Prólogo
En algún lugar de Centroamérica, 2017
La alarma encima del buró comenzó a sonar como todos los días a las seis en punto de la mañana. Holly apagó el aparato para luego dejar caer su brazo en la orilla de la cama mientras se desperezaba lista para levantarse. Pasaron algunos minutos mientras su cerebro arrancaba de nuevo para el día que se avecinaba.
Era el primer día de vacaciones antes de comenzar su primer año de universidad. Con diecisiete años, se sentía realizada por haber ingresado a la carrera de su sueños, por lo que no tenía mayores preocupaciones.
Saltó de la cama cuando finalmente pensó en que debía bañarse. El viaje que tenía planificado con sus amigos desde hace meses por fin se haría realidad. Le había costado obtener el permiso de sus tíos, pero luego de su insistencia y sus buenas calificaciones por fin le dijeron que sí.
Tomó una ducha y finalmente se cambió. Al bajar se encontró a su tía Molly cocinando unos deliciosos hot-cakes mientras su primo Bastián servía un poco de jugo de naranja.
—Buenos días. — Saludó la joven mientras besaba a su tía en la mejilla.
—Buen día. — Saludaron ambos con una sonrisa.
—¿Lista para perder tu virginidad?
—¡Bastián! — Exclamó su tía debido al comentario de su hijo. Holly le dio un golpe en el brazo a su primo y luego tomó asiento en la mesa. Pronto los tres estaban sentados listos para desayunar.
—Tu tío tuvo que irse temprano ya que tenía una reunión. Pero me dejó algo para ti y me encomendó decirte que llames en la mañana y en la noche. — Holly asintió obedeciendo las instrucciones de su tía. —Y por favor, Holly Justice si vas a tener relaciones usa protección.
—¡Molly! — Exclamó ella ahora avergonzada mientras su primo se moría de la risa en la mesa.
Holly iría con tres de sus amigos junto al primo de uno de ellos y su novia a una casa en el lago. Su amigos, Tomás, Cindy y Theo habían planificado todo para lograr convencer a los tíos de Holly. Sin embargo, era cierto que había otras intenciones en ese viaje. Holly llevaba enamorada de Theo desde hace un tiempo. Era consciente de que era su mejor amigo, pero este viaje era para mostrarle que ella no lo veía de esa forma desde hace un tiempo. Aunque Cindy la había convencido de que Theo sentía lo mismo por ella.
Eso ya lo sabría más adelante.
Al terminar de desayunar sus amigos llegaron. Bastián ayudó a Holly con su maleta y ella le agradeció.
—Promete lo que dijo papá. Y ten cuidado con dormir junto a un chico, porque si me entero de algo...
—Tu dijiste que iría a perder la virginidad.
—Era una broma, sabes bien que aun estás pequeña para eso.
—El otro año cumplo dieciocho.
—Eso no importa. Sigues siendo una bebé para mí. — Holly miró el hoyuelo que sobresalía en la mejilla de su primo y luego sus ojos color avellana observarla con seriedad. Ella suspiró y luego asintió.
—Bien. Voy a cuidarme. Pero no prometo nada. —Antes de que él pudiera decir algo más ella salió corriendo hacia el vestíbulo. Ahí parados estaban los cinco jóvenes platicando con su tía.
Pero su mirada se enfocó en uno en especial. Cabello castaño, piel aceitunada y ojos verdes. Él de inmediato enfocó su mirada en ella y se acercó a las gradas de donde bajaba.
—Holly. — Sonrió mostrando su perfecta dentadura blanca. Holly casi soltó un suspiro, pero se contuvo y sonrió tratando de actuar normal.
—Hola Theo.
—Qué bueno verte.
—Llevamos sin vernos como un día.
—¿En serio? Lo sentí como una semana. — La joven soltó una carcajada y luego negó lentamente. —Por cierto, toma. — De su bolsillo sacó un brazalete con un dije de tulipán rojo. —Feliz cumpleaños.
—Falta una semana para eso.
—Quería ser el primero. — La joven se sonrojó ante el tono bajo del joven. Él tomó su muñeca causando que Holly sintiera un escalofrío en su espalda. Theo colocó el brazalete con delicadeza y luego con suavidad bajó a la mano de ella haciendo que sus latidos se aceleraran.
—¿Qué hacen? — La voz de Bastián rompió el momento asustando a ambos chicos.
—Hola Bastián.
—Que hay Theo. — Colocó su brazo alrededor de su prima y la joven resistió el impulso de mandar al diablo a Bastián.
—Bien, nos vamos. — Shawn, el primo de Tomás los miró a todos. Molly asintió y le encargó mucho a su sobrina. Todos se despidieron y Holly abrazó con fuerza a su tía.
—Recuerda llamar siempre.
—Sí mamá.
—No te burles. — Holly sonrió y luego de un beso, finalmente se subió a la camioneta sintiendo, por alguna razón un vació en su pecho. Como si no los fuera a volver a ver.
Dos horas más tarde, casi en mitad del camino llegaron a un camino algo desolado.
—¿Seguro que este es el camino? — Preguntó Cindy mirando a Shawn, el pelinegro asintió mostrando en su GPS que así era. Cindy hizo una mueca y luego empujó ligeramente a Holly.
—¿Crees que sabe el camino?
—Pues debe saberlo.
—¿Estás siendo optimista?
—Lo intento. — Cindy sonrió y luego pasó a atar su rubia cabellera en una coleta. —¿Te sientes lista para ya sabes?
—Estoy nerviosa.
—Ya verás que todo saldrá bien. Además, Tomás te apoya.
—Es vergonzoso que ambos sepan lo que siento. — Cindy sonrió divertida.
—Bueno, siempre supimos que ustedes dos terminarían juntos, la verdad. — Holly pasó su trenza marrón hacia adelante mientras jugaba con las puntas ligeramente avergonzada. —Como sea, verás que todo saldrá bien y si te rechaza, no te preocupes que yo le romperé la cara. — Cindy chocó sus puños y Holly sonrió para luego abrazarla.
—Oye, súbele volumen a esa. — Tomás gritó interrumpiendo a las chicas y pronto el auto se llenó del sonido de Livin' on a Prayer. Los cuatro comenzaron a cantarla a todo pulmón. Era su canción favorita desde siempre.
Mientras el coro de la canción sonaba pasó algo que ninguno de ellos esperaba. Algo se atravesó en el camino causando que Shawn girara bruscamente. La camioneta giró y topó con un tronco causando que esta volcará en el barranco de la orilla del camino. Hubo gritos, llantos y horror.
Lo último que vio Holly fue el montón de rocas que seguro atravesarían el auto y los aplastaría al caer sobre ellas. Y entonces el mundo se volvió oscuro.