
Jin se acostó a un lado aún mirando al más bajo quien le dio la espalda, se acercó para abrazarlo por la espalda, al pasar sus manos por su cintura lo sintió tensarse, tomó una de sus manos y sonrió al sentirle temblar.
- Jimin- El mencionado respondió con sonido desde la garganta, sin abrir su boca.
Jin lo miró detalladamente, la situación cada vez le resultaba más divertida, las orejas de su menor estaban tan rojas.
- Hey- Jin beso su cuello antes de que Jimin pudiera responder, provocando que este soltara un jadeo de sorpresa.
- Para- se quejó por fin dándo le la cara a su novio.
- Jimin, amor-
- Dime-
- Yo quier-
El gran estruendo de algo de algo rompiéndose como el cristal vino desde la planta baja llamado la atención de ambos, Jimin se tensó nuevamente, ahora por el sonido, recordando lo que había visto.
Jin se paró de inmediato, pero antes de abrir la puerta su camiseta fue fuertemente jalada obligándolo a caer sentado en la cama.
- No vayas- le rogó.
- Pero Jimin - el menor bajo la mirada apenada - ¿Qué sucede contigo? - Jin acaricio su mejilla para tranquilizarlo, pero era inútil con aquellos ruidos repitiendose.
Jimin le rogó con la mirada.
- No me dejes solo - lloriqueo.
Verdaderamente se veía afectado y pensó en quedarse, pero otro ruido llamó su atención.
- Vamos entonces, no puedo dejar que destrocen mi casa, o roben algo.
- P-Pero es peligro -
- Es más peligroso que siga en la casa y se le ocurra hacernos algo.
- E-Esta bien - Jimin se tambaleó al poner pie en el suelo, y caminó hasta una cajonera para sacar unas grandes tijeras.
Jin suspiro agotado, él también tenía miedo, no es fácil saber que alguien se metió a tu casa en medio de la noche, apenas se había mudado hace unas semanas y nunca se imaginó que en una calle tan tranquila como esa pudiera pasarle algo por el estilo.
Tomó aire.
- Vamos -
Con cuidado de no hacer ruido salieron de la habitación, Jin sintió sus manos temblar al ver la luz del primer piso iluminar las escaleras. Comenzaron a bajar, Jimin trataba de controlar su respiración y sostener con fuerza las tijeras.
Las luces comenzaron a tintinear, apagándose y prendiendo continuamente, y luego de un estruendoso ruido más, las luces se apagaron por completo.
- ¡Jin!- gritó en un susurro.
Pero el mayor le callo continuando su camino ahora encendiendo la linterna de su teléfono.
Jimin se armó con un poco de miedo al ver que Jin casi llegaba al último escalón, luego de llegar nuevamente se aferró a su espalda e inspeccionó el lugar. Sintió algo moverse entre sus piernas y sintió un gran mareo que lo llevó a caer, sin llegar al suelo, Jin lo sostuvo tan pronto lo vio tambalearse y dirigió con rapidez la luz al suelo.
- Pero qué dem- escucho otra vez el sonido del cristal romperse, retrocedió un poco para dirigir esta vez la luz a su cocina y ahí lo vio.
- ¡Oh maldita sea, no! - intentó tomar un objeto pero con el peso muerto que tenía en uno de sus brazos era casi imposible - Jimin, Jimin.
Jimin se sintió mareado y agotado al abrir los ojos, cuando su mirada conectó con la de su novio este lo dejó en el suelo para tomar un pequeño tenedor y lanzarlo a algún lugar de la cocina.
- Si, vete, vete- susurro el mayor desconcertado a Jimin.
Jimin intentó levantarse, pero sintió algo peludo rozar con la piel de sus manos y solo se sintió mareado nuevamente, un nudo en su garganta lo mantuvo mudo y para terminar su vista de se volvió nublosa por las lágrimas contenidas, así empeorando la situación teniendo en cuenta que estaban a oscuras.
- Jin- atino a decir muy asustado por lo que no lograban ver.
- ¿Qué sucede? - pregunto ahora iluminandolo a él - ¡Dios no! Hay otro - se quejó dejando a el inestable y sorprendido Jimin en una silla, para luego correr tras los mapaches.
Jimin sonrió involuntariamente, pero más que sonreír parecía una mueca. Suspiro y cubrió su cara aún sintiéndose temblar, no podía dar más pena que ahora ¿O si? Pero Jin se veía muy ocupado para pensar en ello, y lo agradecía.
Se animó a levantarse para ayudar a su novio y tratar de no sentirse peor.
Pero cuando se tambaleó por el golpe de algo cayendo sobre su cabeza dejó de respirar, no le podía estar pasando, o eso deseaba. Gritó tan fuerte que se aturdió a sí mismo, luego de estrellarse con algunos muebles cayó al suelo sintiendo ardor por toda su cara.
Jin corrió en su ayuda y pateó al animal con cuidado de no hacerle daño, pero lo suficiente para quitarlo de la cara de Jimin a quien colocó de pie, evitando que el animal se le ocurriera acercarse nuevamente, ahora Jimin lloraba en sus brazos y no le podía importar menos después de tener a ese animal tan cerca, ahora tenía pequeños arañazos en su cara.
Dios, pensó Jin, nunca había visto llorar tanto al menor.
- Eres un miedoso - susurro besando el cuello de Jimin quien dio un pequeño salto e intensificó un poco su llanto.
Jin río abriendo la ventana de la cocina y corriendo tras los mapaches acorralando los hasta que no tuvieran más que esa salida que el eligió. Cuando se aseguró de haber sacado a todos volvió a Jimin quien estaba más tranquilo.
- Revisa por allá que no hayan más.
- B-Bien - Jimin captó la orden avergonzado y sollozando.
Jimin camino lentamente con miedo de caminar en la oscuridad, tanteo con sus manos la pared hasta encontrar el interruptor, al menos ahi si funcionaba la luz.
El corredor estaba vacío, pero un extraño ruido lo atrajo hasta la puerta del sótano. Un sonido parecido a un animal rasguñando la puerta de madera. Sintió una fría corriente de aire pasar por debajo de esta y con miedo acercó su mano a la perilla.
- ¡Jimin! - pero no alcanzó a abrirla.
Corrió hasta su mayor con algo de trabajo por sus temblorosas piernas "Maldita sea Park JiMin, controlate" se sentía frustrado.
- Ya vamos a dormir -
- C-Creo que hay uno en el sótano - hablo avergonzado por no hacer su trabajo completo.
- Está bien iré a ver, sube -
Jimin hizo caso y subió lentamente, solo quería tirarse en la cama y no despertar hasta que el sol saliera y le brindara seguridad y calor a su cuerpecito.
Escuchó un fuerte golpe, uno como si la madera de algún lugar se destrozara, su corazón se oprimió y una pequeña ventisca helada lo rodeo, cerro sus ojos con fuerza y su cuerpo se inclino hacia atrás cayendo, pero el leve susurro en su oído y el cuerpo que había interceptado la caída lo volvió a la realidad.
Respiro agitadamente y volteo al mayor.
- ¿Estás bien?
- ¿Qué fue eso? - Jin no pareció entenderle - ese estruendo allá abajo -
- Yo no he escuchado nada - aseguro - te estás imaginando cosas- le sonrió, Jimin no estuvo contento con su respuesta.
Solo decidieron ir a la cama, ambos estaban cansado y Jimin no podía sentirse más que fastidiado por la sonrisa de idiota que tenía su pareja al verlo fijamente, mientras se cubría con la manta.
- Me incómodas - menciono, pero el contrario río bajo para apagar por fin las luces de la habitación.
Se abrazaron con fuerza, ambos disfrutando por el tacto, Jimin tenía algo de calor así que la fría piel de Jin era algo refrescante, aunque su temperatura tenía un toque gélido extraño.
El sueño le ganó por fin y sonrió entre sueños, contagiando a su pareja que aún lo veía.
...
- Jimin, Jimin, despierta- abrió los ojos, extrañado miró como Taehyung uno de sus mejores amigos le despertaba, ¿Qué hacía en casa de su novio? - es hora - salió a pasos lentos esperando por el más bajo.
No sentío la más mínima curiosidad de saber de qué le estaba hablando, extrañamente sentía una calma, se sentía desconectado de todo.
- ¿Jin? - pregunto ya en la cocina.
- Jin no se siente bien, necesita que lo ayudes - su amigo se mostró levemente alterado, lleno de preocupación, y con su cara mostrando libremente su situación tomó al más bajo de la mano y le dio un recorrido por los corredores que parecían ser eternos y juraría que más largos.
Taehyung se separó dejando por su cuenta al muchacho y le señaló una puerta, la del sótano. Jimin jadeo algo asustado sin entender, solo sabía que su amigo quería que entrara ahí, pero era algo imposible, él no podía ese lugar parecía muy tenebroso y con los acontecimientos anteriores sus nervios estaban al tope y sentía que una emoción fuerte más lo llevaría a la muerte por un ataque cardíaco.
- Jimin tienes que ayudar a Jin - rogó Tae apunto de llorar - por favor.
Los sentimientos afligidos de Taehyung se pegaron a Jimin y sintió una corriente eléctrica llamándolo, se sentía nervioso y asustado, pero el amor de su vida necesitaba ayuda y él no se quedaría atrás.
Aprovechando el recién regocijo de valentía y abrió la puerta al lugar oscuro, miro a Taehyung antes de siquiera bajar por las escaleras. Su primer paso causó un chirrido en la vieja madera de las gradas y el siguiente y el resto, tenía tanto miedo de caerse, pero seguía sin querer detenerse.
- Jin - le llamó al verlo tendido en el suelo, se acercó con rapidez apoyándose en sus rodillas para inspeccionar que esté bien.
- Jimin - Namjoon aprecia entre las sombras, pero él parecía incluso más sorprendido que yo por mí presencia - no deberías estar aquí -
- Pero yo -
- Sal ahora -
- Pero Namjoon -
- ¡Qué salgas! -
Jimin se levantó agitado buscando a Jin, pero no estaba a su lado, no había nadie en la habitación pero la puerta estaba abierta. Había tenido una pesadilla, más no recordaba sobre qué trataba.
Se levantó sintiendo como el aire faltaba en el lugar.
Camino con rapidez hasta el sótano de forma inconsciente y apretó su cabeza para escuchar, ahí unos sollozos le pusieron la piel de gallina, decidió bajar para buscar a Jin, algo le decía que estaba ahí.
- Jimin - jadeo el más alto quien permanecía en posición fetal, con la espalda pegada a la pared - ¡Jimin!- se paró con prisa y atrapó al menor entre sus brazos.
- ¿Q-Qué sucede? ¿Qué haces aquí?
- Jimin, amor - murmuró restregando su cabeza con la cabellera de contrario quién río.
- Oye-
- Amor- su abrazo se hizo más fuerte y sintió como aquellos brazos le quitaban el aire.
Se removió un poco.
- Jimin, Jimin amor - por cada murmullo sus brazos le apretaban más.
- Me lastimas - mencionó queriendo soltarse - Jin.
- Amor -
Y como si nunca le hubiera faltado el aire, Jimin gritó, gritó con desespero desgarrándose la garganta cuando escucho y sintió como sus costillas crujían y por sus brazos ya no pasaba la sangre.
- Jiminne, amor - sonrió el mayor.
Jimin dejó de gritar cuando más de sus costillas se rompieron incrustandose en sus pulmones y otros órganos cercanos a estás, dejó de gritar por qué por más que le doliera la sangre que había comenzado a salir de su boca o nariz no se lo permitió, pataleo varias veces lastimándose así mismo, Jin apretó más y más.
Sus lágrimas salieron con abundancia viendo como un chico que estaba en una esquina se acercó sin expresión alguna. Jimin buscó con desespero su mirada y por más neutro que fuera solo le miró y pensó "Ayuda me" creyendo que el chico entendería.
- Amor - Jimin sollozo, el chico caminaba lentamente sin inmutarse por lo que veía. Jimin estaba desesperado pensando el por qué aún seguía consiente, miro un poco el suelo para ver la sangre llenar la habitación, en eso un ruido se escuchó, las manecillas de un reloj que parecían ir lentamente ante los ojos de Jimin, el tic tac lo distrajo por un par de segundo en que creyó que caería inconsciente. Espabiló al sentir al chico unirse al dichoso "Abraza de oso" y sorprendente mente lo hizo soltar un chillido que se escuchó ahogado por la sangre, el chico apretó y apretó mientras Jimin seguía intentando mover nuevamente sus piernas desesperado.
Luego en su vista aparecieron cuatro chicos más que de a poco se iban uniendo y solo podía rogar morir de una vez, lo rogaba con fuerza mientras seguía mirando el reloj y sentía que la sangre cubría sus piernas por completo, eso era imposible, pero no podía procesar en aquel momento.
- Jimin, amor-
Jimin despertó abruptamente, Jin se sentó por la sorpresa y trató de calmarlo, pero el menor no quería que lo tocaran, se levantó de la cama y corrió hasta el baño para vomitar, con sus manos se abrazó a sí mismo y trato de respirar mientras lloraba, le dolía, le dolía mucho todo el cuerpo.
- Jimin - dió un brinco en su lugar mirando a Jin quien se veía preocupado.
Jin se arrodillo a su lado luego de bajar la cisterna y lo abrazo, un abrazo que incómodo al menor, quien nervioso lo apartó, ahora recordaba sus sueños, todos ellos, incluso recordaba aquellos dos chicos que conocía en el sueño, pero verdaderamente nunca había visto, también recordó como estos aparecían en el último sueño abrazándolo.
Su cuerpo tembló intensamente y lloró acariciando cada parte del cuerpo que le dolía, quería irse.
- Minnie, cariño - no lo miro tenía miedo, un estúpido miedo por aquel sueño, había sido tan real y dolor que sentía no ayudaba - ¿Qué sucede?
Jimin negó queriendo algo de calor, pero no quería acercarse a su pareja, caminó lento hasta llegar a la cama y se envolvió en la cobija.
Trato de no llorar ignorando la presencia del mayor quien solo lo miraba de lejos para luego salir de la habitación, era un idiota por comportarse así, solo había sido un sueño, se sentía tan infantil, pero el dolor físico que sentía era muy verdadero, y solo podía pensar en eso.
- Mira- hablo Jin estendiendole una taza humeante de té.
La recibió apenado y bajo la mirada a la taza viendo el hermoso color rojizo transparente.
Quería explicarle por qué había actuado así, levantó la mirada animandose hablar pero el sonido de algo rompiéndose o interrumpió.
Jin quiso salir alertado por el sonido, pero Jimin lo detuvo, se miraron por unos segundos y ambos salieron despacio para ir a investigar el sonido, no había nada.
- Jimin, ve a ver por allá - acato la orden sin percatarse de que era el corredor del sótano, no hasta que vio la puerta de este y escucho unos leves sonidos que crisparon sus bellos, quiso abrir cuando escuchó su propia voz maldiciendo por atreverse a hacerlo así después de todo lo que había llenado su cabeza, pero aquellos murmullos de la suave voz detrás de la puerta lo llamaban, aunque no estuviera diciendo su nombre.
Abrió un poco la puerta viendo una pequeña luz y una corriente helada de aire, salto y apretó su pecho al sentir como el corazón se le salía por el portazo que dio la puerta, Jin había aparecido repentinamente por detrás y extendió su brazo para cerrar con fuerza aquella puerta, tomándolo por sorpresa.
Trató de calmarse y se apoyó en la pared para no caer.
- Solo era un mapache volvamos a la cama - le sonrió Jin como si no hubiera acabado de darle el susto de su vida.
Se dejó llevar de la mano por su mayor, pero se soltó al recordar aquella tenue voz que susurraba. Miro a Jin con algo de miedo y luego se apartó, para caminar nuevamente al lugar de sus pesadillas.
Cuando estuvo enfrente quiso abrirla, pero un cuerpo se atravesó mirándole mal.
- Volvamos a la habitación.
- ¿Qué hay abajo? - pregunto tímido, necesitaba saberlo.
- Lo más probable es que ratas, nada más - suspiro el contrario.
- Q-Quiero ver - insistió apretando la cobija que caía por sus hombros.
- Jimin, amor - el menor retrocedió un poco - solo vamos.
- No quiero.
El mayor intento avanzar, Jimin reaccionó e intentó apartarse lo más que podía pero cuando sus pisadas se volvieron rápidas el cuerpo de Jin lo envolvió para evitar su escapase.
Jimin gritó con fuerza y fue soltado de inmediato cayendo al suelo mientras se abrazaba, lloriqueo un poco mientras acariciaba sus costados y maldecía, se había olvidado por completo del dolor, pero ¿Por qué le dolía tanto? Alzó un poco si camisa y jadeo al ver su piel morada, un intenso color morado uno que recorría gran parte de su torso superior, pareciera que tuviera huesos rotos o algo por el estilo, pero el único dolor que sentía venía de su piel así que era imposible, ¿Cómo se las había hecho? Pensó en su sueño, pero eso era lo imposible, Jin lo miraba desde arriba pensando en qué hacer.
- Oye -
- Quiero un poco de agua -
- Jimin, párate -
- Por favor - el mayor suspiró agotado y se dirigió a la cocina, Jimin aprovechó aquello para ponerse de pie sosteniéndose con dolor y con prisa se acercó a la puerta para abrirla.
- ¿Jimin? - sintió un escalofrío al escuchar la voz de Jin, dio vuelta para ver qué seguía solo y que tal parecía que la voz provenía del sótano.
Bajo con cuidado, viendo cómo la pequeña luz se hacía más intensa, y cuando estuvo por su sexto escalón sintió como si algo cálido lo abrigara y cerró los ojos ante tal sentimiento, cuando los volvió abrir el lugar estaba totalmente iluminado y pudo ver a Jin esperarlo lejos del escalón inferior, su corazón brinco, se lo pensó antes de seguir bajando, sentía que el aire le faltaba y aquellas ganas de descubrir lo que había en el sótano desaparecían.
Miro de regreso atrás sin entender para ver una oscuridad profunda que le sorprendió, el había dejado la luz encendida, se desorientó un poco y tropezó con sus pies cayendo de espalda por las escaleras.
- ¡Jimin! - cuando su cuerpo llegó al suelo dio un par de vueltas tratando de soportar el nuevo dolor y el viejo, pues se había lastimado los hematomas a la vez que se hacía unos golpes más por las escaleras.
Jin se había arrodillado junto a él.
Había cinco pares de ojos mirándolos atentos además de los de su pareja, Jimin solo les echo un vistazo muy confundido y reconoció a todos y cada uno, el mayor intento ayudarle, pero este se negó.
- ¡Aléjate! - le gritó tan fuerte que asustó al resto, gateo hasta la pared más cercana y se sentó apoyando su espalda en esta, tomo su cabello jalando un poco, necesitaba digerir todo.
- Jimin... - no quería ver a Jin, no quería nada, no entendía nada, solo quería irse a su casa y no volver a salir tal vez, pero algo en el tono del mayor lo hizo ceder cuando su nombre salió por segunda vez de aquellos labios.
Jin había estado llorando, lo noto por sus ojos irritados, se sintió mal y solo pregunto:
- ¿Estoy soñando de nuevo? -
Nadie le miraba, Jin había bajado la mirada y solo miraba las manos de Jimin sostener sus piernas contra su pecho.
El más bajo miro al resto que eran iluminados por aquellas velas y les digo con la mirada, sentía miedo que alguno decidiera acercarse y hacer su sueño realidad, suspiro al ver cómo un chico que parecía el menor de todos asintió.
- ¡Jimin! - todos incluyendo al dueño del nombre se pusieron rígidos, Jin se había colocado frente a su pareja al oír su propia voz de la planta superior.
Se escucharon pasos, pero no se lograba ver nada en aquellos primeros escalones.
- Seokjin- llamó uno de los chicos tratando de que entrara en razón más antes de que Jimin pudiera entender lo que sucedía las velas se apagaron y la luz de las escaleras volvió y ahora la oscuridad estaba presente a su alrededor dificulta le la vista, no lograba ver más allá de unos pasos, pero lo que le importaba ahora era el Jin enojado que se acercaba con calma y un vaso de agua.
- Te dije que no había nada.
- Yo solo.
- Vámonos.
- Enciende la luz - Jin endureció la mirada - por favor.
Jin comenzó a tirar cualquier cosa que tuviera cerca incluyendo el vaso, estaba harto de todo, y le dio el gusto al menor de prender la luz, ahí pudo ver a seis chicos arrodillados en el suelo que buscaban el provenir del sonido sin realmente mirarlos, pues no podían, no tenían ojos, ninguno de ellos, se percató de la presencia de Jin entre ellos y se acercó con prisa para abrazarlo, no se sentía para nada bien, pero de verdad que sintió la necesidad de tenerlo cerca.
- ¿Q-Quien eres? - preguntó por fin cuando volvió a la realidad.
- No es quién, cariño - hablo serio, vio cómo de repente unos ojos aparecían en las manos del contrario - solo debes saber, que mientras tenga ojos, tengo un rostro - le explicó sonriendo, jugando con aquellas esferas en sus manos, luego presenció con náuseas, como este metía tres de sus dedos entre sus párpados para sacarse un ojo, y luego se sacó el otro, para meter un par diferente y cambiar de aspecto, ahora era como el chico de largas pestañas que conoció antes que al resto.
Este señalo los chicos y sin entender por el shock Jimin les miró y sintió un gran olor calarle hasta en los huesos, todos estaban en estado de descomposición no llevaban mucho tiempo, pero el suficiente para ver partes de sus huesos o estar desfigurados, el único que aún no era devorado por los gusanos estaba en sus brazos, pero solo hasta ese momento se dio cuenta de lo frío que estaba aquel cuerpo sin vida.
Jadeo sintiéndose caer, sin tomarle atención al olor del resto se aferró al cuerpo de Jin, buscando seguridad.
El causante de sus miedos se acercó y lo tomó de un brazo para jalarlo con una gran fuerza que no pudo contrarrestar, fue arrastrado por las escaleras perdiendo de vista a los demás. Ya en la cocina fue colocado sobre la mesa, el más alto tomó un cuchillo pequeño pero afilado sin soltar a Jimin y luego volvió a él sonriendo.
- Amor - otra vez tenía la cara de Jin - ¿Te gustaría jugar un poco? - Jimin negó rápidamente antes de sentir como el metal atravesaba sus manos y la madera de la mesa dejándolo clavado y con otro en ese mismo instante atravesó la piel de su pierna por completo hasta solo quedar el agarradero.
El grito que salió de sus labios fue tan desgarrador que hizo sonreír al contrario, lo más probable es que alguien lo hubiera escuchado aún en una tormenta así, pero terminaría rápido por lo cual no tenía preocupaciones. En cambio Jimin ni era consciente de que había dejado salir su voz, solo se removía tratando de cesar el dolor que le recorría de los dedos del pie hasta la cadera, y de sus manos hasta los hombros por los pequeños cuchillos.
La criatura sin nombre tomó el cuchillo de su pierna y lo balanceo aun dentro de la piel con algo de fuerza destrozando el músculo mientras el chico se removía lastimándose inconscientemente por sus propios movimientos. Sacó el cuchillo, lo dejó ahí un rato viendo la sangre salir y luego se encaminó por una cuchara.
- Verdaderamente no me estoy divirtiendo mucho- confesó - tienes suerte pequeño - y con tranquilidad amarró el cuello del más bajo con un delantal que encontró en los cajones y lo aseguro a la mesa - no creo que quieras moverte - aconsejó al chico que parecía estar en otro mundo mientras lloraba he intentado soltarse.
Uno de sus párpados fue totalmente abierto y luego puso atención a la cuchara que tenía cerca para gritar acompañado de la estruendosa y enfermiza risa que provenía de la cara que más amaba y que ya no lograba ver por aquel ojo que le fue arrebatado. sus manos cayeron dejando de cortarse con el cuchillo que las atravesaba sin fuerza alguna, y lloro rogando morir de una buena vez.
La cuchara se acercó a su otro ojo y apretó sus párpados tratando de evitar lo inevitable, sin saber cómo seguía consciente, lloró mientras sentía la sangre acaparar sus lágrimas y sentía ahogarse por su destrozada garganta, ya sumido en la oscuridad.
Aún después de todo eso seguía al pendiente de los sonidos de su alrededor y del dolor que sentía su cuerpo al ser arrastrado por el suelo, luego un momento de alivio para su cuerpo cuando ya no tuvo contacto con nada, un poco de su dolor se calmó, solo quería morir. La gravedad hizo de las suyas y al instante fue atraído al suelo, cayó por lo que restaban de las escaleras sacándole el poco aire con el que contaba y sintió un último golpe que se dio en la cara al caer contra el frío suelo del sótano, lo sabía por el olor a humedad y carne podrida.
Sintiendo como cada vez su cuerpo pesaba más y sin poder tener el privilegio de perder la conciencia escucho esa voz y lloró, porque sabía que era la verdadera y lloro hasta que su cuerpo dio un último respiro y se enfrió con el pasar de los minutos.
...
- ¿Jimin? - el rubio se levantó instantáneamente sintiendo un mareo por la rapidez, tocó su cara y por la humedad logró acertar que estaba llorando en sueños, suspiro frustrado secándose fuertemente con las magas de su camisa antes de ver a Jin - ¿Estás bien?
- S-Si, solo tuve una pesadilla - sonrió apenado.
- Tranquilo, suele pasar - apaciguó Taehyung sonriéndole con lástima.
Jimin volteo a mirar al resto y solo asintió de acuerdo.

...
La verdad siento que me a quedado algo suelta, pero verdaderamente me a gustado mucho y espero que a ustedes también.
Muchas gracias por leer, es importante para mí su apoyo a pesar de la tardanza.
Gracias nuevamente. ❤️