SU ALMA
El viento helado golpeaba con fiereza, el agua cristalina empapaba la arboleda, y las ramas crujían bajo sus afiladas garras.
“¿Alpha?” Un enorme lobo de pelaje gris sé detuvo tan pronto como percibió que el lobo más grande paraba.
Este, con sus brillantes orbes azulados. Se encontraba en posición de batalla mientras un gran gruñido emanaba de entre sus caninos.
“¡Vete!” Ordenó con estruendosa voz, antes de lanzarse hacia el lobo que acababa de saltar de entre los arbustos.
“Grrr” ambos gruñeron entre mordidas y zarpazos.
El peli gris no pudo negarse ante la orden directa de su alpha. Con un ligero chillido, bajo las orejas para luego dar media vuelta y salir corriendo hacia el resto de la manada.
La batalla sangrienta e igualada continuó hasta que tras un descuido, el lobo enemigo se estampo contra un árbol mientras el peli negro se lanzaba para encajarle los dientes en el cuello. Pero…
¡Bam!
Una nube de polvo se alzo mientras el lobo alpha chillaba en el suelo; sintiendo el dolor de mil soles golpeando su ahora calcinado pelaje.
“Grr” gruño mientras intentaba pararse, observando a su alrededor en un intento de ganar más tiempo para su manada.
“¡Sal!” Ordenó con orbes enrojecidos. Solo para escuchar carcajadas antes de que un sujeto vestido de negro emergiera desde los arbustos.
El aroma a ceniza inundo el aire, mientras restos de humo emanaban de sus retorcidos labios escarlata. Con brillantes orbes verduzcos y pupilas de reptil.
“Im-posible” el alpha gruño sin poder creer lo que observaba, debía comunicarlo a su alpha. Pero eso requería cierta cercanía, cosa con la que no contaba al estar a varios miles de kilómetros.
Así que optó por la opción más viable. Gruñendo con fuerza, y lanzándose hacia él oji verde. Envió un ultimo mensaje a su veta. Quien al sentir el vinculo desvanecerse, apreto los caninos e impuso un aura sanguinaria mientras rugía con fiereza.
“¡A la capital!” Bravo a la manada.
Mientras tanto, de regreso en aquel punto del gran bosque. El lobo enemigo se preparó para perseguir a la manada que escapaba a la distancia.
“Detente” ordenó el oji verde, mirándole inexpresivo antes de aparecer ante el canino.
El lobo de estatura pequeña, y pelaje rojizo gruño disgustado. Preparándose para seguir con lo suyo hasta que una gran presión le impidió moverse.
“Llegarán pronto” le miró fijamente.
El lobo lanzó un ultimo gruñido, antes de rendirse y regresar a su forma humana tan pronto como le liberó de aquella monstruosa presión.Revelando con sigo, a una hermosa joven de rizos dorados y brillantes orbes avellana.
Ambos se miraron, hipnotizados por los el otro como resultado del fuerte lazo que los unía. Sin perder tiempo, se sacó la chaqueta y le cubrió con delicadeza, sin dañar a la salamandra roja que ahora mismo se encontraba sobre el hombro de la joven.
“Vamos” le sujeto la cintura y desaparecieron del lugar. No pasando mucho tiempo antes de que un grupo de encapuchados con prendas blancas y joyas doradas apareciera ante el cadaver de aquel Alpha que tras su deceso, había regresado a su forma humana.
“Lo perdimos” se quejó uno de ellos, incapaz de rastrearlo o sentir su presencia.
“Sigan buscando” ordenó la figura más baja. Orden que acataron de inmediato, desapareciendo en un parpadeo y sin dejar rastro.
!Rhaa! Un sutil sonido llamó su atención, para luego ver cómo la salamandra dorada oculta bajo sus prendas se lanzaba desde su cuerpo hacia el cadaver del lobo.
¡Rhaaa! Se removió alegre antes de mirar hacia la figura a sus espaldas.
Quien se paralizó al entender lo que eso se significaba.
Aquel hombre habia tenido contacto con su alma, y lo más seguro.
¡Es que sea un lobo!