Intro
La música sonaba a todo volumen en aquel pequeño bar donde celebraría mi cumpleaños. Mi mejor amiga fue quien propuso la idea de visitar aquel lugar, pero tan pronto comenzó a tocar la banda en vivo pude entender porque le gustaba frecuentarlo.
Definitivamente aquel vocalista era completamente su tipo, de largo cabello y ojos azules, delgado y de músculos definidos, si, completamente su tipo. Quise reír cuando vi que abrió un poco más su blusa para que se notara aún más su escote.
Mi hermosa amiga no tenia remedio, era una coqueta empedernida y definitivamente algo que le admiraba era la capacidad que tenia de encontrar hombres apuestos y además de ello, obtener su atención y dejarlos con ganas de más. Suspire algo me decía que esto no iba a acabar bien para mi.
Pedimos otra ronda de bebidas; si ya íbamos a permanecer ahí toda la noche mínimo a disfrutar de las bebidas sin alcohol, ya que esa fue la principal regla que le dije a Claudia que tendría que respetar
La banda dejó de tocar dando inicio a su descanso; Claudia me guiño el ojo y unos minutos después ya estaba platicando con el apuesto vocalista, no tenía idea de como pero estaba sentado en nuestra mesa bebiendo de una cerveza y disfrutando de lo lindo con las atenciones de mi amiga, yo miré un poco con enojo ya que seguramente me abandonaría en un rato mas por irse con su conquista.
Suspire y segui bebiendo de mi vaso, vaya cumpleaños el mio, ahora mismo podría estar leyendo algunos capítulos de mi libro favorito, tomando un poco de café, acurrucada en mi sillón favorito y escuchando un poco de jazz, todo esto para después tomar a mi elegante gata e irnos a dormir
Si definitivamente yo era demasiado aburrida para este mundo nocturno de fiestas y alcohol de Claudia, pero a fin de cuentas ella era mi mejor amiga, me conocía lo suficiente para saber cuando le daba escusas para no salir a pasear
El sonido de la silla corriendose me hizo prestar atención de nuevo a mis acompañantes, Claudia estaba muda y solo miraba al hombre que saludaba a su conquista de esta noche. Y debo decir que hasta yo me quedé muda cuando lo miré. El hombre era bastante apuesto, aun más que nuestro acompañante. Su tez morena, rostro de facciones fuertes pero elegantes, cabello y ojos negros; todo el era extremadamente misterioso y atrayente.
Aquel hombre me miró y yo sentí que me desmayaba ahi mismo, con solo su mirada sentí subir la temperatura y tuve que ocultar la mía.
Rieron un poco ese par de amigos y el chico rubio se despidió de Claudia argumentando que debían iniciar nuevamente su show.
Claudia lo despido con un coqueto beso en la mejilla y le deseo suerte, el chico rubio solo le guiño el ojo y se despidió siendo seguido por aquel moreno adonis.
Claudia se burlo de mi hasta que comenzó nuevamente la música de la banda en vivo, me hacía comentarios como de que tenia que ser más discreta respecto a comerme vivo a ese chico o que parecía tonta con la boca abierta.
Nuevamente traté de ignorar sus burlas y eso no me estaba saliendo de la mejor manera hasta que vi nuevamente a aque chico de tez morena. Era el baterista de la nueva banda que subía al escenario. Al parecer el nuevo acompañante de Claudia ahora era el bajista de la banda, se incorporaron otros 2 chicos más para la guitarra y vocal, así como el baterista que había robado mi atención
Cuando comenzaron a tocar, el ritmo y ambiente cambiaron completamente, era una banda de rock y su música animó todo el lugar, pero yo era completamente ajena a esto, el apuesto baterista tenía toda mi atención; no podía parar de imaginar esas fuertes manos asotando mis nalgas mientras me penetraba sin piedad. Me sonroje ante semejante pensamiento. Pero que me pasaba? Yo no era de buscar conquistas de una sola noche, necesitaba calmarme.
Trate de pensar en otra cosa, pero todo empeoró cuando abrió su camisa porque la temperatura del lugar habia aumentado u poco, o al menos espero que haya sido eso lo que lo motivo a abrir la mayoría de los botones de su camisa negra, dejando ver un cuerpo trabajado, pero sin llegar a ser muy musculoso. Ahí supe que no había remedio, soñaría con aquel adonis bastante tiempo, no podía evitar pensar como sería estar entre sus brazos, atrapada entre su cuerpo y el entre mis piernas haciéndome gritar su nombre una y otra vez.
Tome un poco más de mi limonada para tratar de distraer mi mente. Tenía que controlarme, abrí un botón más de mi blusa de seda roja esperando no revelar demasiado pero al menos lo suficiente para calmar mis turbulentos pensamientos.
Mi amiga se levantó del asiento y se acercó a donde estaba la banda para brincar y gritar como toda una fan enloquecida. Yo permanecí en nuestra mesa la siguiente hora y media que continuo aquel concierto
Cuando finalmente bajaron del escenario un grupo de mujeres, entre ellas mi amiga corrieron a acercarse a toda la banda de músicos, yo solo esperaba que Claudia regresara para irnos a casa, quería regresar pronto y darme una refrescante ducha de agua fría ya que mis intentos por pensar en algo diferente a tener a ese chico entre mis piernas no había resultado muy bien.
Claudia me miró, me dijo lo siento con sus labios y salio a sabrá dios donde colgada del brazo del músico rubio, yo me quedé un poco fastidiada, ya sabía como resultaría esto, pero al menos esperaba que me acompañará hasta mi coche. Suspire, quería irme lo más pronto posible así que pedí la cuenta, solo para darme la sorpresa de que ya estaba pagada, probablemente Claudia había arreglado todo desde antes, así que no le preste más atención a ese detalle, tome mis cosas y camine directo a la salida.
Un fuerte agarre en mi cintura me detuvo, yo estaba furiosa, odiaba que la gente se sintiera con la confianza de tocarme, dispuesta a gritarle a la persona que me detuvo voltee mi mirada y ahí estaba aquel apuesto baterista, con la camisa negra abierta hasta su ombligo, sudor delineando su cuerpo y esa potente mirada observándo directamente a mis ojos
-Debo cuidarte, o al menos esa es la instrucción que me dio la mujer de cabello castaño- me dijo el, yo estaba anonadada y completamente sonrojada, Claudia me las pagaría en grande; el ya era mi perdición con solo verlo, ahora definitivamente podía hace conmigo lo que quisiera, su voz era pausada y profunda. No pude más y caí rendida a sus encantos
-ah si? Y como harás eso exactamente?- le contesté mientras relamia mis labios, lo que daría por un beso suyo en este momento.- El sujeto río por mi comentario y reforzó más el agarre de mi cintura
- bueno eso depende de ti, deseas que te acompañe a tu auto o prefieres que te muestre el camerino?- me dijo el con su imponente voz y yo sentí que todo mi ser temblaba, debía ser suya, al menos esta vez.
Acepte que me llevara al camerino, por una vez en la vida haría algo completamente alocado y no me arrepentía de ello, ambos lo queríamos, podía percibir que el también lo deseaba
Una vez en aquella habitación el volvió a tomarme de la cintura y me acorraló entre la pared y su cuerpo, era más alto que yo y eso se notaba ahora más que hace unos minutos.
Sus grandes manos me acariciaban la cintura mientras nos besabamos con frenesí, vaya primer beso entre ambos, el prácticamente conquistó mi boca con ese simple movimiento, su lengua acariciaba mis labios y después los separaba para continuar aquella fogoso danza
Si así era besarme no podía esperar a algo mas, pase mis manos al rededor de su cuello, para atraerlo, si era posible, más hacia mi, por dios como besaba este hombre, podíamos sentir la excitacion de cada uno con solo besarnos.
Justo cuando logré morder uno de sus labios en medio del beso el dio paso a explorar todo mi cuerpo con sus manos, no pude evitar soltar un pequeño gemido cuando apretó con fuerza mi trasero, me derretía en sus manos como mantequilla.
Dejo de besar mis labios y me guió a un sofá que estaba en la habitación, me senté sobre sus piernas y ahí pude sentir su exitacion cerca de mi, vaya que estaba en las mismas que yo.
Volvimos a besarnos pero esta vez también aproveché para tocar su cuerpo, era increíble lo que estaba haciendo, jamás en mi vida había hecho algo como esto. Le retire su camisa y que sorpresa me lleve al ver todo su brazo tatuado, no pude evitar pensar lo sexy que se vería ese brazo masturbandome, verlo acariciarme; gemi nuevamente, estaba volviéndome loca por que me tocara aun más.
Me quitó la blusa y abrió mi pantalón, solo ahí recordé algo que hizo que todos los colores se me fueran al rostro y que mi acompañante silvara no ayudó a nada
-vaya que venias preparada- su risa era contagiosa, o tal vez eran mis nervios que hacían divertida la ocasión
El caso era que yo siempre he amado los conjuntos de lenceria y ese día había decidido usar una hermosa tanga de encaje transparente roja, junto con un brasier del mismo material y color.
El baterista decidió acariciar mis cenos, apretarlos con paciencia, parecía que quería detallarlos con sus grandes manos para después comenzar a besarnos, fue en ese momento que olvide toda mi pena y otro gemido escapo de mis labios.
El chupaba mis pezones por sobre la tela de mi ropa interior y yo solo trataba de evitar más sonidos vergonzosos, no podía dejar que notara lo mucho que me gustaba que hiciera eso. Trate de volver a acariciar su cuerpo pero entonces el se detuvo y me puso de pie; me asuste creyendo que había hecho algo que lo incomodaba pero fue todo lo contrario, tiró de mi pantalón y mis zapatos solo para dejarme solo con mi conjunto rojo y tambien aprovecho para desnudarse. Yo miré su miembro ya efecto y no pude evitar acercarme a el y tocarlo con mis manos y admito que también quería ponerlo en mi boca, así que sin esperar a una nueva invitación le indique que se sentará en el sofá mientras yo me incaba entre sus piernas para tomar su miembro como si fuese una paleta.
Mi boca subía y bajaba por todo su pene y justo cuando llegaba a la punta chupaba como ai fuese una paleta, realmente quería que el también disfrutará de este fortituito encuentro.
Después de algunas lengüetas me levanto y esta vez me pidió que me recostara en el sofá testigo de nuestra locura, volvió a acariciar mi cenos con sus manos, esas manos que me encantaban mientras sus ojos derretian todo mi ser
Dejo una de sus manos pellizcando levemente mi pezon, mientras que con su brazo tatuado me daba un pequeño golpe en mi vulva, para después comenzar a acariciarla, ya no pude contenerme más, su mano subiendo y bajando, hicieron que subiera un poco más el volumen de mis gemidos, a él no pareció molestarle y hasta pareció animarlo más, puesto que después de eso dejó mi ceno, deslizó esa mano por entre mi pecho hasta mi vientre, ejerció solo la fuerza suficiente para que no me levantara y de su otra mano introdujo dos dedos dentro de mi vagina de golpe.
Aquello casi me hace gritar, sentía sus dedos mojarse por mi interior, intente moverme y fue ahí donde entendí porque su brazo ejercía ese agarre, yo ya era un manojo de gemidos y espasmos y aquello solo hizo que mi excitacion aumentará, no podía detener sus actos, no podia moverme por su otra mano, sentia la tela de la tanga sin retirar y pronto agregó dos dedos más, yo solo veía su tatuado brazo entrar y salir y aquello me estaba volviendo loca, pronto tendría un órgasmo, estaba cerca eso era seguro, su quinto dedo comenzó a acariciar mi clitoris, quito su mano de mi vientre y la llevó a apretar nuevamente uno de mis pezones mientras su boca atendía mi otro ceno
Aquello me hizo gritar y llegar al órgasmo por partes iguales, estaba completamente mojada al igual que su mano, jadeaba y trataba de tomar aire después de eso.
No podía coordinar ideas y pronto volví a sentir sus labios contra los mios, -volteate- le escuché susurrar cerca de mi oído, lo que me hizo estremecer pero obedecí sumisamente su pedido
Sentí nuevamente sus manos acariciar mis nalgas y separarlas levemente, movio nuevamente mi tanga, podia notar que el ya no tenia ánimos para previos así que sin aviso alguno me penetro
Yo ahogue otro gemido, demonios! Me llenaba tan bien, podía sentir lo grande que la tenía y como me abría lentamente para acostumbrame a su tamaño
Sus movimientos eran seguros y certeros, cada embestida que recibia me hacia pedir más, mis gemidos y sus jadeos inundaban la habitación, una fuerte nalgada fue lo que sentí unos segundos después, eso solo incrementaba mis ganas de continuar con esto, el era increíblemente bueno en esto ya que no me daba tiempo de tomar un respiro
El golpeteo de nuestras pieles solo lo volvía más exitante, sentía un líquido recorriendo mis piernas, estaba completamente empapada en mi parte baja y sus fuertes embestidas pronto fueron acompañadas de ese sonido de chapoteo.
Nos detuvimos un momento solo para cambiar de posición, yo nuevamente recostada en el sofá y el frente a mi; ambos nos mirábamos a los ojos cuando nuevamente me penetro con fuerza, ese hombre me estaba partiendo en dos y me encantaba, no pude evitar abrazarlo y dejarle las marcas de mis uñas.
El en lugar de molestarse, me beso nuevamente como solo el sabia hacerlo y después paso a besar y morder mi cuello; eso fue suficiente para mi. Sus fuertes y certeras embestidas haciéndome temblar y su boca marcando mi cuello como suyo lograron que tuviera mi segundo y tercer orgasmo de la noche.
Estaba agotada, no podía más y el parecía no necesitar descanso, nuevamente me pidió que me volteara. Hice lo que me pidió y levante lo más que pude mi trasero, el puso su pene entre mis nalgas y comenzó a frotarse entre ellas, la sensación era increíble también, logró que tuviera otro orgasmo y el se vino con fuerza en mis nalgas y espalda, sentía su caliente esencia en toda la parte trasera de mi cuerpo. Ambas respiraciones se escuchaban, necesitabas un descanso. Vaya noche!
Un mes después me encontraba nuevamente con Claudia desayunando en mi restaurant favorito, aquel día definitivamente ella se veía preciosa con ese vestido rojo, no podíamos evitar que todo el mundo volteara a verla. Yo por otro lado traía la camisa de mi banda favorita, unos jeans y mis bellos lentes de pasta gruesa. Éramos dos caras de la moneda
Nos poníamos al día ya que no nos habíamos visto desde aquella extraña despedida en mi cumpleaños, y al parecer ella había seguido en contacto con el músico de ese día.
Justo me contaba que tenían días saliendo y esperaba esta vez tener una relación duradera, nunca la había visto tan feliz así que le desee suerte con ello.
Tome mi taza de café para tomar un poco, pero casi me lo tiro encima debido a que ambos chicos que habíamos conocido hace un mes venían entrando al restaurant. Claudia noto mi reacción y volteo hacia la entrada, sonrió y le hizo señas a ambos para que vinieran a acompañarnos, vaya situación, supongo que ahora tendremos la oportunidad al menos de presentarnos
Solo sonreír y esperé a que llegarán
para acompaña