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Theodore
Mis manos sudorosas se aferraban al borde de la mesa mientras observaba cómo el reloj de pared marcaba los segundos con crueldad. Cada tic-tac resonaba en mi cabeza, alimentando mi ansiedad. Sentía cómo mi corazón latía desbocado, como si quisiera escapar de mi pecho. Theodore, así es como me llamo. Un chico de diecisiete años con problemas que van más allá de lo que los demás pueden entender.
El aula de clases estaba llena de voces alegres y risas dispersas, pero para mí, todo se desvanecía en un murmullo indistinguible. Mi mundo se redujo a mis propios pensamientos, mis propias preocupaciones y temores. Era como si estuviera atrapado en una jaula invisible, observando a todos desde la distancia.
El profesor se levantó y comenzó a hablar sobre un nuevo proyecto que nos asignaría durante las próximas semanas. Traté de prestar atención, pero mi mente estaba demasiado ocupada con sus propias tormentas internas. Los ojos de mis compañeros se desviaban hacia mí de vez en cuando, curiosos pero sin comprender realmente lo que me sucedió.
Y luego, sucedió. Un arrepentido giro del destino que cambiaría mi vida para siempre. En un intento de aliviar la tensión, dejé escapar un suspiro profundo, pero mi respiración se convirtió en un sollozo involuntario. Todos los ojos se clavaron en mí, y sentí cómo el calor subía por mis mejillas. Me levanté apresuradamente, tropezando con la silla y haciendo que se volcara, provocando risas burlonas.
Desesperado por escapar de esa humillación, salí corriendo del aula y me dirigí al único lugar donde podría encontrar algo de paz: el rincón oscuro de la biblioteca.
Las sombras se ahogaron en mi refugio, donde podía esconderme de las miradas de juicio y la incomprensión.
Mientras recorría los pasillos desiertos de libros, buscando un lugar tranquilo, mi mirada se encontró con una chica de cabello castaño que hojeaba un libro en un rincón apartado. Su expresión era serena, pero sus ojos reflejaban una profunda tristeza. Me acerqué tímidamente y me senté en silencio a su lado, deseando no haber llamado la atención nuevamente.
Alison, ese era su nombre. Una chica con un aura de energía y vitalidad que parecía oculta bajo una capa de oscuridad. Nuestros ojos se encontraron, y en ese instante, pareció que ella comprendía mi dolor sin necesidad de palabras. Una conexión inexplicable se formó entre nosotros, como si nuestras almas estuvieran buscándose en medio del caos era como si la oscuridad y la luz se entrelazaran.
—Puedes esconderte aquí.— Me dijo con una expresión tímida mientras sus mejillas se enrojecieron de la vergüenza, lo supe en su mirada, ella también estaba luchando.
Bienvenidas/os a mi primer publicación como escritora novata, soñe durante mucho tiempo poder publicar
la verdad es que mi familia y amigos me han animado a hacerlo y decidi probar aqui en esta Plataforma. De verdad deseo que puedan conectar con la historia, ya que aqui se tratan historias reales y mucho de las cosas que nos pueden pasar a cualquiera. Espero que sea de su agrado.
Se despide,