Matrimonio Sin Miel. | Kurokawa Izana

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Summary

Hay matrimonios que te llevan al éxito. ¿Será que si? Veamos que pasa con esta historia. Izana Kurokawa, debido a su vida excesiva de escándalos entre burdeles, bares de mala muerte tiene una reputación de desobligado, prostipirugolfo; su padre el señor Kurokawa es candidato a la presidencia de las Filipinas. Se da a la tarea de dejar a su único hijo sin dinero hasta que encuentre una buena mujer para su futuro. En su cumpleaños número 18, todo se vuelve un serie de eventos cuando se llega el revuelo de sexo con una camarera... Colaboración with @Kiragar2

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Izana

.


—Estoy completamente en el olvido, quebrado y viviendo en este maldito hotel... —comentaba un joven abandonado por su familia en términos de dinero, mientras se miraba al espejo acomodando el cuello de su camisa negra.


Aquel hombre era hijo único de la familia Kurokawa, familia extremadamente grande en términos económicos debido a su apellido. Empezando por ser una familia posicionada en el lugar de nacimiento, Las Filipinas.


Debido a su reputación después de ingresar a la universidad de Japón y conocer a todos los chicos de su mismo nivel todo se volvió muy drástico conforme al descenso de su ingesta económica cuál era vaciado en fiestas lujosas, y viajes con amigos, todo menos para sus estudios el cual los había abandonado meses al ingresar, El señor Kurokawa, su padre se vio obligado a recortar el presupuesto destinado a sus estudios, bloqueando sus tarjetas y quitándole el apartamento habitado por el.


Izana se vio en la obligación de irse a vivir a un Hotel del distrito de Yokohama, propiedad de su familia en Japón. Aunque solo lo habítaba de vez en cuando para cenar, comer y descansar de ratos para volver a salirse a fiestas con sus amigos.


Cómo lo era está ocasión.


—¿Y que harás? —pregunto el amigo suyo. Ran Haitani; un joven habitante de Roppongi.—, Regresarás a pedirle perdón o seguirás viviendo aquí como vagabundo.


—No, ni loco. —le contesta.—, Prefiero vivir con Kakucho.


—El muerto y el arrimado apestan a los tres días. —añade el hermano de Ran, Rindou Haitani.


Izana lo miró acechado y ofendido por tal ocurrencia del menor. Rindou desvía la mirada por haber sido grosero con el.


—Me dió una condición para volver y sería tener una mujer anillada a mi en sangrado matrimonio.


—¡Que martirio! Pídele matrimonio a Harui, sigue siendo tu novia y asunto arreglado.


—Todas menos ella, me advirtió.


Harui, mantenía una relación con Izana por un año y medio aunque sus padres no les parecía correcta para presentarla como miembro ante la sociedad debido a su mismo estilo de vida de su hijo.


Izana continuó arreglandose sin quitar la mirada morada con las pupilas contraídas por su imagen en el reflejó, el mismo podría enamorarse de él; es divino y perfecto cada parte de su ser resaltaba de todos los hombres, como su cabello blanco cenizo, las cejas de cazador y pestañas largas encrespadas haciendo sus ojos más tenues y apasibles, coquetos a la vista de quién tuviera el privilegio de observarlo directo a sus hermosos lentes llamados ojos de Dios.


El gen blanco/cenizo eran productos de genes albinos combinados a sus particulares ojos amantistas lilas; una combinación bastante extraña y rara de ver en cualquiera para finalizar con la reluciente piel morena que le sumaba más un toque exótico y traído para pecar de cualquier forma.


—¿Nos vamos? Las nenas no bailarán si no estamos.


Y mujeriego para rematar su encanto.



Doble turno| Ryoko. (TN)


Estar lejos de la familia para algunos significa nueva vida, un nueva oportunidad y reencuentros en el futuro. Para mí, era un escondite de por vida


Después de llegar al país, el empleó en una cadena de hoteles había salvado mi vida, al día siguiente fui contratada sin tanto papel y por no dominar todos los servicios sería quien limpiará las habitaciones sin hablar ya que algunas palabras en mi idioma natal sonaban cantadas por el portugués y el acento me apenaba bastante. South siempre me dijo que debía aprender, siempre me negué y ahora estoy sufriendo los actos.


Me encantaba vivir en Brasilia, ver cómo el agua recorría hasta las orillas del mar cuando llovía y sentir el calor quemando cada parte de mi cuerpo y oler el agua salada del mar aunque... Ahora solo son tragos muy amargos, los cuales me hacian sangrar las heridas que aún no terminaban por sanar. Algún día lo harán y podré ser felíz.


—¡Ryo! Despierta niña. —hablo la gerente del hotel.


Me levantó rápidamente de la silla en dónde mi cara estaba a punto de caer y joderme la cara. Acomodando mi cabello y todo el uniforme arrugado, mis ojos seguian estando dormidos ya que había tomado doble turno por la renta aproximandose; ella me mira enojada por estar cargando un enorme florero


—¡Carga esto.! —dejo en brazos, si que estaba pesado hasta temblequee con los pies para no dejarlo caer por el olor de cada flore que sus pétalos emanaban.


—Solo dejalo por donde necesite luz y en la entrada. —ordena sin tanto afán de tener flores por todo el lugar.


Caminamos hasta la entrada con el florero en manos depositándolo sobre la mesa redonda al frente de la puerta principal, al verlo puesto se miraba lindo y elegante por el color blanco distintivo de todo el Hotel junto al olor ayudaría a los huéspedes con el estrés.


—¡Agacha.! $grita, alzandome de la cabeza y obligarme a bajar la mirada al piso.


—¡Oye! Casi me rompes el cuello...


—¡Cállate y agachate.! —tomo con más fuerza mi cabeza.


A lo lejos se oyen pasos aproximarse hasta nosotros, eran huéspedes. Por el sonido eran varios hombres máximo tres o cuatro como supe que eran hombres, su loción, su voces y las carcajadas que eran más fuertes que nada.


Sabia que hay que inclinarse ante la gente mayor por respeto pero sus voces se escuchan jóvenes, la gerente suele ser muy lavabotas con la gente adinerada.


Las siluetas pasan por nuestro lados, solo observó sus zapatos negros muy limpios. La gerente deja de tomar mi cabeza y ella se alza antes que yo.


—¿Saldrá señor.?


—Tengo que pedir permiso para hacerlo. -le escucho contestarle bastante frío y un tono muy súperficial.


—Solamente preguntaba, señor.


—Contestame algo, ¿Desde cuándo los dueños le preguntan al servidumbre sus opiniones.? Así es nunca, tu encargarte de hacer tu trabajó gata.


Ella vuelve a su posición de mirar el piso, hasta que se escucha la puerta cerrarse. Ella se estaba aguantando de no llorar por el oir de sus narices al resonar.

Hasta mi me hizo sentir pena ante toda esa humillación y eso que no se dirigió a mi.


—Que tipo tan grosero y guacala casi se rocea la botella de perfume. —digo en voz alta dándole un poco de ánimos al alzar la cara.—, ¡Quien se cree.!


—Ese tipo es quien te da de comer. —añade la gerente.—, Y no se cree. Es alguien importante.


—¡Ah! Pero si siquiera he comido así que no le debo nada. —respondí yendo tras ella.


Hasta llegar a la recepción, ella se recarga ya cansada tanto que al doblar su cabeza está trono. Yo hago eso y me dizloco el cuello junto al cerebro.


—Como sea, tengo el turno de esta noche y estoy acabada y como me dijiste que querías un poco más de dinero, ¿Quieres quedarte?


—Por supuesto. —conteste enseguida.


Necesitaba dinero extra como diera lugar, la renta venía en unos días y mis ahorros estaban más estirados que yo. El gas se había acabado y calefacción también venció aunque no era necesaria porque era verano aunque si me corrían del apartamento sería un verdadero problema. Ya que tendría que vivir con los abuelos y no podría ellos hicieron mucho al traerme de urgencia y vivir con ellos significaba darles más problemas cuando su vejez era inmente.



3:00am.|Ryoko.


Al final del noche termine cansada, muerta de todo el cuerpo los brazos dolían y las piernas estaban mallujadas como si hubiera corrido un maratón por horas... Era una madrugada sola, todos dormían y solamente me acompañaba la televisión de la sala, algunos más trabajadores estaban teniendo sus siestas viajeras hasta las seis de la mañana era el cambio de turno. No podía seguir aguantando mis ojos necesitaba ya dormir.


Sentándome en el sillón tapada en un cojín, el eterno silencio entre pasillos y afuera de la calle con el, el ruido del ventilador y los suaves resortes me arrullaban como bebe, dejándome recostada en el respaldo por segundos... Cuando un fuerte chinido de llantas patinaron desde la entrada al Hotel hasta la entrada llevando consigo ese ruido del motor como si fuera una carrera.


¿Hubo un accidente.?


Miro hacia la puerta y una gran masa de humo inundó toda la calle y los focos rojos de un auto estaban ahí detenidos. Era el auto que chillo desde la avenida y por más que talle los ojos no se vio nada.


Una silueta débil sale de la puerta, apenas podía caminar... Si fue un accidente y ese hombre venía herido, abro la puerta a socorrerlo por el estado decayente.


Apoyándose en mi hombro se dejó caer hasta ingresar al Hotel. No venía herido eso era seguro.


—¡Uff!. —bufe al estar ayudándole a ponerse de pie pero enseguida el olor de alcohol llegó a mi olfato, arrepiendome de haberle ayudado.


El hombre venía ido en su sentido y por el estado de ebriadad fue un milagro que estuviera manejando sin haberse matado antes de llegar por las todas las volteretas que dió.


—¿Está hospedado aquí.?


—Kuro... kawa. —conesta a mitades y no le entiendo nada.—, Kuro...kawa.


Kurokawa, ahora que recordaba, la gerente había dicho que si oía ese apellido no hiciera preguntas solo debía tratar con respeto y servirle como si fuera el rey. Dejo también el piso y habítacion en dónde se hospedaba.


Noveno piso, habitación 621. Extención 011.—me lo sabía porque me hizo aprenderlo de urgencia


Cargando al hombre hacia el elevador y irlo a meter a su habitación. Entre más alejaba mi cara de su aliento, era imposible al llevarlo cargado. El hombre iba viajado por tanto mareo y alcohol en su sistema, al entrar deseaba que no vomitara o terminaría por vomitar tambien en un lugar muy reducido.


—No le digas, nada...a mi papá, si solo... tomé...—hipo—, Dos vasitos...solo dos.


Asentí con la cabeza, el elevador llega rápidamente y nos metemos apenas por el tambaleo de sus pies, aprieto el botón al mismo tiempo que me sostengo del barandal.


—Diras, dos vasitos quedaron en la botella. —le contestó mirando el letrero que avisaba los pisos.


Por lo que dije, el comediante de la televisión se apoderó de él ya que se empezó a reír bastante fuerte haciendo eco en el elevador.


—Eres muy graciosa... Debemos salir de aquí y seguir festejando. —añade cuando se suelta de mi agarre e intenta parar elevador, lo detengo con mi cuerpo evitando que lo toque.


—¡Detente! —quito su mano del botón justo antes de presionarlo, regresandolo hacia mi y después la puerta se abre porque llegamos al piso.


—Anda, tomate algo conmigo... —volvio a insistir.


Odio los borrachos, se vuelven más persistentes y necios estando en ese estado.


El hombre al notar la puerta abierta, tomo mi mano, ahora quería llevarme a mi hacia un rumbo que solo su mente sabía, salimos del elevador detuve mi paso interponiendo fuerzas en mis piernas para no ser llevada. Tambaleó por sus torpes pies ebrios volviendo a tomarlo con fuerza se cargó en mi cuerpo lo cual fue un peso muy rápido.


—¡Por dios! —me quejo, ya su cuerpo aplasto mis senos.—, No creas que porqué estás flaco no pesas. Camina necio.


—¡Suéltame! —manotea cuando lo tengo tomado del cuerpo para que se caiga.


— Como digas.


Dejo de sostenerlo por segundos y al tambalear se cae al suelo. Sobando mis pechos por el dolor esperando que se levante pero no lo hace solo se queja por el golpe haciendo demasiado ruido en el pasillo.


—Sostente... —insisto inclinandome a el para que no despertar a los demás.—, Solo faltan unos paso más a tu habitación.


Hace caso levantando sus brazos, volviendo a alzarlo con fuerzas se vuelve a recargar en mi hombro, lentamente los metros que faltaban se allegaron, al abrír la puerta entramos acercándonos a la cama.


—Llegamos. —lo tumbó en la cama. El se queda muy quieto en ella. Lo miro por segundos en espera de alguna respuesta pero supongo que se durmió.


Comienzo a quitar sus zapatos para que estuviera cómodo, ante esa acción se mueve hacia los lados un sonido extraño en el piso llama mi atención al observar lo que es, es dinero; mucho dinero, fajos de dinero para ser precisa eran dólares de un número mayor.


Los recojo, al tenerlos en mis manos cuento por más rápido y si son varios miles.


Puedo tomarlo e irme, total siempre a los huéspedes se les pierdes demasiadas cosas en los hoteles y un borracho con una conciencia y voluntad hecha mierda perder un fajo de dinero cuando tiene tres de ellos en sus bolsas de sus pantalones como si fueran dulces, no los notaría.


Pero no los tomo los dejo sobre el buró.


Dejando al pobre chico ebrio en la cama, antes de irme voy al baño por varias toallas dejándolas a los lados de el, subiendome en la cama y acomodar su cabeza con algunas almohadas por si vomita para que no se ahogue.


Al acomodarlo, me fijo en su cara está muy delgada perfeccionada con facciones muy diferentes y rasgos únicos tal como es un hombre de tes morena con el cabello cenizo, creyendo que es tinte pero no, ya que sus cejas y pestañas lo confirman que toda esa pigmentación es natural... y es tan hermoso


Bajo de la cama ya dejándolo descansar y volver a la recepción. Tal vez por la mañana volver para saber cómo amaneció con la resaca.


Me detengo en la puerta, y vuelvo a mirarlo. Su porte al estar dormido estando ebrio, me deja embobada por segundos estando segura que no había conocido a alguien que estando en ese estado estuviera elegante aunque ese hombre no es mi única mirada que hago, si no lo contrario mis ojos se dirigen a esos fajos de dinero.


Con ese dinero podré solventar el apartamento por varios meses sin necesidad de dejar de comer.


Regreso al buró, decidída a tomar un fajo o un tanto de uno. Tomando en manos. Se que estoy robando pero estando en un país donde todo es caro y siendo una total desconocida, en días o semana terminaría por vivir en la calle y pedirle más favores a mis abuelos sería un gran abusó, no tenía opción me los robaría hoy y ahora mismo.


Tomando el dinero los metía en mis bolsas. Di la vuelta lentamente para irme de nuevo hacia la puerta y dejar en el olvido aunque en mi cabeza me estuviera mortificando por robar y haberle faltado a Dios en sus mandamientos.


~

Juro que ayunare todo el mes para poder borrar este episodio de mi vida

.~


La victoria estaba asegurada y está noche

saldría victoriosa.


Cuando de pronto al dar un paso lejos de la cama, algo me sostuvo con fuerza deteniendo y esa sonrisa de mi rostro se convirtió en terror.


—¿A dónde vas con mi dinero.? —pronuncio el hombre sin soltar mi mano. De pronto la conciencia y fuerza le llegaron.—, Estoy borracho pero no pendejo.


El se había despertado y estaba atrapada.


Se sentó en la cama, dándome la vuelta de un jalón quedando al frente de el. Meto mi mano en la bolsa y dejando el dinero en el mismo lugar de donde lo tome.


—Ya está, ya. Suéltame.


—¿Soltarte?, Pero si te encontré infraganti con mi dinero en manos. Maldita ratera.


Esa acusación dolió demasiado. No lo era porque el dinero ya no lo tenía en manos, si palabra era falsa.


—Ya lo solté. —me defendí.


—Aver si la policía te cree, con este dinero te vas a podrír en la cárcel maldita miserable. —amenaza.—, Por estar robando al dueño del hotel.


—No, por favor. No fue mi intención, señor se lo juro... —suplique juntando mis manos casi al punto de arrodillarme para que no llamara a la policía. Lo hice, cai al suelo suplicando.—-, Yo necesitaba el dinero por eso lo hice pero por favor no llame a la policía.


Ladeó su cabeza ante mi súplica, sonriendo entre el medio, lucía como un angel cuando sus ojos brillaron en un color violeta potente con un brillo chispeando.


—Tranquila belleza. —solto mi mano y la paso por mi cara acariciando mi mejilla hasta mi oido.


—No, pero no me toques. —aparto su mano de mi cara y me levantó del suelo por esa extraña acción.


—Mira, seré alguien muy pero muy bondadoso contigo dulcera y no llamaré a la policía, te dejaré ir obvio que si lo haré ni diré nada de lo que pasé aquí adentro.


—Gracias.


Me doy la vuelta para irme pero vuelve a agarrar mi mano.


—Pero en la vida nada es gratis y un favor con favor se paga. —se estira en la cama metiendo sus manos en su pantalón sacando de sus bolsillos más fajos de dinero sobre la cama.—, Serán tuyos si te quedas y me muestras... —hizo señas redondas en su pecho insinuando mis pechos escondidos.


—¿Perdon?


—Tienes dos opciones, ¿Sales de aquí después de haberme satisfecho o sales esposada por robarme.? Elige.


Se extiende en la cama sostenido en sus codos en espera de mi decisión, sus ojos observaban detenidamente todo mi cuerpo, podría jurar que estaba saboreando cada parte de el, hasta llegar a mis ojos...



Welcome to my heart.


Está historia es una

Colaboración con @

kiragar2

,

Gracias amix por haberme dado las ideas de escribir la historia junto a mí. De corazón deseo que te guste la historia.🫂


Izana, mi esposo y yo deseamos de corazón, que les guste a todxs, tanto como a mí al haberme animado a escribirla y publicarla.



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