Prólogo
-¿Si tuvieras una oportunidad para cambiar las cosas, la tomarías?
-Sin dudarlo.
-Bien, pues ánimo, nunca sabemos lo que el destino nos depara. Solo una recomendación, pase lo que pase, no pierdas ese brillo que tienes.
-¿Perdón?
-No he conocido personas que sean capaces de dar su máximo esfuerzo en todo o por todos, tú no eres como los demás, se puede ver a distancia que serías capaz de dejar lo mejor a los demás para que estén bien, pero no es bueno dejar que pasen por encima de ti. Tú eres prioridad, debes de dar todo por ti primero.
-No estoy entendiendo nada, pero le agradezco sus palabras yo me bajo aquí – estaba dispuesto a ponerme de pie, pero el señor siguió hablando,
-Tonahuac... – lo observe de nuevo -Ese nombre es ideal para ti, porque posees una luz tan hermosa. Cuídate muchacho y esta vez haz las cosas a tu favor.
Si esperar más me pegué a las puertas del metro y salí en cuanto estas se abrieron, no quise mirar el vagón sentía extraño, y las palabras de ese hombre se repetían otra vez en mi cabeza.
"Cuídate muchacho y esta vez haz las cosas a tu favor."
¿A que se refiere? Por eso me dicen que no hable con extraños. Pero aun así la conversación se desvío demasiado, solo le dije que el metro iba demasiado lento.
En fin, solo quiero llegar y dormir.