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PRÍNCIPE DE CARAMELO

Summary

1886 un esclavo de los Jeon de agua intentó secuestrar a el príncipe Taehyung Kim del Reino de tierra en la Unión del Rey Kim con su Luna. ╔══════✮❁•°𓅂°•❁✮ ══════╗ - Ni en mil años más, permitiré que un Omega ocupe mis derechos como alfa y menos uno tan desagradable... Como tú. - Tiene razón, en mil y un años más, los alfas como tú me elogiarán y Omegas como yo, regiremos un patético mundo sin derechos desiguales. ╚══════✮❁•°𓅂°•❁✮ ══════╝ ⚠️ Lee las reglas cuidadosamente ⚠️ Contenido violento ⚠️ Alteración de tiempo ⚠️ Romance LGBT+ ⚠️ Obra con lenguaje sensible ⚠️ Contenido 18+ 🍄12/07/2023 - ##/##/####

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo I

Los gritos se expandían por toda la habitación.


Un Ángel fue torturado hasta masacrar su alma dejando impureza en su ser.


Desde ese momento el pequeño odiaba a los Reyes del agua.


×


— ¡Kim Taehyung!


— ¿Ahora qué?


— Presta atención, por favor. El profesor está explicando, ¿y tú? Dibujando. —Kim Namjoon era un hombre recto, un hombre competente a vista de otros y un imbécil a ojos de su hermano menor. Momentos como estos eran los que el rey necesitaba para plantearse sus acciones a causa de la inmadurez de Kim Taehyung, mismo que fingía atención al profesor frente a él mientras su mente divaga por otros rumbos.


— No se preocupe su Majestad, puedo dar la clase en otro momento-


— De ninguna manera. —el Rey veía a su hermano con seriedad, no era ningún secreto la rebeldía del príncipe Kim «al menos dentro del Reino» pues la costumbre siempre fue escuchar y callar, un regla estúpida y básica del castillo que todos debían seguir al pie de la letra—. Debes guardar respecto a tus mayores.


— Lo estoy respetando, escucho todo lo que me dice. —el joven omega pronunció mientras seguía haciendo trazos en su papel, desinteresado de los sermones que su hermano.


Tal vez o tal vez no rodó los ojos.


— ¿Ahh si? Responde: Tratado de Alianza más largo. —retó el rey.


— Pacto de paz entre los Jeon y los Park. Después de la guerra oscura, los Reyes Park Changmin y Jeon Yunjin crearon el Pacto "Lig" para mantener la paz entre ambos reinos. —pronunció fingiendo ignorar la mirada severa sobre si mismo.


—Inicio de la guerra contra los Jeon. —volvió a intentar preguntar.


— 1862, el rey Taeyeon declara la guerra a los Jeon trás matar al duque y hermano del mismo "Seokmin", en la actualidad la guerra no acaba. —su forma de decirlo era como si relatara el mismo libro de dónde lo sacó.


— Muy bien, príncipe Kim. —felicitó el maestro privado de aquel rebelde omega, la voz del anciano era ligera y rasposa por la edad, suficiente para que Taehyung aprovechara de esa vulnerabilidad.


— Taehyung-shi, ¿puedes dejar de volar por la luna? —pidió aun frente a su menor queriendo que este le dirigiera la mirada.


— ¿Puedes dejar te meterte en mis asuntos? —Namjoon gruñó por lo bajo, en sus años de gobernar, jamás había visto a un omega tan arisco como lo era su hermano, ni siquiera su prometida, admiraba a su hermano, pero esta parte tan seca de él le dolía.


— Terminando tu clase y alístate para recibir a los invitados. —concluyó desviando la mirada.


— Pero eso lo debe hacer Hyejin. —se quejó. Namjoon odiaba que alguien se quejara, pero a él, no le podría decir nada, ni lo intentaría.


— La señorita Anh estará con Yuna.


— ¡Pero Namjoon!


— Sin protestar Kim Taehyung —dirigió su vista al mayor dentro de la habitación con esa mirada severa. Ellos sabían que era importante el silencio. Los problemas dentro del castillo eran del castillo únicamente.


— Eres un-


— Cuida tu lengua, Taehyung.


El chico apretó el lapicero en su mano deteniendo su trabajo. Sentía el ambiente más pesado y a alguien en su posición no era fácil mantener la compostura frente a un alfa puro como lo era su hermano. Se enderezó y confrontó al rey en un intento de neutral voz.


— Yuna tiene tantos criados como entren en la habitación, no necesita a Ahn. -su hermano tenía un destello casi invisible en sus ojos, uno más dorado que ámbar. Su discusión era simple, común y golpeada.


Como siempre.


— La próxima reina Kim necesita a la señorita Anh que es la encargada de organizar la ceremonia. —Taehyung no se lo tragaba, y Namjoon lo sabía mejor que nadie. Su insistencia por llamar a su próxima cónyuge por sus títulos era constante, Taehyung estaba frustrado con la poca informalidad que llevaban y los problemas que conllevaba.


— Tu futura esposa no necesita que alguien más intente decidir hasta que puede vestir en su propia boda. —era tarde, Taehyung tenía sus lecciones de siempre y en unas horas su hermano se casaría con una noble de los Lee.


Después ellos seguirían su vida normal.


— No es su boda, es una ceremonia de Unión. —Namjoon estaba ahí esperando a su hermano como una escapatoria silenciosa de todo el alboroto que estaba fuera de esa habitación. Aunque aún no decidía si era más difícil de lidiar con Yuna o con Taehyung.


— Una boda.


— No es-


— Se están uniendo. Es una boda. —sus ojos tomaron un color almendrado por unos segundos—. Y lo mínimo que puedes hacer es dejarla decidir sobre su propia imagen cuando ella ni siquiera quería estar aquí y contigo.


— No lo entiendes, y no necesito que lo hagas. Yo soy la cabeza en la jerarquía, y por algo no lo eres tú.


— Te estás comportando como un completo-


— ¡Taehyung!


— ¡Imbécil!


Namjoon suspiró cansado.


— Se puede retirar profesor.


— Gracias su majestad, permiso Alteza. —el viejo hizo una leve reverencia y salió de la habitación.


Taehyung estaba a un lado de la ventana, mirando entre la cortina el sol pintando el césped de un anaranjado intenso como la piedra de su reino. Podía sentir a su hermano dar vueltas detrás de él por el librero de su estudio. Taehyung conocía esa maña de buscar algo que hacer cuando su hermano mayor estaba con los nervios a flote.


Ninguno habló por un momento largo, Taehyung se negaba a hablar y el rey no encontraba las palabras correctas para entablar una conversación con su joven hermano.


Ambos aún vestían sus trajes sencillos de camisa blanca con cintas y pantalones de vestir. Con la pequeña diferencia del corset negro en la cintura del Omega.


Taehyung se preguntaba si su reino podía verse aún más lúgubre sin la capa de anaranjado que el ocaso estaba dejando y el jardín del castillo con constante mantenimiento. Desde su lugar podía ver a los últimos jardineros cuidando de las flores que nunca visitó. Había escuchado que en los fondos del jardín tenían flores que su madre había dejado antes de morir y que Yuna había remodelado cuando descubrió el lugar secreto de la reina.


— Necesito de tu cooperación. Te ruego que te detengas por un momento. —Namjoon susurró llenando el vacío.


— Mi culpa no es.


Iba a reventar con cuatro palabras.


— Taehyung. Necesitamos madurez de tu parte. Somos la familia real y no tardamos en cometer un error para que el reino entero, como mínimo, se entere de lo rotos que estamos. —rotos no era la palabra correcta. Pero era la más acertada a la condición. A Taehyung sólo lo unía la sangre, a Yuna el matrimonio y a Namjoon su posición como rey. Ninguno encajaba


— ¿Te importa tu intachable imagen?


Sí. No. SÍ. ¿Qué?


Namjoon acarició el costado de cada libro en el estante a su lado. Esos fueron tomos de su padre que en un punto de su juventud heredarían a él. Al rey le hubiera gustado recibirlos de las propias manos de su padre y no tener que encontrarlos en su tiempo libre después de ser coronado soberano de la Nación.


Esos tomos fueron libros escritos por Reyes pasados. Cada uno hablaba de distintas formas sobre el mandato de un rey y todos se enfocaban en las obligaciones de la corona ante el pueblo. Namjoon sólo leyó uno y fue suficiente para saber que leer los demás no era el momento adecuado ni mucho menos los textos a los que debería recurrir.


— Me importa mi reino. Su estabilidad. Y tú te encuentras dentro de él, eres hijo de la luna nacido en el ceno de la andalucita. Eres tan importante como yo.


Mentira.


— Te faltan habilidades diplomáticas, tu lengua debe jugar con mi pensar y aún no lo logras, hermano.


Taehyung habló por sobre su hombro con la misma arrogancia que un miembro real de la primera familia podía ser. Namjoon podía derrochar poder, pero su hermano se movía con elegancia y firmeza. Tan sutil y llamativa como se podía.


Si él pudiera, le rogaría que desnudara sus secretos ante Yuna y la ayudara a estar a la altura de su puesto.


— No necesito tu aprobación, Kim. Necesito tu cooperación, no me ames, no me perdones. Sólo cumple con tus obligaciones. —y aunque su mentira le pinchó la boca, Namjoon siguió sin verle con sus manos echas puños a sus costados.


— Lo hago. Créeme que cumplo con muchas de mis responsabilidades, tantas que ni siquiera son mías por completo. Me encargo de tantos trabajos como Anh.


— Eres el príncipe, si yo no puedo gobernar, lo harás tú.


Taehyung sabía que su hermano tenía un debate dentro de él mismo. Obedecer al rey Kim en comprometer a su hermano con algún heredero era la mejor desición, luego estaba cumplirse a si mismo y darle el puesto a Taehyung de heredero por defecto, ese que tanto le quedaba y sabría cumplir a la perfección.


Namjoon tenía un debate entre lo justo y lo correcto.


Taehyung no lo iba a presionar de nuevo.


— O tu heredero.


Namjoon deseaba uno con toda su alma. Remediar sus problemas con él y entregarle su corazón al fruto de su sangre.


— Inexistente dentro de mis planes. —pero también odiaba la idea de heredar toda una nación.


— Yo no puedo heredar y lo sabes. —acarició la gruesa cortina—. Todo esto es por tu falta de compromiso y mi capacidad de parir.


— Es mi Reino. Soy el poder absoluto. Yo puedo cambiar las reglas.


— Es gracioso viniendo de tí.


Namjoon se acercó a él en un intento de hacerlo voltear. No pasó pero logró una reacción de Taehyung cuando notó que dejaba caer sus hombros y apretaba la cortina entre sus largos dedos.


— Para con esto, no necesito más que tu ayuda.


— Y un heredero que Yuna tendrá que parir ¿cierto?


— Por favor... cuando estés listo, recibe a los invitados.


Una simple mirada de tristeza fue la que le concedió a su hermano antes de irse. Él no la vió y estaba bien así, un Rey jamás debe doblegarse a sus sentimientos y menos siendo un alfa de esa magnitud mientras nadie más lo vea.


En el oscuro cuarto, Taehyung sentía la helada brisa que se colaba por la ventana traspasar su ropa, la piel se le erizó y el corazón se le detuvo por un momento, poco a poco la soledad lo inundaba como marea costera, avances escasos para tanto tiempo transcurrido.


Abriendo la puerta de su vestidor; tomó el traje dentro y se lo colocó sin pensamiento ni sensación alguna, llamó a los empleados para areglarse; cepillaban, maquillaban, ponían y quitaban. Algunos rostros los conocía, otros no. Sabía que hacían y el papel que desempeñaban, sólo eso.


Sus cabellos en ondas eran peinados con aceites extranjeros y su aroma era perfeccionado con esencias. Esperó hasta que el último sirviente acabó de limpiar para poder irse él también. Contempló la habitación vacía un momento y siguió con su camino en un momento de melancolía injustificada.


Esta práctica era común desde muy pequeño, toda su familia se vestía con telas y joyas costosas para recibir miradas de su gente. Cada miembro de la familia real ocupaba una extensa habitación llena de sirvientes corriendo y buscando formas de hacerlos relucir. Él era más difícil de peinar que los demás, los maestros de educación se veían obligados a interrumpir y aplazar su tiempo en el castillo para controlar al niño revoltoso que era, siempre terminaba castigado con algún golpe y bien vestido.


Al terminar bajó las escaleras lentamente captando las miradas de cada persona que podía olerlo y verlo, los sirvientes apenas podían inmutarse mientra se movían como rápidas sombras entre algunos invitados de bajo cargo. La elegante perfección que derramada con cada paso eran dignos de admirar, cada uno de los presentes lo sabían, era un gran privilegio obtener una simple mirada del príncipe Kim por su propia voluntad.


Era el centro de atención sin evitarlo, tenía fama y belleza.


Tomó lugar en el recibidor iluminado y esperó a cada invitado que se adentraba al lugar. La unión de su hermano implicaba invitar a cada uno de los nobles a su boda, por lo cual sólo se dedicó a recibir con una leve sonrisa a todos aquellos que se adentraran y con unas cuantas palabras a los altos mandos. Altos mandos como los reyes, las lunas y sus discípulos.


— Taehyung-shi, un gusto volver a verlo. —saludó el pelirrojo que se acercaba junto a una sonrisa radiante al reconocer al príncipe. El rey Jung caminaba radiante cargado de adornos con su familia siguiendo sus pasos.


— Lo mismo digo, Rey Jung. —al igual que su hermano, el portaba un gran anillo de oro con la piedra de su Reino en el centro, Su cabellera rojiza era cercana al tono del Rubí en su anillo, una enorme piedra que marcaba la jerarquía en la que estaba.


El rey Jung fue contemporáneo de su hermano, ambos estudiaron y trabajaron juntos desde el primer día. Encabezaron las primeras batallas y reforzaron sus alianzas de la mejor forma posible. Los Jung eran importantes en el comercio textil y la familia real mostraba la exclusividad de sus productos con los las piedra rojas en su vestimenta.


Cada Reino poseía su propia gema, y cualquier mineral estaba permitido en ellos, pero a partir de la guerra, no podías portar una piedra que no fuera de tu linaje y mucho menos del enemigo.


— Hace tanto tiempo que no veo tu rostro y podría decir que es un honor volverlo a ver, príncipe. —tan radiante como siempre, la Luna Jung habló con su melena larga sobre sus hombros y un porte delicado. Atada a su rey manteniendo la distancia, la reina contempló a su alfa besarle el único anillo a Taehyung sosteniendo su mano con delicadeza mientras sus hijos salían de la sombra levemente para saludar.


— Gracias mi Reina, para nosotros es un honor tenerla aquí presente, adelante, disfruten la celebración. —con esto y Taehyung haciendo brillar su Iris en respeto para la mujer, el Rey Jung se retiró junto a su esposa.


Vió a la familia irse con un gran porte y sus hermosos bordados en dorado brillando con la pedrería. Su máscara cayó un momento cuando sintió el característico aroma a canela picante y punzante acercarse a él.


— Muy bien Taehyung-ah, no lo podrías hacer mejor. —felicitó el moreno que portaba un traje color hueso con encaje chocolate, listones dorados y la gran andalucita postrada en sus joyas de oro.


— ¿Podrías callarte, Namjoon? y claro que lo puedo hacer mejor.


— Demuéstrame.


— Lo haré, pero a ellos, no a tí. —señaló la puerta principal para después hacerlo hacerlo hacia su hermano— ¿sabes que? Debes estar con tu futura reina esperando a los invitados. —Taehyung encaminó con sus manos al Rey esperando que se fuera rápidamente.


Taehyung sintió un alivio de paz, su hermano se portaba tan inmaduro y blanco con el que era empalagoso, demasiado irritante para alguien que odiaba ese tipo de cosas.


Su tranquilidad no duró ni un minuto.


El Rey Min llegó junto a su hijo y

heredero al trono, ambos con elegantes

trajes oscuros con destellos plateados

sutiles y extravagantes como el mismo

reino. Sus pieles blancas contrastaban

con sus trajes y sus bellos ojos plateados

eran idénticos a la reluciente joyería que

fabricaban así como también las armas

que comerciaban. Taehyung le dió una

sonrisa al hombre mayor sabiendo que

no era suficiente, el aroma de aquellos hombres lo golpearon en una fuerza familiar mientras los ojos del rey se volvieron feroces y al poco tiempo ya lo tenía rodeado entre sus brazos con la cabeza recargada en el pecho del alfa.


El rey lo abrazó apenas estuvo lo suficientemente cerca para acurrucar a su otro pequeño entre sus brazos. Tratando de mezclar levemente sus aromas y disfrutando de la cabellera de vainilla y canela. Se quejó entre los brazos del gran rey Min. Taehyung sintió la vibración de la risa ronca junto al familiar aroma de los Min. Casi se sentía desvanecer cuando el rey frotó su mejilla en la melena castaña de su pequeño omega.


Bueno, pequeño no era.


Pero a esa edad todo era melancolía.


Yoongi apareció atrás de ambos con sus manos atrás y un porte recto, recto como su sonrisa y la costura de su ropa. Su mano cayó en el hombro de su padre y Taehyung agradeció interiormente de mala gana la intervención de su mejor amigo.


— Padre, el príncipe está rojo. —el peligris mencionó en una risa disimulada.


— Ohh... lo siento hijo, pero te echamos de menos, deberías ir un día y-


Un fuerte golpe calló al Rey, un sirviente había tropezado y las copas de vino fueron derramadas en la aalfombra provocando silencio en la zona. Taehyung se alejó tan rápido como pudo para mirar a su alrededor.


Un fuerte golpe calló al Rey. Un sirviente había tropezado y las copas de vino fueron derramadas en la alfombra provocando silencio en la zona, Taehyung se separó sin reparos para acercarse tan rápido como le dieran sus piernas y fue hacia el beta tirado en el piso, con la ropa manchada del líquido, antes de que Namjoon lo hiciera. Tomó al empleado de los brazos llevándolo a rastras por el pasillo principal donde captaron miradas de muchas personas, personas que probablemente intentaban acercarse al príncipe que le importaba en lo más mínimo todo lo demás. Girando a la cocina se adentró y por fin lo soltó. La puerta tras de él se cerró y los sirvientes en la cocina se fueron a la segunda sala en silencio dando pequeñas miradas de curiosidad con sus ojos descarados saltando en intriga.


— ¡Lo siento príncipe! iMe caí y no lo pude evitar! —el joven beta solo podía tartamudear, el miedo lo tomó por completo, y eso Taehyung lo sabía, no por su comportamiento ni por su inexistente olor. Simplemente el sentimiento familiar del miedo a sus ojos.


A pasos lentos y con el sabor amargo de sus palabras en la boca como un asqueroso deleite. Taehyung se acercaba al chico de traje, lo observó de arriba abajo temblar y eso no era una vista que a Taehyung le agradara en absoluto. El chico parecía primerizo en su labor y dudaba que llevara mucho tiempo en el castillo.


— Tranquilo, no te podré librar, pero haré que tú castigo sea menor. —dijo con lástima.


— Gracias príncipe, que la Diosa Luna le de años de salud —realmente no sabia que decir al respecto, por lo cual lo único que hizo fue agradecer por el apoyo.


— Tenemos que-


Namjoon entró a la cocina antes de que pudiera terminar. Lo había seguido de cerca mientras evadió a cada persona que intentaba hablar con él. Estaba a poco tiempo de iniciar la ceremonia y necesitaba que todo saliera bien. Tenía al Consejo dando órdenes en su propio hogar, a la cabeza de los reinos esperando a que Namjoon se dignara a saludarlos, a sus propios Duques y representantes de las familias élites apareciendo en cada esquina.


— ¡¿Qué te sucede?! ¡Arruinaste la ceremonia! ¡¿Te diste cuenta del escándalo que provocaste?!


A grandes pasos se dirigía al beta, estaba rojo por la furia y sus puños permanecían fuertemente cerrados a sus costados. El aroma que propagaba era demasiado para cualquiera.


— Lo lamento señor —el criado mantenía la cabeza baja sin mirar a su Rey, pronto este gruñó a lo que el beta reaccionó incándose en el piso esperando que su Rey tuviera piedad.


Namjoon dió una paso atrás contemplando todo su alrededor en un intento de paciencia mientras imaginaba al Consejo enojado por su desaparición de cinco minutos.


Él debía estar esperando a la novia o saludando invitados, no encargándose del empleado que cayó con las copas de vino para los Anh. No encontraba ninguna razón para estar ahí y tampoco una para quedarse. Aún así, aquí estaba.


— Sabes que debe pasar. —habló severo con odio en su mirada y sus puños cerrados a un costado.


— Lo entiendo... —esperaba la intervención del príncipe.


Príncipe que no se inmutó antes de volver a enfrentar a su hermano con el sirviente entre ellos. Tenía el orgullo que lo protegía de la ira de un alfa y a la madre Luna. Sólo él sabrá de donde sacaba tanto valor. Se acercó a su hermano con unos pasos.


— No Namjoon, el sirviente te pedirá sus más sinceras disculpas y será perdonado.


— ¡No te metas, Taehyung! —no estaba en sus casillas para comprender al príncipe.


— Me meto porque también es mi empleado. —su tono de voz era firme y relajado a la vez, tal vez nunca podrían resolver a Kim Taehyung, su dualidad repentina, mezclada y dividida era arte.


— No quiero tu intervención, lárgate.


Cada centímetro de su cuerpo gritaba que se moviera mientras eran inmovilizadas por el coraje. Estaba acumulando todo su estrés y ahora le entregaba la factura.


— Hace unas horas atrás hablamos sobre la cooperación, Majestad.


— Ni siquiera esto entra en las cláusulas, Kim. —lo miró mal intentando desarmar a su hermano menor con el poder de su mente.


Inexistente, por cierto.


— ¿Entonces sólo cumple los tratados como le convienen mejor? Es una pena de Rey.


— ¡Cállate carajo, este imbécil muere hoy a mis manos! —señaló con el dedo indice a aquel que había llamado la atención de sus invitados justo cuando la próxima reina sería anunciada por primera vez.


— No. —Taehyung se empezaba a alterar, su Iris se volvía de un color dorado, y eso solo alteró a los dos presentes. De diferente forma claramente; pues a Namjoon también se le iluminó el iris y al empleado le dieron escalofríos que recorrieron varias veces su cuerpo.


— Eres un-


— ¡Cuida tu asquerosa lengua!


— La maldita ironía, ¿no lo entiendes verdad?


La sangre real podía iluminar sus ojos de dorado dando señal que estaba a punto de mutar y estos podrían controlar ese destello. A veces.


Las garras estaban empezando a lastimarle los dedos cada que reducían y se contraían, Taehyung podía sentir las propias querer salir en protesta de la amenaza que sentía con el rey queriendo atacar. Taehyung le gruñó levemente con los dientes reluciendo en un intento de darse valor.


Namjoon dió un paso más.


Taehyung tomó al empleado de hombros y lo jaló con fuerza sin importar lastimarlo. El rey notó esto y tomó al sirviente con una mano enterrándole sus garras en la piel sana causando un quejido de la víctima.


Taehyung se acercó al rostro de su hermano mirándole con furia y empujando al empleado detrás.


— ¡No me contra digas, yo soy tu Rey! —gritó.


— ¡Yo soy tu hermano! —bramó de igual forma.


— ¡Jamas fuí hermano de un monstruo! —Namjoon gruñó pesadamente desde el fondo de su corazón lastimado. Estaba nublado por el coraje, la impotencia, el dolor y la tristeza, pero la expresión de horror del sirviente lo regresó a su realidad—. ¡No! No... No era eso lo que quería decir, me refiero a que-


— ¡Claro que era a lo que te referías! —chilló herido. Era su hermano, sus palabras dolían aún. Sin importar cuando lo intentara jamás lograría que dejara de sangrar.


Dió un paso atrás mientras intentaba tomar una postura recta ante su hermano mayor.


Parecía más un animal acorralado a ojos de el alfa. Sus manos temblaron.


— No Taehyung, no me refiero a eso, eres mi hermano y... —trató de remediar sus palabras pero simplemente no servirían para nada.


— ¡No soy, ni seré tu hermano! ¡La discusión acaba aquí, el maldito sirviente se salva de la muerte y tu cierras el pico! ¡jódete! —salió hecho furia por la puerta de servicio que daba a su patio trasero, casi tropezó con sus propios pies mientras manchaba sus zapatos con el césped húmedo.


La ceremonia estaría a punto de comenzar y él no regresaría a darle la cara a su maldito hermano por muy importante que fuera la ceremonia. Que viniera la ceremonia a él si tan necesario era.


Sabía perfectamente que Yuna apenas acabara, iría por él. Lo regañaría por imprudente y no pensar en ellos. Namjoon lo buscaría más tarde para rogar por su perdón viéndose miserable como siempre.


También estarían todos los demás, aquellos que buscaban su aceptación y los que no. Todos ellos estarían buscando inútilmente su presencia. Como aquella vez cuando Namjoon fue coronado oficialmente Rey de los Kim y Taehyung recibió todo tipo de vulgaridades por sentarse junto a los Reyes de Magma y no en la cabecera principal donde va la familia real.


Se imaginaba que Yuna caminaba en un vestido gloriosamente pesado cargado de piedras ámbar con un ramillete de flores exóticas que probablemente llamaría la atención con el lirio de tigre siendo la pieza principal. Un velo largo con pétalos naranjosos deslizándose a la par de sus pasos. La música iba a ser elección de Namjoon con la orquesta principal tocando para recibir a su futura reina. Los candelabros probablemente estarían llenos de flores y atados entre ellos. Cada pasillo lleno de colores blancos y ámbar.


Un chillido lo hizo parar, se escuchaba entre los arbustos de sangre de Cristo, claramente no estaba en sus casillas pues se dirigió hacia el origen del sonido, poco a poco se adentraba al lugar.


Al darse cuenta de donde provenía, se arrodilló y lo tomó en las manos al indefenso animal.


La Alondra parecía ser todavía un polluelo.


Estaba herida de alguna forma y Taehyung se imaginaba que se trataba de algún depredador o accidente que la dejó así.


Cargó al animal y lo llevó consigo antes de que pasará algo, lo puso en una canasta que estaba cerca, donde posiblemente estaban las hojas muertas de su jardín. Se levantó para poder tomar un tulipán que estaba cerca de la fumaria agraria. A su madre le encantaban las flores y en vida se encargó de llenar el castillo de colores y belleza natural con los mejores jardineros de su reino y algunas solicitudes para los Jung y los Min.


Solía pasar un día entero recorriendo los jardines y haciendo cambios en él sólo para regresar con su ropa en lodo y las uñas pintadas de verde y café por las flores.


Admiró los bonitos tulipanes con ganas de arrancar otro para guardarlo en su habitación.


Sólo que no pudo realizar su cometido.


No tuvo tiempo de reaccionar cuando unos brazos lo tomaron por el cuello y trataron de noquearlo. Su entrenamiento y supervivencia dentro de aquel infierno tenían sus frutos, ácidos y amargo con un sabor imborrable para el paladar. Reaccionó por instinto y dió un golpe a la entrepierna de la persona, aprovechando su distracción lo volcó haciendo que terminara en el piso quejándose del dolor, se subió sobre él.


Le dolería la cabeza después de mutar tantas veces sus ojos. Sabía que su humor sería un infierno para los demás.


— ¡¿Qué tratabas de hacer imbécil?! —bramó de nuevo, no estaba bien que hablara de esa forma siendo un miembro importante de la jerarquía Kim, era un vocabulario que no debía usar, haciendo que Taehyung lo usara con frecuencia por esa simple razón.


— Yo... —se veía espantado pero eso no hizo que Taehyung doblegara.


— ¿Tú qué? —lo tomó de la camisa haciendo que se doblará para acercarlo a si mismo—. ¿Te falla el cerebro?


— ¡Responde!


— Yo... me... usted... no... pero... —Taehyung encendió sus ojos mostrando los dientes a dicho hombre, no tardó tanto en empezar a morir de miedo, en consecuencia un ligero destello celeste apareció en sus ojos. Y Taehyung sentía que el alma se le iba a los pies con los recuerdos del asqueroso azul—. El rey Jeon me mandó a...


— ¡¿A qué?! —preguntó de nuevo ahora colocando mas fuerza a su agarre.


— Secuestrarlo. Secuestrarlo, señor.


Taehyung miró los ojos del alfa debajo suyo esperando que volvieran a tomar el color azul que tuvieron en un punto. Sintió miedo y un coraje intenso de tener a otro Jeon entre sus manos intentando molerlo de nuevo. Sintió asco de si mismo y repugnancia del calor ajeno.

Su cabeza viajó a tanto tiempo atrás que los recuerdos fueron visibles por un momento, por ese momento tenía las manos calientes con un líquido recurriendo de ellas, por un momento tenía las manos de un hombre tocando su cabello y las palabras de alguien rompiendo su vida, sentía los golpes de algún Jeon.


— ¿Y creen que un solo alfa podría contra mí? Me subestiman tú y tu asqueroso Reino Jeon. —escupió las palabras con ironía mientras miraba en cuerpo bajo el; músculos apenas fuertes, hombros anchos, rostro simétrico, cabello negro azabache y aroma a Limón, frambuesa y encino.


Oh ese aroma era adictivo, tan fresco. Tan vomitivo.


— No señor, lo siento demasiado, jamás subestimamos su potencial y poder. Por favor no me mate, le suplico piedad ante un esclavo de mi clase. —el terror en sus ojos era claro pues estos brillaron como dos estrellas, no por la pequeña mecha que giró alrededor de su pupila, si no por sus lágrimas cristalizando sus ojos.


Taehyung lo debatió, claro que lo pensó, no quería matar a nadie, a nadie más, ni uno más. pero realmente no quería dejar libre a quien trató de lastimarlo.


Un Jeon.


Un asqueroso Jeon.


Un alfa Jeon.


Uno que estaba temblando de miedo y lo miraba suplicante por su propia vida. Uno esclavo utilizado y desechado como un día lo fue él.


La culpa lo tomó y su decisión era estúpida, claro que sí, y mucho.


— Te dejaré con vida... —murmuró viendo los ojos del alfa aguadarse ante la misericordia del príncipe—. Pero te quedaras como mi prisionero. —continuó.


— Está... Está bien.


Taehyung se levantó con poca seguridad en sus movimientos, tomaría al esclavo y lo mantendría oculto, si su hermano se entera lo mataría y eso no era conveniente para el. Si lo mantenía oculto tendría que cuidarlo y eso le irritaba. Pero dejarlo ir es darle información al bando contrario para poder ejecutar un mejor plan era mucho peor.


Tomó la canasta y la muñeca del alfa para poder salir caminando a paso rápido al pequeño granero del castillo donde guardaban los utensilios de campo. Al entrar no había nadie como se esperaba, se acercó a dejar la canasta en el piso con cuidado mientras trataba de mantener sus instintos a flote para localizar las cosas entre la oscuridad.


— Escúchame bien. El rey Kim se está casando ahí adentro como ya deberías saberlo y yo no puedo ausentarme tanto tiempo como quiera. —sostuvo entre la mano la mandíbula del alfa apretando ligeramente—. Te quedaras aquí en silencio y bien portado para que nadie te escuche, si intentas huir mis guardias te encontrarán, y no habrá poder que detenga el futuro que te espera con los Min, los Jung y el rey Kim.


— Lo que usted diga.


— Me esperarás aquí hasta que yo decida que hacer contigo y mientras tanto serás un instrumento más aquí de jardín. —El alfa tragó y asintió como pudo.


El joven de piel acaramelada sólo lo soltó retrocediendo sintiendo su piel quemar por el tacto ajeno. Se acercó a la puerta para cerrarla desde afuera con sus pensamientos golpeando su cabeza en un miedo que abarcaba todo su cuerpo con escalofríos. Caminó como pudo mientras se arreglaba la ropa tanto como se le fuera posible intentado sacudir la tierra y la hierba encima suyo. Iría a hablar con los guardias para que custodiaran la parte del granero con miedo al alfa dentro.


Fue directo con el guardia más cercano a la entrada principal del castillo para hablar con él. Antes de poder hablar otra persona ya estaba frente a él.


— ¿Dónde carajos estabas? Tu hermano mandó sirvientes a buscarte y no estabas en la ceremonia de unión. —Yoongi se acercó a él con el ceño fruncido y su escándalo con él.


Ni siquiera siguió con sus quejidos cuando tomó por los hombros al Omega buscando heridas. Al alfa le picada la nariz con el olor a pánico que sentía el príncipe. Se veía más pálido de lo normal y tenía una mancha de lodo en su traje.


— Oye Taehyung, ¿estás bien?


— Claro, Yoon.


— Kim, estás temblando.


Taehyung retrocedió un paso y Yoongi lo alcanzó alejándose del guardia que estaba ahí. Tomó la mejilla del omega intentado dejar sus feromonas en él y calmar al chico con la seguridad de un alfa. Taehyung empujó su mano de forma sutil y respiraba poquito con intención de calmar su propio lobo.


— Hace frío ¿no crees?


Yoongi lo miró extrañado.


— Dudo mucho que sea así con esa ropa que llevas.


— Soy sensible a las temperaturas, lo sabes.


Sabía que era alérgico a la llegada de la primavera y el cambio de clima en invierno. No a mitad de temporada.


— Para que sepas que no te creo.


— Podemos regresar, estoy seguro que de Namjoon me quiere matar con el poder de su mente.


El castaño caminaba junto del príncipe Min de hombro a hombro admirando apenas a su mejor amigo. Tenía una piel terza y una pequeña cicatriz cerca de la oreja. Era delgado y a diferencia de Namjoon, Min Yoongi transmitía poderosa seguridad.


Era casi igual a su padre y a su madre, una exquisita combinación de ambos bien equilibrada para un excelente liderazgo. Yoongi era un alfa puro con ojos grises, un hombre que procuraba a su Reino y aquellos que amaba. Un alfa simple lleno de virtudes.


Namjoon captó a su hermano llegar con el heredero Min, quería interceptarlo, y aún así no pudo cuando sus invitados lo hicieron primero.


— Príncipe Kim, lo esperamos en la ceremonia.


— Tuve un problema con el personal, debía asegurar que todos disfrutaran sin problemas.


Taehyung sonrió con amabilidad a los señores frente a él mientras tomaba una copa de vino frente a él.


— Mi querido príncipe, le contaba al Rey cuando será el día que me de su mano y permita que mi hijo lo corteje. —habló la reina que al igual que los demás reyes, poseía un anillo de oro con una piedra en el centro, esta era una amatista purpura y brillante.


La reina Anh era una mujer hermosa con gracia y unos ojos redondos color púrpura. Taehyung amaba pasar tiempo con la familia real de los Ahn, los padres y su hijo pasaban muy buen tiempo de calidad, ahora la familia crecería con el próximo niño en camino. La reina cargaba con su vientre abultado orgullosa de su pequeño creciendo en si.


Taehyung sonrió ligeramente para la mujer.


— Madre, el príncipe Kim ya ha rechazado el cortejo varias veces, no creo que hoy sea la excepción. —habló el príncipe, apenado por las palabras de su madre.


— mi Reina Anh, príncipe Ahn, gracias por la oferta pero todavía no me gustaría unirme en sagrado matrimonio. Tengo tanto que hacer en mi propio Reino como para ocuparme de un ajeno. Hasta que el rey Kim me deje de necesitar, yo renunciaré a mis servicio.—Taehyung le sonreía a los dos presentes, sabía que iba a recibir miles de propuestas después de la boda de su hermano, pronto tendrían al próximo heredero de los Kim y el ya no tendría utilidad dentro, lo único que podría hacer es formar un mejor trato entre reinos o dentro del suyo, porque al final eso era lo que era.


Un muñeco de intercambio.


— ¿Y qué dices de nosotros Taehyung-ah? Mi hijo Yoongi Min no ha hecho ningún cortejo a algún omega. —Taehyung sonrió al escuchar a Yoongi suspirar a su lado mientras soltaba una maldición.


— Tiene razón, podría ser tu alfa, se llevan muy bien. —habló la Luna Jung.


— como lo dije ant-


— Lo siento padre, pero no cortejaré al príncipe Kim, mi intención no es ofender a su reino, pero el príncipe y yo ya tocamos ese tema y-


— ¡Ah! Entonces hay posibilidades de casarse.


— No, reina, es-


— Lo dice por el heredero de tu hermano ¿cierto? En algún momento ellos tendrán a su hijo y usted no tendrás ese peso, Taehyung-shi.


— Reina. —la voz alfa solía ser un acto de mando ante los omegas y enfrentamiento para los alfas, era señal de poder y dependiendo la persona, era su efecto. Min Yoongi era alguien tranquilo, probablemente se le veía como un alfa mediocre en pelea aunque no fuera así. Su estadía con los Jeon había sido un entrenamiento innecesario que llevó a cabo por un tiempo, tiempo que le enseñó a comportarse como era ahora. El problema de ser un alfa era cegarse con el poder que tenía nacer con cierto rango, y él, como hijo único de un Reino tan importante nacido para heredar con la bendición de la madre Luna dándole luz como alfa; era simplemente magnífico.


Min Yoongi quería equilibrar y facilitar.


Su voz fue suficiente para callar a los presentes y llamar la atención de ciertos alfas que encendieron por un momento sus iris en muestras de atención.


Namjoon fue el primero en reverenciar con la cabeza ante el heredero como señal de respeto sabiendo que su hermano tenía aliados que darían su vida para protegerlo. Personas en las que confíaba darles su vida entera en sus manos. Personas que no eran él.


— Acabo de recordar porque el príncipe Min siempre está al frente de todo, su educación es admirable. —Min Yoongi hizo un asentamiento de cabeza dando las gracias por el cumplido de la Reina Anh Sohee. La educación que tenia la aprendió de su padre y gran parte de Taehyung, este le enseñó como tratar y comprender a un Omega.


— Príncipe Min, ¿podríamos ir a un lugar más privado? —le susurró el castaño—. Por favor.


— Claro, nos retiramos Alteza.


Antes de retirarse se disculparon con los Reyes que se quejaban por el poco tiempo que estuvo Taehyung con ellos.  Caminaban despacio por los pasillos del castillo, en un silencio cómodo, uno tomaría la iniciativa y hablaría. Claramente no sería Taehyung.


— No entiendo su afán por unirte —dijo.


— Yo tampoco, yoongi, yo tampoco. —suspiró subiendo las escaleras con el otro príncipe.


— ¿Qué si mueres siendo más virgen que la Luna? Es muy tu problema. Tienes poder, habilidades y uniones que benefician más a ellos que a tu familia de unión. —volvió a decir.


— Es cierto... —admitió.


— ¿Y su eres infértil? Te van a votar como trapo viejo, y ahí ya no puedes casarte por seco.


¿Seco? ¿Trapo viejo? ¿Qué?


— Pues creo que sí... —contestó desconcertado.


— Solamente te están utilizando como intercambio.


— No entiendo su interés en mi vida.


Ya planearon mi futuro y yo todavía no sé qué voy a desayunar mañana.


— Sirves para una buena alianza por ser de sangre real, el Omega más codiciado del reino y posiblemente del bando, perfecto para cualquiera. Imagínate tener todo en un pequeño cuerpo como el tuyo; inteligencia, poder, belleza, salud, fuerza y el orgullo del Reino más grande.


— No seas exagerado —un leve carmín tomó sus mejillas mientras rodaba los ojos entrando a su propia habitación.


— Me das envidia, yo quisiera ser así.


Min se acercó al vaivén de la habitación siendo su lugar favorito para descansar mientras Taehyung daba vueltas por la habitación quitándose todo lo que traía de encima.


La habitación era enorme con miniculosos detalles que la hacían digna de un príncipe de su calibre. Era simplemente perfecta y todo fue a gusto de Taehyung y su madre. Se posó frente al enorme espejo de tocador mirándose de cerca para buscar errores en su rostro.


— Tienes virtudes.


Habló por encima de su hombro sonriendo para Yoongi que lentamente se acercaba a él por detrás.


— No como tú. —Taehyung No necesitaba verlo para escuchar la sonrisa en su voz mientras colocaba sus manos en la espalda de Taehyung que pronto de enderezó. Las manos de Yoongi estaban frías y Taehyung las sentía por encima de su propia camisa, él heredero empezó a desabrochar él corset con cuidado y práctica.


— ¿Seguro que no te quieres casar conmigo? Somos un dúo muy bueno, estoy en bandeja de plata para tí. —canturreó mirando al alfa en el espejo, mismo que rodó los ojos y le dió un golpe ligero en el costado de la cabeza haciendo reír al príncipe.


— Me encanta mi vida viéndote cada cierto tiempo. Vivir contigo es una tortura y No vuelvo a pasar por eso.


Taehyung borró la sonrisa.


Volteó a ver a Yoongi mientras el corset se caía hasta sus caderas.


— ¿Disculpa?


— Cuando te levantes rezando a la Diosa mientras tratas de levantar al omega más gruñón esperando que no te mate en las primeras horas de la mañana, opinas. —gruñó lléndose a sentar con el omega pisándole los talones.


— ¡Yo no intenté matarte!


— ¡Claro que sí! Esa vez que me lanzaste el plato de la cena anterior me dejaste una herida en la cabeza.


Uno de esos momentos donde los niños y las hormonas se mezclan para crear a jóvenes con problemas. Taehyung tenía un ligero problema con controlar sus impulsos. Como su ira. Más específicamente su ira matutina intentando acabar con todos los seres vivos del planeta porque su simple existencia le jodia la vida.


Una de esas existencias era la de Min Yoongi. Pero estaba muy justificado. El alfa siempre lo levantaba temprano y eso era una mierda.


— ¡Tú me lanzaste una almohada!


Yoongi temía que Taehyung le tirara un golpe como las primeras veces, así que le lanzaba una almohada y salía corriendo. Aunque esa vez no pudo huir bien gracias a una pequeña broma de su padre cerrándole la puerta de la habitación de Taehyung dejándolo adentro con el pequeño endemoniado omega.


— ¡Era de plumas, el plato era cerámica!


— Exagerado.


Yoongi intentaba imaginar si Taehyung ya había escondido el cuerpo de algún empleado cumpliendo su labor.


— Me gustas siendo problema de alguien más.


Yoongi le quitó por completo el corset y lo tiró en un lado de la habitación y ayudó a Taehyung a aflojar su camisa blanca para dejarla liviana. Aún no entendía porqué el pobre omega debía usar esas cosas. Antes de dejarlo ir apretó el hombro del chico y revolvió su pelo.


— ¿Me podrías decir que es lo que te agobia?


Taehyung suspiró.


— Discutí con namjoon, quería matar al empleado, una cosa llegó a la otra y me gritó que no era hermano de un Mounstro, ¿soy un Mounstro?


Yoongi moría por meterle un golpe bien dado al imbécil de Namjoon que no sabía tratar con un omega y menos con su hermano menor.


— No claro que no, tu hermano es un estúpido, tu pasado no te vuelve un Mounstro. —dijo, tomado las manos de Taehyung y dando un apretón como forma de consuelo sabiendo que Taehyung no disfrutaba tantas muestras de amor sincero.


Yoongi tampoco las necesitaba por completo. Estaban en la misma sintonía.


— Vamos, ¿sabes cuantas personas inocentes maté? ¿Sabes cuando dolor causé?


Claro que sí, estuvo ahí. Yoongi cuidó de él tanto como pudo cuando estuvieron con los Jeon, se usó a si mismo para protegerlos y se levantaba cada día con el propósito de cuidar al niño que estaban destrozando lentamente. Conocía a Taehyung, conocía todas sus facetas negativas y aquellas claras. Jamás tuvo el poder de conocer al niño risueño del que hablaron sus padres.


— Y fue su culpa por no saber defender a su hermano, por darlo por muerto cuando el suplicaba su ayuda. —a decir verdad, el chico mantenía un ligero odio a aquel rey tonto.


— El era un niño con una corona más pesada que la que un día portó mi padre.


— Detalles. Debería dejar que los demás reinos ayudaran, que mis padres lo ayudaran. Tu Consejo está contaminando tu reino.


— Era un niño, sus padres murieron ante sus ojos, su hermano fue secuestrado, su Reino estaba en guerra y su Consejo envenenó sus oídos. ¿Esperas que Namjoon pudiera pensar en la posibilidad de que su hermano viviera antes que cumplir con la obligación que todo su alrededor le exigía?


— Cuando te tuvo en brazos ni siquiera te miró.


— Me amaba.


— Yo te amo, no cambiaré por una estupidez. —arrugó sus facciones observando al príncipe caminar por toda su habitación dando vueltas innecesarias. Sus puños bombeaban y su cuerpo le rogaba acabar con todo.


— Sabes que no necesito-


— Taehyung, si lo necesitás. A él y a nosotros.


— No. —la arrogancia de Taehyung era infinita, o eso parecía. Más cuando su voz sonó en un golpe molesto.


— ¿Sabes qué? No lo voy a discutir, según tú puedes ver más allá de lo que aparentan los demás, pero ni siquiera puedes verte a ti mismo.


El toque de la puerta llenó ese pequeño silencio entre ambos, Taehyung dió un suspiro y masculló "adelante" seguido de esto dos personas entraron a la habitación. Jung Somin y Anh Bohyun entraron con un vino y botanas en las manos, como si de adolescentes se tratase entraron con cuidado y reteniendo su emoción.


— Taetae~ -canturreó la alfa.


— nos aburrimos abajo y decidimos venir contigo. —continuó el joven heredero del Reino Anh.


Taehyung era casi él mayor de ellos quitando a Yoongi de la ecuación. Los jóvenes de los tres reinos distintos lo perseguían como polluelos buscándole y siguiendo cada paso que daba. Los cuatro chicos, incluyendo al Rey Choi y el hermano menor de Anh, eran alfas que fácilmente podían acabar con Taehyung si así quisieran. Aún con eso decidían seguirle como cachorros.


— Claro, tenía hambre y... —se le olvidó el pobre esclavo en el granero.


Ups.


— ¿Qué sucede? —preguntó Bohyun. Entrando con una servilleta grande que no tapaba casi nada mientras Somin llevaba cuatro copas con una botella de vino.


— ¿Qué traen?


Yoongi se recargó en el respaldo suspirando mientras veía a sus menores luchar con la comida.


— Unos emparedados, pan y frutas, ¿por qué? —volvió a interrogar.


— Quiero saberlo. Ustedes comen cosas raras.


— No es cierto. 


Taehyung sintió le le picada el ojo.


— Tienes una manía con comer pollo con yogurt. Estoy tratando de cuidar mi salud.


Un día lo descubrió cuando visitó a los Jung y sé levantó temprano como era costumbre. La heredera al trono de los Jung estaba comiendo pollo mientras lo remojaba con yogurt y pedazos de fresa cortados del huerto real. Sintió que devolvería toda la cena del día anterior con solo verla comer eso.


— No te notas convencido. —dijo Yoongi con una voz extraña.


— No lo estoy, ellos son capaces de ponerle algo a esos alimentos.


Somin le enseñó los dientes mientras Bohyun gruñía algo sobre la desconfianza y los años de amistad.


— Dudo que te quieran matar.


Min Yoongi observaba a los niños de Taehyung —niños más grandes y altos que el propio Taehyung— seguirlo en lo más mínimo con sus ojos curiosos y llenos de vida mientras arreglaba su cuarto para colocar la comida de forma que no dejara sucio su sitio conociendo al par ese.


— Yo sí me quiero matar por ellos. —Taehyung susurró.


— Eres cruel, Hyung.


Bohyun dejó la comida en la bandeja que Taehyung estaba colocando sobre su cama mientras Somin servía vino en las cuatro copas con cuidado sobre la mesita de Taehyung.


— Soy realista. Cuando se van me deprimo.


Somin iluminó los ojos con ternura.


— ¿Es porqué nos vamos?


— Es porque sé que los voy a volver a ver.


Somin le miró mal entregando su Copa de vino a cada presente y haciendo un leve puchero.


— Me duele.


— Puedo vivir con eso. —sé encogió de brazos tomando de su bebida.


— Esta bien, pues comamos, platiquemos y olvidemos que somos príncipes de reinos en guerra. —Somin y Taehyung tomaron el lado izquierdo de la cama, Yoongi y Bohyun el derecho.


Yoongi se preguntaba como podían vivir aquellos chicos en una guerra sin fin con un hombre que estaba destrozado como su cobijo y guía. Como podían descansar sin temer lo peor, que desconocieran el poder de su enemigo y perdieran todo en un simple movimiento. Eran jóvenes tratando de disfrutar la poca estabilidad que les daban sus reinos.


Quería cuidarlos, casi tanto como Taehyung deseaba.


No podía hacerlo y el príncipe Kim tampoco. Pero no era necesario, un día todos en la habitación, a excepción de Taehyung, portarían una espada y una corona que les diera el poder para liderar y derramar la sangre de tantos como puedan para acabar con la violencia que los rodeaba.


Su pequeña reunión duró una hora y media, pues los representantes del Reino Anh se fueron seguidos del Reino Jung que esperaban a sus príncipes en las carrozas, se la pasaron bien, bueno la mayoría, Taehyung estaba estresado por el esclavo en su hogar «en el granero mejor dicho» este no había sido alimentado desde un buen rato más aparte era peligroso tenerlo retenido sin avisarle a nadie.


Taehyung cambió esa fachada relajada por una más cansada en cuanto los menores se fueron.


— Estoy seguro. A tí te pasa algo, eso de no quererle ver el rostro a tu hermano no me lo creo ni pasado de copas. —Yoongi conocía a su amigo y sabía perfectamente que algo le pasaba, no era normal su forma de actuar y menos estar arrugado constantemente su ropa—. dime que pasa.


— Nada Yoon.


— Dime.


Yoongi no rogaba. Al menos no siempre.


— Nada, solo, sigo pensando en las palabras de namjoon. —Taehyung recogió la bandeja y la dejó a un lado para que los sirvientes lo recogieran después.


— Eso es obvio que no.


— No me sucede nada. —bramó.


— Tienes algo Tae, y yo-


Dos toques a la puerta callaron al príncipe Min. Taehyung lo agradeció hasta que escuchó la voz detrás. Misma que no se dió ni la decencia de pedir permiso cuando entró encontrando a ambos príncipes alejados.


— Taehyung, quiero hablar contigo.


— En un momento, estoy con el príncipe Min. —Namjoon posó sus ojos en el mencionado para después regresarlos a su hermano menor—. Disculpe mi grotesco pedido, pero ¿podría retirarse?


— No hay problema, alteza. —Min hizo una reverencia a Taehyung para después retomarla en Namjoon, mientras el rey lo imitaba con respeto.


En la habitación reinaba el silencio que a diferencia del anterior este era incómodo y pesado. Namjoon se quedó en el marco sin la valentía de pasar al espacio del omega.


— Yo... lo siento Tae, no soy el mejor hermano, y ni el mejor Rey, solo estoy... tratando de arreglar todo lo que hice en un pasado y-


— No puedes hacer eso, arreglar algo pasado es imposible. —contestó de forma amarga.


— Creo que... tienes razón, esa no era una forma correcta de referirme a la situación, yo quiero mejorar como hermano mayor.


— ¿Para qué?


Porque me duele tu desprecio.


— Te lo dije antes, me importa mi reino. Tú estás dentro de él.


— Deja de utilizarme. —por primera vez después de la pelea, lo vió a los ojos, pero no de forma grosera, si no dolida, dolida del rechazo que su hermano le llegó a ofrecer, dolida por el frío en sus palabras, dolía por la herida que aún no sanaba.


— De verdad perdón por mi trato hacia tí.


— Bien. —aceptó sin más.


— ¿Me darías una Segunda oportunidad?


— No.


— ¿Por qué? —Namjoon lucía confundo ante la respuesta del castaño, estaba sereno, mucho, y aún así respondió de forma seca.


— Porque implica volver a iniciar, y yo no Puedo, no puedo fingir que nada pasó entre los dos y hacer el papel de hermano feliz.


— Yo...


— Majestad, estoy cansado. Cuando venga preparado podremos hablar, dile al príncipe Min lo mismo y que no podré acompañarlo a la entrada para despedirle, gracias.


Y con esas palabras Namjoon se retiró de la habitación, esto no llegó a nada, porque básicamente fue a la guerra sin misil y porque era un imbécil.


Taehyung esperó ya no escuchar pasamos cercas para poder levantarse y caminar hacia su vestidor.


Su hermano era un imbécil, uno que le importaba todo pero no hacía nada. Era un rey con la pasión y sin el talento. Se esforzaba al máximo para cumplir con sus obligaciones aunque eso le llevara a destruirse a si mismo. La corona real era así. Namjoon sería consumido por su deber como todos los Reyes mientras algunos sufrían por sus desiciones que buscaba en bien común de toda la población. Prometió que lo ayudaría pero el alfa no ayudaba.


El esclavo en su granero era otro problema más.


Salió en silencio tratando de no hacer el más mínimo ruido. Cerró la puerta, tomó su pijama, se acostó en su cama y trató de dormir.


Pero ¿cómo se puede dormir cuando tienes tu cabeza hecha un lío? Eso era una gran duda que Taehyung no podía resolver, como cuando era niño y debía dormir para despertar e ir a un lugar importante, simplemente no se podía, la emoción no lo dejaba dormir. Su madre le decía que la leche tibia podría funcionar, pero no. Su padre decía que arrollandolo podría dormir, pero no. Su hermano le decía que si de cansaba mucho era fácil, pero no. ¿Cómo podría dormír?


Eso era un dilema perfecto para no poder dormir.


Pero al contrario esta vez no duro tanto, tal vez era su comodidad o los olores que estaban mezclados en su habitación,a cualquiera agradecía que pudiera dormir plácidamente.


Porque mañana sería un día pasado.


Uno muy pesado.







Amo sus comentarios, por favor, no paren.


¿Calor o frío?


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