PRÓLOGO
Una ráfaga de viento azotaba las ventanas mientras dos decisiones importantes se decidirían.
Entre ellas estaba, Isabella Marshall, apenas en sus 12 años de edad, lista y preparada para matar a cualquiera que se interfiriera en su camino.
Y también, Dareck Baker, a sus 15 años de edad, dónde ya estaba en la milicia siendo el Sargento más joven registrado en la historia. Era el mejor, y Dareck lo sabía.
Los dos con deberes diferentes pero que unía de alguna forma sus vidas.
Tienes que acabar con ellos.
Era lo único que escuchaba Dareck cada día, en cada entrenamiento, en cada momento de su vida.
Él sabía que tenía que acabar con aquellos desconocidos escurridizos. Y juró bandera ante los rangos mayores de destruir a la familia líder de la mafia.
Por otro lado estaba Isabella, segura de sí misma y aunque solo fuera una niña era más madura que cualquier ser humano con una capacidad promedio.
La niña era fantástica, sus padres lo sabían convirtiéndola así en la mejor arma de la Historia. Con un solo propósito, poner el mundo a sus pies y matar a cualquiera que lo impida.
El sentimiento es debilidad.
Decía una y otra vez la niña de 12 años en su cabeza mientras corría por el bosque para que los perros no la alcanzarán y se la comieran parte por parte.
Era una de las muchas pruebas que tenía que enfrentar, sin morir en el camino.
Mientras tanto, Dareck arrasaba en la pelea clandestina, era una forma de liberar su rabia y frustración; entrenaba todos los días, y eso lo había convertido, a su corta edad, en el mejor agente de la DEA.
Los dos eran máquinas de matar, creyendo que eran y son incapaces de amar, pero la cruda realidad, era que ellos dos se iban a encontrar.
El destino se iba a encargar de juntarlos y el futuro se iba a encargar de destruirlos.
¿El deber será primero?
Una guerra sangrienta llena de muertes y traiciones se avecina. Ellos dos creen estar preparados pero no es así.
Nadie estará listo para lo que se avecina, la mafia está dispuesta a tomarse el control de muchos países y la DEA está dispuesta a no dejar que ocurra.
Pero en medio del caos, siempre abra alguien más afectado y ella no estaba lista para eso, porque, el sentimiento, si era su debilidad y su gran error fue tener sentimientos.
Amores que hieren, pasiones que matan y corazones que aman y ellos dos eran justo eso.
Dos polos opuestos con propósitos distintos, pero, al mismo tiempo, tan parecidos.
Siempre han creído que los sentimientos son debilidad y nunca se prepararón para cuando lo llegarán a sentir.
Pero siempre recuerda, pase lo que pase, siempre, el deber será primero, no importa lo que pase, siempre, será primero.
Los sentimientos son debilidad, así que no los sientas o terminarás muy mal.
Aquí nadie es santo así que no confíes en nadie, siquiera en tu sombra.
La traición llega de quién menos lo esperas.