Chapter 1
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Capítulo uno: Mᴀʟᴅɪᴛᴏ Rᴜsᴏ
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ELOISE
—Él va a estar detrás de ti, Eloise. —Escucho la voz de mi tío, pero mi mirada está fija en la ventana, viendo la ciudad de Los Ángeles.
Asiento en respuesta. Qué él esté detrás de mí, no es un problema, desde que decidí entrar y formarme como una soldado de la OFEMNS, ser perseguida por mafiosos y criminales son solo daños colaterales de salvar vidas.
—Mantente alerta, cariño. —En su voz hay preocupación, mi tío es una de las personas con la mayor capacidad de control, ha pasado su vida entrenando para que sus sentimientos no jueguen en su contra y estropeen una misión. Pero ahora… en sus ojos hay miedo.
—Lo estaré. —Es lo único que respondo antes de salir de la habitación. Subiendo las escaleras llegó a mi alcoba y me tiró de lleno en mi cama, el olor a limpio me invade. Suelto suspiros mientras miro de forma fija el techo, un espejo reflejando mi aspecto. Aún llevo el uniforme: Pantalones militares negros con una línea roja a cada lado, camisa con cuello redondo del mismo color con mi nombre y rango en ella, completando con botas militares negras. En mi cuello, cayendo entre mis pechos, está las placas de identificación.
𝙴𝚕𝚘𝚒𝚜𝚎 𝙵𝚒𝚝𝚣𝚙𝚊𝚝𝚛𝚒𝚌𝚔
3124
𝙲𝚘𝚖𝚊𝚗𝚍𝚘 𝙴𝚕𝚒𝚝𝚎
𝙾𝙵𝙴𝙼𝙽𝚂
Desde muy pequeña en las pocas oportunidad que tuve de ver s mi tío con su arma o llegando después de una misión y tenía el fuerte deseo de algún día ser cómo él, y lo cumplí, a mis 15 años cuando mataron a mis padres y me fui a vivir aquí, comenzó mi entrenamiento haciéndome lo que hoy en día soy:
Comandante de la organización secreta más letal del mundo.
Mi mejilla está hinchada por el corte que hay en ella, mis labios están resecos y mi cabello no lo he lavado en días. Al igual que mi tío, acabo de llegar de una misión en dónde tenía que desmantelar una red de tráfico de personas, la cual me llevó más de lo que planee.
Esas pobres personas ahora están en un avión a sus países de regreso con su familia.
Levantándome comienzo a quitarme la ropa, empezando por los zapatos y terminando por las bragas uedando desnuda me doy cuenta de gran moretón que tengo a un costado debajo de mi seno izquierdo. Cuándo mi escuadrón y yo estamos salvados a las chicas, unos de sus captores nos interceptó y nos enfrentó, luché contra él, no lo voy a negar dio una muy buena pelea, pero al final suponía un riesgo a mis muchachos y para mí y lo tuve que matar, aún llevaba algo de su sangre en algún lugar de mi cuerpo.
Mientras espero a que la bañera se llene, quitó la liga de mi cabello dejando que esté caiga en una cascada por mi espalda, mis uñas están sucias por las horas que pase acostada en la tierra esperando el momento perfecto para arribar.
El agua caliente relaja cada músculo tenso, tomando la esponja comienzo a quitar toda suciedad.
Mientras mis colegas están disfrutando del último día de las vacaciones yo estoy aquí, quitando los recuerdos de la misión.
Me levanto dejando un rastro de agua en el piso, rodeo mi cuerpo con una toalla y camino de regreso a mi habitación y en ella me espera en la mesilla de noche una caja de pizza que posiblemente mi tío la haya dejado para mí.
Con el teléfono en la mano, aun sin vestirme, como un trozo de pizza. Entro a la portal de la organización para mirar los tabloides, algunas veces pienso que la página de la OFEMNS es como una vieja chismosa que te pone al tanto de la vida de los demás.
«El comandante superior Dawson Reid es transferido a la base de Los Ángeles»
«La comandante del escuadrón élite de Los Ángeles, ha acabado con la vida del Boss de la Bratva Igor Levich»
Una sonrisa se forma en mis labios al ver mi nombre.
Dejó a un lado mi teléfono y termino de comer, con la barriga ya llena me levanto y voy a mi armario buscando ropa interior que ponerme, solo con eso me meto debajo de las sábanas, y me quedo dormida.
Cuando despierto pareciera que hubieran pasado años, me lavo a cara y bajo a la cocina, allí mi abuelo está sentado en el mesón de cuarzos blanco comiendo un trozo de torta.
—¿Cómo estás mi princesa? —Me pregunta en ruso en cuanto me ve. Le doy una sonrisa y a igual que el tomo un pedazo de torta mientras quito algunos mechones de mi cabello del rostro.
—Estoy bien, Abu. Solo un poco cansada. —Respondo, mientras meto un pedazo de torta en mi boca, la explosión del chocolate en mí, paladar me hace gemir de puro gusto.
—Me imagino. Ethan se fue a la central. —Comenta, hago un movimiento de cabeza comprendiendo unas de las cosas que malas de este trabajo y es: que no sabes cuándo tiempo estarás a fuera.
Conversé un poco más con mi abuelo, me comentó sobre la nueva mercancía que le había llegado. Yo fascinada con todo las muestras, quedándome con una sencilla cadena de oro turco con un diamante en forma de mariposa.
Entro de nuevo a mi habitación tomando el teléfono de la mesilla dónde lo había dejado encontrándome con varios mensajes:
Nasthya:
Sé que llegaste de la misión en México, así que no hay excusas.
Te espero Élite.
Besos.
7:30pm ✓✓
Ruedo los ojos, pero aun así después de darme el segundo baño en el día, busco un vestido en mi armario, decidiendo por uno dorado pegado al cuerpo que no necesita utilizar un bracear.
Ya vestida y con unos tenis blancos porque no, no era de las chicas que utilizaba tacones, arreglé un poco mi cabello, y maquille mis ojos con un delineado exagerado que me quedaba de maravilla. Estuve y lista tomé mis llaves, mi arma y teléfono.
Me despedí de abu con un beso en la mejilla y me monto en mi descapotable, con Selena Gómez a todo volumen me adentro a las calles de California.
Aparco el coche en el estacionamiento privado del restaurante y entro.
Lo primero que me recibe es la música en vivo.
Caminando entre las mesas, llego a la mesa donde están mis amigas y compañeras de trabajo. A la primera que veo es a Nasthya con un vestido dorado pegado a su espectacular cuerpo bebiendo hasta el fondo una copa de con Jack Daniels, más allá sentada estaba Aleska, con un vestido color azul verdoso con una falda de tul y un escote profundo que llegaba a la cinturilla del vestido.
Me acerco a ellas, la primera en verme es Aleska, quien me da una cálida sonrisa y se levanta a darme un fuerte abrazo.
—Cuanto me alegra que estés bien. —Dice contra mi cabello.— Estaba muy preocupada por ti.
Le doy una sonrisa en cuanto nos separamos, iba a decirle que también me alegraba de verla cuando Nasthya se lanzó a mis brazos ahogándome en sus rizos castaños.
—¿Qué tal te fue en la misión? —Me pregunta Nasthya en cuento tomo asiento. A mi lado unos ojos castaños me dieron una acalorada mirada.
—Fue muy bien. —Respondo con una sonrisa, recordando a todas esas personas que logramos salvar.
—Eso es genial. —Dice Aleska, asiento de acuerdo, era un sentimiento reconfortante saber que esas personas estarían a salvo y no siendo torturados y convertidos en esclavos.
—¿Cómo está Lucca? —Pregunto por su pequeño bebé de dos añitos. Ella sonríe, desde que Alaska tuvo a su hijo se le ve radiante, después de todo lo que había pasado verla feliz me satisface en demasía.
—Muy bien, está empezando a caminar. Deberías venir a la casa y verlo.
—Oh, eso me encantaría. —Respondo. Un gemido de feliz hizo que mirara a Nasthya que estaba con el celular en la mano sonriendo.
—¿Qué pasó? —Pregunta Aleska. Nasthya deja el teléfono a un lado en la mesa y sonríe.
—Dawson llegó a California. —Responde.
Había escuchado muchas cosas grandiosas sobre el hermano de Nasthya, y a decir verdad que él ahora sería mi superior, no me ponía para nada nerviosa, después de todo nuestros caminos se había cruzado un par de veces.
Era un hombre hermoso, pero sin duda era un ogro de mierda.
Lo miré en tanto puso su mano en mis muslos, le devolví la sonrisa, Marcus Michaelson hermano de Aleska e hijo del presidente.
También es un asombroso comandante, no forma parte de mi escuadrón, pero es un excelente tipo, también folla muy bien.
Y digamos que está solo un poco enamorado de mí.
Marcus se inclina y me da un beso en la mejilla haciéndome sonrojar, la camarera llega y nos reparte el menú.
Pase una maldita semana sin comer nada agradable para mí paladar, solo alimentos enlatados.
Así que pido una hamburguesa con doble ración de papas fritas y una Coca—Cola.
—¿Tienes algo que hacer después que salgas de aquí? —Me pregunta mientras la chica me trae mi pedido, más allá en la mesa Nasthya está hablando animadamente, haciendo caras adorables cuando Aleska le muestra fotos de Lucca.
Niego metiendo una papa frita en mi boca para después beber un gran trago de Coca—Cola.
—oh, bueno... —Se queda mirando toda la cantidad de comida que hay en mi plato,— ¿Te vas a comer todo eso? —Pregunta casi incrédulo.
Asiento. Le pasó la mirada del plato frente a mí, a él.
—Sí, ¿Hay algún problema? —Cuestiono con una de mis cejas alzadas.
—¿No te parece que es mucha comida? —Aclara la garganta.— Digo una chica no debería comer tanto.
Aprieto más de lo debido el vaso con Coca que estaba a punto de llevar a mi boca.
—Una chica puede llevarse a la boca la comida que quiera. —digo mordaz. Marcus es un tipo atractivo, pero es un idiota.— Además es muy irrespetuoso de tu parte cuestionarme lo que como. —Le doy una sonrisa mientras tomo la hamburguesa entre mis manos y le doy un mordisco.
Puedo ver como sus mejillas se sonrojan, no sé si por la vergüenza, o por lo que le haya dicho.
—Hoy pase por el albergue para niños sin hogar.. —Comenta Aleska con una sonrisa en su rostro.
Eso hace que me duela el corazón, Aleska es una de las personas más amable y buenas del mundo, tuvo momentos difíciles después que fuera secuestrada por la Mafia, meses después descubrió que estaba embarazada, sus padres no quieren al bebé ya que es hijo de uno de los jefes de la mafia más importante y letal del mundo.
Ella tampoco al principio no lo quería ya que recordaba todas las horribles cosas que había pasado estando cautiva, pensó en darlo en adopción, pero después, cuando dio a luz a ese hermoso bebé se enamoró por completo.
Ya Lucca no era algo físico que le recordaba todo lo malo, ahora era la razón de sus sonrisas.
—¿Siempre vas no? —Le pregunta Nasthya con una sonrisa mientras parte un pedazo de su carne y se la lleva a la boca.
Aleska asiente.
—Una vez a la semana si no estoy muy ocupada. ¿Quieren venir la próxima semana conmigo? —Pregunta mirándonos a todos en la mesa.
Le doy una sonrisa.
—Te aviso como estará mi agenda. —Le digo por más que quiera ir, en este mundo y con el trabajo que tengo uno nunca sabe cuándo se te presenta algo.
—Yo te avisaré si tenga un tiempo libre....—Nasthya dice mientras se lleva un bocado de pasta a la Carbonara a la boca...
Me terminó la comida y pido una copa de champáne la cual me la bebo en tres tragos bajo la atenta y acusadora mirada de Marcus.
Que se joda.
—Lo siento, ya vuelto.——Digo levantándome de la silla, Marcus me detiene cuando toma mi mano, giro para verlo al rostro, puedo sentir la mirada de su hermana y de Nasthya en mí.
—¿A dónde vas? —Pregunta con un tono de voz suave.
—Ocupo el baño.——Es mi respuesta mientras me zafó de su agarre más fuerte de lo debido, le doy una mirada a mis amigas, para girar sobre mis zapatos e irme.
Al entrar al baño hay un par de mujeres retocando su maquillaje, comparto una mirada y me adentro al cubículo, hago mis necesidades, al salir ya no hay nadie, lavo mis manos, y salgo al pasillo, al final de este hay un pequeño balcón que da vista la ciudad.
Un hombre alto está ahí mirando el vacío mientras puedo ver qué lleva un puro a sus labios, la iluminación no es muy buena pero puedo notar los sinfines de tatuajes en sus dedos, y el Rolex en la muñeca que brilla de tanto en tanto, le doy un último vistazo y regreso a la mesa, allí Nasthya y Aleska están proponiendo para ir al club.
—Traje mi auto los seguiré. —Les digo sin muchos ánimos. Estoy cansada aún y por la misión me duele un poco el cuerpo y sin duda alguna preferiría ir a mi cama que a un club. Pero aun así me monto en el auto, viendo la Range Rover negra de Marcus arrancar, junto a los autos de Aleska y Nasthya. Esta última aprovechando que su esposo esta en una misión fuera del país.
Pierdo de vista los autos de los chicos, suspiro tranquila ya que se me la dirección de forma perfecta, es el club designado cada que todos estábamos en la ciudad o tenemos un tiempo libre. El club, al igual que el restaurante donde estábamos pertenecen al mismo dueño.
Las calles de California están rebasando de tráfico, golpeteo mis dedos en el volante esperando que una luz roja cambie a verde.
Cuando lo hace arranco pero no ha pasado dos segundo cuando un auto sale de la nada y choca conmigo, siento la fuerza del choque que hace que mi cuerpo se incline de forma violenta hacia delante y la fuerza del cinturón por mantenerme en mi lugar, gruño, mirando como el parabrisas de mi auto está roto, levanto la mirada y veo como del auto que me impactó sale un hombre de vestido con un traje, de forma inmediata desabrocho el cinturón y busco mi arma en la liga en mi pierna, intento abrir la puerta pero está a quedado destruida, siento como algo espeso camina por mi frente paso mis dedos por la zona y los miro lleno de sangre.
No dejo de ver al hombre caminando hasta mi, mientras ideo la forma de salir de auto, me pasó hasta el asiento copiloto y abro la puerta saliendo y cayendo al pavimento y
es allí donde me doy cuenta de que estoy rodeada, un grupo de hombres me apuntan mientras veo al hombre que se me para delante.
—Es bueno volver a verte, malen'kiy monstr*.