Preternatural: Corona Carmín

All Rights Reserved ©

Summary

Lisandro sueña con escapar de la opresión de su entorno, pero está ligado a las expectativas familiares. Oliver, un príncipe vampiro exiliado que despierta de un largo sueño, debe recuperar su trono; ambos ignoran que sus destinos están ligados por el pacto de una bruja anciana. Cruzarse solo podría significar que ya se ha abierto el camino hacia la catástrofe del reino de Terraórva, o... ¿serán capaces de evitarlo?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Desperté de un sobresalto. El oxígeno inflaba y desinflaba mis pulmones en una coreografía caótica que no lograba coordinar. Con fuerza, cerré los ojos. Tras unos segundos, mis sentidos retornaron como una lenta paloma mensajera; desplegando los sonidos de los grillos, el caer de las hojas, la humedad de la tierra que me cubría y su textura arenosa, hasta el escozor de la sequedad en mi boca. Abrí los ojos, mientras recordaba cómo respirar y calmaba mi aliento, el frío de la noche golpeaba mi rostro. Estaba rodeado de árboles y de penumbras. No tenía idea de cómo había llegado aquí ni quién era.


Me incorporé. No había una sola alma en el horizonte. Mi mano ascendió hacia mi pecho y me sorprendió la textura metálica de un collar; el rubí que yacía suspendido en él reflejó una imagen rojiza de mí y, en ese destello, mi mirada me concedió el regalo de la memoria perdida.


—Aria —El nombre de mi nana se escapó de mis labios en el velo de un susurro.


Cumplía dieciocho años, me sirvió mi primera copa de vino con la primera gota de sangre humana que mi paladar degustó. El sabor metálico surcó por mis fauces como un navío en la tempestad, apercibido para que la tormenta lo consuma.


—Cien años. Los guardianes del bosque me prometieron que nos ayudarían.


En ese momento, solté una risilla. Ignoraba que el alcohol surtía efecto tan rápido, pero no había sido el alcohol, ella me dio a tomar de algo más; ahora lo sabía.


—Confío en la palabra del oráculo y en ti también, mi niño. Sé que no habrías podido esperar, nunca fue mi intención que la semilla del rencor germinara en ti. Pero quiero creer que nos servirá, por lo menos, cuando sea el momento; no ahora ni en noventa y nueve años. Aunque el índice de victoria sea del uno por ciento, nadie mejor que yo ha visto de lo que eres capaz. Que tu corazón no subyugue a las ataduras de este perverso mundo.


—A-aria ¿Por qué me dices esto? —Mi vista comenzaba a empañarse, mientras mis sentidos se afanaban por mantenerse alerta. Desde ahí ominé lo peor.


—No permitas que logre traer la noche eterna. Antes del próximo eclipse solar o habremos perdido. Tienes un trono qué recuperar, Oliver.