ʟᴇɢᴇɴᴅ: 𝓣𝓱𝓮 𝓻𝓮𝓪𝓵𝓲𝓽𝔂 𝓸𝓯 𝓪 𝓼𝓽𝓪𝓻

Summary

Cumplir tu sueño no podría ser tan difícil ¿No? Amor, dolor, esfuerzo, felicidad, y mucho drama forman parte de la vida de nuestra protagonista, quién se estará formando para convertirse en una ídol mundialmente reconocida. Cuando le dan la posibilidad de pertenecer a un grupo ya formado...

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

• Seúl, Corea del Sur •


La nieve pintaba las calles de la ciudad de un color blanco opaco, descendía libre, sin un rumbo fijo o un punto en específico al cual llegar. Las luces de los edificios creaban una vista perfecta, el cielo lleno de estrellas y la luna le daban un toque ideal.


Suspiré con pesadez, con la nostalgia consumiéndome, llenando mis ojos de lágrimas las cuales me obligaba a no derramar, recapitulando todo lo que había vivido aquí, cuantas veces había querido renunciar a todo, dejarlo atrás e irme a casa, a ese lugar que me hacía sentir incómoda, fuera de mí , encerrada en una caja de la cual era muy difícil salir, ese lugar que siempre me hacía sentir vacía, de ese vacío que te quita las ganas de seguir, que te nubla la respuesta en cuando te preguntas qué sentido tenía el estar aquí, solo, sintiéndote sin vida, y aunque los sueños son por lo que la gente vive y lucha constantemente, a veces, estos se ven lejos, casi inalcanzables, y de un momento a otro ves esto no más como lo que son, sueños, algo imposible que solo llegas a alcanzar en tu mente inconsciente, mientras solo eres tú y tus ganas de llegar a ese lugar...


El sonido de la puerta detrás de mí siendo abierta me saca de mis pensamientos, giré en torno a esta encontrándome con una figura alta masculina, de pronto, las alarmas dentro de mí se encendieron, mi corazón empezó a latir rápidamente y sentí mi estómago revolverse. Aquel chico que seguramente me llevaba cuatro años de diferencia caminaba a paso lento hacia mí, no podía decifrar si se trataba de algún cargo de la empresa, pues no lo había visto nunca.


Inquieta, mordía el interior de mi mejilla. Luego de una charla amistosa, deseché la idea de ganarme un regaño por estar fuera de mi habitación a altas horas de la noche, puesto a que esto estaba prohibido.


El chico era un idol, había debutado hace más de dos años junto con otro seis chicos más. Era amistoso y muy alegre, debió ser por eso que agarré confianza tan rápido.


—Entonces... ¿Cuánto tiempo llevas en entrenamiento? —preguntó amistosamente el mayor, reposando sus brazos en el barandal del balcón.


—Aproximadamente tres años, no he debutado porque la empresa no sabe si dejarme en un grupo de chicas o lanzarme como solista —dije recordando lo dicho por el presidente, desanimándome a nueva cuenta.


—Debes ser muy talentosa entonces, normalmente lanzan a los más talentosos a solistas en la empresa, seguro pronto te dan una posibilidad de debutar —dijo tratando de animarme —, nosotros en cambio, estamos teniendo problemas en el grupo, peleando mucho por tonterías y nos estamos desconcentrando en nuestras actividades. El presidente cree que sería bueno integrar a un miembro más al grupo, pero nosotros no nos sentimos cómodos con esa desición, sería muy difícil para nosotros integrar a alguien más, que se acostumbre a nuestras actividades, que nos siga el ritmo en cuanto a presentaciones y ensayos, nos atrasaríamos mucho y sería un desconocido para nosotros.


—Entiendo que la situación puede ser complicada para ustedes y comprendo cómo se sienten. Sin embargo, consideren la posibilidad de abordar sus problemas desde una perspectiva positiva. A veces, cambiar nuestra forma de pensar y enfocarnos en soluciones puede ser de gran ayuda.


—Sí, ya veremos...


Después de un largo tiempo conversando, tuve que regresar a mi habitación para descansar, pues al día siguiente tendría una reunión temprano en la mañana con el CEO para definir qué depararía mi futuro en la empresa, si tendría mi debut o no...


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[ 2:46 am ]


Los gritos resonaban en el aire, uno tras otro. Él la insultaba sin misericordia, desgarrando con sus palabras todo vestigio de dignidad que ella aún conservaba. Pero ella no se quedaba atrás, en medio del dolor y la angustia, gritaba con todas sus fuerzas, suplicando que ese tormento llegara a su fin.


Las palabras volaban como cuchillos afilados, cortando las emociones y dejando cicatrices invisibles en sus almas. La tensión en el aire era palpable, como si el mundo entero sostuviera la respiración, esperando el desenlace de aquella batalla verbal que parecía no tener fin.


Yo me encontraba en aquella habitación, hecha un ovillo bajo las sábanas de princesas de mi cama. En medio de la oscuridad, lloraba desconsolada, mientras pedía que todo acabara, que ambos entraran a mi habitación diciendo que todo había terminado, que seguiríamos siendo aquella familia unida y feliz.


Mis lágrimas caían como ríos, inundando mi rostro y mi corazón. Anhelaba con todas mis fuerzas que todo aquello fuera solamente una cruel mentira, una pesadilla de la cual pudiera despertar. Mis esperanzas se desvanecían como luces apagadas en la noche, dejándome sumida en una oscuridad abrumadora.


Mis sábanas se convertían en mi refugio, buscando consuelo en su calidez mientras envolvían mi cuerpo tembloroso. Mis sollozos se mezclaban con el ruido, como uno grito ahogado que no encontraba su liberación.


Todo era un ruido molesto, objetos cayéndo, las paredes siendo golpeadas, ella gritando mi nombre...




Abrí mis ojos bruscamente, jadeando y con mi corazón alterado, sentí mis piernas mojadas, que de no ser por el sudor en las demás partes de mi cuerpo, hubiese pensado que me había hecho en la cama. Miré alrededor de la habitación encontrándome con la soledad que la adornaba en medio de la oscuridad. No pide evitar empezar a llorar, aquellos recuerdos me seguían atormentando y sentía que lo harían por el resto de mi vida.


Abrí mis ojos bruscamente, jadeando y con mi corazón acelerado. Sentí mis piernas mojadas y, de no ser por el sudor en el resto de mi cuerpo, hubiera pensado que me había hecho en la cama. Miré alrededor de la habitación y me encontré con la soledad que la adornaba en medio de la oscuridad. No pude evitar empezar a llorar, aquellos recuerdos seguían atormentándome y sentía que lo harían por el resto de mi vida.


Mi mente se llenó de imágenes borrosas, fragmentos de momentos que me habían hecho daño. El dolor y la tristeza se agolpaban dentro de mí, amenazando con desbordarse. ¿Cuándo iba a liberarme de esta tortura emocional?


Cerré los ojos y traté de respirar profundo para calmar mis pensamientos. Pero cada vez que inhalaba, sentía el peso de esos recuerdos en el aire, asfixiándome lentamente. ¿Cómo había llegado a este punto? ¿Por qué no podía superarlo?


Mis lágrimas caían como un río desbordado, mezclándose con el sudor de mi rostro. Sentía un nudo en la garganta, una opresión en el pecho que parecía no tener fin. Intenté recordar aquellos momentos felices que solían ser mi refugio, pero incluso esas memorias estaban ahora empañadas por la tristeza.


Me senté en la cama, abrazando mis piernas mientras sollozaba en silencio. Quería deshacerme de este dolor, quería ser libre de nuevo. Pero a veces la carga era demasiado pesada, y me sentía abrumada por el peso de los recuerdos.


A pesar de que habían pasado años desde aquellos sucesos, cuando apenas era una niña, era imposible que se borraran de mi mente. Por más esfuerzo que hiciera en olvidarlos, esos recuerdos me atacaban una y otra vez, haciéndome sentir una profunda mezcla de sufrimiento y culpabilidad.


Cada noche, cuando cerraba los ojos, las imágenes volvían con fuerza. El miedo se apoderaba de mi ser, recordando aquellos momentos oscuros que me marcaron para siempre. Los gritos, las lágrimas, el dolor... todo se adentraba en mi mente y no me dejaba en paz.


La culpa también me consumía. Me preguntaba constantemente si pude haber hecho algo diferente, si había alguna forma de evitar aquellos eventos traumáticos. ¿Fui débil? ¿Fui ingenua? La angustia se adueñaba de mí, haciéndome cuestionar mi propia valía.


A pesar de que había tratado de hablar sobre lo ocurrido, el miedo me impedía compartirlo con alguien más. La sensación de vulnerabilidad era abrumadora, y prefería guardar el dolor para mí misma, en silencio. Pero ese silencio solo avivaba más el tormento interno.


Limpié las lágrimas que bajaban por mis mejillas y mis ojos, y me dispuse a dormir. Cuando amaneció, me vestí y me dirigí a la oficina del CEO. En cuanto entré, pude observar a otros 9 chicos en la sala, entre ellos a Hoseok, el chico que había conocido en la terraza. La confusión invadió mi mente y llegué a pensar que había llegado demasiado temprano. Justo cuando me iba a disculpar por interrumpir la reunión, habló el presidente:


—Qué bueno que llegas Saray, te estábamos esperando para dar inicio a la reunión.


Mi confusión aumentó, ¿Qué hacían ellos aquí? ¿Acaso esto tenía que ver con lo que me había contado Hoseok anoche? ¿Ellos sabían de todo esto? Frunciendo en entrecejo me acerqué a la manada de ojos que me observaban expectantes, no sabía porqué, pero mis nervios aumentaron e intuía que está reunión me cambiaría la vida por completo.