Prólogo
—
Te amo
— para ser sincero nunca le creí hasta que ví como lloraba sin consuelo.
Durante toda mi vida estuve ahogandome en este mar de dolor. Cuando me estaba hundiendo nadie se giró aunque pedía ayuda a gritos. Entonces llegaste tú y no dudaste ni un segundo en tirarte a este mar para salvarme; pero no te creí y preferí seguir hundiendome, no podía confiar aunque mi corazón me decia a gritos que lo mejor era confiar, no lo hize y ahora me arrepiento.