𝐏𝐫ó𝐥𝐨𝐠𝐨
Y otra vez estaba en mi cama, abrazándome a mi misma de nuevo, con lágrimas saladas saliendo de mis ojo y recorriendo mis mejillas.
De nuevo tenía el corazón roto, una herida que estaba sanando, se volvia abrir tras éste suceso. Los recuerdos no dejaban de atormentarme, las caras, las palabras... El sentimiento.
Poco a poco empecé a temblar y el aire se empezó a ir de mis pulmones. ¿En serio no era suficiente para nadie?, ¿Qué me faltaba exactamente?, O el problema era... ¿Qué nunca seré suficiente para alguien?.
El único sentimiento que me llenaba era... Insuficiencia.