En la oscuridad del deseo

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Summary

Dicen que el amor llega cuando menos te lo esperas y es verdad ahora puedo decir que aunque era algo que yo jamas creí ahora lo puedo confirmar, nunca creí que yo me llegaría a enamorar y peor aun que alguien podría llegar a amarme siendo lo que todos llaman un monstrou, un ser sin alma y compasión. Mi nombre es Anya que significa compasiva y llena de gracia pero en mi no existe nada de eso, en mi solo existe maldad y mucha oscuridad, aquella persona que intente estar a mi lado solo sufrirá desgracia tras desgracia. Pero a él no le importo, me amo desde el momento en que me conoció y después de saber que era una maldita loca y psicópata.

Genre
Romance/Action
Author
Karen
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo

Toda mi vida se ha sentido tan vacía y sin algún recuerdo de haber vivido una infancia feliz como todos los niños que vivían cerca de casa. Salían todos los días a jugar entre ellos o con su familia y yo, en cambio, tenía todo, absolutamente todo. Nada podría hacerme falta, algo que mis padres siempre dijeron, pero claro que siempre faltó algo y fue amor, cariño, ser escuchada. En cambio, mis padres eran millonarios y preferían más su maldito trabajo y crear una foturna antes que a su hija. Su falta de presencia siempre trataban de llenarla con regalos, cosas materiales que ellos creían que podían recompensar el tiempo que no pasaban a mi lado. Toda una infancia entre niñeras, mayordomos, sirvientes, pero nunca con mis padres.


No solo bastó ser una excluida por sus propios padres, hay demasiados traumas que viví y aun así no tuve el apoyo de ellos cada suceso me hizo más y más fuerte. Después de cada desgracia en mi corazón empezaba a crecer el odio y la maldad.


Aún recuerdo a mi primera mascota, la amaba como nunca a nadie había amado, pero fue la misma a la que aún amándola, la convertí en mi primera víctima y después fueron más. Después de un tiempo, sentía que los animales eran indefensos y ya no lograban saciar mis deseos así que pensé en que afuera los verdaderos monstruos eran los humanos, así que dejé de arrancarle la vida a animales para empezar a adueñarme de las almas y cuerpos de todas esas personas que habían hecho cosas terribles a otros.


No podía conmoverme o sentirme mal por ellos, no podia sentir un poco de lastima y a eso les sumaba todas las cosas que habían hecho y que solo eran juguetes "MIS JUGUETES". Disfrutaba de cada acto que cometía, amaba ensuciarme las manos con su sangre, amaba cómo suplicaban por un poco de piedad aunque sabían que sus súplicas solamente eran en vano y que pronto llegarían a su fin. Era tan fascinante el placer que me provocaba cada acto cometido, era una especie de adrenalina y era adictiva, una vez que empezaba no sabía cómo detenerme.


Al final era como las personas ordinarias, ese tipo de adrenalina que sentían al subir a la montaña rusa o ir a toda velocidad en un automóvil siendo perseguidos por algún policía por no seguir las reglas de tránsito o esa adrenalina que sentías después de huir de un loco que te seguía, al final sentía que no era tan diferente, nada más que yo hacía cosas que a las personas comunes les asustaba y atormentaba. Tal vez si todo esto lo vieran, morirían al instante de la impresión, no podía ver lo que ellos sentían pues para mí era algo de lo más común, aún pienso que las personas son basura arrogante que creen que algo está mal, pero igual hacen cosas malas, critican lo que creen malo. Si en verdad supieran que un monstruo como yo solo los ayuda a llevar una patética vida más tranquila.


Tenía únicamente una regla que me había hecho yo misma para no ser jamás atrapada o lastimar a personas que podrían ser buenas, aunque en el fondo sabía que nadie en esta vida era tan bueno como para ser perdonado. Sabía que dentro de lo bueno hay algo malo, pero al final todos teníamos una pizca de maldad. Mi regla consistía en solo matar a violadores de niños, asesinos que mataban a gente "buena", a hombres que habían lastimado a su propia familia, entre otros más.





Esta mañana había despertado con un dolor de cabeza insoportable, no recordaba lo que había pasado, solo que salí a festejar el cumpleaños 22 de mi mejor amigo Henry, junto a otros amigos más y en total era cuatro dos chicos y dos chicas, los conocía desde tiempo atrás, a mi amigo lo llevaba conociendo desde los 7 años y a los otros los conocí gracias a pequeños incidentes y viajes todos teniamos algo en común.


Fueron las primeras personas que al igual que yo, eran diferentes al resto de las mediocres personas que nos rodeaban. Teníamos una fascinación por hacerle daño a los demás, pero no éramos un tipo secta que se unía para terminar con alguien, cada quien iba por su lado haciendo lo que le gustaba. Únicamente dos veces nos habíamos unido en grupo para matar a unas cuantas personas, de las cuales sacamos un buen beneficio además de saciar nuestro lado más oscuro, de ahí solo nos juntábamos para salir a comer y hablar de cosas triviales como la gente común.


En esta ocasión salimos a un antro a disfrutar, aunque se nos hacía lo más estúpido. Pero igual era un buen lugar para encontrar a presas fáciles si es que lo deseabamos, esta vez solo íbamos a disfrutar de unos tragos, fue una noche divertida, después de ahí perdí la conciencia sabía que no había tomado lo suficiente pero eso tomar no era lo mío y era fácil emborracharme con unos cuantos tragos.

Al despertar me di cuenta de que había un hombre extraño a mi lado no sabía quién era, estaba completamente desnudo, pero yo estaba con la ropa completa, al parecer no había pasado nada, pero verlo ahí sin ropa me intrigaba.

Después de un minuto observándolo, mi celular sonó y era un mensaje en grupo. Al abrirlo vi el video, resultó ser que esa persona era mi regalo y sabía exactamente lo que tenía que hacer, era momento de disfrutar de mi juguete, sin mucha prisa le ate las manos y los pies.


Después, como pude, lo llevé al sótano, "mi lugar especial". Antes de empezar, fui a la oficina e investigué todo de él. Así que no tenía ningún problema en hacer lo que quería, preparé todo para que incluso nadie pudiera llegar a buscarlo, de todo lo demás se habían encargado mis amigos, así que no fue difícil, apesar del horrible dolor de cabeza, este momento lo empezaba a disfrutar.


Tres horas después... tocaron la puerta y abrí sin ninguna prisa.


- ¿Has disfrutado de tu regalo? - preguntó Dani mientras le daba paso a entrar.


- Sabes que me divertí con una niña - contesté mientras caminaba a la cocina con mi amiga.


- Has sido muy mala con él.


- No tiendo a ser mala con las personas buenas, créeme que lo traté como a una princesa - dije con ironía.


- Siempre tan buena, ya lo creo - soltó riéndose.


- ¿Qué haces aquí? - pregunté de momento.


- Quería saber cómo estaba mi amiga después de la noche que pasó - respondió tratando de disimular su nerviosismo.


- ¿Crees que soy estúpida? - me volteó a ver mientras sacaba una jarra con jugo de naranja del refrigerador.


- Sé que no lo eres, pero en verdad quería ver si despertaste antes que aquel hombre - respondió mientras igual tomaba un vaso.


- ¿Segura que es por eso? - sabía que no era estúpida y que no solo venía por eso.


- En cierta parte sí es así - dijo y después dio un trago de jugo.


- ¿Qué es lo que quieres? Sabía perfectamente que no solo por eso venías - le respondí viéndola a los ojos.


- Y-yo cometí un error - dijo poniéndose nerviosa.


- Y quieres que te ayude ¿no es así?


- Sí, ayúdame por favor - sin esperar a que le preguntara qué había pasado empezó a hablar por sí sola - maté a un hombre, conozco a unas personas, ellos me pagarían por hacerlo, solo era eliminarlo, recibiría la paga y después cada quien iría por su cuenta como si no nos conociéramos, pero...


- Tus estúpidos "peros" me tienen harta - balbuceé.


- Lo sé, siempre termino excusándome con un "pero", yo solo lo hice por el dinero y diversión nada más - dijo apenada y agachando la cabeza.


- ¿Acaso eres una maldita asesina a sueldo? ¿Trabajas para gente estúpida? - contesté alzando la voz.


- No, no lo soy, pero era mucho dinero en juego y sabes que por dinero hago lo que sea - respondió recuperando un poco su postura.


- Si haces lo que sea por dinero entonces, resuélvelo sola - dije dándole la espalda - así como entraste, sal de ahí, solo dime una cosa ¿quiénes son esas personas?


–son ellos– dijo mientras buscaba en su celular y lo mostraba.


Observa atentamente las fotos y la información que tenía, en ocasiones llegaba a ser tan estúpida, pero en algunas sabía reaccionar. Pero esta vez demostró ser una incompetente con toda esa información, le es fácil terminar con ellos, era una persona como yo y como los otros, pero esta vez la había jodido, toda la información me la mandé a mi chat, quería saber algo más antes de meterme y sacarla como siempre lo hacía, ella era un poco más consciente, tenía un poco más de humanidad que yo, pero por dinero perdía toda la conciencia.


–Ya lo dije, resolverás esto por tu cuenta. Ya no ayudaré más– solté mientras le dejaba su celular en la isla.


– Tienes que ayudarme– respondió de inmediato.


–No, claro que no lo haré, esto lo harás tú sola– mencioné mientras sentía cómo se me subía el enojo.


–Si no me ayudas, te arrastraré conmigo a donde esto llegue– mencionó en un tono amenazante.


–¿En serio? ¿Qué me harás?– le dije en tono burlón, sabía que tenía que mantener la calma.


–Si no hago nada, ellos me enviarán a la cárcel y entonces yo igual te arrastraré en eso y te acusaré de muchos crímenes que has cometido– odiaba su tono amenazador que usaba, ni siquiera sonaba como una persona real amenazando.


Estaba tan distraída que no se dio cuenta en el momento en que la tomé del cuello y empecé a enterrar mis dedos en su garganta. En ese momento, mi enojo era tan grande que estaba perdiendo el control de mis emociones.


– No seas más estúpida de lo que estás siendo– espete cegandome por el enojo– no tienes ninguna prueba que justifique toda la mierda que sale de tu boca y si llegas a hacer eso, te haré pagar muy caro tu chistesito– sentí cómo mi cara estaba empezando a ponerse roja de la rabia– Tengo demasiadas pruebas de muchas cosas que has hecho sabes que puedo incluso incriminarte por mis delitos y comprobarlo, no me provoques, maldita perra, porque sabes que yo puedo acabarte en segundo.


– Y'yo, y'yo.


–Tú, tú– imité su tartamudeo. Sabía que gracias a que presionaba su garganta no podía hablar bien, pero me gustaba verla temblar de miedo.


–Perdóname, por favor– logró formular con lágrimas en los ojos.


Me vi forzada a soltarla y aventarla al suelo con fuerza, la vi toser y tratando de recuperar el aliento, no podía matarla pero si era necesario lo haría. este no era el momento así que me obligué a dejarla.


–Lárgate de mi casa. Si te vuelvo a ver por aquí, no dudaré en matarte– me agaché y la agarré de la boca, presionando fuerte sus mejillas.


–¿Entendiste?– enarque una ceja esperando su respuesta.


–Sí– soltó entre sollozos.


Después de eso, la dejé ahí tirada y me fui a mi cuarto a arreglarme para irme a la empresa que algún día fue de mis padres.